
Less is more. (Ludwig Mies van der Rohe, arquitecto autor de la Casa Farnsworth)
Less is nothing. (Edith Farnsworth, doctora en medicina, propietaria indignada de la Casa Farnsworth)
Less is more when more is no good. (Frank Lloyd Wright, arquitecto, echando leña al fuego)
El amor, ya sea romántico, a Dios o al dinero, suele ser el culpable de infinidad de arranques de creatividad que en general acaban con un resultado que hace gala de una total ausencia de talento. Solo hay que pensar en cualquier enamorado adolescente que compone unos tremendos versos asonantes, en la Nocilla de chocolate y fresa o en el eccehomo de Borja. En el caso de la célebre Casa Farnsworth, uno de los emblemas del denominado estilo internacional, se dice que la relación sentimental entre el arquitecto Mies van der Rohe y su clienta Edith Farnsworth fue la catalizadora del diseño de un edificio, al menos, controvertido.
Chico conoce a chica, chico diseña casa a chica, chico pierde a chica
Edith y Mies se conocieron durante un evento social en 1945. Ella —soltera— era una nefróloga de éxito con una vasta cultura y él —divorciado—, un arquitecto famoso que en aquel momento se dedicaba principalmente a la docencia. Los protagonistas y numerosos testigos coinciden en que demostraron interés mutuo y complicidad desde un primer momento, donde la personalidad arrolladora de Mies y el intelecto de Edith eran las bazas a favor de cada uno de ellos. En algún momento de la conversación salió a colación el deseo de Edith de construirse una casa para «retirarse, donde pudiera sentir privacidad y relajo», donde descansar en definitiva de su intensa vida profesional. Para ello, había adquirido un amplio terreno en una zona arbolada en Plano, Illinois, a menos de cien kilómetros de Chicago, su lugar de trabajo y residencia habitual. Imaginamos que dentro de la cabeza de Mies se puso a girar una luz roja mientras sonaba una estridente sirena.
Desoyendo el refranero cuando indica que no conviene mezclar genitales y el menaje de cocina, a ambos les pareció una idea fantástica que Mies se encargara del proyecto. Fue su mejor etapa juntos: charlaban continuamente sobre el diseño de la casa, aunque la conversación con frecuencia derivaba hacia el arte y la cultura en general. Para 1946 ya había un diseño en firme, que un año más tarde fue expuesto en el MoMA de Nueva York (antes de iniciarse las obras), dentro de una retrospectiva de la carrera profesional del arquitecto de origen alemán. Aquellos planos recordaban a un boceto de Piet Mondrian aún por colorear. Fiel a su estilo, Mies había trazado unas líneas limpias y ortogonales que definían una vivienda revolucionaria.
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Hablar de inhabitabilidad, de la forma que se hace en este texto, en el caso Farnsworth es totalmente secundario y una frivolidad absoluta. Tristemente la realidad es otra. Para hablar de condiciones de habitabilidad y viviendas dignas no creo que sea el mejor ejemplo. Es un manifiesto arquitectonico, a partir de cuyas ensenyanzas, la arquitectura y la industria aparejada, han evolucionado y ayudado a desarrollar tecnicas y conceptos que paradojicamente ayudan a facilitar viviendas humildes, habitables y necesarias.
Excelente texto, digno del «Hola» o el «Lecturas»
Architecthaters gonna hate
Pues Pablo, entonces que los arquitectos se dediquen a hacerse sus pajas mentales pagando de su bolsillo y no sacándole el hígado a sus indefensos clientes, porque esta «casa» no servía ni para almacenar cosas, ya que ¡se inundaba cuando llovía demasiado y se crecía el Fox River, ya ves tú! Lo que yo hubiera hecho es liarme a hostias con el payaso ese hasta que dejara de reclamar pagos pendientes.
§
No creo que haga falta llegar a esos extremos. Mas allá de los fallos técnicos, que siempre pueden aparecer ( y no siempre son culpa del arquitecto) y de construir en una ubicación donde no deberían haber concedido licencia, la senyora Farnsworth estaba encantada con el disenyo. Si luego por las razones que sea, se arrepintió de lo que había firmado, fue su responsabilidad. No niego que la casa no es para cualquiera, pero eso no significa que la casa no sea una obra espléndida de arquitectura. De todas formas los tribunales, después de analizar los hechos, se pronunciaron a favor de Mies. Mention aparte merece lo que obtuvo de su venta, pero eso ya es otra historia. Salud
Una anécdota ya que se menciona a F.L.Wright:
Cuando la casa de la cascada fue entregada a sus propietarios tenia una gotera importante en la sala de estar, ante la natural queja de la propiedad, el comentario de Wright fue un escueto: » No se preocupe tanto, simplemente mueva la silla donde usted esta sentado»
Como es obvio no intento desprestigiar el trabajo de semejante titan, solo recalcar que para llegar a la técnica actual y al nivel de confort que disfrutamos actualmente se ha tenido que experimentar previamente, corriendo riesgos como es lógico.
Pero cuestionar las intenciones de estos pioneros es absurdo. Si extrapolamos el caso a la medicina, nadie cuestiona su trabajo, cuando en épocas pasadas se han aplicado tratamientos que a día de hoy consideraríamos mala praxis.
Ha! Muy buena la salida de Frankie Lloyd, pero ahí hubiera estado de perlas que el propietario de la casa con gotera, hubiese sido Ferris Bueller para que se levantara y le diera una santa hostia o dos, a ese abigeo, narcisista y desconsiderado profesional que se atrevía a entregar una casa en esas condiciones.
La arquitectura es un trabajo de equipo, no es justo ni consecuente con la realidad concentrar ni el exito ni el fracaso unicamente en la figura del arquitecto.
Con respecto a la violencia, que quieres que te diga…Seria la mejor manera de perpetuar la gotera o probablemente tener un problema mayor con la ley.
Muchas veces cuando en las primeras reuniones notas incompatibilidades con el cliente ( en el caso de residencias privadas ), lo mejor es dejar el encargo. De todas formas cuando un cliente elige trabajar con arquitectos de este nivel, es porque existe un interes especial en su obra ya que normalmente tienen trabajos mucho mas importantes, es muy dificil que acepten encargos pequenyos que no supongan un reto ilusionante para el estudio. Si quieres una casa convencional acude a un arquitecto convencional, te saldra mas barata y no te llevaras sorpresas. Pero culpar al escorpion porque te ha picado es del genero bobo, es culpa tuya por jugar con el.
Es verdad. ¡Me has convencido, Pablo! ¿Estás casado?
hahahahahhaaa, Si. Gracias por el cumplido. saludos
Creo que «montarselo» con un arquitecto y que te haga una casa, tiene muchos factores de riesgo. Es un colectivo, salvo en citado Frank, que no tiene porqué sentirse orgulloso de sus «obras» por su sometimiento a promotores, políticos y Don Dinero. He cambiado tres veces de casa y en las tres ha quedado muy claro lo que digo.