¿A qué pueblo (junto a una central nuclear) te irías de puente?

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Hay pueblos preciosos repartidos por el territorio a los que no nos acercamos por el simple hecho de que se encuentran al lado de una central nuclear, y lo cierto es que nos perdemos mucho: desde imponentes castillos que dominan valles y dehesas, hasta recónditas y solitarias playas que uno ya había dejado de buscar en la costa mediterránea. Aquí tienen diez para elegir: voten al final de la lista y ayudarán a limpiar de polvo de uranio el nombre de estos maravillosos lugares. Qué demonios, están ahí desde mucho antes de que el hombre empezara a triturar átomos.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Cofrentes (Valencia)

Población: 1125

Fotografía: Toni Rodrigo (CC).

El millar de habitantes de Cofrentes presume de bañarse en una gran cantidad de fuentes termales, así como de la única Ruta Fluvial de la Comunidad Valenciana. Embarcar y recorrer los catorce kilómetros de ida y otros tantos de vuelta de los cañones del Júcar y disfrutar de esas montañas donde campan a sus anchas cabras montesas, jabalíes y otros seres maravillosos es una experiencia inolvidable. Su patrimonio monumental tampoco desmerece: además de ermitas e iglesias, la localidad se levanta al abrigo de un imponente castillo desde el que disfrutar de unas fantásticas vistas sobre la comarca y su central nuclear.

La central: Conectada a la red eléctrica en 1984, la de Cofrentes es la única central española que cuenta con el mismo modelo del de Fukushima. Problemillas, pues los habituales: solo en 2017 registró un total de diez incidentes, siendo el más grave una avería que le costó en diciembre la clasificación de nivel 1 («anomalía») en la escala INES de sucesos nucleares. Casi tres meses estuvo parada hasta volver a la carga el 8 de diciembre, pero 2018 se estrenó con una nueva parada. No hemos sabido gran cosa desde entonces por lo que estamos seguros de que todo va bien.


Almaraz (Cáceres)

Población: 1765

Fotografía: Foro Nuclear (CC).

«Almaraz» viene del árabe «encuentro», aunque no podemos decir que estos hayan sido demasiado afortunados a lo largo de su historia. Una torre del siglo XIV es todo lo que queda de su pasado esplendor porque su magnífico puente sobre el Tajo fue destruido por los ingleses mientras estos malmetían en la guerra entre españoles y franceses. Además de la central nuclear que ha puesto su nombre en el mapa, Almaraz cuenta con una de las plantas solares más grandes de España, además de una fábrica de pañales y un matadero. De acuerdo, no es lugar para ecologistas ni veganos, pero en la Wikipedia encontramos esto: «Durante la época estival, la piscina municipal se convierte en punto de encuentro de residentes y vecinos de los pueblos cercanos, que no dudan en acercarse hasta allí para disfrutar de las instalaciones». Almaraz.

La central: Al poco de empezar a funcionar en 1981, se dio con un problema de diseño en los generadores de vapor que los hacía potencialmente peligrosos. Los defectos y las perforaciones provocados por la vibraciones en los tubos se parchearon sin más; sepan que todo estaba «dentro los márgenes de error previstos». Luego que si un fallo en el sistema de refrigeración, que si una fuga de agua radioactiva a través de los famosos tubos… En 1986 se destituye a ese consejero que se empeñaba en repetir que la planta era un peligro para los extremeños; lo siguiente fue negarlo todo, como cuando los tubos supuraron de nuevo en 1988. Un expediente sancionador del Ministerio de Industria les costó aquello. En 1996, es decir, quince años después de su inauguración, se admiten los errores de diseño y se introducen algunos cambios. La licencia vencía en 2020, pero el pasado mes de marzo las eléctricas se pusieron de acuerdo para alargar la vida de la planta hasta 2028. Todo sea porque la gente no se aburra en Almaraz.


Almonacid de Zorita (Guadalajara)

Población: 720

Fotografía: romanoski (CC).

Una gran belleza paisajística y un rosario de edificaciones medievales catapultan a Almonacid de Zorita a uno de los puestos más elevados en esta lista. Si uno se queda con ganas de más, siempre puede visitar el imponente castillo en la vecina Zorita de los Canes, o la fascinante ciudad visigoda de Recaredo. Parece que Recópolis —así la llaman— se levantó en el siglo VI y llegó a ser la capital de una provincia llamada Celtiberia. Aún en excavación, se espera mucho de ella en forma de nuevas claves para ir completando el puzle de los antiguos pueblos peninsulares.

La central: fue la primera en construirse y, tras treinta y ocho años, interrumpió su actividad en 2006. La llevan desmantelando desde entonces y se prevé que no quede rastro visible de ella para el año que viene en un proceso en el que se habrán gestionado un total de ciento cuatro mil toneladas de materiales. La comarca echará de menos su emblemática cúpula naranja, pero el combustible utilizado y almacenado en el ATI (Almacén Individualizado Temporal) de la planta perpetuará el legado de sus casi cuatro décadas de actividad.


Santa María de Garoña (Burgos)

Población: 12

Fotografía: ENERGY.GOV (CC).

Un pueblecito burgalés de recias casitas de piedra construido en el aparcamiento de una central nuclear. Sabemos que nunca fue así, pero es lo que parece. No hay mucho que ver, así que lo mejor es coger el coche y pasar el día en Frías, a apenas siete kilómetros de allí. Ya en el siglo IX se daba cuenta de este antiguo asentamiento levantado sobre un estratégico cerro que domina el Ebro. La espectacularidad de su castillo y su casco medievales es tal que solo su lejanía del mar la descartó para convertirse en Aguas Negras.

La central: Tras años de movilizaciones ecologistas que alertaban del precario estado en el que se encontraba la planta nuclear más veterana de España (es de finales de los sesenta), Garoña interrumpió su actividad en diciembre de 2012 aunque su clausura definitiva se produjo el 1 de agosto de 2017. Desde entonces se encuentra en fase de predesmantelamiento, pero la cosa no acaba de arrancar. A principios de junio de este año, el Consejo de Seguridad Nuclear advertía de «carencias en la planificación de las tareas de predesmantelamiento» a la vez que señalaba «irregularidades» en las dosis de radiación recibidas por los trabajadores. Lo de parar un central nuclear y gestionar los residuos almacenados es como subir a una montaña: luego hay que bajarla.


Vandellós (Tarragona)

Población: 6386

Fotografía: Jorge Franganillo (CC).

En la década de los años veinte se encontraron en el término municipal de Vandellós una suerte de pinturas rupestres únicas en Europa; tanto es así que se acabó declarando Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998: «Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica», es el nombre administrativo que recibe dicho tesoro. El pueblo en sí mismo no es gran cosa porque fue saqueado por los franceses en 1813 y devastado en 1835 por un terremoto. En cualquier caso, esta localidad de la costa Daurada ofrece un necesario contrapunto a la red de pueblos levantados sobre un cerro. Seguro que más de uno conoce la emblemática playa del Torn pero, si quieren algo más salvaje, prueben en esa recoleta calita nudista a orillas de la central.

La central: El pasado mes de abril el juzgado de instrucción número dos de Reus abría diligencias penales contra Vandellós II por funcionar dieisiete días con una fuga en 2018. Fue un embrollo bastante gordo porque, si bien la cúpula del Consejo de Seguridad Nuclear aceptó las explicaciones de la empresa de que el escape no se había producido en el sistema de refrigeración del reactor, los propios técnicos del CSN dijeron lo contrario. Parece que estuvimos a punto de que se produjera lo que se conoce como una LOCA (Loss of Cooling Access, «pérdida del refrigerante»). Ríanse ustedes de los acrónimos molones.


Trillo (Guadalajara)

Población: 1318

Fotografía: Jose Luis RDS (CC).

Situada a orillas del Tajo, Trillo era ya un asentamiento conocido en tiempos de los romanos. Su población se asentó tras la Reconquista, época en la que fue construido el imponente castillo que corona la localidad. También cuenta con tres iglesias —no se pierdan la monumental iglesia parroquial— erigidas ya en el siglo XVI. Tras siglos de esplendor, su declive llegó a principios del XVIII con la guerra de sucesión: se talaron montes y plantíos y se quemaron más de doscientas casas, lo que supuso un drástico desplome de su población. La localidad no remontó hasta bien entrado el siglo XX, cuando la central de Trillo revitalizó la economía tras su inauguración en 1987.

La central:  La gente de Guadalajara que vive cerca la llama «la Bomba» y, según dicen, fue en la vecina Alcarria donde acuñó el término «chilindrines» para hablar de la radiactividad en el ambiente (ignoramos si existe un cordero «al chilindrín»). Con dos incidentes de nivel II y casi una veintena de nivel I, Trillo es la nuclear más moderna, pero también la que cuenta con más incidentes en la escala INES de sucesos nucleares. Durante el Programa de Inspecciones AEOS (Análisis de Experiencia Operativa y Sistemas) se detectaron más de doscientas anomalías, muchas de ellas de diseño, y algunas en elementos claves como el sistema de alimentación o el sistema de refrigeración de emergencia. Fue especialmente grave la perforación de la contención durante una reparación realizada en 1999, que supuso una rotura gravísima del sistema de defensa de la central.


Ascó (Tarragona)

Población: 1678

Fotografía: Joan Grífols (CC).

De este pueblo catalán a orillas del Ebro se dice a menudo que es famoso por su central nuclear y su excelente pesca, sin temor alguno a que subrayar ambas singularidades en el mismo párrafo espante a la clientela potencial de sus restaurantes. Construido sobre una colina y coronado por otro castillo (este parece ser otro rasgo típico de estos pueblos), Ascó es también un punto neurálgico para amantes del trekking y la mountain bike que se perderán por su red de Vías Verdes entre olivos, viñedos y almendros que florecen ajenos a la imagen mental asociada con la comarca.

La central: El mes pasado el Consejo de Seguridad Nuclear informaba que Ascó II había declarado una prealerta de emergencia situación el sábado 18 de mayo tras perder el suministro de energía eléctrica exterior entre las 13:36 y las 13:53 horas. También fue el propio CSN el que había informado de un nuevo incidente, el pasado 5 de enero, en el que se produjo una parada no programada tras una fuga de vapor radioactivo. Las sorpresas se encadenan hasta sucesos más graves como el de 2008, en el que una fuga de partículas radioactivas afectó presuntamente (hay una denuncia en curso) a los cultivos de la zona. Sepan los tiquismiquis que hay planes para alargar la vida útil de esta central que roza los cincuenta años. Será que no está tan mal.


Juzbado (Salamanca)

Población: 191

Fotografía: Ayuntamiento de Juzbado / www.juzbado.es

Bañada por las aguas del Tormes, Juzbado se levanta sobre el horizonte entre cerros y berrocales de granito y una dehesa que atraviesa una antigua calzada recuperada para el senderismo. No hay mucho que ver, vale, pero tampoco estamos en un lugar cualquiera: el hallazgo de un magnífico verraco de piedra atestigua la presencia humana aquí hasta al menos el siglo V a. C. y suponemos que habrá mucho más bajo esa tierra que cubre hoy el maíz y el cereal. También acoge a la única fábrica de elementos combustibles nucleares de España (y una de las cinco de Europa).

La fábrica:. El óxido de uranio enriquecido que llega hasta Juzbado en forma de polvo sale convertido en pastillas del tamaño de las de los lavavajillas, pero que se usan en los reactores nucleares de la península, y no solo. El pasado septiembre, la fábrica dio cuenta de «una incidencia al realizar una operación de mantenimiento», aunque lo más sonado hasta la fecha han sido esas setenta pastillas de uranio que se encontraron en 2007 en sus terrenos, pero fuera de la zona de seguridad. Alguien se las quiso llevar vaya-usted-a saber-para-qué, pero cayeron de algún bolso o mariconera antes de llegar al coche. Con todo, Juzbado es un auténtico remanso de paz al lado de las centrales peninsulares a las que abastece.


Hornachuelos (Córdoba)

Población: 4541

Fotografía: Juan Francisco Córdoba (CC).

Un casco antiguo atravesado por una miriada de callejuelas estrechas y empinadas que nos trasladan a los tiempos del Califato cordobés es, sin duda alguna, uno de los principales reclamos de Hornachuelos. Súmenle a eso que la localidad se encuentra en un parque natural de Sierra Morena y entenderán que no se puede abandonar este mundo sin visitarlo recorriendo la ruta que empieza junto al embalse del Bembézar. No existe ninguna central nuclear cerca, y si consiguen abstraerse de que se encuentran en el único lugar de España donde se almacena basura radioactiva, todo será maravilloso.

El cementerio nuclear: se construyó en una antigua mina de uranio abandonada que empezó a recibir residuos nucleares de forma ilegal allá por 1961, todo en secreto y bajo autoridad militar. Tras una larga lucha legal iniciada por AEDENAT (hoy Ecologistas en Acción), se consiguió una sentencia favorable en 1996 para su desmantelamiento. El Ministerio de Industria y Energía recurrió, pero Aedenat consiguió la sentencia firme del Tribunal Supremo en contra de ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radioactivos) en 2002, declarándose ilegal el cementerio nuclear. En pleno proceso legal, se ejecutó la construcción de nuevas instalaciones que ocupan veinte hectáreas. Y ahí siguen.


Lemoiz (Bizkaia)

Población: 1241

Fotografía: Andres Miguez (CC).

Lemoiz se asoma al mar entre playas pedregosas, ensenadas, acantilados que parecen haberse levantado para proteger este pueblecito de pescadores de la furia del Cantábrico. No en vano, esta localidad vizcaína acoge una ola hueca que se convierte en todo un espectáculo cada vez que se armonizan las corrientes y los vientos. Como toda ola que se precie, tiene nombre: «la Central». Tampoco se han roto mucho la cabeza.

La central: Desde el inicio de su construcción, a principios de los setenta, la central de Lemoiz fue contestada por una gran movilización social que tuvo su aldabonazo con cientos de miles de personas en aquella manifestación en Bilbao de 1977. Una cadena de sabotajes en la planta pero, sobre todo, los cinco muertos de ETA —el ingeniero jefe de la central entre ellos— y el de una ecologista muerta en una manifestación antinuclear por disparos de la guardia civil interrumpieron definitivamente el proyecto en 1984. A día de hoy, las ruinas de la central recuerdan los restos de una civilización extinguida hace milenios. No es Cuzco, pero pilla mucho más cerca.


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3 comentarios

  1. No entiendo esta propaganda antinuclear tan indiscriminada. No es que sepa mucho sobre el tema en cuestión pero es que es evidente que Karlos tampoco. Se están dando tan solo una enumeración de datos sesgados y arrojados sin ningún contexto. Se mezclan declaraciones supuestamente técnicas de un tema bastante complejo con un tono que evidencia el claro prejuicio del escritor contra la energía nuclear. Y todo sin realmente dar una motivación de por qué… Esto último es un matiz importante, la energía nuclear produce un porcentaje significativo de la energía que se consume en España y no emite CO2 en el proceso. Puede ser una de las claves contra el cambio climático y con propaganda así se refuerzan los prejuicios de la población y el nivel del debate cae por los suelos.

    • Nacho Pistacho

      Nachete (alias «el liquidador»), tanto cordero al «chilindrín» y peregrinación a Fukushima te han dejado ciego. Son datos del Consejo de Seguridad Nuclear y no de Greenpeace. No habrá cambio climático ni nada de nada si hay otros accidentes porque no habrá sobrevivido ningún humano, eres listo. Muy listo.

  2. Sin duda alguna ROMANGORDO al lado de Almaraz un pueblo precioso que encima está luchando por no pertenecer a la llamada «España desierta» y lo esta consiguiendo.

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