¿Cuál fue el subgénero de metal extremo más novedoso?

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La quema de iglesias no deja ver el bosque. Esa es la realidad del metal extremo de principios de los noventa. Generó demasiada historia paralela truculenta como para reparar en los aspectos artísticos, técnicos y musicales que trajo consigo. Sin embargo, el salto que dio el metal con las vanguardias extremas fue de gigante. El género estaba sobresaturado a finales de los ochenta y principios de los noventa desde su explosión en los setenta y evolucionó por diferentes vías en las que, casi siempre, se mezclaba con otros estilos, como el rap o el hardcore, especialmente en Estados Unidos. Sin embargo, aunque la vía extrema no estuvo exenta de otras influencias, se trató, como dirían los castizos, de pureza y vanguardia.

Pasados los años, en lugar de insistir sobre las astracanadas cometidas por niños noruegos con problemas, mejor estaría detenerse en cómo se depuraron las propuestas underground existentes hasta el momento para cristalizarlas en nuevos subgéneros. Los primeros noventa fueron años de innovación, una locura creativa como la del rock en la segunda mitad de los sesenta, pero circunscrita al metal. Los vocalistas guturales o los gritos desgarrados fueron una barrera para el oyente medio, pero quien pudo pactar con los cantantes la nueva película descubrió universos musicales hasta entonces desconocidos.

Siempre con el mérito de que el metal extremo fue uno de los pocos géneros de este mundo que pertenece a la totalidad del globo terráqueo, los discos más sonados salieron de los estudios más caros, que normalmente están en los países ricos, pero en el mar de fondo de las demos la calidad apareció por todas partes. En Sudamérica el impulso fue fortísimo, equiparable al de los países europeos y centroeuropeos, Asia y Estados Unidos. Fue un fenómeno global a todas luces.

El metal extremo es un maravilloso caos con hasta el momento infinitos subgéneros, crossovers y fusiones. Voten entre los principales que reflejamos o añadan su favorito en los comentarios.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Black metal

Es el género más famoso por los sucesos acontecidos en Noruega, los asesinatos, suicidios, la quema de iglesias, pero sobre todo por las fotos. Adultos corriendo semidesnudos por el bosque a las cuatro de la mañana asiendo armas medievales con la cara maquillada hasta los pezones. Por lo que fuere, a las gentes le dio por reírse de ellos. La probabilidad era igual a uno, no se sabe bien quién les asesoró cuando empezaron, pero igual el consejo se trató de una novatada de último curso del instituto. Sin embargo, los sonidos a los que llegaron estos pioneros con las caras pintadas son un caso aparte.

Los orígenes son variados, pero si nos metemos en el meollo hay que hablar de una demo, Trøndertum, de Thorns, en 1992. Ahí aparecen por primera vez los riffs que convirtieron el De Mysteriis Dom Sathanas de Mayhem en la piedra filosofal del black metal y que también dejaron toques de excelencia en los álbumes de Burzum, como en el temarraco «Jesus’Tod», que hacía la guerra por su cuenta con un sonido aún más cenagoso y saturado. Luego, sin salir de Noruega, podríamos irnos a la demo End of Life, de Strid, de 1993, o el compartido de Emperor con Enslaved del mismo año, para comprobar que algo así, un sonido estridente pero sinfónico, estaba muy lejos de las cafradas perpetradas tan solo un par de años antes. Desde entonces, las mutaciones del género se han contado por centenares, pero ninguna con una evolución, inventiva y amplitud como las bases que se sentaron en ese corto periodo de tiempo.


Death metal

Entre las propuestas de thrash de los ochenta, fueron subiendo en el underground grupos como Celtic Frost, Bathory, Possessed, Sodom o los Death, anteriormente conocidos como Mantas. De todos estos francotiradores y partisanos se acabó formando una tropa bien armada y disciplinada con la aparición de los Morbid Angel, Deicide, Obituary, Bolt Thrower, Pestilence, Atheist o Entombed, entre otros. Todos con un sonido ya definido a partir de los delirios de los anteriores, algo que dejaba muy atrás a Metallica, quizá el grupo más insigne de todo el thrash ochentero.

Podríamos decir que quizá de los Morrisound Studios de Tampa, Florida, salió el sota caballo y rey, pero en Polonia se formó Vader en 1983, cuando todavía quedaba bastante para la caída del Telón de Acero. Hubo una escuela sueca con Grave, Edge of Sanity, Dismember, At the Gates, Dartk Tranquility, Eucharist y decenas más, que en la nacionalidad llevaba la imagen de marca, pero también pasó lo mismo en Finlandia con Amorphis o Demilich, y los Sadist vinieron de Italia, Misanthrope de Francia, en Inglaterra hubo una escena fecunda donde destacaron Cancer y Benediction, en Brasil estaban Sarcófago, y en Colombia Parabellum. En definitiva, se podía dar la vuelta al mundo durmiendo en casas de grupos de death metal.


Doom metal

Si el death llevaba el sonido a lo más pesado y duro posible, si el black hacía sinfonías con guitarras estridentes, la carta de presentación del doom era que se tocaba despacio. Muy despacio. Con los vocalistas del death metal se pensaban que eras idiota, con la velocidad y sonido del black se creían que estabas de coña, pero con la lentitud a la que iba el doom se te adjudicaban problemas mentales, que es lo que ha pasado siempre que a la humanidad se le ha presentado algo nuevo, que primero te toman por loco.

Comercialmente, el doom llegó de Inglaterra. Cathedral y Paradise Lost fueron los que abrieron paso a grupos todavía más difíciles por aquel momento como My Dying Bride, Anathema o Esoteric. Sin embargo, la antorcha, que procedía de los también británicos Black Sabbath, llegaba previo paso por Estados Unidos. En California Saint Vitus había firmado una colección de elepés en los ochenta absolutamente maravillosa, con riffs pesados pero desarrollos muy imaginativos y sobre todo, lentos. La perla tal vez se halló en Nueva York, donde se grabó el que para quien esto escribe es el mejor disco de doom de todos los tiempos, Into Darkness, de Winter. Un álbum que solo puede ser comparado en esos primeros años de los noventa al Кругами вечности de Вой, grupo soviético del que, por aquel entonces, no tuvimos noticia.


Brutal death/gore/grind

Pero todavía se podía estar más loco. Se podía dar miedo a los vecinos de verdad. La carpeta de un elepé de los ingleses Carcass, la del Reek of Putrefaction, podía hacer que te dejasen de hablar los compañeros de clase. Consistía en un divertido collage realizado a partir de fotografías de cadáveres reales. Dentro, canciones que evocaban horrores médicos como la preciosa «Manifestations on Verrucose Urethra».

De Chicago eran Macabre, con un álbum, Sinister Slaughter, cuya portada era la del Sargent Pepper de los Beatles tuneada con los asesinos en serie más vomitivos de la historia reciente estadounidense y una canción dedicada a cada uno de ellos. Qué decir de Gut y su debut Drowned in Female Excrements en 1991, que inauguró una carrera en la que Bukkake Boy cantaba con el broncíneo timbre de voz del sonido de un metro cuando se cruza con otro. Melodías que intercalaron brillantemente con samplers de películas porno y gore con torturas y demás pasajes variados en su brillante álbum Odour of Torture en la discográfica alemana Semen Records del pueblo de doscientos setenta y cinco habitantes Mittelpöllnitz, en el estado de Turingia.

No obstante, la parte del león fue el brutal death. El grupo que mayor impacto comercial causó a principios de los noventa fueron Cannibal Corpse, pero por detrás estaban Suffocation, Vital Remains, Gorguts, Cryptopsy, Mortician o los brasileños Krisiun hasta alcanzar una depuración diríamos que sofisticada con grupos como Dying Fetus o sobre todo Human Remains. Todos ellos pequeños milagros en los que la creatividad surgió aberrando y a través de lo abyecto fueron surgiendo geniales innovaciones.


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8 comentarios

  1. Xixokhan

    …me parece absurdo que no aparezcan mencionados por aqui los primeros discos de Sepultura, por lo menos hasta el Arise…

  2. El AOR es el genero de metal mas extremo. Por la otra punta eso sí, pero extremo al fin y al cabo.

  3. Lareon Falken

    Personalmente de los estilos mencionados me quedo con el Doom, y aunque sean más accesibles que otros, «Icon» y «Draconian times» de Paradise Lost deberían ser escuchados al menos una vez por cualquier amante del metal. También decir que es fundamental para la eclosión del doom Celtic Frost, y en ese estilo no se menciona su papel. Y si bien Celtic Frost puestos a clasificarlo diría que son Avant Garde, puedo decir que los vi en 2006 y si antes lo dudaba, desde ese momento pude afirmar rotundo que Celtic Frost no es un grupo, es un estado mental.
    Por otra parte se infravalora (vamos ni se menciona) el movimiento industrial, que llevo al tharash a algo que ya no lo era. Si bien Fear Factory fueron los más conocidos, desafío a cualquier grupo de Death a igualar la brutalidad y técnica (y el maldito MURO DE SONIDO) de Strapping Young Lad.
    Artículo curiosete, eso sí.

    • Strapping Young Lad son demasiado buenos para ser comparados con toda esta escoria.

      • Lareon Falken

        Hey you mo!😂
        Chistes aparte SYL era brutal, técnico, feroz, y una banda de chiflados con un sentido del humor mas bien rarito.
        Aunque ya sea imposible verlos, y el tito Devin haya jurado no volver a tocar canciones de SYL, verlo en directo tocando su material en solitario es de las muescas que me faltan (y si pudiese ver cosas como Detox, Devour, Posessions, Wrong Side o incluso Satan’s ice cream truck sería MUY feliz)

  4. ¿Se habla de la historia del doom y no se menciona a Candlemass? ¿En serio?

  5. Surrealtopia

    Se ha quedado un poco corto en refernecias y subgéneros, como han dicho falta por aquí el industrial con Front Line Assembly, NIN, Ministry, Fear Factory, etc.

    Y del Doom me faltan los Type O Negative, aunque claro, estos lo mismo les daba por mezclar el Doom, con el Hardcore, con los Beatles, con Black Sabbath y con su coro de lesbianas, pues claro, que la etiqueta se les queda pequeña.

    Y del chandal metal nada¿? Probes Slipknot.

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