
La última película de Nicholas Winding Refn ha generado una avalancha de críticas y reflexiones contrapuestas. Nada extraño para un director de cine que firma «NWR», como si fuese una marca de bolsos de señora, de los que llevan grandes iniciales metálicas o doradas en el cierre. Con insultos e indignación propia de usuarios de internet, los críticos de marca han desechado la propuesta porque afirman que está vacía de contenido, es una excesiva colección de ropa sobre la belleza en estos tiempos. Los simples aficionados a la moda se debaten entre el aburrimiento a causa del estilismo de las imágenes y la fascinación por la belleza de las protagonistas, que afortunadamente en algunas escenas aparecen sin ropa de esa rara y en poses muy glamurosas. Para avivar más la polémica, en su presentación en el festival de Cannes, el director afirmó que su cine no estaba obligado a enviar mensaje alguno. En sus propias palabras, el arte, ya estaba bien, no tenía que ser ni bueno ni malo, sino una experiencia, como la que recibe quien va a un restaurante o un parque temático. «Después de internet, todo tiene que provocar una reacción».
Reacciones o calidades aparte en esta lógica de supermercado, The Neon Demon es una sátira del mundo de la moda, con trazos de humor negro (las conversaciones de las modelos y diseñadores, la presencia de Keanu Reeves, la lógica de muchas escenas…). En ella, el director no solo despliega una parafernalia de efectos tan inservibles como atrayentes, lo mismo que la mayoría de productos de moda, sino también se permite fotografiar a las modelos luciendo realmente mal las carísimas prendas de alta costura. Es curioso, pero que sea una burla cruel no ha impedido que la película fuese recibida con entusiasmo en revistas como Vogue. De hecho, se hizo publicidad con las protagonistas encabezando una portada de V Magazine, en un reportaje titulado «Killer Fashion». Rizo de la metaficción. No ha sido el primero. Estamos acostumbradas a ver en las revistas de moda reportajes sobre el chic en la novela, el deporte o la política, con selección de ropa y complementos a juego. Incluso en un rizo del rizo, al político, el escritor o el futbolista haciendo de modelo. Tampoco hay grandes diferencias entre unas profesiones y otras.
The Neon Demon está realizada exclusivamente en torno a la imagen y sus peligros ocultos para la mujer modelo. Es una historia simple, inspirada en cientos y cientos de películas anteriores, sin tener un guion muy desarrollado ni hacer profundos retratos psicológicos de los personajes. Las espectadoras estamos como la protagonista, cautivas de esas imágenes sin más recorrido que su propio reflejo en nuestra retina, donde se celebra el festín. Igual que NWR, todas hemos experimentado ese arrebatamiento en algún momento de nuestra vida. Delante de un mueble de baño o un armario ropero con varios espejos, hemos abierto esas puertas y conocemos el vértigo, el efecto de contemplarnos multiplicadas hasta el infinito.
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Una gran pelicula, quizá la mejor de su director junto con «Valhalla Rising», desde luego superior a la sobrevalorada «Drive». Gran fotografía, gran banda sonora y grandes interpretaciones, sobre todo la de Jena Malone. Y espectacular la belleza adolescente de Elle Fanning, no podía elegir NWR mejor a su protagonista. El guion es sencillo, pero no hacía falta más. Para mi gusto es la mejor película norteamericana del año junto con la infravalorada y menospreciada «Knight of Cups» de otro artista visual como es Terrence Malick.
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En el repaso por las películas sobre modelos me venía a la mente «Models» de Ulrich Seidl mientras leía. Muy buen artículo
¡Gracias!