
Javier Jiménez Marco (Valencia, 1966) se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia y desde el principio su carrera profesional ha estado ligada a la cadena de supermercados Mercadona. Después de pasar por el departamento de compras fue nombrado director de la División Financiera y Contable, realizando labores fundamentales para la expansión de la compañía. Ahora ocupa el cargo de director general de Lanzadera, la aceleradora de empresas impulsada por Juan Roig.
Entrevistamos a Javier en el marco de las jornadas sobre el #FuturoImperfecto, en el centro cultural Espai Rambleta, para conversar sobre el presente y futuro de la formación, el empleo y el emprendimiento. Javier es sensato, asertivo y habla muy claro sobre ideas y gestión empresarial. Si necesitas ayuda para montar un negocio innovador: es tu hombre.
Voy a empezar con la pregunta más difícil de la entrevista: ¿Noel o Liam Gallagher?
Yo voy con Liam, yo voy con Liam, sí, sí, sí. Es el que tiene el carisma y es el que es la estrella del rock and roll.
Sin embargo, luchas en internet para que Oasis se una, ¿no?
Sí, hago mis pinitos y tengo un hashtag que se llama #OasisReunion, por si alguien quiere apoyar el reencuentro de estos dos hermanos [risas], si al final se vuelven a unir saldremos todos ganando.
En 1992 te licencias en Económicas y en 1993 empiezas en Mercadona como jefe de compras. ¿Recuerdas la entrevista de trabajo? Cuéntanos cómo fue el proceso.
Recuerdo que para la primera entrevista de trabajo prácticamente me vistió mi madre [risas]. Me puso una americana que tenía de mi padre mientras yo le insistía en que quería ir con un toque moderno. Al final llegamos a un acuerdo: la americana de mi padre, una corbata y unos pantalones vaqueros. O sea, horroroso. En la entrevista me daba cuenta de que la persona que me evaluaba, que iba con un traje impecable, me miraba raro. Pasé bastante apuro.
En ese año comienza la estrategia SPB de Siempre Precios Bajos. ¿Cómo era Mercadona en 1993?
Era una empresa con un espíritu muy familiar, mucho más pequeña de lo que es ahora. Para mí fue todo un reto porque en aquel momento vivíamos en un país donde todo lo que se vendía era mediante ofertas: 2 por 1, 3 por 1, descuentos, rebajas y cupones. Entonces nosotros nos salimos de la norma y anunciamos a bombo y platillo que no vamos a tener ofertas. Era algo rompedor y fue muy divertido.
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Tanta monserga para después, ir a Mercadona para ver qué es eso de lo que todo el mundo habla y salir con las manos vacías porque, al menos a mí, me ha parecido una absoluta birria. Juro por lo más sagrado que iba con la intención de salir cargado, pero no encontré nada de lo que yo adquiero en otros sitios y no daré nombres para no hacer sangre.
Mis respetos a este señor que por lo narrado llegó a donde está gracias a sus esfuerzos y virtudes, y por tener una visión de la empresa muy semejante a la del soñador Olivetti de los sesenta, el hebreo italiano creador de la Olivetti, quien concebía la fábrica como un lugar de producción pero teniendo en cuenta el bienestar del trabajador, pero cuando habla de «financias» las alarmas se desatan. En esta noble palabra se esconde el mal mayor del capitalismo: ganar el máximo posible sin esfuerzo.
Que de una «Escuela de Empresarios» (sic) salga una empresa que vende flotadores que no sirven para nada y que a este señor le parezca estupendo lo explica todo a la perfección. O no?
«La Comunidad Valenciana es una comunidad especialmente potente en muchas áreas» Ya lo dice el refrán: La paella y la corrupción , como en Valencia en ningun sitio.