Bud Spencer: «Nos daban los caballos cansados de Sergio Leone»

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Fotografía: Antonello Nusca

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Al llegar a la casa de Bud Spencer, en Roma, encontramos en el portal a un chaval con su madre que, al ver que somos periodistas, nos ruega por favor que le pidamos permiso a su ídolo para entrar un momentito. Han venido desde Nápoles para intentar hacerse una foto con él. La portera nos comenta, mientras nos guía, que todavía hoy tiene cada día gente así. Al entrar en un elegante salón reconocemos al fondo la imponente figura de Bud Spencer, que a sus ochenta y cinco años sigue siendo un gigante bonachón. Ante él es inevitable sentirse otra vez un niño por unos momentos. Le hablamos del chico de la puerta y dice que suba. El chaval, emocionadísimo, le lleva un DVD de Piedone lo sbirro (El super-poli, 1973) para que se lo firme. Él y su madre se hacen fotos con el actor. Charlan un rato y luego se van. Bud Spencer, cuyo verdadero nombre es Carlo Pedersoli, es todo un gran señor napolitano.

¡Stalin! Trae por favor un café a los señores.

¿El camarero se llama Stalin?

Sí, y lo mejor es que, los dos de antes, uno se llamaba Benito y el otro Adolfo. [Se acerca Stalin, un muchacho sudamericano, con la bandeja].

¿En casa cómo le llaman, Bud o Carlo?

Carlo, Carlo. Podemos hablar en español, que así lo practico.

Mucha gente todavía piensa que usted es americano.

Ya. Los que me adoran son los alemanes. Yo hablo alemán porque de pequeño mis papás me pusieron una niñera alemana, y mi papá estaba como loco, porque no entendía nada. Yo con ella hablaba en alemán y él no se enteraba de nada. Al final la echó.

Pero usted lo que es en realidad es napolitano.

Napolitanissimo.

¿Qué recuerdos tiene de la infancia en Nápoles?

No recuerdo mucho, pero sí recuerdo todo de la guerra, aunque en mi familia, gracias a mis padres, la pasé sin enterarme de mucho, pero recuerdo los bombardeos. Aunque no tenía miedo, nos metíamos en los refugios y a esperar.

¿Recuerda algo de la escuela fascista?

No, no me daba cuenta de nada, y en casa no se hablaba de política. Fue algo muy feo para mi padre y mi madre, para la gente que sabía lo que estaba pasando. Con doce años nos fuimos a Roma y en el 43 emigramos a Brasil. Una amiga de mi madre era brasileira y hacia el final de la guerra nos fuimos para allá, al norte, a Recife, en Pernambuco. Le llaman la Venecia de Brasil, por un río que tenían en la ciudad. Estuvimos allí como tres años.

¿Se le hizo duro?

Tenía dieciséis, diecisiete años. Recuerdo que cuando llegamos a la bahía de Río de Janeiro, en el barco, vimos en el puerto un cartel luminoso con unas letras gigantes que ponía: Fica aberta dia e noite [risas, fica en italiano es el órgano sexual femenino]. Era una farmacia, y ponía que estaba abierta día y noche, pero yo al leer eso pensé que ese era mi país. Yo estoy enamorado de Brasil, para mí un brasileiro es un napolitano feliz.

¿El napolitano no es feliz?

No, es un casinaro, un desastre, tiene una melancolía de fondo. Después de Brasil estuve un año en Argentina, fue allí donde aprendí español, y después volví a Roma.

Es entonces cuando empieza a destacar en la natación. Fue el primer italiano en bajar del minuto en los cien metros.

Sí, participé en las olimpiadas de Helsinki, en 1952, y de Melbourne, en 1956, una cosa magnífica. También competí en waterpolo con la selección de Italia, entonces campeona del mundo, aunque yo no llegué a ser campeón del mundo. Recuerdo que tras las olimpiadas del 56 fuimos a Moscú a jugar un Italia-Rusia, que ganamos, y justo se acababa de morir Stalin. El de verdad, no este [señala al camarero entre risas]. No vimos nada, teníamos siempre uno del Gobierno encima. No había agua caliente en el hotel, pero veías pasar los lujosos automóviles, enormes, de las autoridades, y nos decían: están trabajando para lograr una Rusia excepcional. También fui campeón italiano de rugby. Soy un poco laziale, porque cuando empecé con la natación mi equipo era la Lazio.

Pero usted tifa Napoli, supongo.

Por supuesto.

Por aquella época también estuvo invitado en Yale, en Estados Unidos.

Fui con Romani, otro nadador, a la universidad, en New Haven, Connecticut. Hice los campeonatos americanos, quedé segundo. He dado muchas vueltas por el mundo.

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Con la selección italiana de waterpolo fue a Barcelona en 1955, a los juegos del Mediterráneo.

Barcelona era increíble, bellissima, la prefiero a Madrid, más moderna, con el mar. Vi cambiar España primero con el deporte y luego con las películas, aunque estuve más en Almería, que era otro mundo. Amo mucho su tierra, especialmente toda la parte de Almería, allí hice veinticuatro películas. Ustedes son un pueblo, unido, lo que no somos nosotros. Los italianos nunca lo conseguiremos, es una cuestión de historia, hablamos cien idiomas.

Pues justo ahora muchos en Cataluña se quieren independizar.

Es diferente. Aquí cada lugar tiene su historia, eso es muy positivo, pero no somos una nación.

Sí, cada territorio italiano tiene una personalidad muy fuerte, muy marcada, casi más que cada zona de España, pero en cambio a nadie se le ocurre pensar en la independencia.

No, aquí no, aquí no hay nada serio. Los romanos, la antigua Roma, eran serios, luego ya nada. Después cada uno a lo suyo.

A propósito, su primera experiencia en el cine es de centurión romano, en Quo vadis, en 1951.

Yo nunca quise ser actor. Además aquí mi señora es hija del señor más importante del cine italiano, y él nunca me dijo nada de si quería ser actor. [Su mujer, que ha llegado hace un rato, igual que su hijo y una de sus hijas, asiente con la mirada].

Sí, Peppino Amato, célebre productor de De Sica y La dolce vita.

Un día vino un señor que iba a dirigir una película, Giuseppe Colizzi, y le dije: ¿Cuánto tiempo tengo que trabajar? Cuatro o cinco semanas. ¿Y cuánta plata me dan? Me lo dijo, ya no recuerdo. Y dije: bueno, pues probamos. Y así hasta ciento veintiocho películas.

Eso fue con Dio perdona… io no! (Tú perdonas… yo no) en 1967. Llegó tarde al cine, tenía ya treinta y siete años, pero antes había hecho pequeños papeles.

No, nada. Eran de comparsa, sin hablar, ni me gustaba, era para pagar la universidad.

Bueno, trabajó con el gran Monicelli, por ejemplo, en Un eroe dei nostri tempi (Un héroe de nuestro tiempo, 1957). Tenía que zurrarle a Alberto Sordi.

¡Sordi era fantástico! Pero a mí me cogían solo porque era grandullón, no decía ni palabra.

Por cierto, ¿de dónde le viene su estatura? ¿Su padre era alto?

No, no. No sé de dónde viene, pero mis nietos son más altos que yo.

También trabajó con grandes directores, como Charles Vidor o Edgar G. Ulmer… ¿pero entonces el cine no le convencía?

Empecé con lo de Quo Vadis por ganar un poco de plata, pero yo no era actor, no tenía preparación. Cuando a mí me dicen: «Usted es un actor», yo contesto: «No, no soy un actor, yo hago el actor, que es distinto». Luego he aprendido, porque no soy cretino. No tengo estudios, no sabía la técnica, cómo hace un actor, cómo se coloca… Y mira, al final lo hice en cinco lenguas: italiano, español, inglés, francés y alemán.

¿Cómo era la Roma de aquellos años, cuando Quo Vadis abre el desembarco del cine americano en Cinecittà? La Hollywood sul Tevere, la dolce vita.

[En ese momento toma la palabra su mujer y responde por él con nostalgia]: Roma era de verdad otra cosa. Via Veneto era estupenda, se paseaba día y noche, había siempre gente, ahora es una tristeza, feísima, con todas estas casetas que cubren las terrazas de los bares. Los intelectuales, los escritores, los guionistas, Suso Cecchi D’Amico, Ennio Flaiano, se ponían juntos a escribir, eran muchos, había una corriente intelectual que ha desaparecido. Se veían en el Rossati y en el Canova, en Piazza del Popolo… [ Su marido entonces interviene para decir que de todos modos a él eso del cine le daba igual].

¿Cómo pensó en usted Colizzi para su primer papel?

Por casualidad, querían uno grandón, pero lo de Terence Hill es todavía peor. Terence Hill sí es un actor, estudió, hacía películas.

Sí, sale en Il Gattopardo de Visconti, aunque todavía como Mario Girotti.

Eso es, pero lo que pasó es que en Dio perdona… io no!, el actor protagonista, que se llamaba Peter Martell, se rompió el pie peleándose con la novia. Entonces el director salió corriendo por Cinecittà a buscar a otro y encontró a Terence Hill, que estaba haciendo una película con Rita Pavone, un papel pequeño, y se vino con nosotros.

Él era perfecto para ese papel, un duro de ojos claros a lo Clint Eastwood.

Sí, todos salimos perfectos en esa película.

Dio perdona… io no! ha envejecido bien.

Sí, la ponen todo el día en televisión.

Pero antes de empezar en serio en el cine, en 1967, me interesa el periodo anterior. En los cincuenta usted era una figura de la natación, había hecho papeles en películas, era famoso, pero de repente desaparece, se va a Sudamérica durante unos años. He leído que se había cansado de la buena vida romana, de Parioli, el barrio adinerado, y se aburría.

Sí, hice la segunda olimpiada y luego me fui a Venezuela. Hice muchos trabajos, empleado aquí y allá, y al final trabajé en la construcción de la carretera panamericana.

Repasando su vida se ve que usted ha tenido siempre una capacidad innata para inventarse trabajos y hacer mil cosas.

Sí, he hecho todo lo que se puede hacer en la vida, menos bailarín de ballet y jinete de carreras, que me sería imposible.

Pero en las películas monta a caballo.

Sí, pero el caballo sabe muy bien a quién tiene encima. En todas las películas según me subía se daban cuenta de que yo no sabía montar, y además es que pesaba ciento cincuenta kilos. En Almería me pasó una cosa increíble. Mi caballo se llamaba Cordobés, como el torero, y el primer día se lo pasó intentando tirarme al suelo. Al día siguiente, según llegué a las ocho de la mañana, me vio y se tumbó directamente en el suelo. ¡No quiso trabajar, se negó!

¿Cómo era Almería?

Era la luna. Había un tren que no llegaba nunca. Íbamos a Madrid y luego en coche, tremendo.

Hace poco volví a ver Altrimenti ci arrabbiamo (Y si no nos enfadamos), de 1974, rodada en Madrid. Impresiona ver lo que eran entonces las afueras, el Manzanares, el puente de Toledo.

Me acuerdo de donde comíamos, un restaurante increíble cerca de la plaza de Italia, Bajamar, de pescado y marisco.

¿Qué pensaban esos actores americanos que venían de hacer wésterns en Hollywood, algunos con maestros del género, como Woody Strode, que había trabajado con John Ford, y llegaban a Almeria y veían esto del spaghetti western?

Se divertían como niños, les encantaba. Recuerdo que una vez estábamos rodando al mismo tiempo que Sergio Leone. Cuando él terminaba nos pasaban sus caballos, así que nosotros usábamos los caballos cansados de Sergio Leone. No había más y no teníamos dinero para alquilar otros. Ya no corrían mucho. Leone era grandísimo. Pero nosotros no decíamos spaghetti western, era una etiqueta. Lo que nosotros hicimos luego fue el wéstern cómico, que no existía hasta entonces. Hasta entonces siempre había muertos, violencia, tiros, pero nosotros hicimos la violencia cómica, sin sangre.

Pero eso fue luego. Su primera trilogía con Terence Hill, con Colizzi —los otros dos títulos son I quattro dell’Ave Maria (Los cuatro truhanes, 1967) y La collina degli stivali (La colina de las botas, 1969)— aún no es cómica, aunque van adquiriendo tono de broma, son wésterns en la línea de los de entonces. De hecho vistos hoy sorprenden, porque se les ve a ustedes dos pero es violento.

Sí, tras el tercer filme hicimos Lo chiamavano Trinità (Le llamaban Trinidad, 1970) con Barboni. Su seudónimo era Clucher, teníamos todos nombres americanos. Yo elegí Bud Spencer por Spencer Tracy, que era un actor que me gustaba. Años después lo conocí en persona. En fin, la idea salió entre Barboni y nosotros. Yo siempre estaba bromeando con Terence Hill, porque me tomaba el pelo y le decía que le iba a romper la cabeza, y eso tenía una comicidad muy fuerte.

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Ahí nace, con un éxito mundial, el modelo de sus películas en pareja, un total de dieciséis, que tienen un humor en el fondo muy clásico, de porrazos y casi mudo, con muchas secuencias silenciosas.

Sí, hicimos realidad lo que piensan todos los hombres y las mujeres del mundo, que les gustaría dar una paliza a su jefe o a alguien a quien no soportan más.

Con los niños siguen funcionando muy bien, porque detectan muy bien la injusticia. Entonces llegan ustedes y ponen las cosas en su sitio.

Claro, así es, contra el prepotente, y sin gota de sangre.

¿En qué lengua rodaban?

Depende, porque había actores de muchos países. Normalmente en inglés.

En 1966 fue el apogeo del wéstern a la italiana, se estrenaron más de veinte películas del género. Salían como churros, ¿cuánto duraba el rodaje?

Sí, era rápido, porque era fácil, las historias eran similares. Lo importante era hablar poco.

Pero las escenas de mamporros parecen difíciles, porque algunas son muy largas, varios minutos. Tardarían horas en rodarlas.

Horas no, semanas. Para mí era fácil, porque de joven yo también hice boxeo. Para Terence era más difícil, no estaba acostumbrado, pero era acróbata.

A veces se escaparía alguna torta de verdad.

Sí, muchas veces.

En las películas da la sensación de que la atmósfera era buena y se divertían.

Era así. Hay una cosa importantísima: el señor Bud Spencer y el señor Terence Hill no han discutido en toda su vida. Nunca. Algo increíble en todas las parejas del mundo. Bueno, también con mi mujer llevo cincuenta y cinco años. ¿Sabe por qué? Porque Terence Hill era un actor y yo, como le he dicho, solo hacía el actor, así que no me importaba nada, no había una rivalidad. Es mi carácter, estaba acostumbrado al deporte.

¿No discutían por eso de si en los créditos era Bud Spencer y Terence Hill o al revés?

No, siempre iba él primero, pero a mí no me importaba.

Es consciente de que millones de niños se han pegado alegremente después de ver sus películas, haciendo ese ruido maravilloso con cada puñetazo: ¡tskch!.

Sí, me han escrito cartas fans de China, hasta de Arabia Saudita, allí nuestras películas se ponían mucho porque no había nada de sexo.

¿Cómo hacían ese ruido de las tortas?

Con un instrumento, pero había como veinte aparatos para hacer los ruidos. Luego teníamos un gran maestro d’armi, Giorgio Ubaldi, que era siempre el mismo: organizaba las coreografías, decidía cómo eran los golpes, marcaba los tiempos, como un baile. Bueno, muchos golpes nos los inventábamos sobre la marcha.

Como el famoso y terrible puñetazo de martillo de Bud Spencer, hacia abajo en la cabeza, como de cómic.

Sí, lo inventé yo.

A sus hijos en el colegio no les tocaría nadie: ¡eran los hijos de Bud Spencer!

Ja, ja, bueno, se sabían defender solos.

Ha conocido a muchos grandes actores, ¿cuál recuerda especialmente?

Eli Wallach, que estuvo aquí comiendo con su mujer, un actor extraordinario. Me regaló su reloj. Como yo fui aprendiendo sobre la marcha él fue uno de mis maestros, un auténtico profesor, que me enseñó trucos de actor, y en inglés. Él debió de ver en mí algo bueno que podía dar, comprendió que podía llegar a ser actor.

¿Cómo fue ser famoso?

Yo ya era famoso, por la natación. No me cambió la vida. Pero es que todas las cosas de mi vida vinieron así, un poco por casualidad. También hice canciones en los sesenta para Ornella Vanoni, Nico Fidenco… Acabo de hacer ahora un disco de canciones, cantando yo, y todo sin saber música ni componer letras. Con temas en napolitano, italiano y francés. Mira, vamos a ponerlo.

[Entonces pide que pongan el CD en el aparato del salón. «Pon la primera», dice. Se titula «Che ne parliamo a fà», algo así como «Para qué vamos a hablar», y luego se pone a canturrear, mientras traduce del napolitano: «La gente hablaba con el corazón, ahora se habla solo de dinero…». Entre tanto muestra también un libro que está a punto de sacar en Alemania. Se titula Mangio ergo sum].

¿Qué cuenta?

Es mi tercer libro. En Alemania he publicado ya dos y siempre han estado primeros en las listas de libros más vendidos. Me adoran, no sé por qué. En este parto de eso que dijo Descartescogito ergo sum, pienso luego existo. Entonces a mí se me ha ocurrido responderle: pero estás loco, será «como luego existo», mangio ergo sum, porque si no comes luego cómo haces para pensar nada. Después he cogido doce filósofos y comento las ideas de cada uno, a mi manera.

Ha dicho que hizo boxeo.

Sí, también cuando era joven, pero me faltaba la maldad. Ya era fuerte, grandón, pegaba con derecha e izquierda, pero cuando veía que el otro estaba a punto de caer no era capaz de darle el golpe final. Entonces normalmente me mandaban a nadar, porque allí había una piscina al lado, en el estadio Flaminio, y así acabé en la natación.

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Entre todas estas miles de cosas que ha hecho, también hay otra curiosa: ¿Cómo le pasó por la cabeza entrar en política, con Berlusconi?

Fue una cosa que duró cinco o seis horas, porque enseguida comprendí de lo que iba. Hice un par de horas de campaña por aquí, cerca de Roma, y salían los comunistas y me decían: «Aò Bud, ma chi ti lo ha fatto fare?» (literalmente, ¿quién te ha hecho hacerlo?, significa algo así como quién te ha mandado meterte en este berenjenal). Me querían por mis películas, pero no soportaban que hiciera campaña con la derecha. Luego además es que me pusieron unos horarios para cada mitin, pero llegaba allí y nunca estaba el alcalde. Pensé que eso de la política no era para mí, y me retiré ordenadamente.

¿Decepcionado?

No, es que lo primero que tienes que hacer es olvidarte de ser honesto, decente, empezar a tramar con unos y otros.

¿Y qué piensa de Berlusconi?

Lo conozco hace mucho tiempo, no puedo decir que somos amigos pero me conoce bien, porque he hecho filmes con él de productor, con su compañía, Medusa. Es un hombre importante, me gustaba, le he votado.

¿Ha cambiado de idea con el tiempo? Porque hace tiempo que está en declive.

Ya, pero dígame uno bueno.

¿Cómo ve Italia ahora?

Mal.

¿Se ve todavía de vez en cuando con Terence Hill?

Sí, viene aquí a veces a comer, spaghetti con tomate, porque en su casa su mujer no le deja, tiene que guardar la línea. Se conserva bien, pero es que es diez años más joven que yo.

En 2010 les dieron el Óscar italiano, el David de Donatello, a su carrera. Fue un momento muy emocionante, aunque Terence Hill anunció que le acababan de robar la cartera.

Creo que luego la encontró.

Dieron un dato impresionante: diez de sus películas están entre las cien más taquilleras del cine italiano.

Sí.

Pero aun así usted tuvo unas palabras de una grandísima humildad, ante toda la gente del cine italiano. Dijo esto que ha dicho ahora, que usted no había sido actor, sino solo un personaje, hasta que Ermanno Olmi le dio un papel en 2003 en Cantando dietro i paraventi.

Era inútil decir lo contrario, es así. En los wésterns era siempre el mismo personaje.

Pero en los setenta hizo intentos de filmes distintos, cosas interesantes con Dario Argento (4 mosche di velluto grigioCuatro moscas sobre terciopelo gris, 1971), un poliziesco con Lizzani (Torino nera, Turín negro, 1972)…

Sí, pero no fueron papeles importantes. Repito, hacía el actor, no soy actor. Que después yo haya aprendido es otra cosa. Pero cuando llega Olmi y me da ese papel me siento apenas recién llegado a esta escuela, con más de setenta años.

Creo que le dijo que no a Fellini.

Sí, fue para Satyricon, pero había que salir desnudo y dije que no.

Olmi, su patrocinador para que les dieran el David, también tuvo palabras muy hermosas en la ceremonia. Dijo que sus películas, con su inocencia, eran «una extraña maestra de alegría» y que «una carcajada es una obra de arte». Olmi es un prestigioso representante del cine de autor italiano, pero lo cierto es que a lo largo de su carrera la crítica y los intelectuales no les han hecho mucho caso. ¿En el cine italiano les miraban por encima del hombro?

No, era otra categoría, y además no podían hacer nada, éramos famosos en todo el mundo. En realidad yo soy más feliz por lo que he hecho con el deporte, aparte del dinero, que no gané una lira y con el cine sí. Cuando eres famoso hay mucha gente en todo el mundo que te quiere y te honra, pero yo prefiero ser recordado por el deporte, por las cosas que he hecho compitiendo, porque eso es mío, una cosa mía, algo personal, nadie te puede decir nada o que no le gusta, tiene que estar callado porque yo soy un campeón. Lo otro lo ha creado el público.

¿Hará más películas?

Verá, he tenido antes del verano un problema de salud, del que estoy saliendo con un poco de fatiga. Veinte minutos más y estaba muerto. El cuerpo tiene seis litros de sangre y yo en cinco minutos perdí más de tres, habría muerto si no me hubieran cogido a tiempo. Ahora me estoy recuperando. Notará que a veces no encuentro alguna palabra, pero me estoy concentrando bastante bien. Hasta me he acordado del español. A lo mejor hago algo más, habrá que ver cómo estoy. También estoy probando a caminar sin bastón, para poder mejorar. Ha sido un duro golpe… Estoy contento de este rato porque usted representa también un país que yo amo, que ha tenido su parte en la historia del cine, y ha sido un placer para mí haberle conocido y que haya hecho el honor de venir a mi casa.

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80 comentarios

  1. Pingback: Bud Spencer: «Nos daban los caballos cansados de Sergio Leone"

  2. UnNinguén

    Un auténtico señor, como se puede ver en sus respuestas, al que le debo algunos de los momentos más felices de mi infancia, delante de un televisor, con mi familia. Gracias, Bud.

  3. Pingback: Anónimo

  4. Grandísimo Bud. Creo que fue Pedro Vera quien le llamaba artista del Renacimiento, y es cierto. Descanse en paz, ídolo.

  5. Huniter

    Gracias bud. Dep. Siempre en la niñez

  6. Recuerdo estar después de comer viendo las películas de este SEÑOR tirado en el suelo de la casa de mis abuelos, viendo cómo se encargaba de los malos. Era como si lo correcto se hiciera persona.

    No sabía nada de su vida fuera de su faceta como actor y me ha encantado la entrevista.

  7. Gianni

    Grazie per tanto Bud!!!

  8. Gracias por la genial entrevista a este referente de nuestra infancia. DEP

  9. Juan Miguel

    Este excelente actor y mejor persona ha dejado en mi infancia un recuerdo que es imposible de borrar. DEP.

  10. Será el Angel mas grandote del cielo. Mi padre lo adoraba y tenia todas sus pelis que luego heredé yo y conservo porque sobre todo somos fans del wester y la nnatación sincronizada. Hoy he llorado pensando que por fin mi padre recibirá al gran Carlo, Bud Spencer

  11. Kilgore

    Un tipo que se despide del periodista dándole las gracias por la visita, por compartir la conversación y por poder comunicarse con un país que le trae buenos recuerdos no puede si no ser buena persona, algo que por otra parte rezuma toda la entrevista. Y es algo tan escaso….

  12. Fermin

    Yo veia sus pelis con mi padre, nos reiamos un montón. Me trae recuerdos. Hoy he escuchado una entrevista suya en la radio y acabo de leer esta, estoy asombrado porque no conocia la personalidad de este hombre que emana humanidad y bonhomia. Una gran perdida para todos, pero me da la impresion que su familia lo estará pasando fatal, este hombre seguro que se hacia querer. DEP

  13. Andrés

    Siempre agradeceré a mis padres que siendo niño no me llevaran al cine a ver bambi o los siete enanitos, me llevaban a ver las peliculas de estos dos genios y las risas en el cine con mis padres siempre tendrán el lugar mas especial de mi vida. Bud unico, inigualable.

  14. Se fue con el gran parte de mi infancia….nunca olvidare esas noches en el cine de verano junto a casa donde tanto disfrute con el….gracias bud

  15. Uno de los mejores recuerdos de mi infancia fue cuando mi padre me llevó al cine a ver una de sus películas. Nos reíamos tanto los dos…ahora Bud Spencer se ha ido y, antes que él, mi padre. Siento como si hubiera perdido a alguien de la familia, siempre me pareció un hombre enorme y bondadoso y esta entrevista lo confirma.

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  18. Adolfo

    Un Grande, interminables buenos ratos y grandes recuerdos. D.E.P

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  20. David Coll

    Unas lágrimas por Bud. De cuando los héroes repartían a mano abierta sin avergonzarse de su sobrepeso. Un pedazo de pan a bofetadas contra la injusticia y sin efectos especiales. El superman de mi infancia.

  21. Gonzalo

    Se me han saltado las lágrimas leyendo. Hace un par de semanas le puse las escenas de «Y si no nos enfadamos», la del coro y la de los mamporrazos con los globos a mis dos hijos de 7 y 10 años. Sus carcajadas son prueba evidente de que nuestro Bud Spencer y Terence Hill eran geniales. Bravo, bravísimo, fue un gran señor. DEP

  22. GRANDE !! Amigo Carlo!!

  23. tácito

    Cuantos momentos de felicidad nos has dado, en aquellos años tan felices que lo fueron en parte gracias a tí. estés donde estés gracias Bud, gracias Carlo, porque si alguien te hace feliz como no le vas a estar agradecido eternamente.

  24. tatti Ferraro

    Una delicia de entrevista, gracias. Todos recordaremos con cariño este actor que se fue y se llevó con el un trozo de ese tiempo tan bonito. Recuerdo darme tortas con mis amigos en el barrio, de esas que dolían, pero producían risas, llegar a casa para merendar y salir pitando otra vez. Viviamos la película como un juego.

  25. lo tenía olvidado y hace un par de años aparece en una publicidad de un banco en España, repartiendo tortazos. Hacía años que no lloraba tanto. Mis hijos no entendían nada. Gracias Bud.

  26. Un idolo de mi niñez y preadolescencia.
    Que bien me lo hizo pasar, junto con Terence Hill.
    Sempre estareis en mis recuerdos.
    Os quiero.

  27. Es increíble la cantidad de gente anónima que lee Jot Down sin emitir nunca ningún comentario. Salvo que la cuestión lo merezca en forma superlativa como es ahora el caso…

  28. anonimo

    No sabía que era una tan grandísima persona, y no por su tamaño. Un señor efectivamente, con todas las letras. Sus películas con Terence Hill cuando era pequeño para mí y mi familia eran las de unos segundos «El gordo y el flaco», con un humor slapstick maravilloso (aunque no conociese el palabro, pero sí el concepto). Me hicieron reír y disfrutar muchísimo, en familia además. Pero es que incluso la entrevista me ha hecho reír con detalles como el caballo en Almería, y me ha dejado con ganas de saber mucho más (cómo fue ese encuentro con Spencer Tracy, por ejemplo). Sin embargo, he terminado de leer con lágrimas en los ojos…

    D.E.P. Carlo Pedersoli / Bud Spencer.

  29. Man with no name

    Impresionante, todo un caballero. Seguro que descansa en paz y hasta los ángeles le coreografían escenas de tortazos de los suyos de vez en cuando.

  30. Que personaje y que grandioso ver como todos los comentarios lo resaltan como lo que fue un gran ser humano

  31. Es una pena que los grandes nos tengan que dejar como tambien mueren los demas, con el muere nuestra infancia

  32. Isobel

    ¿Y no hubierais o hubieseis podido sacar la entervista antes de que se moriera desaborios? Asín subiera visto en la gueb de hot doun y ¿ahora qué? Lade buenos ratos que pasamos en Almeria poniendome a su lao pa que me tapara el sol y lo que nos reíamos con lo de los caballos. Le hacia desatornillarse el dicho español que yo le contaba de que El ojo el culo engorda al caballo. El se reía con ese vozarrón y me decía questaba loca, loca…
    Quen gloria esté!!!

  33. Si le hubiese conocido en persona, no le habría pedido un autógrafo. ¡Le habría pedido que me diese una torta! Anda que no iba a fardar delante de mis amigos diciendo que Bud Spencer me habia dado una torta.
    Te recordaré siempre Carlo.

    • Carlo Simi

      ¡Ojalá hubiese estado yo allí con vosotros para ayudarle a llenarte la cara de tortas como esas tan divertidas que sacudían él y Terence Hill! ¡¡¡AAAaaayy, pero qué ilusión!!!

  34. Roberto

    Me ha encantado la entrevista y descubrir al hombre detrás del personaje, ¡y qué hombre!. Respira humanidad en cada palabra. Muchas gracias, Bud.

  35. José Luis

    ¿En qué número sale esta entrevista?

  36. pprreee

    Que humanidad rebosa. Le deseo un buen descanso.

  37. Gran actor a un en dia veo sus peliculas con mi hija y nos reimos descansa en paz y seguire viendo tus pelicula y riendo

  38. Qué manía con meter la cuñita de la independencia. Además mintiendo «Sí, cada territorio italiano tiene una personalidad muy fuerte, muy marcada, casi más que cada zona de España, pero en cambio a nadie se le ocurre pensar en la independencia.».

    ¿Han oído ustedes hablar de la Lega Nord?

    • Litoral

      ¡Un guantazo te tenían que dar!. Es la opinión de este señor, si no te gusta ajo y agua. Es su opinión personal y no la de un analista político sino la de «alguien que hacía de actor».

      • ¿Eres el de la fabada?

      • Antes de ponerse como una hidra y pegarme, fíjese en que quien dice eso no es «alguien que hacía de actor», sino el entrevistador. Besos y una tila.

      • semianonimo

        No se porque lo hacen. Traen a cientificos o actores o lo que sea extranjeros y les preguntan acerca del Cataluña. No estan bien informados, probablemente ni siquiera sean capaces de desarrollar un discurso decente sobre el tema.

        • javier

          Es curioso esto del «discurso decente». Claro, la falta de costumbre. Por que en Cataluña hace lustros que no han visto ni oído uno de estos. Y por cierto, el tema… ¿cuál es exactamente? La verdad es que empiezo a estar harto de todo esto. Por que no comprendo (y es mejor así, por que si lo comprendiera se que no me gustaría) ese empeño del catalán ilustrado de convencer al resto de nosotros de nuestra imposibilidad de tener voz y voto. Y para tener un discurso, para tener un tema, para ser independiente, hay que empezar por asumir que ese resto mudo e insensible no debe pagar (con dinero contante y sonante) la desverguenza de políticos y empresarios catalanes. Con esa «desverguenza» se acabaría el problema de las pensiones, las farmacias y los bancos okupados. Pero no, no tiene razón quien habla más alto, ni quien acusa con el dedo (oh, ellos, siempre ellos, los que no somos nosaltres). Pues si, me aburro. Hala, hasta nunca con esta historia.

          • Agapito

            ¿También en la entrevista póstuma de Bud Spencer? ¿En serio? Qué coñazo, por favor.

  39. EMERSON

    recuerdo la primera vez que vi una pelicula de bad spencer y terence hill, era 1991, juntos son dinamita, titulo para el mercado latino del y si nos enfadamos, todos los sabados daban una pelicula de estos dos grandes, luego vi banana you,el que encuentra un amigo encuentra un tesoro, a veces mi primo me decia ya van a dar la pelicula del » gordo y el flaco» las de western spaguetti, nunca las dieron por la tele, pero ya las he visto todas por internet, spencer era alguien que toda persona quisiera conocerlo y combersar, al igual q cantinflas, terence hill, son personas que sin uno conocerles, se les considera amigos de verdad.

    • Tú lo has dicho, EMERSON: «bad» Spencer. Quizá sea el adjetivo que mejor defina a este actor que sabía lo suficiente para darse cuenta de que no lo era.
      Descanse en paz.

  40. Maximo

    Bud Spencer fue un extraordinario hombre con una vida completa, interesante, unica, un ejemplo a seguir, llore su perdida, no puedo asimilar la desaparición de mi actor favorito, un actor que nos hizo disfrutar de sus peliculas durante décadas, muchas generaciones crecimos con las peliculas y series de Bud Spencer, un gran hombre, con una carrera profesional excelente, para mi fue, es, y sera un mito, con una trayectoria increíble, actor, compositor, músico, deportista, un genio como persona, siempre exprese mi admiración hacia Bud, hoy fue una muy triste noticia para todos sus seguidores, mi mas sincero pésame hacia su familia, recordaremos siempre a nuestro amado, especial, y unico Bud Spencer , gran actor, gran persona, siempre grande en todas sus variantes, un fuerte abrazo

  41. Provincia de Oviedo

    Bud Spencer es uno de esos magníficos personajes en cuyas películas se puede aprender una gran verdad: a veces las cosas hay que arreglarlas a puñetazos y a tortazos y es una manera como otra cualquiera de arreglar problemas y salir vencedor. Naturalmente hoy en día este mensaje puede confundir, dado que todos sabemos que nada mejor que un arma de fuego para la defensa personal, pero sin duda Bud Spencer sabe mostrarnos la sencillez del mensaje: cuando tengas un problema que no puedas resolver con palabras, no dudes en pegar a tu enemigo varios puñetazos. Descanse en Paz.

    • Terminatoriño

      ¡Y sacarle los higadillos siempre que no haya testigos! ¡Lo malo es que ahora, con esto de la tecnología, cualquier imbécil te filma con el móvil y aunque si te das cuenta, puedes reventarle la cara a patadas con las doc martens, si no, ya estás luego en toda la red! ¡Lo mejor es llevar siempre como tú dices un trabuco para asar a todo el personal y no dejar testigos! ¡Adiós macho, y a ver si quedamos pa tomar unas copas!

      • Provincia de Oviedo

        Confunde usted el ataque con la defensa, independientemente de que a veces la mejor defensa sea un buen ataque.

        • Terminatoriño

          ¡Pero si me caes bien, melón, que eres de los míos! ¿Quedamos hoy para ir a matar a alguien? ¡En legítima defensa, que quede claro!

          • Provincia de Oviedo

            Usted no entiende nada. Conversación agotada.

            • Agapito

              Ya el nick de «Provincia de Oviedo» lo dice todo… Tiene usted la sesera como si la hubiera usado Bud Spencer para ensayar su puñetazo martillo durante décadas.

  42. Alfonso

    Verdaderamente al leer en la Internet que había fallecido me conmoví, pues sus películas fueron parte de mi infancia, y al ver su nombre retrocedí en el tiempo momentos felices. La entrevista me conmovió mas al saber la gran persona que fue. Desde Venezuela, descansa en paz Bud.

  43. Reverendo

    Un tío descomunal, en muchos sentidos. Su vida real sí parece de película. Grande, Carlo. En paz descanse.

  44. Pero bueno, ¿es que se ha vuelto loco todo el mundo o qué…?

  45. DEP lo puto gordo! Todo un icono fiki para toda esa peña que ya nos hicimos hombrecitos en el pasado siglo XX…

  46. Bender rodriguez

    Le llamaban trinidad, la primera película que ví en un cine. DEP

  47. Malvisol

    Él y Terence Hill forman parte de mi infancia.
    Mi padre era fan de ellos -nunca olvidaré cómo se partía de risa con las bofetadas a mano abierta, ni lo feliz que me sentía yo cuando le oía reírse sin medida- y vi muchas de sus películas en el cine.
    Gracias por aquellos buenos momentos, que hoy son recuerdos entrañables

  48. Onalosman

    Nos deja una de las piezas maestras de una buena parte de esos clásico cines de verano, cine de barrio, VHS del bar de la esquina,,,etc.,, Que nos entretenían en nuestras infancias en medio de esos años de cambios (de muchas clases), en que todo evolucionaba (contrariamente a lo que pasa ahora,,, tomaos lo como querais,,, no respondo a polemiquistas,,,,)
    Solo me quedo con lo que con todas estas perdidas de personas en esta año, creadores de recuerdos, de sensaciones que nos han marcado tanto, de forma profunda, o suavemente a través de la piel. no es un buen año, y no vemos un posible relevo a los que nos dejan,,,
    …En definitiva,,,,, nos hacemos viejos,,,
    DEF, amato Carlo,,,,

  49. Una entrevista preciosa. También me he emocionado. Un gran «no actor» con un gran actor de compañero que me hizo y me hará pasar grandes momentos.

    No le tenía muy ubicado hasta que le vi en «¿Qué apostamos?» hace un porrón de años y pensé, como con todas las figuras de la infancia, ¡jolín, qué mayor es!.

    Gracias, Bud.

  50. Foolish Fyodorov

    Muy buena entrevista. El otro dia decía un chorra en twitter que que decadencia ver todavía en la tele pelis de Bud Spencer, que tercermundista. A mi no me gustan, pero joder, algunos quieren que pongan monográficos sobre el dadaísmo las 24 horas. Muy interesante la entrevista.

  51. chingalapas

    Una cosa que creo que no comenta en la entrevista (por lo menos yo no lo he leído), es que en la década de los 80 fundó una aerolínea, Mistral Air. De verdad que este hombre no dejó casi ningún palo sin tocar.

  52. chingalapas

    Carlo era el primo de Zumosol italiano de Paco Martínez Soria, ‘actores’ sin complejos de hacer siempre el mismo papel. Con sus limitaciones, pero con un público fiel.

  53. Qué señor más majo.

  54. sincero

    DEP. Grande grande grande. En todos los sentidos.

  55. Antonio

    Una de las primeras, si no la primera, veces que recuerdo haber ido al cine fue cuando mi madre me llevó a ver Pegafuerte, no sé cuál será el título original. Fuimos solos, sin mis hermanas, yo tendría cinco o seis años y recuerdo que me lo pasé genial, estuve como un mes repitiendo todo los gags de la película. Muchas gracias por esos recuerdos Carlo.

  56. Carlos

    Me sorprende gratamente leer tal cantidad de comentarios cariñosos y commovidos con respecto a la figura de Bud Spenser en un lugar donde suele encontrarse ruido, furia y veneno con desesperante frecuencia. Sus películas me parecen hoy tan malas como entrañables y me ha sorprendido la riqueza vital del personaje y, como han dicho en otros comentarios, su bonhomía y humildad. Y, por una vez, los comentarios agradecidos de tanto fan anónimo han llegado a conmoverme. Aún hay esperanza. D.E.P. Carlo

  57. Agapito

    Un grande, campeón mundial de natación y protagonista de una de las mejores parejas cómicas de cine de la historia. Y encima con humildad para afirmar que él hacía de actor, cuando hizo bastante más que eso en más de una ocasión. Si Pajares y Esteso marcaron nuestra adolescencia, mientras nos matábamos a pajas con aquellos frondosos felpudos ibéricos, Bud Spencer y Terence Hill marcaron los años anteriores a la explosión hormonal, cuando todavía jugábamos a indios y vaqueros. El que haya nacido antes de esa época difícilmente lo entenderá, como muchos no le vemos la gracia al Gordo y el Flaco, y nadie les niega su contribución al cine cómico.

    Yo no voy a decir DEP porque me parece absurda la expresión, especialmente en una persona de su vitalidad, que nunca quiso descansar. Bud seguirá dando mamporros mientras existan soportes para reproducir sus películas. Si le deseo a su familia que supere la perdida lo mejor posible y que sepan que Carlo cuenta con el cariño de miles de personas en todo el mundo.

  58. Sergio Jiménez

    Al grande (que no grandote) Don Bud Spencer…

  59. Muchas gracias, una entrevista maravillosa. Me ha emocionado. RIP Bud Spencer, ídolo de tantos niños de una época ida.

  60. Antonio Gallegos

    Desde Perú, todos en los 70′ y 80′, esperábamos con ansias sus películas con Terence Hill, recuerdos inolvidables de mi niñez, gracias donde sea que esté buen hombre, Bud Spencer (QEPD).

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