Futuro Imperfecto #26. Fin del confinamiento: y qué

Publicado por y Guillermo de Haro
Barcelona, 6 de mayo de 2020. Foto: Adrià Salido Zarco/NurPhoto.

El gobierno salvó el miércoles el estado de alarma, pero por poco. Una parte notable de los ciudadanos, según la matemática del parlamento, hubiera preferido el fin del confinamiento. ¿Habría pasado algo? En lugar de responder con nuestras opiniones, analizamos ese gran laboratorio de experimentación en que se ha convertido el mundo. Sin importar país o cultura, oscilamos entre dos polos opuestos, salvar la economía arriesgando vidas o mantener la cuarentena e ir al desastre económico. Lo que Juan Ignacio Pérez definió como «el diabólico dilema entre salvar la bolsa o la vida».

Suecia admite su error

Su gobierno adoptó desde el minuto uno la estrategia de «inmunidad de grupo», sin cuarentenas. La medida fue impopular, pero sus ciudadanos aceptaron el discurso de que era mejor afrontar muertes que matar la economía. Se les prometió que tenían la mejor y más preparada sanidad del mundo.

Esta semana supimos que ya tienen más muertes en proporción a su demografía que Estados Unidos, con el 90% de fallecidos mayor de setentaaños, y que su banco nacional prevé una contracción del PIB de entre el 6,9 y el 9,7%. Su economía depende demasiado de las exportaciones como para salvarse sola, así que este país, que en abril era un ejemplo para el mundo según la OMS, admitió el jueves su estrepitoso fracaso con esta estrategia de no hacer confinamiento.

Parece una lección a medida para el resto de países, especialmente para el nuestro, que va a comenzar a ser asimétrico. El gobierno de la Comunidad de Madrid no pudo ser más sueco: o aprendemos a convivir con el virus o matamos el 20% del PIB nacional. Solo que desescalar sin más tampoco asegura que salvemos el tejido económico. A los hechos nos remitimos.

La rotura de las cadenas de suministros

Wendy’s, tercera cadena de hamburgueserías de Estados Unidos, se quedó sin producto el miércoles para uno de cada cinco establecimientos. Costco, quinta cadena de supermercados del país, ha limitado la cantidad de carne que puede comprar cada cliente. El desabastecimiento de vacuno, cerdo y pollo se ha generalizado, y va en aumento en todos los estados. Las noticias sobre plantas de procesamiento (mataderos) con centenares de obreros contagiados se suceden. Hablamos de lugares con entre mil y tres mil empleados. A medida que las autoridades hacen test encuentran que la mayoría de los trabajadores contagiados son asintomáticos. Y proceden a cerrar empresas.

Sus trabajadores no son fáciles de sustituir masivamente: suelen ser inmigrantes sin papeles, relativamente bien pagados. Las condiciones de trabajo siguen siendo tan brutales como las describió Uptown Sinclair en La jungla y es prácticamente imposible que adopten medidas de protección suficientes contra el coronavirus. 

Las granjas se saturan sin mataderos donde enviar el ganado, la carne escasea, y Trump ha dictado una orden ejecutiva para impedir que los mataderos se cierren, aunque tengan gente enferma trabajando en ellos. Confía, junto con sus asesores, en estar aplanando la curva, y que la medida no agrave la situación, y de paso acabe con el desabastecimiento. Aunque su epidemiólogos aseguran que el gobierno se equivoca, y los contagios se duplicarán en breve. Estas curvas de predicción por estados dan miedo, pero más miedo le da a Trump perder las elecciones de noviembre si no reabre para estimular la economía. 

¿Todo esto nos pilla lejos? Nosotros no tenemos inmigrantes para recoger las cosechas, y no sería impensable que comenzasen a notarse los efectos de esa escasez en nuestros supermercados o el aumento de precios. En este caso por tener cerradas las fronteras. Veremos. De momento esto no es un problema de salud ni de vidas, sino de decisiones. Tomadas en acuerdo entre técnicos y políticos, gobiernos y oposición, o coaliciones.

¿Cómo me juzgarán las urnas?

En la conciencia de los políticos de todo el mundo pesan más los votantes que los muertos. Y de momento no saben qué les funcionará mejor, si salvar vidas o la economía. Últimamente se ha comentado que los países con mujeres al frente están teniendo mejores resultados en la lucha contra el virus. Y también que aquellos dirigentes que no se enfrentan a una reelección están tomando decisiones similares y más acertadas de momento, en vidas e impacto económico, que los que planean ser reelegidos.

En Francia ha ocurrido algo similar a lo de nuestro país. La oposición trató de acabar con el «estado de alarma» de Macron. El intento quedó reducido a introducir tres enmiendas en el decreto gubernamental. Redujeron el confinamiento hasta el 11 de junio —desde el 23 previsto por el gobierno—; eliminaron las responsabilidades penales por COVID-19 para cargos públicos; y prohibieron que se usen tecnologías de rastreo para el seguimiento de enfermos. Pero avisando que el mandato de su presidente está tomando una deriva totalitaria. O bipolar, según se mire: a la vez que advierte sobre la imposibilidad de viajar en vacaciones dentro del país, reabre los colegios, mientras su número de contagiados no deja de crecer. Pero el PIB francés no se resiente de momento. Será interesante ver cómo le funciona la vuelta al cole para aplicarnos el cuento.

La batalla del aprobado político la gana, de momento, Conte en Italia. El 71% de los votantes aprueba su gestión. Eso ha descolocado a la Liga Norte, principal opositor, porque las cifras de contagiados y fallecidos del país son muy elevadas, casi idénticas a las españolas. Y no le aprueban por lo económico: su ministro de economía prevé una contracción de un -8% en el PIB, una deuda que subirá al 155,7% (estaba en el 135,2%) y diez millones de italianos que pasarán a ser pobres, con dificultades para alimentarse y comprar medicinas. El aprobado pese al desastre puede ser el mayor temor de los partidos opositores, y como en el caso de elegir entre economía o muerte, no hay un indicio claro de qué estrategia es la mejor. Diversos estudios demuestran que se demanda o no a los médicos por su empatía, más que por su conocimiento o impacto en una negligencia médica. ¿Es posible que esté ocurriendo algo parecido con los políticos?

Fuera de los países confinados la pandemia explota

He aquí la otra incógnita. Si nosotros aplanamos la curva, de dónde vendrá el próximo foco. Muchos territorios nacionales como Francia o España, instalados en el top 3 mundial del turismo desde hace años, tienen cerradas sus fronteras. Así que nuestros ochenta millones de turistas internacionales, que sumaban su consumo a los cuarenta y siete millones de habitantes que somos, están por ahí, esperando volver.

Podrían llegar de Nigeria, país que hasta el lunes estaba libre de la epidemia. Ese día los enterradores de Kano, ciudad del norte, avisaron de un súbito incremento en su carga de trabajo. Cuando empezaron los test tuvieron mil casos el primer día, el siguiente tres mil, ahora ya tienen sanitarios muertos y enfermos. Los hospitales privados, que cubren la mitad de la asistencia sanitaria del país, han cerrado por miedo. Los públicos se han saturado. Los necesarios EPI y respiradores del mercado internacional no les llegan, y aunque su gobierno trata de buscar fabricantes en el interior, resulta que no tiene industria para fabricarlos. ¿Les suena? No, no es un déjà vu.

Y Nigeria no está en la peor situación porque es un productor de petróleo y tarde o temprano su economía se recuperará. El centro y oeste del continente, pobres, se enfrentan a una hambruna que afectará a cuarenta y tres millones de personas, provocada por la plaga de langosta y la COVID-19. Es el motivo por el que los «enterradores danzarines» de Ghana han aprovechado su popularidad en internet para pedir que te quedes en casa. Tras esa simpatía se esconde un importante aviso: aunque nosotros frenemos la pandemia, en África, Estados Unidos, y Brasil sigue expandiéndose, por lo que si abrimos las fronteras pueden exportarla. En un mundo cada vez más global y conectado, la cooperación conjunta empieza a ser cada vez más importante, por mucho que la aplicación de medidas deba ser local a nivel práctico.

¿Es una elección entre trabajo o riesgo de muerte?

Los que gobiernan no se atreven a decirlo, y cuando lo hacen terminan por arrepentirse, como le pasó a Boris Johnson y a los suecos. Merece por eso la pena fijarse en el caso argentino. Su economía es un desastre de décadas, si la estropean un poco más irán al abismo… o no, que ya son muchas décadas así. Pero por prudencia no pueden hacer cuarentena, así que intentan evitar el pico de contagios a la vez que dejan que la COVID-19 se expanda. 

La doctora Ángela Gentile —equivalente aproximado por cargo al doctor Fernando Simón— explica que lo van consiguiendo: pasaron de duplicar los casos cada tres días a un intervalo de diez, que ahora ya está en diecisiete. Buscan la inmunidad de grupo, y mantener los puestos de trabajo, pero esta médico explica con serenidad que lo pagarán en muertes… qué remedio. 

Aún tenemos que saber qué pasará con el COVID-19. Si se detiene y no regresa, como pasó con el SARS, MERS, ébola y la gripe aviar, quien haya salvado la economía alcanzará la gloria. En el siguiente gráfico se puede comprobar cómo estamos a día de hoy respecto a muertes y caída esperada en el PIB. Las cifras variarán, la demagogia se olvidarán y los supervivientes emitirán su juicio.

Comparativa entre el impacto económico y las vidas perdidas por COVID-19 por países y situación actual de España. Gráfico: @JesusGilCanals

¿Qué hace alguien como tú en una crisis como esta?

Leer. Ser crítico. Cuidarse. Prepararse. Y aprender. Compartimos uno de los mejores artículos que hemos leído escrito por un médico que ha trabajado en la UCI con enfermos. No es sentimentaloide, ni quejoso. Solo explica cómo es esa neumonía silenciosa del coronavirus que acaba con la vida o deja secuelas permanentes, además de colapsar los sistemas sanitarios. ¿Conclusión? Ninguna. Para sacar conclusiones, la soberanía sigue siendo de ustedes.


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6 comentarios

  1. Las evaluaciones habrá que hacerlas dentro un tiempo, cuando podamos computar los daños en las economías territoriales y globales. Cuando se termine el estado de alarma, que algún día habrán de darlo por finalizado, se irá viendo la realidad de su coste económico. Todo lo que sea hacer análisis ahora es hablar por hablar. Ni siquiera sabemos con exactitud el número de muertos por la Covid-19 en España, así que mejor los análisis en frío y con todos los datos en la mano. Como pequeño detalle, minúsculo en comparación con el total, puedo decir que en mi círculo cercano -me dedico en parte al comercio, así como toda mi familia por parte de esposa- la situación ya ha llevado a varios conocidos al cierre de sus actividades. Por si sirve, añado que hablo de la zona universitaria de Murcia capital: Plaza La Merced, Puerta Nueva, C/ Correos Etcétera. Sin datos precisos, pero sí con lo que sé de primera mano, un 40% de los comercios de esa zona ya no abrirán sus puertas, y en el resto habrá ajustes de personal o cierre si se lo impide la estúpida ley de no poder despedir a nadie en seis meses. Si esos datos se extrapolan al conjunto… En fin, como digo, habrá que esperar a ver cómo discurren los acontecimientos y luego sacar conclusiones.

  2. Jesus Gil

    Estaría bien mencionar las fuentes de los gráficos, si no son vuestros…
    https://twitter.com/JesusGilCanals/status/1258431974940827648?s=20

  3. Yo vivo en Argentina, gran Buenos Aires,y hace 50 días que estamos con la cuarentena, recién a partir de este lunes,en algunas provincias que tienen pocos casos,se van a habilitar algunas cosas,pero en capital y gran Buenos Aires, siguen restringidas las cosas

  4. Batistuta

    Un comentario de un afincado en Suecia:

    Uno de los títulos del artículo dice «Suecia admite su error». Luego dice que el país admitió su «estrepitoso fracaso», con un enlace al Daily Mail (ojito!), que por su parte enlaza a Fox News (aún mejor!)

    Pues bien, sigamos los enlaces y veamos qué dice la embajadora sueca en Estados Unidos sobre el asunto, ya que el Daily Mail (y, por extensión, este artículo), dicen que es ella la que admite el estrepitoso fracaso.

    Pues oye…. he escuchado su entrevista en Fox News y no admite fracaso. Dice que algunas cosas han funcionado mejor y otras peor, pero en general dice que la estrategia es acertada y está teniendo el efecto deseado.

    Agradecería mejor control de las fuentes por parte de un medio como Jot Down al que respeto mucho. No nos inventemos cosas para apoyar nuestros argumentos preconcebidos.

  5. Batistuta

    Y ya hablando de los argumentos del artículo más que de las infames (y tergiversadas) fuentes:

    Dice el artículo que Suecia tiene unas cifras de mortalidad terribles, por encima de Estados Unidos. Deberían saber los autores que Estados Unidos está en una fase mucho más temprana de la pandemia que los paises europeos y por ello no son comparables las cifras.

    Puesto a comparar manzanas con manzanas, como dirían los anglosajones, podríamos comparar la mortalidad de Suecia con las de algunos paises que sí han implementado estrategias de aislamiento social a gran escala. Bélgica tiene más del doble de mortalidad que Suecia, mientras que España, Italia y Francia todas superan a Suecia pese a hacer lo que, suponemos, recomiendan los autores como estrategia alternativa a la sueca.

    Quizás debamos admitir que no hay respuestas fáciles cuando hablamos de un virus como el covid-19. Y tratar de entender la estrategia sueca (que por cierto, no es una estrategia de inmunidad colectiva como sugiere el artículo) antes de hacer críticas infundadas. Que al final puede ser que aquí nos arrepintamos de la estrategia, pero aún es demasiado temprano para saberlo.

  6. Da gusto leer los comentarios sobre este artículo que en parte me resulta un poco exagerado, como en el caso de Suecia, o el de Argentina. De nuestro presidente escuché decir que prefería tener un 10 % más de pobreza que miles de muertos. Aparte de que por fin se acepte universalmente que sanidad y educación non son fichas de cambio al mejor postor, y si unificada la primera a nivel UE sería más efectiva, la verdad es que, después de leer tantas opiniones, no tengo la menor idea de qué pasará después. Lo que puedo decir es que, al igual de aquellos héroes que murieron tratando de matar a otros y hoy tienen un lugar donde recordarlos, así, después que pase este desastre tengan un lugar donde poder ir a rendir homenaje a esos héroes que estaban en el lugar equivocado en el momento justo: los médicos y enfermeras. Por estos lares ya son 150. Es horrorosa toda muerte, pero que por ignorancia mueran aquellos que por empatía eligieron ser los que se ocupan de nuestra salud es aún más doloroso. Y tendría que haber un lugar europeo, no en cada país, talvez en un centro imaginario de nuestra Europa para ver cómo eran, a quiénes dejaron, sus sueños truncados. De lo que estoy seguro es de que, así como es el primer desastre de nuestra generación no será el último de la humanidad. Volverá, con esta u otra cara. Supongo que estaremos más preparados, con medios, conocimientos y las infaltables plegarias que en mi caso me parecen inútiles, pero igualmente ruego, ruego al vacío, a la nada, al cero, al nulo, donde están todos mis muertos. Siendo un muerto en sala de espera, rezo fuerte para que me oigan los que están en el otro lado, para que no estén tan solos.
    Vida extraña que no estás al alcance
    de la comprensión de sabios, profetas,
    locos, ni de poetas, maravillosa sea tu
    manifestación. Haz como quieras y cuando
    quieras; no serán tus innumerables conciencias
    decirte cómo y cuándo tienes que obrar.
    Ignora nuestras deudas y las de los demás,
    y observa sin juicio nuestros inevitables vicios,
    mientras tanto sigues con tus orgias horrorosas.
    No tengas piedad de nosotros que pensamos
    saber lo que hacemos: aun si somos grandes
    podemos todavía aprender. Líbranos de todo
    prejuicio y vanidad y déjanos caer en la observación.

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