
Este artículo se ecuentra disponible en papel en nuestra revista Jot Down Smart número 9
2 de junio de 2013. A Coruña. El campo del Dépor se embarra y engulle a los blanquiazules de camino a la segunda división en cuestión de seis minutos: los que transcurren desde el gol en Balaídos de Natxo Insa (entonces en el Celta), que salvará a los vigueses de los puestos de descenso, hasta el gol en Riazor de Griezmann (hoy en el Atlético de Madrid, entonces en la Real Sociedad), que envía al Dépor a los infiernos y enfila a la Real hacia la Champions. Crujen las cuentas del Deportivo mientras sus hinchas despiden del modo más duro al mítico Valerón. «Volveremos», dice el entonces entrenador Fernando Vázquez. Y volverán (un año después), pero en ese momento la Agencia Tributaria no sabe a qué carta quedarse. Se lleva las manos a la cabeza por el Dépor, respira por el Celta mientras la Hacienda Foral de Gipuzkoa hace la ola en honor de la Real. Fútbol español. Demasiados equipos al filo de la navaja pendientes de una clasificación, de un ascenso o lo contrario para asegurar su subsistencia y el pago de sus deudas. Si uno gana, el otro pierde.
20 de agosto de ese mismo año. Estadio de Gerland (Francia). Minuto cincuenta. Haris Seferovic dispara un trallazo desde fuera del área que se cuela por la escuadra de la portería del Olympique de Lyon. 0-2. La Real, en concurso de acreedores, acaba de comprar medio billete para pasar, por segunda vez en su historia, a la fase de grupos de la Champions, hito que confirmará en Anoeta una semana después. Más de cuatro mil seguidores del conjunto donostiarra, que han viajado al campo galo a animar a su equipo, estallan de alegría. Las cuentas del club se ponen en pie. Aunque no pasará de esa fase y solo logrará un punto de empate en Anoeta, la clasificación se traducirá en un aumento de los ingresos del equipo txuri urdin de 22,3 millones de euros, según las cifras presentadas ante el registro mercantil consultadas a través de Infoempresa. Una cifra nada desdeñable que permite que los ingresos totales pasen de los 39,2 millones de la temporada 2012/2013 a 62,7 millones. Bueno para el club, bueno para las arcas públicas. La Real gana margen para seguir devolviendo el préstamo participativo de la Diputación Foral de Gipuzkoa (gracias al que se sostuvo tras el concurso de acreedores) y adelantar incluso aplazamientos de pagos de IRPF y Seguridad Social.
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«El Racing de Santander tampoco va a tener fácil desde Segunda B afrontar los 8,99 millones ya reclamados en fase ejecutiva por la Agencia Tributaria que figuran en el listado de morosos, máxime cuando los problemas de liquidez han vuelto a dejar a los jugadores varios meses sin cobrar.»
El Racing de Santander ascendió a Segunda División al final de la temporada pasada.
El artículo no es actual, es una republicación de la revista Smart en papel (la de los domingos con El País) de junio de 2016… Estaría bien que junto al enlace a la tienda para comprar el ejemplar correspondiente apareciese la fecha original del artículo.