¿Sueñan los votantes con diputados eléctricos?

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Estados Unidos, 1964. Fotografía: Getty.

Este artículo es un avance de nuestra revista trimestral #JD25 dedicada al futuro imperfecto, disponible ya en nuestra store.

Un informe de la OCDE y el FMI reveló en agosto de 2018 que el 45 % de los puestos de trabajo actualmente existentes son susceptibles de ser automatizados y que el 10 % de esos mismos empleos ya se encuentra en proceso de extinción. Sin embargo, para que los obreros y trabajadores del campo no piensen que sus funciones son las únicas que podrían ser asumidas por máquinas, androides u otros artilugios digitales, un grupo de científicos y técnicos considera que el trabajo parlamentario es el que tiene más posibilidades de ser reemplazado por una inteligencia artificial, porque un replicante diputado quizá no llegue a ser tan artificial como el original humano, aunque sin duda sería más inteligente.

En efecto, tanto el libre albedrío como las funciones cognitivas de los parlamentarios humanos suelen ser reprimidos por los jefes de sus respectivas bancadas, no vaya a ser que un diputado despistado se atreva a pensar por su cuenta o se le escape un renuncio ante las evidencias aportadas por los adversarios. Así, puestos a ser programados para votar sin rechistar, para ser indiferentes a la verdad e incluso para abuchear sin llegar a ser groseros, los científicos sostienen que los humanoides darían muchísimo más juego que unos humanos capaces de equivocarse de botón, entretenerse en la cafetería o —¡anatema!— convertirse en tránsfugas. Un cíborg nunca se apropiaría de su acta de diputado porque sabe que tanto el acta como él mismo le pertenecen al partido. Tal es el problema de ser humano y del ser humano: que uno le coge cariño a las cosas, que se acostumbra a la vida muelle y que propende a la propiedad privada, incluso militando en partidos que la repudian.

La segunda temporada de la serie distópica británica Black Mirror tuvo como protagonista a Waldo, un oso de dibujos animados que se presentó como candidato a las elecciones locales de Stentenford luego de haber triunfado como entrevistador de un talk-show político. Waldo no era propiamente un androide, pero aquel episodio de Black Mirror —«The Waldo Moment»— introdujo la posibilidad de presentar como candidato a una criatura artificial. No se me escapa que muchos consideran que Waldo fue el palimpsesto de Donald Trump, pero ¿y si fue más bien el precursor de un nuevo linaje de parlamentarios humanoides? Después de todo, los humanos parlamentaroides solo dan señales de vida cuando están en modo aplauso, chacota o abucheo.

El pasado 15 de abril de 2018 un robot quedó tercero en las elecciones de alcaldes distritales de Japón. Michihito Matsuda —de plateadas hechuras e inteligencia artificial— sacó 4013 votos y a punto estuvo de pasar a la segunda vuelta de las elecciones municipales de Tama, un distrito de Tokio de 150 000 habitantes. ¿Cuáles fueron los eslóganes de campaña de Michihito? El primero estaba cantado: «La inteligencia artificial puede cambiar la ciudad de Tama»; el segundo ya era más curioso: «Oportunidades justas y equilibradas para todos»; pero el tercero fue el que nos dejó traspuestos: «Inteligencia artificial contra corrupción». Un ser humano es sobornable, los robots hasta ahora no.

Al día de hoy existen 1,7 millones de robots diseminados por todo el planeta y por eso mismo el Parlamento Europeo ha creado el «Grupo de Trabajo de la Comisión de Asuntos Jurídicos sobre las cuestiones relacionadas con la evolución de la robótica y la inteligencia artificial en la Unión Europea», donde participan eminencias de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE), de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor (IMCO) y de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales (EMPL). No obstante, hasta ahora los principales temas de discusión de los europarlamentarios se reducen a preguntarse si los robots podrían tener derechos, si los androides deberían ser responsables civiles en caso de perjuicios a terceros o si procede gravar con mayores impuestos los beneficios económicos que los robots les reporten a sus propietarios. Todavía no existen respuestas para tales cuestiones, aunque el Parlamento Europeo sí ha parido una nueva definición legal para los robots. Ahora son «personas electrónicas».

Siempre que se habla de los puestos de trabajo que cíborgs y otros androides podrían ocupar en el futuro pensamos en obreros, campesinos, mecánicos y mediadores entre los usuarios y las distintas entidades como cajeros, telefonistas, vendedores, etc. ¿Y por qué no los parlamentarios? Después de todo, un robot no necesita tunear su currículum y se le podría cargar toda la legislación española, europea y planetaria sobre cualquier tema. Asimismo, los diputados digitales tampoco necesitarían dietas de alojamiento y movilidad porque permanecerían instalados en sus escaños acopiando información enviada por ciudadanos conectados online con esos legisladores de energía infinita, como los androides n.º 17 y n.º 18. Por último, los ciberparlamentarios no supondrían un costo desproporcionado a la sociedad y más bien obligarían a los militantes de los partidos a estudiar, trabajar y cotizar durante treinta y cinco años como cualquier ciudadano, pues jubilarse tras dos legislaturas con el 100 % del salario de diputado no lo haría ningún robot.

Estados Unidos es la primera potencia mundial del planeta, tiene una superficie de 9 826 630 km², una población de 300 millones de habitantes y tan solo 405 parlamentarios. Sin embargo, España tiene una superficie de 504 782 km², una población de 44 708 964 habitantes y un total de 1862 parlamentarios entre Congreso de los Diputados (350), Senado (264) y parlamentos autonómicos (1248). Por lo tanto, en Estados Unidos hay un congresista por cada 24 623 km², mientras que en España hay un parlamentario por cada 271 km². Y para que el horror sea perfecto —como escribió Borges en «La trama»— cada diputado supone un coche oficial, porque España es el sexto país del mundo en número de coches oficiales. Es decir, primero Estados Unidos (861 000), segundo Italia (629 000), luego Francia (72 000), Gran Bretaña (55 000), Alemania (55 000) y finalmente España (35 000), por delante de Japón, Canadá, Australia, China y Rusia, países no solo más ricos, sino más poblados. ¿Se imaginan lo que nos ahorraríamos en salarios, pensiones, combustible y mal humor recurriendo a un único robot por cada grupo parlamentario? No descarto que Podemos necesite un cíborg por cada una de sus Mareas, pero el ahorro se notaría hasta en la traducción simultánea porque cada ciberdiputado tendría preinstaladas —como C-3PO— todas las lenguas peninsulares y modernas.

Como se puede apreciar, no todos los futuros robóticos son distópicos y posapocalípticos, porque un diputado eléctrico siempre inspiraría más confianza que uno natural. Por lo tanto, si a un año del futuro fantaseado en Blade Runner los votantes ya sabemos que los parlamentarios funcionan en modo replicante, muchísimo mejor sería tener replicantes de verdad.

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14 comentarios

  1. David A.

    Viendo cómo está el nivel últimamente creo que hasta Skynet lo haría mejor #VotaSkynet

  2. asdfgh

    Para acabar con la corrupción institucional no hacen falta robots sino libertad política.
    El error es pensar que en España hay democracia. Lo que hay es una oligarquía de partidos. El poder ya lo tienen. En las mal llamadas elecciones (que son sólo votaciones porque nadie elige nada) únicamente se vota qué cuota tendrá cada uno. No se puede evitar la corrupción personal, pero sí se pueden poner mecanismos para que quien lo sea se deba comportar moralmente.

  3. Yo pienso algo similar. Hace mucho tiempo ya que he perdido la fe en cualquier gobierno humano y en cualquier ideología (spoiler: todas están equivocadas). Para bien o para mal espero ansioso que llegue el día en que nos gobiernen las máquinas.

  4. Paco Sanclemente

    El título me parece simplemente GENIAL !!!
    Enhorabuena por el artículo ;)
    Lo malo es que mientras los humanos programen y manipulen las máquinas y sus algoritmos el error humano estará ahí para siempre.

  5. Pasaba por aquí y he visto que estais hablando de mi libro. Es una novela sobre un futuro donde la Inteligencia Artificial ha tomado el gobierno.
    El artículo está simpático. Y el tema tiene tela que cortar. En este enlace dejo algunas cosas al respecto. Por ejemplo, sobre un Spotify politico…
    https://findeltiempodelosheroes.wordpress.com/

  6. Naparra

    Hola. El artículo me ha dado náuseas estilo Sartre. Un robot interpretando una ley o incluso redactándola es tan necio como reparar un pc con una llave plana del 40. Zapatero a tus zapatos.
    Saludos.
    No pronunciarás el nombre de Philip K Dick en vano.

  7. Este artículo talvez tendrá el privilegio de ser uno de los primeros en proponer tales cambios, de manera especial en lo que respecta al ahorro y eficiencia de los parlamentos europeos, cambios posibles gracias a que las ideologías se han despojado de dogmas y ritos, manifestaciones propios de los humanos. Una “persona electrónica” con todos los datos, estadísticas y mecanismos parlamentarios en tiempo real. Hasta creo que las cuestiones morales podrían tener un trámite veloz. Cuántos están a favor o no de la eutanasia? Y se aprueba o no.Y aquí es donde entraría en escena el debate entre las distintias sensibilidades, pero fuera del parlamento. Excelente artículos. Espero que sea una bola de nieve porque soñar no cuesta nada.

  8. Juan Francisco

    Vaya, que decepción, pensaba que Jot Down no difundía “fake news” y que sus artículos estaban bien fundados. Error.
    Como se puede decir que en USA hay sólo 405 parlamentarios, sumen el Congreso, el Senado, los parlamentos de los 50 Estados, los Councils, los Sheriffs……y cientos de miles de cargos electivos, no digan tonterías, por favor. Otra “fake news” que en España hay 35.000 coches oficiales. Pocos son, si tenemos en cuenta que el Parque Móvil Ministerial incluye los coches oficiales de todos los Ministerios, desde los dedicados a apagar incendios, hasta los vehículos de servicio de Marina Mercante. Así nos va, con tanto “fullero” metiendo basura en la información.

  9. jesus Carlos Sánchez Vázquez

    Es mentira. Cada estado de los Estados Unidos tiene su propio parlamento. Por ejemplo, California tiene parlamento de 80 diputados

  10. Desde luego no hay mas que ver la dedicación que ponen sus señorías a las maquinitas electrónicas durante los plenos para darse cuenta de que les queda poco. Sobre todo por su nivel de rebuzno cuando toman el uso de la palabra. Para eso, mejor un simpático C3PO que disponga de un frío algoritmo que asigne propuestas de ley a necesidades concretas.

  11. La verdad, es que no sentiría nostalgia por la mayoría de mis congéneres políticos que eventualmente serían sostituidos. En el caso particular del Berlusca como tanto otros, me conformaría hasta con una batidora, pero que supiese diferenciar entre virtud y avidez…”tiempos magros para ellos se entreven, talvez está por sonar la hora, que ha llegado sin tanto aspaviento, sin revoluciones ni dogmas ni consignas, y en especial modo sin muertos para la estadística. Y si fuera el resultado de la mayoría silenciosa, o de la ciencia, o de la conjunción de los planetas, o de aquellos locos como mi abuela que preconizaban la entereza? Vaya uno a saber.

  12. Montag

    Estando de acuerdo con el asunto de fondo, diría que el autor tiene que revisar algunos datos: ni Canadá ni mucho menos Australia tienen más población que España.

  13. Efectivamente y como ya señalan otros comentarios que preceden a este, la falta de rigor del firmante del artículo en cuanto al cómputo de parlamentarios y la comparativa entre España y EEUU le resta mucha categoría.

    Tan solo las asambleas legislativas o cámaras de representantes de los Estados de California (80), Texas (150) y Nueva York (150) son ya 380 parlamentarios, a los que deberíamos sumar los del resto de estados miembros del país. Si el autor computa para España los parlamentarios autonómicos debería hacer otro tanto con los parlamentarios citados norteamericanos.

    En cuanto al Parlamento estadounidense, son 435 miembros de la Cámara de Representantes (nuestro Congreso) y 100 del Senado, por lo que también ese cómputo es erróneo.

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