
El tiempo, que es un cabrón.
El tiempo nos dice que el quinto Tour de Francia ganado por Miguel Induráin (momento de jolgorio generacional) cumple este verano veinticinco añitos. Un cuarto de siglo. Ya ven, qué gracioso. Y qué viejos somos.
Así que vamos a recordar un poco aquella carrera, aquella figura. Que tuvo su importancia. Y, oigan, nos encanta jugar con la baza de la nostalgia millennial y el desconocimiento… En fin, no sé cómo se llaman los nacidos más allá del 2000. Que alguien me lo explique. O no.
Total, yo he venido a hablarles de un tipo peculiar.
Aquellos locos noventa
Bienvenidos al ciclismo de los años noventa. Los maillots son feísimos, las medias de velocidad aumentan de forma (literalmente) increíble, los corredores parecen pasados de peso (al menos según los cánones actuales) y cada día se ven cosas de esas que uno no puede explicar muy bien. A ver, es la época de los Juegos Olímpicos de Barcelona, la «Macarena» y la caspa en Telecinco (hay cosas que nunca cambian, amigos), así que tampoco nos podemos llevar las manos a la cabeza…
Aquellos tiempos tenían, sobre la bicicleta, once meses y un nombre. Julio se llamaba, desde 1991, Miguel, porque tampoco es que julio fuese demasiado original, si ya era una invención por qué no íbamos a poder cambiarlo, eh, ¿por qué no? La cosa es que ese tal Miguel, que se apellidaba Induráin, estaba dominando el verano de Francia con puño de hierro. Como pocas veces antes se había visto. Ninguna, desde luego, con un español protagonista. Cuatro Tours, uno detrás de otro, cada estío más ventaja sobre el segundo que el anterior. Menudo dato. Parecía invencible y, en muchas ocasiones, lo era.
¿Tenía rivales? Claro, pero hoy nos parecen apuntes, pies de página en la gran historia. Si Rominger amasaba un palmarés excepcional siempre parecía poco, porque en la joya de la corona se mostraba impotente contra el navarro. Chiapucci y Bugno eran solo nombres eufónicos y bonitos recuerdos (el primero por su valentía, el segundo por su belleza). Lemond al borde de la retirada, Fignon viendo la carrera desde su París amado, los colombianos fuera de combate desde que esprinters y clasicómanos suben (milagro de milagros) más que ellos. Un páramo desolado. Nadie espera otra cosa en el Tour de Francia que no sea una victoria de Miguel. Aquel a quien los medios franceses ya se refieren casi con aura de divinidad. Él. Yo soy el que soy.
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Qué verguenza de artículo. Induráin se dopaba. Así de simple. ¿Se haría un artículo parecido de Amstrong?
Tu comentario lo suscribo.
Un artículo cuanto menos magnánimo.
Evitando manchar nuestra raza ilustre sin mácula en cuanto a dopaje se refiere.
De aquellas aguas estos lodos.
Bendito y malogrado país.
Qué pesados sois los de la matraca del doping. En el peor de los casos, TODOS se dopaban, así que corrían en igualdad de condiciones. En el mejor, nunca nadie ha demostrado que Miguel se dopara. Si fuera catalán e indepe seguro que nadie se referiría a estas idioteces.
Es que la UCI capó la investigación:
https://www.elconfidencial.com/deportes/ciclismo/2017-12-13/indurain-positivo-salbutamol-froome-zulle-ullrich_1492001/
A partir de aquel momento, Indurain dejó de ganar. Se retiraba de todo. Si le pillaban por doping, lo mismo le tocaba devolverlo todo. Y los contratos publicitarios, adiós.
El tema del deporte dejó de ser quién era el mejor atleta para convertirse en quién tenía el mejor médico. Y eso, cuando se destapó, al espectador le pareció una p. m.
Este tipo de artículos se los tragaba el público de finales de los 80s. Yo apenas los leo por encima. Los pies de barro del héroe-deportista comenzaron con Ben Johnson en Seul. Griffith Joyner se retiró rápidamente. Mutis por el foro. Y se destapó la caja de pandora. Hay muchos otros héroes del deporte, tan grandes en su día como Indurais, que van desde Marion Jones a Juanito Mühlegg, pasando por Katrin Krabbe. Lo mismo a Marcos le da por hablarnos de la «Operación Galgo» y otra heroína más, Marta Domínguez, y nos echamos otras carcajadas.
Querido «sincero».
Si fuera «catalán e indepe» estaria seguramente encarcelado y encausado a la espera de las mil y una pruebas acusatorias y retirados sin duda todos los títulos. ¿Lo dudas?.
En todo caso no confundas churras con merinas. No Pertoca.
Saludos «camarada».
*Note la inquina.
Ahora solo te faltaría añadir que si fuera de izquierdas estaria en el Panteón de los gloriosos dioses.
No diga bufonadas Mongusko o Monguska. O es que realmente cree Vd que sólo Induráin iba dopado. No, si resultará ahora que sus rivales no aprovechaban esas ayudas extra, eran todos honradísimos y únicamente el español hacía trampas.
Eso pienso yo. Iban todos bien provistos de EPO, pero según los dos lumbreras de arriba los demás eran muy honrados y sólo se dopaba el navarro.
El ciclismo es un deporte durísimo, agonístico, y SIEMPRE ha existido el doping
Muy buen articulo. Eddy merckx e Indurain han sido los más grandes del ciclismo. Miguel es una persona admirable y se merece esto y más.
En cuanto a ese tal «astron» ¿quién es?
Un adicto al salbutamol, aquel año en que los más grandes del pelotón comenzaron todos a padecer de asma. Un caso de contagio inusitado.
Y sí, hubo mucha diferencia con Armnstrong, porque éste se dopaba con EPO y lo confesó.
Estos artículos hay que enmarcarlos en la categoría de «Épica y farmacología».
Lo confeso depues de años, cuando ya no le quedo otro remedio. Todos se dopaban, si hay que condenar, que sea a todos. Y Armstrong ademas era un macarra dictador que tenia al equipo en un puño
«¿Lance Armstrong? Pues no me suena. Me pongo a mirar y veo que tiene buen palmarés, con un Mundial y etapitas del Tour, pero nada más. En serio que no sé de lo que me habla».
Sí, corramos un tupido velo sobre ello. Tanto daño hizo al ciclismo… Costará que la sombra de la sospecha deje de rondar a un ganador de una gran vuelta, si es que alguna vez lo hace :(
«Y oigan, miren, pues no». Esta revista nos ha acostumbrado durante mucho tiempo a la lectura de textos cuyo tono y estilo narrativos —lo diré de modo similar a como escribe el autor del artículo— ??????? ?? ?????. ¡Dadnos más molla, por favor! Para escribir como se habla, las redes sociales son perfectas.
Gran artículo. Desde aquel año los meses de Julio han sido más fríos
Estupendo artículo. Y que tiempos…. salíamos de la oficina para ver el tour en un bar de al lado, se lo decíamos a los jefes, estamos viendo a Miguel, luego volvemos. Y con el paso de los días ellos mismos nos acompañaban. Luego tocaba quedarse más tiempo en la oficina, pero valía la pena, y mucho.
Qué lujo disfrutar de otro relato del maestro Pereda, con esa prosa tan característica y fascinante no? Algo diferente y genuino. Recuerdos de la última generación romantica del ciclismo posiblemente. Abrazo muy fuerte. Te leemos y disfrutamos!
El médico de indurain era el mismo que el de gurpegui
Indurain se dopaba, bien, pero desde el 87 Greg LeMond lo veía como ganador de Tour. Armstrong apuntaba a gran clasicómano y porqué no a pequeñas vueltas por etapas. Hay una diferencia entre mejorar tus prestaciones y las transformaciones brutales de Armstrong o Riis, que andarán al nivel de las transformaciones de Freezer en Dragon Ball Z
Se dopaban todos. Ergo Induráin era el mejor igualmente. Grande Miguelón!
Sí, Miguel se dopaba, y lo sabíamos. Todos no, aunque a poco que estuvieras metido en cosas de bicis, lo sabías. Pero es que verle ganar era especial.
De Ocaña te hablaban tus padres, de Bahamontes tus abuelos, a Perico le habías visto, pero sólo fue uno. Pegados a la tele para ver a Indurain ganar muy a lo Anquetil, se perdonaba. Te emocionaba, ganaba. Era uno de los nuestros. Se dopaba como todos. Eso decías para auto exculpar tu pasión ciega.
Hoy, que cada vez hay menos careta, sabiendo que todo es mentira, te sigues pegando a la tele. Tarangu te fuiste pero nos dejastes marcados.
No voy yo a defender a Armstrong, ni mucho menos. Creo que está demostrado que en esa época (1990-2010), y supongo que en anteriores y posteriores también, los más grandes se dopaban, hay demasiados testimonios y pruebas como para negarlo. Lo que hay que decir claro es que si todos se dopan (presupongo imposible saber cuánto en realidad), no se puede desmerecer a los que ganaron solo porque ganaran «dopados». El dopaje mejora el rendimiento, pero ha de haber una base física previa. Por lo tanto, en una época de dopaje generalizado, Induráin, Armstrong, Ullrich, Pantani fueron, en su momento, los mejores.
Otra cuestión es que uno confesara tiempo después y le retiraran (como si se pudiera «retirar» o «borrar» lo que se ganó en la realidad dopada del momento) sus victorias del palmarés «oficial» (es como si retiraran a la RFA el Mundial 54 porque iban de «anfetas» o a Argentina el del 86 por «la mano de Dios», es decir, borrar tan a posteriori lo ganado: ¿cuántos años pasaron desde las victorias hasta las anulaciones de Lance?) y otros, pues no confesaron.
Yo, que vi en directo toda esa época como mero aficionado, disfruté de las exhibiciones dopadas de todos esos ciclistas, al menos hasta 2008 más o menos, que dejé de seguir tan a menudo, sobre todo, Tour y Vuelta y me convertí en «aficionado ocasional». Si me cuadra, lo veo, sino, no; perdí el hábito. En todo caso, dopados o no, hay que estar encima de la bici todas esas horas dándole al pedal. Soy incapaz de restarles méritos. Por cierto, recuerdo lo de Casartelli y lo que me emocionó todo aquello, las fotos, las imágenes de Fabio sangrando… correr así, después de eso, también tiene mucho mérito…
Desde el título de Perico en el 88, claramente dopado, las cosas empezaron a cambiar. Lemmond ganó limpió, pero de ahí en adelante nada que hacer: todos estaba envenenados…
¡Indurain se dopaba!
Claro que si.
Igual que Lemond antes o Mercks.
E igual que ahora Valverde (Piti), o antes que él Contador (solomillo)
Pero esa no es la cuestión importante.
De lo que nadie se atreve a hablar es del dopaje sistemático y planificado científicamente?? del deporte Rey.
El fútbol es el deporte con más atletas dopado y el más protegido.
¿Para cuándo un artículo sobre este tema tabú?
Para nunca, el futbol da mucho dinero y no conviene mancharlo. Algun caso aislado en partidos sin importancia para guardar las apariencias.
Me ha gustado mucho el artículo…y de paso…recordar aquella década y el dominio de Indurain.
Pues yo creo que tenía toda la razón Riis, otro que tb iba dopado hasta las trancas por cierto.
Pero tiene razón, en mi opinión, cuando se queja de esa etapa pirenaica echada a perder tras la triste muerte de Casartelli, qepd. Es absurdo e imperdonable «homenajear?? así al corredor tan traumáticamente fallecido.
Se guarda un sentido minuto de silencio y se disputa la etapa, como todas. Es más, ese hubiera sido el mejor modo de honrar la memoria del italiano. Y no convertirla en una penosa marcha cicloturista fúnebre.