
Pocas cosas hay más embarazosas que reconocer que (quizá) nos falta talento para hacer lo que hacemos. Se parece demasiado al fracaso. Por eso la mediocridad es un buen placebo.
Taylor Sheridan era la clase de actor al que todo el mundo había decidido no hacer caso. O no el tipo de atención a la que se aspira en el universo cinematográfico. En una industria en la que nadie tiene sueños pequeños y ningún intérprete aspira sencillamente «ganarse la vida», lo que no sea ser una estrella es, por descarte, un fracaso. Aunque te permita vivir holgadamente, cumplir con las facturas y permanecer alejado de los ansiolíticos. «Uno no puede esperar por siempre el papel ideal si se tiene que pagar el alquiler», decía Peter O’Toole.
En esas estaba Sheridan cuando le llegó la renovación de su contrato con la serie Sons of Anarchy en 2010. Había interpretado durante tres temporadas al incorruptible policía David Hale, una némesis del protagonista. Tras veinte años dando tumbos por roles menores en producciones televisivas (De Veronica Mars, CSI, Walker: ranger de Texas a la imponderable Doctora Quinn), este papel era lo más parecido a la estabilidad. Añadido a los ingresos que percibía dando clases nocturnas de interpretación, suficiente. Hasta que dejó de serlo. A punto de tener un hijo, descontando los impuestos, los gastos de representación y la residencia obligada en Los Ángeles, Taylor Sheridan cumplía ya más de cuarenta y no le salían las cuentas. A los productores de Sons of Anarchy tampoco, así que atropellaron a su personaje con una furgoneta. Cierra la puerta al salir y que pase el siguiente.
No se autocompadeció. Ni siquiera lloriqueó por su suerte, de la falta de ella, o por una industria voraz. Asumió que no era lo suficientemente bueno. Si le faltaba talento, carisma o contactos, tanto daba. «Miraba a alguno de los mejores actores de los últimos quince o veinte años y me daba cuenta de que no tuve las mismas oportunidades. No las tuve porque no las merecía», reconoció. «Esto es lo que soy como actor y no es artísticamente satisfactorio, ni muy rentable financieramente, así que voy a encontrar otra manera de contar historias». Antes de aceptar el puesto como gerente en un rancho de Wyoming —no es una licencia—se concedió una última oportunidad. Su mujer agotó lo que le quedaba en la tarjeta de crédito para comprarle el software de Final Draft que le ayudara a dar forma a un guion, el primero de su vida. No sabía lo que tenía que hacer, pero tenía claro lo que no. «Durante veinte años leí más de diez mil guiones, y la mayoría de ellos no eran muy buenos, así que con no hacer todas las cosas que me molestaban como actor, probablemente no saliera del todo mal».
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Magnífico artículo Bárbara
Me encantó Wind River, tanto que unos días después volví a verla no vaya ser que tuviera el día tonto. No, no lo tuve.
Tres de las mejores películas que he visto en el último par de años. De aquí a una década, sus películas se presentarán con el distintivo «TaylorMade», como las bolas de golf.
Ya había visto sicario varias veces. La reponen continuamente. Me gustó. Tengo Comanchería pendiente para cualquier momento. Pero Wind River….
La ví el día de Año nuevo por la noche después de toda la resaca de la fiestas. Aluciné. No he dejado de dar la matraca a todo el quisiera escucharme para que la viera. Y los que lo han hecho me han dado la razón. Es tristísima. Es una patada en la boca. Es bellísima.
Y tiene razón Bárbara (gracias, muchas gracias por el artículo). no hay en ella ni una palabra de más. Ni siquiera un disparo de más.
El que no la haya visto, que lo haga. No se arrepentirá.
Pues vea usted comanchería, que seguro que no le defraudará, más bien todo lo contrario. Yo llegué a ella de rebote y ahora está en el selecto grupo de mejores películas que jamás haya visto. Pero no de las que repetiría una y otra vez, pues te deja como si te hubiesen metido una patada en la entrepierna con unas botas de puntera de acero. Y demos gracias también a la mujer de ese señor por, tras tanto tiempo de adversidades o como mucho de «ir tirando» y ante el diagnóstico de «fracaso» que la sociedad haría sin duda de su marido, ésta siguió apostándolo todo por el y apoyándolo hasta el final.
Enhorabuena por este magnífico artículo.
Muy bueno el artículo, sobre las pelis poco se puede decir que no se haya dicho ya, sin embargo ahí va mi aportación….sobre Sicario dos escenas potentes como un jab a la nariz la tensión que subyace en la escena de la frontera hacia USA todos preparados para que en cualquier momento estalle la violencia, y la otra cuando la protagonista sale del tunel en el desierto en plena operación encubierta y Josh Brolin se lo deja todo bien clarito en cuestión de segundos….dialogos brutales. Sobre Comancheria, toda ella es una gozada de puro cine desde los planos de esa industria petrolifera siendo un punto de arqueologia industrial que otra cosa, la escena final donde los dos protagonistas delicuente y policia se observan se «huelen» se intuyen no tiene desperdicio, y por último Wind River o como llevar el dolor sin pegarte un tiro en la sien….la escena de como se flaquean los guardias de seguridad y los polis resulta sencillamente acojonante; conclusión en cine como tantas cosas cuanto menos es más.
He aquí otra renuncia: renuncio a escribir el artículo dedicado a Taylor Sheridan que macero desde hace tiempo en mi cabeza. En este de Bárbara ya está todo lo que tenía intención de contar, de transmitir. Más aun. Un texto fantástico, y revelador en ciertos aspectos, sobre el que quizás sea el guionista más en forma del cine actual. Puro fitness narrativo. En mi caso, he perdido la cuenta de las veces que he visto Sicario. En cuanto a Comanchería, debo haberla visto 4 o 5 veces. Wind River, un par (por ahora). Todas ellas obras imprescin(e)dibles. Cine con mayúsculas allá en la frontera y un análisis a la altura aquí, en Jot Down.
Me encantan tus comentarios Bárbara :)
Tus artículos digo xD
Boquiabierto y maravillado me he quedado con estas tres Películas (con mayúscula) y sus guiones magistrales y ahora con este acertado e interesantísimo articulo que describe y analiza con lucida claridad la genesis y el contexto creativo de tres joyas cinematográficas de este segundo decenio del siglo XXI. Mis mas sinceras felicitaciones Barbara. Una excelente lección de critica y análisis cinematográfico. Un tal Boyero debería leerte y aprender de ti.
El guión de «Sicario» me parece de lo más chapucero, por obvio. ¿Cómo puede ser la protagonista tan ingenua como desconocer el papel de su gobierno en la mal llamada «Guerra contra en narcotráfico»? Por suerte Villeneuve le supo dar poderío visual y la banda sonora y el montaje eran de primera, con lo que la película está por encima de la media. En «Comanchería», Sheridan anduvo más fino. Impagable ese duelo final «aplazado» pero inevitable. Película que llegó de tapadillo a la cartelera («Wind river» ni eso) y resulta que es de lo mejorcito de los últimos años.
Gran artículo. Resume lo que pensé después de ver Wild River e investigar sobre Sheridan y darme cuenta de que Sicario y Comanchería también eran suyas. Creo que este tío es la reencarnación de Peckinpah, y no es decir poco. Ojalá le siga yendo bien en el mundo del cine porque no dejaré de ver lo que haga.
Me he quedado muy sorprendida al leer que a Wind River no le sobra ni una palabra, porque para mí sobra el 90% de los diálogo. Repetitivos, con ese tono melodramático apoyándose siempre en la BSO con gusto similar (Por si tenía dudas de si no llegaba el toque trágico al público, siempre mejor con la melancolía musical) «Así seguro que caen». Ya veo que si. Siento que se ha intentado mezclar un intento de filosofía, con thriller y por último el toque social, ¡Claro que si!
El título de este artículo me llamó mucho la atención y tras leerlo hace tres días y descubrir que no sabía de la existencia de este hombre ni de estas películas me animé a verlas. Vistas ya Sicario y Wind River sólopuedo decir que me han gustado bastante. No son películas que cambien mi vida, pero me han hecho pensar y te dejan con un regusto amargo tras verlas. Muy recomendables. Gracias por descubrírmelas.
Muchas gracias. Estupendo artículo, Bárbara. El domingo 28 hay una buena ocasión para ver en tv esa gran película, Wind River.
¿Por qué no se ha estrenado «Wind river» en el cine?
Vale, por lo que se deduce de las palabras de Sheridan, rompió con la compañía de los hermanos Wenstein y se quedó sin distribuidora, por eso ni la han estrenado en cine. Pues toda una hazaña la suya, pero nos ha privado de verla en pantalla grande(excepto los que la vieron en Sitges, claro).
Excelente artículo. Hacía tiempo que no leía algo con respecto al cine que mereciera la pena leerlo de principio a fin y además te gustara como lo ha hecho.
Me quito el sombrero de cowboy.
Grandisimo artículo. Me ha hecho usted humedecer los ojos al recordarme todas las cosas que me removió en su momento Wind River. Gracias.
Mañana mismo marathon de Sicario, Hell or High water y Wind River.
De nuevo, gracias.
Las películas son magníficas, pero no podría estar más en desacuerdo con el artículo. Todas tienen un exceso de diálogos que roza el ridículo. Se sostienen por unas interpretaciones magníficas que podrían recitar el prospecto de un jarabe y te emocionarían igual. Personajes verbalizando sus emociones y lo que les atormenta sin parar, comentarios de patio de colegio en los que directamente habla el guionista, lo del policía indio hablando de que esa tierra era suya o las veces que se habla de lo que han robado los bancos a la gente en Comanchería dan verdadera vergüenza, tratan al espectador como si fuera imbécil y pese a todo, la película es buenísima, pero nunca lo es gracias a su guion, si no pese a él.
Pingback: Wind River: Depredadores en la nieve – lacriticapirata
Hermoso leer este artículo en 2023 , cuando Taylor está solidamente afincado en Paramount con su serie Yelowstone, resucitando a Kevin Costner como un viejo ranchero acaudalado y ahora también haciendo brillar a Sylvester Stallone en una historia de gansters llamada Tulsa.