Música

Los años vudú de Miles Davis

Mile Davis. Imagen CBS Sony.
Miles Davis. Imagen CBS-Sony.

Una vez, Sly Stone echó a Miles Davis de su casa a patadas. Ocurrió en los años setenta, cuando el trompetista se adentraba en una espesa jungla sonora, eléctrica y solo tangencialmente relacionada con el jazz. Lo relata el músico y escritor inglés Julian Cope. Davis entró en el domicilio de Sly —perdido en su propio laberinto de drogas y música imposible—, y se puso a juguetear con un órgano. «Tocaba puñados de notas al mismo tiempo, sin rastro de estructura de acordes», cuenta Cope. Era la clase de sonidos que poblaría sus densas, salvajes grabaciones de la época. Pero al autor de Stand! no le hizo ninguna gracia. Un motherfucker y la acusación de practicar «música vudú» dieron al traste con la sesión. Y, efectivamente, algo de vudú tienen los cuatro dobles elepés que Miles Davis facturó entre 1974 y 1975.

Su expedición hacia el maelstrom había partido cinco años antes. El álbum In a Silent Way, de 1969, incorporaba a un guitarrista eléctrico, John McLaughlin, y pianos enchufados a cargo de Chick Corea y Herbie Hancock. Su pareja, la cantante funk Betty Mabry, había contribuido a la apertura al mostrarle la revolución del ritmo de James Brown o Sly & The Family Stone y la desbocada intensidad del rock negro de Jimi Hendrix, con quien incluso planeó grabar un disco —tal vez la grabación abortada más importante de la historia—. El nuevo Miles Davis escuchaba a los Byrds y a Aretha Franklin y fabricaba música de rara, reptante intensidad. Había blues y claroscuros, un tempo amenazante, no era decorativa. Pero sí inaudita.

Unos meses después registraría y editaría el asombroso Bitches Brew, gran salto adelante y una de las geografías sonoras teóricamente más influyentes de la música popular. Teóricamente, porque su extrañeza es tal que su rastro no resulta fácil de detectar. El lugar común crítico lo culpa de la invención del jazz rock. John Lydon, maestro de ceremonias de la confusión punk, lo cuenta entre sus elepés preferidos —a juzgar por lo que hizo en PIL tras los Sex Pistols, no resulta tan descabellado—. Pero nada se parece a este doble elepé. Sus tenebrosos ambientes son el telón de fondo de la asfixia de la comunidad afroamericana. Las individualidades —no cualesquiera, precisamente: Wayne Shorter, Joe Zawinul, Larry Young, Jack DeJohnette, Dave Holland, Corea, McLaughlin— se disuelven entre ráfagas de funk deconstruido y la alquimia de la posproducción de Teo Macero. Es una orquesta electrizante, que cose y descose fragmentos apenas melódicos sobre un tapiz rítmico disparado en todas direcciones al mismo tiempo. Una vez Brian Eno afirmó que en los setenta «solo hubo tres grandes beats, el de James Brown, el de Fela Kuti y el de Klaus Dinger de Neu!». Para hablar con entera justicia, le faltó el Davis que, desde este punto, desembocaría en la furia vudú de Agharta y Pangaea.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. La conclusión perfecta para el texto.

  2. ¡Gracias!

  3. Pingback: Montero Glez: «La sociedad del espectáculo es ese circo falso que te obliga a dejar de lado valores como la amistad, como si fuera un valor de cambio en el arte» - Jot Down Cultural Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*