
She comes back to tell me she’s gone.
Lo primero que vimos de ella fue un brazo desnudo. Empujaba un disco que iba a salvar a muchos y había costado la vida a todos. Ocho segundos después, al final del corredor de una nave consular, se dibujaba el resto de su silueta de túnica blanca. Flexionaba las rodillas, inclinada sobre una unidad azul y plata al que hizo depositario del destino de (al menos) dos galaxias.
En la más lejana aquello salió mejor que bien. La única esperanza obedeció al holograma, y lo demás es historia filmada hace dos décadas y disfrutada durante cuarenta años. La princesa galáctica, carismática y lenguaraz encendió la mecha, y (revísenlo) disparó al primer stormtrooper. La rebelde de los bollos trenzados a la que es imposible decir adiós.
En la galaxia vecina, aquello convirtió a una joven de diecinueve años en icono mundial. Aún no tenía claro si quería ser actriz cuando ya se había transformado en símbolo. Carrie, «la hija de Debbie», la chica lectora, menuda y audaz, decía que abominaba los cuentos de hadas. Porque nació en uno. Fue producto de la endogamia del Hollywood dorado, de una felicidad fotogénica de los llamados «American’s Sweetheart»: el músico Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds. «Eran como los Brad Pitt y Angelina de finales de los cincuenta» diría Carrie, tiempo después. En realidad, cuando ella llegó, apenas quedaban migajas de aquella estampa idílica. Tenía tres años cuando su padre abandonó la mansión familiar para casarse con Elizabeth Taylor. Además del escándalo amarillo de la época, eso sembró en ella la tóxica duda que le asfixiaría toda su infancia: «¿Es esto la vida real?». Porque bien podría ser un pedazo de celuloide, con sus romances prohibidos, sus parejas perfectas y sus mentiras con redobles.
Carrie nunca distinguió la cinematografía de la realidad. Creció atascada entre esos dos planos, esperando a los títulos de crédito. Visitando sets de rodaje, abrumada por claquetas y focos, aceptando que su padre no tenía corporeidad más allá del televisor del salón. «Mi realidad se conformó por la versión de la realidad de Hollywood. No distinguía las películas de la vida», decía. Contemplaba a su madre esperando un beso de Dick Powell en la pantalla, y creía estar espiando una escena cotidiana a través de una puerta entreabierta. Estaba segura de que Cary Grant era un amigo de la familia y que Father knows best existía. «Es como si la vida real fuera otra cosa, y estuviera siempre tratando de determinar qué estaba ocurriendo en ese distante, inaccesible e incomprensible lugar». Podría pasar por la apariencia de niña imaginativa, pero empezaba a anidar en su interior germen de algo mucho más insidioso.
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Lagrimones
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Era increible. Inteligencia y carisma en estado puro.
Es una pena que se haya ido cuando había conseguido algo de paz consigo misma y había liberado su fantasmas. El último su relación con Harrison Ford durante el rodaje de La guerra de las galaxías. En una entrevista con The Guardian sobre su último libro en el que habla de ello, decía que le seguía amando, que siempre sintió algo por el.
La vida de esta mujer terriblemente inteligente, terriblemente divertida, terriblemente carismatica daría para un peliculón de los buenos. El materíal está ahí, sus libros, sus monologos, su entrevistas, … Echaremos de menos tod@s ell@s.
Ya existe una película basada en uno de sus libros autobiográficos y que ella misma se encargó de guionizar, «Postales desde el filo». Quizás sería buen momento para recuperarla…
http://m.imdb.com/title/tt0100395/?ref=m_nv_sr_1
Joder, todo un puñetazo envuelto en pétalos de rosa. Después del golpe queda su esencia.
Gracias.
Por fin el artículo que ella se merecia
Sensacional reseña. Muy, muy buena. La verdad que Fisher fue aún más interesante si cabe que Leia. Yo también escribí un pequeño homenaje a esta mujer tan carismática: http://javicrespo.blogspot.com/2016/12/la-antiprincesa.html Que la Fuerza la acompañe, para siempre.
«Aren’t you a little short for a stormtrooper…?» Rest in peace, Carrie. Grandes Oriol y Bárbara.
Un gran articulo, hay mucho más detrás del éxito y su lado oscuro no se mata con una espada laser
Fantástica reseña. De verdad, me has hecho llorar.
La cita correcta sería: en-qué-momento-se-jodió-el-perú, no dónde. Por lo demás, gran artículo Bárbara.
La princesa Leia ha sido la única princesa que he querido ser… Leia fue y seguirá siendo mi héroe femenino de ficción hasta mis últimos días, una princesa con blaster en mano, capaz de encarar a Darth Vader y Tarkin, capaz de hacer que un mercenario como Han Solo cambie ideales… y Carrie Fisher ha sido hasta el momento la única celebrity fallecida por la que de verdad he derramado algunas lágrimas…
Princesa, líder, rebelde, hermana…Que la Fuerza esté con ella, siempre.
Bravo, maravilloso artículo.
¡Gracias!