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Novak Djokovic, Sofia Kenin y casi todo lo que nos dejó el Open de Australia 2020

Por extraño que parezca, ni Djokovic ni Federer ni Nadal habían remontado nunca una final de Grand Slam en la que estuvieran dos sets a uno abajo. Parte del misterio está en que esos partidos los habían jugado entre sí, pero el dato no deja de ser sorprendente. Después de hacerse con el primer set con cierta suficiencia (los tres primeros juegos recordaron a los de la final del año pasado contra Nadal), Djokovic se vio en la misma circunstancia que contra Wawrinka en Roland Garros 2015 y el US Open 2016: cada vez más empequeñecido y sin más recurso que defenderse ante los golpes contrarios.

Y es que Thiem golpeaba de lo lindo: de derecha y del revés. Siempre buscando la profundidad más que el ángulo. Bolas largas, potentes, que imposibilitaban el contraataque y mantenían al serbio metros detrás de la línea de fondo, donde más incómodo juega. Todo parecía preparado para la primera victoria de Grand Slam de un tenista nacido en los noventa (estamos en 2020), más aún cuando Thiem tuvo bola de break sobre el servicio del serbio con 1-1 en el cuarto set. Sin embargo, Novak resucitó. Sea por los batidos mágicos de su preparador o sea porque Thiem llevaba ya dos partidos seguidos de cuatro horas en las piernas, pero el partido se dio la vuelta por completo y Djokovic entró en ese trance habitual en los momentos decisivos: ni una bola fallada, ni un golpe mal pensado, ni un signo de fatiga.

Thiem perdió, sí, pero perdió con la cabeza bien alta. Como dijo el campeón en la entrega de premios, el austríaco fue el mejor sobre la pista. Puede decirse que el relevo generacional se alarga y por supuesto es cierto: trece grandes consecutivos se han repartido Djokovic, Nadal y Federer para un total de cincuenta y seis. Sin embargo, la competencia ya está ahí. Como Medvedev en el US Open, Thiem luchó hasta el último punto y no se limitó a felicitarse por haber llegado ahí. Fue en general un gran Open de Australia. Intentaremos resumirlo lo mejor posible:

1. Empecemos por el campeón, por supuesto. Diecisiete torneos del Grand Slam para Djokovic, ocho de los cuales han llegado en Australia. Obviamente, es un récord y no parece el único que pueda caer este año. Este lunes ha empezado su semana doscientas setenta y seis como número uno del mundo, es decir, diez menos que Pete Sampras y treinta y cuatro menos que Roger Federer. ¿Puede alcanzarlo este mismo año? Dependerá de Rafa Nadal. El resto está muy, muy lejos todavía. No tuvo el más difícil de los cuadros, pero lo solventó con una suficiencia espectacular hasta la final y esa supuesta deshidratación. Alguien en Twitter lo comparó con un robot. Puede. A veces parece una máquina perfecta, desde luego, pero no exenta de genialidad. Aparte, esa capacidad de resistencia… envidiable. Sabe que está compitiendo a la vez contra el rival y contra la historia. Y no está dispuesto a rendirse nunca.

2. ¿Cómo queda el debate de quién es el más grande de todos los tiempos? Animado. Si no fuera por el gluten y por Pepe Imaz, me temo que no habría dudas en cuanto a resultados. Esos dos años de respiro que se tomó el serbio entre Roland Garros 2016 y Wimbledon 2018 le han hecho mucho daño estadístico. Es difícil pronunciarse en términos absolutos sobre una cuestión subjetiva: habrá quien considere que la belleza del juego de Federer es inigualable o que la consistencia y la competitividad de Nadal le colocan en lo alto del ranking histórico. Nadie podría decirles nada. Los aficionados a Djokovic, por su parte, pueden citar los siguientes hitos: el serbio ha ganado los cuatro torneos del Grand Slam, los nueve Masters 1000 y las ATP Finals. Es el único en haberlo hecho. Llegó a ganar los cuatro grandes de forma consecutiva y tiene el H2H favorable con sus dos rivales. En lo que llevamos de década (2011-2020) ha ganado dieciséis Grand Slams por diez de Nadal y cuatro de Federer. En cuanto a semanas en el número uno desde 2011, el registro es abrumador: doscientas setenta y seis para Nole, ciento treinta y siete para Rafa y veinticinco para Roger. Hablar de «Big 3» en términos históricos tiene sentido. Si cerramos más el foco, llevamos diez años de dominio serbio con meritorias excepciones.

3. Si alguien parece decidido a romper ese dominio, ese es sin duda Dominic Thiem. Reconozco que siempre he tenido dudas sobre el austríaco. No ya sobre su condición de jugador de élite sino sobre su capacidad de disputar grandes. Lleva ya tres finales y el disparo cada vez queda más cerca del objetivo. Se ve que no es un Wawrinka sino un Andy Murray, es decir, necesita tiempo. Su torneo fue formidable, sobre todo teniendo en cuenta que tuvo que enfrentarse al número uno del mundo en cuartos (Nadal), al siete en semis (Zverev) y al dos en la final (Djokovic). No llegó ahí por casualidad y su tenis fue de un nivel altísimo, tanto al saque como al resto. Ese revés a una mano es una auténtica gozada y cuando lo hace paralelo es incontestable. Con todo, va a cumplir veintisiete años en breve. No puede seguir esperando mucho más tiempo. Muchos le dan ya como favorito para Roland Garros, pero eso parecen palabras mayores.

4. ¿Por qué? Porque Nadal y Roland Garros es un matrimonio demasiado unido. Thiem derrotó por fin a Rafa en un Grand Slam y lo hizo a lo grande, con un juego sensacional. ¿Bastará eso para derrotarlo en París tras dos finales consecutivas perdidas? Difícil saberlo. El periodista Pepe Rodríguez apuntaba recientemente en su podcast que Nadal «ya no dominaba» y que por tanto había entrado en su crepúsculo. No puedo estar de acuerdo. No por perder en cuartos de final de Australia contra un jugador tan bueno como Thiem. Mucho menos por los resultados de la cosa esa llamada ATP Cup de la que hablaremos más tarde. Nadal sigue siendo el campeón vigente de Roland Garros y del US Open y no es número uno del mundo por trescientos puntos. Hizo el torneo que tenía que hacer: ganó bien a los que tenía que ganar bien y llevó al límite al primero que encontró a su nivel. Hay que tener en cuenta que en dieciséis años disputando el Open de Australia, Nadal solo ha ganado el torneo una vez. No creo que esta derrota le afecte demasiado.

5. Por cierto, justo antes del partido de cuartos contra Thiem, Nadal tuvo que enfrentarse a Nick Kyrgios en octavos y se montó el habitual revuelo. Pocas veces he visto en deporte una rivalidad tan absurda en la que siempre gana el mismo. Kyrgios es un buen jugador, un top 25 que podría llegar a top 10 si se centrara. Punto. Toda esta atención mediática en torno a él ni le hace bien al deportista ni al deporte. Estoy harto de oír «podría llegar a ganar un Grand Slam» cuando hace años que no juega ni cuartos de final. No tiene el tenis suficiente. Su saque es muy bueno y de vez en cuando se saca alguna genialidad de la manga, pero ni le da el físico ni le da el revés ni es consistente con su derecha. En vez de pedirle milagros, aprendamos a quererle como lo que es: un buen jugador, ya digo, llamativo, punto.

6. Aparte del Nadal-Thiem, el otro gran partido de cuartos de final fue el Federer-Sandgren, en el que el suizo levantó siete match points para acabar pasando a semifinales medio cojo. Ya había hecho algo parecido en tercera ronda contra John Millman, cuando se vio 8-4 abajo en el super tie-break y acabó ganando seis puntos consecutivos. Por muy optimista que quiera ser con respecto al torneo, no puedo evitar ver lo de Federer con cierta resignación y bien sabe Dios que nadie le admira tanto como yo: que un tío de treinta y ocho años y medio, sin un solo partido de preparación porque había empezado tarde los entrenamientos debido a una gira eterna por Latinoamérica, en un estado físico deplorable, se plante en semifinales de un grande y encima lo haga solo con una pierna, no es buena señal para el tenis. De acuerdo que su cuadro fue cómico y que no se enfrentó a nadie mínimamente peligroso, pero eso no es culpa suya sino de sus rivales. ¿Dónde estaban los cabezas de serie de su lado? Perdiendo contra el número 100 del mundo. 

7. En cualquier caso, es curioso lo de Roger. Puede que esta sea su última temporada y tira de esta manera el primer grande, justo el único que ha ganado dos veces en los últimos siete años. Él sabrá por qué, ya es mayorcito. La gira con Zverev no le sentó nada mal al alemán, pero es que el alemán tiene veintidós años. A la edad del suizo, ganar un grande depende de una preparación exquisita. Se pasó noviembre jugando exhibiciones mientras los demás descansaban y se ha pasado diciembre y enero intentando volver a coger el ritmo de entrenamiento mientras los demás ya empezaban a competir en la ATP Cup. Así es muy complicado.

8. Por cierto, gran torneo de Zverev. Por fin. Cuánto queremos a Alexander Zverev cuando se concentra y deja de encadenar dobles faltas. Hay que recordar que hablamos de un chico de veintidós años que ya ha ganado tres Masters 1000 y unas ATP Finals. Ahora, por fin, puede añadir a su palmarés unas semifinales de Grand Slam y muy merecidas, sin apenas pasar apuros hasta esa ronda y presionando a Thiem hasta donde pudo. Tengo la sensación de que cuando gane su primer grande, el resto vendrán en cascada. Lo sorprendente, además, es que ya nadie contaba con él después de la ATP Cup tan desastrosa que se había marcado, con Boris Becker desesperado y su padre llorando. Así es el tenis. Cambia de un momento al otro.

9. Buen momento para reflexionar sobre la polémica ATP Cup- Davis Cup. Efectivamente, no tiene sentido que haya dos competiciones por equipos casi idénticas y que además se celebren con dos meses de distancia una de la otra. Una desaparecerá. Y tiene pinta de que será la Davis. O tendrá que volver al antiguo formato, eso ya no lo sé. La ATP Cup tuvo más o menos los mismos nombres pero el enorme atractivo de las fechas: jugar en noviembre, con todo el pescado vendido, es saturante. Jugar en enero, después de las vacaciones, da mucho juego mediático y puede anticipar tendencias para el año entrante. Aparte, tengo la sensación de que la ATP juega con mucho más margen económico que Piqué a la hora de afrontar pérdidas. Eso y un continente volcado. No es poca cosa.

10. Thiem y Zverev dieron el paso adelante. Bien por ellos. ¿Quiénes no lo dieron? Sobre todo, Tsitsipas, Berretini y en menor medida Medvedev. Lo de Berretini era esperable hasta cierto punto porque su aparición fulgurante en el US Open del año pasado no puede ocultar que el resto de su carrera hasta el momento no ha sido precisamente despampanante. Tsitsipas, campeón de las ATP Finals, se la pegó en la ATP Cup, con broncas y raquetazos de por medio. A todos nos gusta su competitividad y su inconformismo, pero incluso eso hay que gestionarlo bien. Cayó en tercera ronda contra Milos Raonic y además cayó sin oponer resistencia alguna. En cuanto a Medvedev, perdió en octavos contra Wawrinka. No es un resultado deshonroso, pero es que en torno al ruso se han creado unas expectativas algo desmesuradas. No faltó quien dijo que se había convertido en el mejor jugador del mundo. Puede serlo algún día, pero estamos en lo mismo que hace cinco meses: o mejora el saque y la derecha o seguirá siendo una moneda al aire. El hecho de que no haya ganado un solo partido a cinco sets invita a preocuparse por su resistencia mental y física.

11. En cualquier caso, más me preocupa Felix Auger-Aliassime. Llevamos años oyendo maravillas de él y poco a poco, aún adolescente, jugando torneos menores ante rivales menores, consiguió colarse en el top 20. Una vez llegado, le quedaba mantenerse, pero no lo está consiguiendo. Sus resultados en Grand Slam son muy deficientes para alguien llamado a ser un dominador del circuito. No le vamos a pedir que gane el Open de Australia con diecinueve años pero sí habría que exigirle que le gane a Ernests Gulbis. Está muy perdido y habrá que ver cuándo se encuentra. 

12. Acabamos con las decepciones: Denis Shapovalov pasó por algo parecido a lo que está pasando Aliassime hace dos años. Aún tiene veinte, así que es insultantemente joven. En la ATP Cup jugó de maravilla, dando continuidad a un esperanzador final de la temporada 2019 y convirtiéndolo en uno de los candidatos a llegar lejos en Melbourne, más que nada porque su cuadro era relativamente sencillo (solo Federer como rival serio hasta semifinales y este Federer, además). Sin embargo, perdió en primera ronda, totalmente desquiciado, ante Márton Fucosvics, número 67 del mundo. Me habría gustado mucho ver a Alex de Miñaur pero hizo la clásica jugada de novato de lesionarse en el intrascendente torneo anterior a un Grand Slam. Aprenderá.

13. Dejemos de lado las decepciones: qué bien pinta Andrei Rublev. Parecía que iba a quedarse en nada después de esa sorprendente eliminatoria de Copa Davis contra España cuando tenía diecisiete años, pero ya le tenemos entre los quince mejores del mundo. En Australia, hizo lo que correspondía: pasó tres rondas ante rivales inferiores y acabó perdiendo en octavos ante Alexander Zverev. Tarkovski estaría orgulloso. Tiene pinta de que esto no va a acabar aquí y pronto le veremos como top ten.

14. Una de veteranos que no se rinden: Milos Raonic, como siempre, apareció de la nada en Australia y se metió en cuartos de final. Qué jugador más difícil de catalogar. Va a cumplir treinta años y ha pasado por todas las lesiones posibles, pero es junto a Juan Martín del Potro, el gran «¿y si…?» del tenis de este siglo. Finalista en Wimbledon en 2016, nunca ha conseguido enganchar un año entero de salud y tenis. Solo Djokovic pudo pararlo, aunque lo hizo en seco, eso sí. Enorme mérito el del canadiense, enorme mérito el de Marin Cilic, que durante tres rondas recordó al campeón del US Open y finalista en Londres y Melbourne… y enorme mérito el de Stan Wawrinka. Tiene treinta y cuatro años, ha ganado todo lo que tiene que ganar, jamás volverá a competir en serio por un grande, tuvo una lesión devastadora… y ahí sigue el tío, llevándose por delante a jovencitos como Medvedev y en cinco sets, además. Un ejemplo.

15. Acabemos el análisis al cuadro masculino con una mención al tenis español, vigente campeón de la Copa Davis y finalista de la ATP Cup. ¿Qué encontramos? A Rafa Nadal. Punto. Ni siquiera Roberto Bautista, que llegaba invicto a Melbourne, pudo pasar de tercera ronda. El siguiente es Pablo Carreño, que sigue cayendo en el ranking, y ya hay que recurrir a Fernando Verdasco, a sus treinta y seis años. ¿Dónde hay algo parecido al relevo? Jaume Munar, que va para los veintitrés, cayó contra el local Popyrin en segunda ronda; Alejandro Davydovich (veinte años) ganó en cinco sets a Gombos pero solo le pudo hacer siete juegos a Schwartzman en segunda ronda. Por último, Nicola Kuhn (diecinueve), la tercera gran promesa del tenis español, se tuvo que retirar lesionado en la primera ronda clasificatoria. En medio, el vacío.

16. Antes de entrar a analizar el cuadro femenino, un comentario meteorológico: no hubo serios incidentes de salud relacionados con los fuegos que asolaron buena parte de Australia durante la celebración del evento. Nadie lo habría jurado cuando el primer día de clasificatorias se tuvo que retirar Dalila Jakupovic por no poder parar de toser. Sé de qué va el negocio del deporte profesional y sé lo poco que se puede hacer, pero si los jugadores y jugadoras no se plantan ante escenarios así, no sé a qué esperan. Todo acabó bien, al parecer. De hecho, sorprendentemente, no se volvió a tratar el tema públicamente.

17. Vamos con las mujeres: el jueves 16 de enero, Garbiñe Muguruza tenía que retirarse del torneo de Hobart por unas molestias. El martes 21, tras perder 6-0 el primer set ante la estadounidense Shelby Rogers, se sentaba abatida en su silla y llamaba al médico. Todo pintaba a que ahí acababa el Open de Australia para Muguruza, número 32 del mundo, perdida durante un año y pico en la intrascendencia. Lo que vino después fue de guion de cine: la remontada ante Rogers, el triunfo ante Svitolina, la victoria ante Bertens y el tie break imposible que le ganó a Simona Halep en las semifinales… De repente, dos semanas después de estar acabada para la práctica de este deporte, Garbiñe Muguruza volvía a estar en la final de un Grand Slam, la cuarta de su carrera. Y, por supuesto, todo el mundo la dio automáticamente por ganadora.

18. ¿Por qué? Porque enfrente no tenía a Serena Williams, ni a Bianca Andreescu, ni a Ashleigh Barty ni a Naomi Osaka… sino a Sofia Kenin. ¿Cómo no le iba a ganar a Sofia Kenin? El ninguneo a la estadounidense fue absoluto, pero la estadounidense ya había dado muestras de que no era una rival como para andar con tonterías:  a sus veintiún años, había pasado en 2019 del número 50 del mundo al 15, derrotando en el camino a todas las grandes raquetas del circuito, incluyendo a Serena Williams en Roland Garros. Kenin es una excelente jugadora y lo demostró en la final, especialmente en los dos últimos sets, cuando se le pasó un poco el susto. Podemos darle todas las vueltas a las dobles faltas de Garbiñe o a ese 0-40 que desaprovechó con 2-2 en el tercer set, pero el mérito es de Kenin. Supo subir el ritmo, ahogar a su rival, moverla de lado a lado y no decaer nunca en el entusiasmo. Enhorabuena.

19. En cuanto a Garbiñe, lo de siempre: «Es que mentalmente…». Claro. Muguruza no es una luchadora ni tiene paciencia para aguantar meses y meses jugando partidos de tenis ni aguanta estoica cuando las cosas van mal. De hecho, lo mismo se tira otros tres años sin jugar una final de Grand Slam o no la vuelve a jugar nunca. Lo que me molesta de este tipo de comentarios es que parezca que lo hace a propósito. La mentalidad se trabaja, claro, como se trabaja el físico, pero si eres David Ferrer no vas a sacar a doscientos treinta kilómetros por hora y si eres Garbiñe no vas a luchar como Carla Suárez. Simplemente, no puedes. Por qué se mata a unas y se entiende perfectamente las limitaciones de otras (no lo digo por la pobre Carla, es solo un ejemplo) se me escapa.

20. En un circuito ingobernable, donde once jugadoras distintas se han repartido los últimos trece torneos de Grand Slam y nadie defiende su título con éxito desde Serena Williams en Wimbledon 2016, es difícil saber dónde empiezan y acaban las sorpresas. Por ejemplo, la propia Serena venía de ganar en Auckland muy cómodamente y se plantó en Melbourne como favorita de las casas de apuestas… todo para perder en tercera ronda contra la china Wang Qiang. Sigue su búsqueda del vigésimo cuarto grande, el que le permita empatar con Margaret Court-Smith. A sus treinta y ocho años, no tendrá muchas más oportunidades.

21. Por cierto, Martina Navratilova y John McEnroe se la jugaron a la organización portando una pancarta después de su partido de leyendas en la que pedían el cambio de nombre de la pista Margaret Court por «Evonne Goolagong Arena». Fue un gesto valiente por el que tuvieron que pedir perdón varias veces porque al fin y al cabo no dejan de tener demasiados compromisos con Tennis Australia, pero el mensaje quedó claro: que alguien con opiniones tan descarnadas acerca de la homosexualidad siga dando nombre a una pista tan importante es cuando menos debatible. Cada cual que piense lo que quiera.

22. Con Bianca Andreescu de nuevo lesionada (¿nos tendríamos que empezar a preocupar?), la atención mediática volvió a volcarse en «Coco» Gauff, que pronto cumplirá los dieciséis años y que demostró su valía derrotando de nuevo a Venus Williams, como en Wimbledon, y llevándose por delante también a Naomi Osaka en tercera ronda antes de claudicar ante la campeona Kenin en octavos de final, pese a ganar el primer set. Hay un cierto consenso en que Gauff es «the next big thing», pero yo, como siempre, prefiero ser cauto antes de ponerme a romper juguetes.

23. El torneo vio la retirada definitiva de Caroline Wozniacki y la parcial de Carla Suárez Navarro. La danesa deja el tenis después de un año de malestar indeterminado en el mismo torneo en el que consiguió su único grande en 2016. En una época en la que los deportistas alargan sus carreras hasta casi los cuarenta años, retirarse con veintinueve es casi una desgracia. La carrera de Wozniacki, precoz número uno del mundo, siempre pareció que no estaba a la altura de su talento. Como es habitual, la sobreexposición mediática no ayudó. En cuanto a la española, el adiós fue parcial porque afecta solo a Melbourne. Carla está en su última temporada como profesional y solo pudo pasar una ronda antes de caer ante la desconocida polaca Iga Swiatek. La esperamos en la tierra batida.

24. Los dobles siguen siendo cosa de veteranos: Joe Salisbury y Rajeev Ram ganaron el cuadro masculino, lo que convirtió al estadounidense  en el jugador que más intentos ha necesitado para ganar esta especialidad en un Grand Slam, dejando la cifra en cincuenta y ocho. El femenino fue cosa de Timea Babos y la francesa Kristina Mladenovic. El mixto se lo llevaron la gran especialista checa Barbora Krejcikova haciendo pareja con la croata Nikola Mektic.

25. En cuanto a los juniors, la gran noticia fue la victoria de la andorrana Victoria Jimenez, tanto por lo exótico de su nacionalidad como por su edad: apenas catorce años. El cuadro masculino fue a manos del francés Harold Mayot, que ya ha anunciado su voluntad de pasar cuanto antes a profesionales.

En definitiva, llega ahora la pausa habitual hasta los torneos de primavera de Estados Unidos y la posterior gira de tierra. Dentro de cuatro meses, cuando acabe Roland Garros, nos volvemos a leer. ¿Habrá dejado para entonces Juan Martín del Potro (1988) de ser el jugador más joven con un grande en su palmarés? Es un reto interesante. 

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33 Comentarios

  1. Respecto del punto 9, comentar que yo estoy encantado con la existencia de la ATP Cup, eso sí, por una razón extradeportiva: la retransmiten en Tv, en un canal abierto, no en uno de pago. Pocas veces tengo la oportunidad de ver en tv a Nadal, o Bautista, o Djokovic ( por cierto, que gran torneo jugó Bautista y qué mal Nadal ), y además en enero, un mes para mí de sequía tenística.

  2. Poco que añadir al habitualmente acertado análisis de Guillermo Ortiz, salvo algunas matizaciones:

    – Dominic Thiem: Vengo apuntando desde hace 4 años que es el más estable y sólido de los jóvenes, aunque técnicamente pertenezca a una generación posterior. Pero sus resultados avalaban esto , con 16 títulos en todas las superficies, victorias sobre Nadal en tierra y Djokovic en tierra y dura, y 4 años seguidos siendo semifinalista o finalista en Roland Garros. Cuando Rafa y Nole se retiren, no albergo dudas de que será el próximo número 1, aunque haya tenido la desgracia de compartir época con estos colosos que le han impedido estrenar su casillero de grandes con 26 para 27 años que tiene.

    – Tsitsipás: ¿La gran decepción? No puede decepcionar quien todavía no se ha mostrado fiable a pesar de su victoria en la Copa Masters. el año pasado pegó el cante en todos los grandes salvo Australia, y le veo muy inestable para alcanzar cotas mayores. Tiene tiempo, desde luego, pero hay algo en su volcánico carácter qu me impide verle aspirando a todo (de momento).

    – Raonic: Siempre me pareció el prototipo de jugador por el que no pagaría por ver, ni aunque me regalasen la entrada. Juego plano, tosco y sin más recurso que el saque. Un jugador unidimensional y coñazo como pocos. Nunca le vi para grandes empresas, en absoluto.

    – Medvedev: Quizá no ha hecho buena pretemporada y se le acumuló el cansancio del final de 2019. En cualquier caso sigue siendo un jugador fiable y a tener en cuenta.

    – Zverev: A este sí que lo esperaba porque lo que le ví hace 2 años me impresionó, un chaval de apenas 20-21 años ganando 3 Masters 1000 ganando a Thiem, Djokovic y Rafa en diversos torneos. Tiene tenis de sobra para estar arriba, el problema es que el chico es enamoradizo y sufre del mal de amores. Dependerá de cuánto le dure su nueva novia instagramer.

    – Federer: Le queda siempre la bala de Wimbledon, pero cada vez lo tiene más difícil para engrosar su palmarés de grandes. En este torneo, me parece increíble que con el cuadro que tuvo no se lo preparara a conciencia. Tuvo alfombra roja hasta Nole.

    – Djokovic: Cierto que el serbio ha disfrutado de un cuadro benévolo, igual que Rafa tuvo una balsa de aceite en Roland Garros 2019. Los sorteos a veces favorecen y a veces no. Este año conviene evitar a Thiem en semifinales de París y a Federer en Wimbledon. Si invirtiéramos los términos, el camino sería muy asequible para quien se topara con ellos (Roger en París y Dominic en Londres). No obstante, creo que va siendo hora de reconocer que, al 100 %, el balcánico es el mejor de los 3, y sinceramente, creo que superará a todos en grandes (lo llevo apuntando desde que resurgió)

    – Garbiñe y el cuadro femenino: Se quejaba alguien de que se criticase el tenis femenino porque hay «igualdad» como en la Premier inglesa, al ser imprevisible la ganadora de cualquier grande. Una cosa es igualdad y otra disparidad y cachondeo, que es lo que lleva siendo la WTA desde que se fueron las belgas y las Williams (salvo Serena, que está en decadencia). En fin, me reafirmo en que la jugadora más fiable y mejor de todas es la rumana Halep, quien siempre asoma por las rondas finales en los grandes y rara vez se lesiona o se encuentra deprimida porque han bajado sus followers en Instagram.

    Se presenta una primavera interesantísima, con Nole teniendo la gira americana para sumar más que Rafa, y un Roland Garros apasionante porque por primera vez, creo que, siendo favorito Nadal, esta vez tiene 2 rivales serios: uno que ya le ha batido (Djokovic), y otro que ya está listo para competir a 5 sets (Thiem). De los cruces (veremos quien se enfrenta al austriaco en semifinales) dependerá en gran medida el vencedor del torneo.

  3. Granjefeindio

    Caro Wozniacki ganó en 2018.

    Gran resumen, Guillermo, como siempre. Podría leerlo sin saber que es tuyo y me resultaría inconfundible.

  4. Kyrgiostán

    Sobre el «ocaso» de Nadal, hay que recordar que apenas ha tenido años de dominio arrasador de principio a fin. Ha tenido buenos momentos de dominar tierra, y/o gira americana. Pero ya sea por falta de nivel, dosificación o cualesquiera otros inconvenientes, es difícil recordarle más de 9 meses de dominio firme.

    Thiem le superó claramente y, aún así, acabó cediendo los 3 sets en el tiebreak, algo raro en el tenis y aún más raro en un Nadal competitivo. Vamos, que creo que es el Nadal de siempre.

  5. Para mi lo mejor del articulo es el recochineo del autor sobre los batidos de Djokovic y su pasado guru Pepe Imaz. Como se nota que el tambien lee Ciclismo2005.

  6. Artículo muy bueno en el contenido y en la forma.

    Al igual que Dani,llevo años pensando que la verdadera alternativa al Big Three es Thiem. Tiene talento,capacidad de sacrificio y mentalidad que lo ponen muy por delante,en mi opinión,de la «esperaza blanca» Zeverer o el «minifederer» Dimitrov.

    La lucha por ser el mejor de la historia se presenta apasionante hasta el punto que si a día de hoy los 3se retirasen al mismo tiempo no habría unanimidad para decidir quién de los 3 fue mejor.Es algo que creo que no ha pasado en ningún deporte.

  7. Geacias por sus artículos. Soy fanático del tenis, y se me ha hecho costumbre leerlos, pero siempre lo hago una semana después. Como que así tiene mejor sabor.

    Una duda: ¿Cilic no es una semana más joven que Del Potro?

  8. Un interesante inicio de temporada, este Open de Australia. No hubo sorpresas en el cuadro femenino, ese que los que no siguen califican de impredecible por los mismos motivos que yo encuentro impredecible la segunda división de fútbol húngara, o sea, porque no tengo ni idea de quién juega. Las favoritas, o sea Halep, Barty y Kvitova, a falta de Andreescu por lesión, hicieron lo que se esperaba de ellas y llegaron todas a la segunda semana de competición. Halep se volvió a dejar sorprender por una rival cuando ya estaban grabando su nombre en el trofeo – igual que le pasara el año pasado en Roland Garros, y no muy distinto de la suerte que corrió en el US Open – y Kvitova cayó ante Barty.

    No resulta sorprendente la resurrección de Muguruza – únicamente demuestra que sus problemas eran mentales y no físicos – y después de superar con problemas su primer partido fue de menos a más a lo largo del torneo, como siempre ha hecho ella. Tampoco puede calificarse de sorprendente la eliminación de Naomi Osaka, que aunque ha elevado su nivel de juego tras su desastrosa etapa veraniega todavía no ha llegado al nivel que exhibió cuando ganó sus dos Grand Slam, ni el triunfo final de Sofia Kenin, una tenista que no me enamora pero que lleva tres años de crecimiento constante en su juego. No la veo especialmente brillante en ninguna faceta, pero es rápida, ha ganado potencia en todos sus golpes y es muy precisa, comete pocos errores no forzados, y para lo joven que es es muy fría de cabeza, como Osaka, tiene nervios de acero y soporta muy bien los momentos de presión.

    En realidad, la única sorpresa del torneo para mí fue la temprana eliminación de Belinda Bencic, sobre todo por su contundencia: 6-1 y 6-0 ante una Annett Kontaveit que hizo un torneo magnífico, al igual que Ons Jabeur, que parece que definitivamente despega hacia la élite del tenis.

    A destacar el estreno de victorias en Grand Slam de la joven Paula Badosa, que ganó con solvencia su primer partido y cayó luego con mucha dignidad ante Petra Kvitova. Tiene mucho talento la neoyorquina, y si hubiese nacido hombre eso le bastaría para estar en el top 20 – corrijo, en el top 10, que ella al menos está delgada, no como Kyrgios – pero el circuito femenino de tenis todavía es un deporte de verdad y necesitas más que saber hacer tres monerías con la raqueta para llegar a lo alto.

    El circuito masculino ni lo seguí. Djokovic llegó a la final sin jugar con nadie, porque no había nadie contra quien jugar, igual que no lo ha habido en los últimos quince años; Federer hizo lo mismo, viejo, cojo y enfermo, y por las mismas razones – con más dificultades, claro, pero igual es lo que habría que hacer: hacer jugar a Nole y compañía con los cordones de las zapatillas atadas, o con los ojos vendados, o directamente ponerse serios con el control antidopping y dejar de creer en cuentos de hadas como la alergia al gluten de Nole y las lesiones cíclicas de Nadal, pero francamente, ya he perdido la esperanza con eso. Y para qué deberían, si leyendo los comentarios periódicos de este foro, a la mayoría parece que os gusta eso. Yo la verdad, para eso prefiero ver los combates de wrestling, que tienen más emoción, pero bueno…

    • La verdad,sorprende tu amplio conocimiento del tenis femenino y al mismo tiempo el bajo en el masculino.
      Decir que en los últimos 15años no hubo rivales de categoría cuando gente como Murray,Wawrinka o Del Potro habrían ganado varios grand Alan en otras épocas solo puede calificarse como boutade o ignorancia.

      Creo q nadie que sepa mínimamente de tenis tiene duda de q cualquiera del Big Three habría arrasado en otras épocas sin casi despeinarse.Haber coincido los 3 mejores de la historia en estos últimos 15años es una bendición para los que amamos este deporte.

      • Uy, sí, Delpo fue un rival magnífico para el Big 3… de junio de 2009 a octubre de 2009 y alguna semana suelta en los diez años posteriores. Como Nabaldián, cuando le daba por ponerse serio, cosa poco frecuente. De los supuestos rivales de los tres magníficos el que más les ha durado es Murray, casi tres años antes de romperse en pedazos. Aparte de eso, la nada.
        Si Nadal, Djokovic y Federer hubiesen nacido en cualquier otra época llevarían 7 u 8 Grand Slams menos cada uno. Lo que los dejaría como lo que sin duda son: tres de los mejores tenistas de la historia, todos con más de 10 torneos del Grand Slam, pero los números de récord que llevan ahora se deben a la falta de competencia. Que un tenista tan mediocre como Stan Wawrinka consiguiera birlarles tres torneos simplemente a base de esfuerzo físico y cabezonería es más bien una prueba de la falta de categoría (y de fe) de sus rivales que de lo contrario. No es casualidad que sus rivales más serios ahora mismo no hayan cumplido aún los 23 (Rublev, Shapovalov, Mededev, Tsitsipas o Zverev). El Big 3 ha tenido, además de su talento, la inmensa suerte de que todos sus posibles rivales o se han roto o ni lo han intentado.

        • Creo q o no me has entendido bien o no me he explicado correctamente.
          Lo que quise decir es q si Djokovic hubiese jugado en los 70,80 o 90 sin Federer y Nadal como rivales pueden lugar de 17 llevaria 30 grand slam. Esto mismo es extensible para Federer (de hecho una por ese camino hasta que se encontró con Nadal y te recuerdo que es de la generación de hewit o Ferrero y aún jugó contra agassi) y Nadal (ganaría a los bjon borg,sampras,kurten etc sin problema s).
          Eso es lo fascinante,que los 3 mejores de la historia coincidan.

          Ah y no tengo ninguna duda q sampras no cambiaría los rivales q tuvo (incluido agassi) por tener enfrente a los q tuvo Federer x ejemplo.No habría ganado ni la cuarta parte de lo q ganó si hubiera tenido a Djokovic o Nadal.

          • Comparar entre épocas es complicadísimo – además de futil: no hay manera de saberlo a ciencia cierta. Nadal, sin ese derecha zurda liftada que bota y se sube hasta el cielo no es ni la mitad de Nadal… pero sin raquetas de grafito no podría conseguir esos efectos. Nadal jugando con raquetas de madera habría sido un gran jugador, sin duda, pero…

            Lo mismo que Sampras. Sampras ganó 15 Grand Slam gracias a las raquetas de grafito y a las pistas de cemento, hasta el punto de que acabó con las pistas de cemento. La gente no pagaba una pasta para ver a un tío sacar cuatro veces, luego al de enfrente sacar cuatro veces y luego sentarse, y así hasta el tie-break. Las llamadas «superficies duras» de hoy en día de duras no tienen nada: es todo moqueta y acolchado para frenar la pelota y que haya posibilidad de peloteo.

            No creo que Federer o Djokovic por separado hubiesen conseguido tanto, y sobre todo por algo que ellos mismos dicen en todas las entrevistas: los rivales te hacen mejorar. Sin Nadal y Djokovic, Federer no tendría que haber variado tanto su forma de jugar, y lo mismo para los otros dos. Se han mejorado constantemente unos a otros.

            • Estoy de acuerdo en que los rivales te hacen mejorar,al igual que Messi y Cristiano Ronaldo por ejemplo,pero no tengo duda de que si Federer no se hubiera encontrado a Nadal habría sido peor jugador,pero habría ganado los grabd slam que hubiera querido.Probablente se hubiera retirado antes aburrido,pero el techo lo habría puesto él. Sin embargo con Nadal y Djokovic enfrente simplemente ha ganado lo que ha podido o le han dejado.
              En mi opinión es una época preciosa para ver tenis masculino,nada q ver con los 90 con el saque y volea.

    • Pues nada campeón, sigue disfrutando de la competitividad, compromiso, disciplina, épica y talento del circuito femenino, ese que percibe premios por igual independientemente de las audiencias que genera, ese donde se cumple el sueño americano por el cual una letona salida de la nada vence en Roland Garros para luego desaparecer (supongo porque ya ha hecho suficiente en vida como para figurar en letras de oro en este deporte), y déjanos al vulgo solazarnos con los 3 piernas que llevan 56 grandes porque no hay competencia en la ATP mínimamente comparable a la de ese oasis de perseverancia y abnegación llamado WTA.

      • Tranquilo, que ya lo hago.

        Y Jelena Ostapenko está mejorando mucho su servicio, así que ya veremos en qué queda su palmarés cuando se retire. El de Marin Cilic, un bosnio que salió de la nada para ganar un US Open y después desaparacer (supongo porque ya ha hecho suficiente en vida como para figurar en letras de oro en este deporte), ya te digo que se va a quedar como está actualmente.

        En cuanto al tema de las ganancias y las audencias… si las chicas están reclamando más pasta es porque no son gilipollas. Juegan en los mismos torneos, en las mismas pistas que los chicos y ven que el público depende del interés del partido y no del género de los participantes. La excusa de los torneos es la audiencia de la tele, pero claro, esa depende extremadamente de los horarios, y los horarios están programados para que el partido importante del día en el circuito masculino sea el que está en prime-time. Al final es la de siempre, como en los Oscar: «hay pocas directoras nominadas porque no hay bastantes directoras que hagan películas que destaquen». No te jode, como que vas a destacar tú mucho con los 50000 dólares de presupuesto que tenías. Dales 800 millones para que rueden la próxima superproducción de Marvel y verás como también hay mujeres que valen para eso.

        • Cilic es croata, y no seré yo quien lo defienda, prototipo de jugador que no me atrae nada, como Raonic. Cilic ganó el Open Usa de chiripa, aprovechando que el Big 3 cayó por diferentes motivos antes de cuartos de final. De hecho, David Ferrer me parece mucho mejor tenista que Marin sin haber ganado ningún grande. Wawrinka ha sido un gran jugador lastrado por un físico de búfalo, pero que al 100% es temible: no sé cuántos precedentes hay de 3/3 finales ganadas en grandes, y nada menos que a Rafa y Nole.
          Respecto a los horarios, tú crees que los programadores son gilipollas, como si en una cadena de televisión programasen en prime time un partido de fútbol femenino y en horario vespertino otro masculino. Es cuestión de audiencias. El tema del cine es distinto, porque ya hay directoras dirigiendo franquicias de superhéroes (Patty Jenkins o Carol Han), y al público le importa una mierda quién está tras la cámara si le ofrecen lo que quiere.

          El Big 3 sigue compitiendo porque al igual que Messi y Cristiano, se han hecho mejores mutuamente. De no haber coincidido se habrían retirado al superar el récord de Sampras y Emerson

          • No creo que sean gilipollas, pero tampoco son ni la mitad de listos de lo que se creen, o solo producirían exitazos. Es simplemente una combinación de «así es como se ha hecho siempre» y puro y simple machismo. Que es mucho más prevalente de lo que parece, como este misma página demuestra.
            Que el tema del cine es distinto… sí, desde anteayer, cuando empezó el movimiento «Me too». Hace cinco años entrabas en cualquier foro de cine y te encontrabas docenas de Danis diciendo que el nivel del cine hecho por mujeres era escandalosamente bajo comparado con el de los hombres, y ofreciendo los mismos argumentos que se puedan hacer sobre el deporte, o sea, básicamente que cualquier cosa hecha por mujeres debe ser necesariamente inferior o empiezan a sentirse inseguros.
            Si en el tenis se hicera como en el cine, es decir, dejarse de excusas y probar a alternar los horarios prime-time entre chicos y chicas descubrirían, al igual que pasa con el cine, o con la música, o con la literatura, que esa diferencia no era tan grande como se decía.

        • Lo que yo siempre digo es que para ganar lo mismo tienes que currar lo mismo. Las chicas deberían jugar los grandes a 5 sets. Me imagino que la excusa, en estas épocas de resurgimiento feminista, no podrá ser que las chicas tienen menos resistencia que los chicos ¿no?

          • Aunque tu pregunta parece ser retórica, sí, efectivamente ese es el motivo.

          • No, la excusa es que los torneos no quieren que las jugadoras jueguen a cinco sets porque entonces no hay manera de cuadrar los horarios. Las jugadoras nunca han dicho nada en contra de jugar a cinco sets, y de hecho cuando las finales WTA se jugaban a cinco sets ninguna protestó.
            Jugar a tres sets te obliga a jugar con más intensidad porque si pierdes el primero estás obligado a ganar el segundo. En las primeras rondas del torneo todos los partidos a tres sets de chicas son más largos que los partidos a tres sets de chicos y no mucho más cortos que los partidos a cinco sets. En la final masculina Djokovic levanta escandalosamente el pie del acelerador en el tercer set, dándolo por perdido y reservando fuerzas y concentración para el cuarto. Eso no lo ves en un partido de chicas.

            • No sé de dónde sacas conclusiones tan tajantes sin aportar una sola prueba, más allá de lo que 4 tarados pajilleros suelten en un foro inmundo. Pero obviar el incuestionable hecho de las diferencias físicas es quedarse muy cojo en argumentación, algo que por cierto, no tiene nada que ver con la música, la literatura o el cine, mezclando disciplinas totalmente antagónicas.
              Marion Bartoli, ex jugadora, ahora comentarista y poco sospechosa de machista opina muy diferente a ti:

              http://www.puntodebreak.com/2014/02/06/marion-bartoli-las-mujeres-no-pueden-jugar-cinco-sets

              Respecto a los bajones de Nole, eso pasa en la WTA y juegan a 3 sets, sin ir más lejos Muguruza.
              Y no es que sean listos los programadores de los torneos, sino sensatos. En la época dorada del tenis femenino, los 80, 90 y parte de los 2000, la WTA era muy interesante de ver, pero así y todo, la ATP concitaba audiencias y asistencias mayores.

  9. En este tema,estoy más de acuerdo con valhue.El tenis femenino tiene mucha audiencia y es justo que los premio sean similares.En cuanto a jugar 5 sets yo no lo veo necesario,pero no tengo duda de que si podrían jugar sin problema.Bartoli no dice q no puedan,sino q es demasiado al viajar tanto y q una final a 5sets si lo entendería.
    No tiene sentido comparar la fuerza física de los hombres covkad mujeres, simplemente hay una diferencia genética,pero eso no tiene nada w ver con la justicia de ganar premios.
    Es como si pagas más a atletas negros que blancos pq físicamente son superiores.

    En el deporte,como en casi todo, la repercusión que tenga depende mucho de la importancia que le quieran dar los medios de comunicación,sino :quién demonios iba a ver fórmula 1con lo aburridísima e injusta q es?

    • ¿Mucha audiencia? Mucha es un término relativo, mucha, ¿comparada con qué? No tengo los datos porque además, la fragmentación en cuanto a consumo por las distintas vías de contenidos audiovisuales no es fácil de medir, pero dudo de que el Muguruza-Kenin tuviera la misma audiencia que el Thiem-Djokovic.
      Las audiencias del tenis masculino son mayores desde siempre, y con la histórica época del Big 3, dirimiéndose el mejor de la historia, la diferencia debe de ser abismal.
      Los precios de las entradas para las finales y semifinales son mayores en hombres que en mujeres. En rondas previas depende al estar mezclados los partidos. Si valen más y la gente está dispuesta a pagarlas, será por algo. Hágase la prueba de equiparar los precios y apuesto a que el Muguruza-Kenin, por poner un ejemplo, no se habría llenado. La gente no es tonta, y no está dispuesta a pagar una barbaridad por 1 hora y media escasa de tenis (eso si es a 3 sets, de lo contrario en 55 minutos se despacha una final femenina.

      • 395 millones de espectadores te parece bastante audiencia?

        Aquí hay unos datos que son significativos

        https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160322_deportes_tenis_disparidad_dinero_ganacias_hombres_mujeres_jmp

        Y tal como dice el artículo habría que ver que audiencia tiene un partido de raonic o verdasco y uno femenino de ránking similar.

        En todo caso,no todo hay que calibrarlo por la oferta y demanda, también hay que ver más allá y ver dices justo (y ético) o no.Yo lo tengo claro.

        • Otra vez, el dato es relativo. En crudo, 395 millones es una barbaridad, pero comparado con los 973 millones de audiencia masculina es casi 1/3 menos. Ergo…
          En cuanto a calibrar todo por oferta y demanda, mientras quienes ostenten los derechos televisivos sean corporaciones privadas, me temo que eso es lo que rige.

          • Concretamente es el 41% q es un gran porcentaje en términos absolutos y relativos si lo comparamos con otros deportes,y más aún teniendo en cuenta que el tenis es uno de los 5deportes más populares del mundo.

            En cuanto a lo de empresas privadas tampoco me vale. El porcentaje de mujeres en puestos de alta dirección en empresas privadas en España era del 20%,Zapatero aprobó una ley de paridad para q tanto en los consejos de ministros como grandes empresas el porcentaje de hombre o mujer no fuese superior al 60%.

            Es decir,se puede hacer y además es efectivo.

    • La repercusión no afecta a todos los deportes por igual. Por mucho énfasis que los medios hagan en el balonmano, críquet, vela, curling, hípica o, por citar un deporte mayoritario en España como el baloncesto ACB, solo los verán los verdaderos aficionados, no los sobrevenidos por el Fernando Alonso de turno.

      Y si nos apartamos del deporte e incluimos la pintura, la literatura o el cine clásico, ya pueden poblar sus parrillas los directivos televisivos con dichos contenidos que las audiencias serán escasísimas.

      • Lo siento,pero no es cierto.En mi opinión estás sobrevaloranos como espectador poco influenciable. Podría poner mil ejemplos en los q se ve lo fácil que es poner de moda una determinada cuestión. Esto va desde los clásicos ejemplos de ciclismo,motos o fórmula 1 hasta gran hermanos o tertulias políticas. Si los medios de comunicación quisieran poner de moda el ajedrez o el curling no tengas dudas de q lo harían. De hecho es lo q ya han hecho con el pocker por ejemplo.

        • El póquer está de «moda» porque responde a una necesidad largamente proscrita. De todas formas, que esté de moda no implica que sus audiencias sean millonarias. ¿O acaso no está relegado a horarios intempestivos de madrugada?

          Me jugaría lo que quieras a que por mucho que los medios apostasen por el curling o el ajedrez, no tendrían las audiencias del fútbol o cualquier otro deporte de ámbito global.

          • No,el poker está de moda pq vieron q era un nicho de mercado en el que se puede ganar mucho dinero,al igual q las apuestas deportivas.Si lo ponen a horas intempestivas es pq no legalmente ni por la polémica que hay se atreven a ponerlo a otra hora.

            Últimamente los medios de comunicación se están colocando con el futbol femenino,no tengas duda de q en los próximos años habrá grandes audiencias pq a ellos (a través de los potenciales clientes) le interesa,y sino tiempo al tiempo.

            Ah y el ajedrez claro q podría tener grandes audiencias (lógicamente no como el futbol pq está muy arraigado) si les interesase.
            El boxeo,la lucha libre o los toros son buenos ejemplos de cómo tener grandes audiencias si realmente los medios de comunicación quieres q las tengan,ahora no interesa.

            Hace años era impenssble que una tertulia política tuviera grandes audiencias y ya vemos lo q pasó con la sexta noche,al rojo vivo,salvados ,los debates presidenciales etc

            Somos ovejas en el fondo,aunq gracias a internet algo menos q antes.

            • Hasta que eso no suceda, lo que afirmas es puro voluntarismo. Respecto a las mujeres en consejos de administración, daría para otro debate, pero habría que ver cuántas de ellas anteponen motu proprio ser madres y lo que conlleva, aunque sea políticamente incorrecto. Y lo digo siendo un absoluto convencido de que la maternidad es equiparable a la paternidad, y que las razones que se esgrimen en cuanto al vínculo especial entre madre e hijo son puramente culturales.

              • Pues si opinas que desde la maternidad y la paternidad se puede tener la misma vinculación con los hijos (yo tb lo creo)entonces precisamente hay q ser coherente.

                P q plantear la elección de ser madres como una renuncia laboral de ellas?Los padres también podríamos/deberíamos hacerlo no?
                En España sólo el 5% de los padres piden la jornada reducida frente al 95% de las mujeres….
                No hay mucho más que decir y créeme que hay muchos más datos reveladores

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