Robots escritores: ¿puede una máquina crear una buena obra de teatro?

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Robots

El 25 de enero de 1921 se estrenó en el Teatro Nacional de Praga (y en 1922 en el Teatro Garrick de  Nueva York) la obra de Karel Čapek R.U.R.: Robots Universales Rossum. Fue la primera aparición mundial de la palabra robot, ideada por el hermano de Karel, el también escritor Josef Čapek, a partir de la palabra checa robota, que venía a significar esclavo o servidumbre. El nombre de la compañía que en el drama fabricaba los robots, Rossum, también era un juego de palabras con el término checo rozum: intelecto, entendimiento o razón. Dos años después la obra ya había sido traducida a más de treinta lenguas y la palabra robot fue convirtiéndose en un vocablo adoptado por buena parte de las lenguas del mundo. Cien años después de aquella primera obra de teatro sobre robots creada por humanos, un grupo de científicos y dramaturgos de la Universidad Carolina de Praga se ha propuesto estrenar la primera obra sobre personas (y robots) escrita por la inteligencia artificial. Previamente, y con motivo del evento Noche de la ciencia, estos investigadores han retransmitido en directo cómo su robot era capaz de continuar diversos escenas teatrales.

Un equipo interdisciplinar de la Facultad de Física y Matemáticas (la facultad a cargo de la informática y de la inteligencia artificial) de la Universidad Carolina de Praga comenzó a trabajar en el proyecto THEaiTRE (juego de palabras entre el vocablos inglés theatre y las siglas AI, inteligencia artificial) el pasado mes de abril, en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores, la prestigiosa Escuela de Arte Dramático de Praga, DAMU y el Teatro Švandovo, entre otras entidades. El equipo de quince profesionales incluye varios dramaturgos y está liderado por el doctor Rudolf Rosa, especialista en lingüística computacional y robopsicología. Uno de los objetivos declarados de este equipo es comenzar un diálogo sobre lo que los robots pueden o no pueden hacer y para qué deberían, o no, ser utilizados. Previamente a la escritura definitiva y al estreno de su obra creada por robots, han mostrado cómo funciona su dramaturga herramienta.

El sistema de THEaiTRE parte de GPT-2, una aplicación libre de generación lingüística previamente existente y utilizada en la inteligencia artificial, capaz de generar la continuación de cualquier texto dado, en inglés, y lo combina con la herramienta creada por ellos, THEaiTRobot, específica para obras teatrales, que «comprende» el mecanismo de la dramaturgia y es capaz de combinar las propiedades de GPT-2 con la continuación de un principio de escena dado y la escritura de réplicas, además de realizar su traducción, en este caso, al checo. El THEaiTRobot está conectado a diversas bases de datos y corpus lingüísticos y analiza, entre otros aspectos, la frecuencia con que determinadas palabras siguen a otras en obras teatrales, guiones de cine, artículos periodísticos y otros textos, lo que facilita la elección de las palabras más adecuadas en determinados contextos. Existen aspectos cuya complejidad dificulta que sean tenidos en cuenta por esta herramienta, como las convenciones sociales que determinan la pertinencia o  no de que un personaje pronuncie determinadas palabras en una situación específica.  El operador del sistema puede indicar que la generación de la continuación de una escena ha sido defectuosa y el sistema genera una nueva continuación. El objetivo es, claro está, que esta herramienta pueda generar escenas y textos dramáticos exitosos de forma totalmente autónoma.

En la citada Noche de la ciencia, el doctor Rosa ha mostrado a los participantes, incluido este periodista, el texto inicial de diversas escenas y dos variantes de continuación de la escena, planteándonos el reto de de reconocer y discriminar qué texto dramático ha sido creado por una persona y cuál por un robot. No hacen sino someter a su herramienta, a su robot, a la prueba de Turing, utilizada ya desde los años cincuenta para determinar la fiabilidad de un máquina dependiendo de si muestra comportamientos indistinguibles de los mostrados por la personas.

Pues bien, este juego con evidentes implicaciones sociológicas y filosóficas de adivinar cuáles eran los fragmentos teatrales generados por el robot y cuáles los escritos por una persona, no ha sido nada fácil, ni para este periodista ni para el resto de participantes. Si uno tomaba como criterio la sencillez o complejidad de las frases escritas y suponía que los fragmentos con frases más simples y cortas eran obra del robot, llevaba las de perder, tal como se ha demostrado. Durante la generación de diversas escenas teatrales en este experimento abierto al público también se mostraron diversos errores cometidos a menudo por el robot, como la confusión entre las formas tú o usted al traducir desde el inglés (lengua que carece de esa dualidad de formas de tratamiento), la generación indiscriminada de nuevos personajes (sin tener en cuenta la complejidad de su futura puesta en escena), la menor adecuación dramática de algunas réplicas o no tener en cuenta la progresión dramática de sus personajes. Sobre esos y otros problemas está trabajando el equipo de investigadores para optimizar el rendimiento de su herramienta, para que sea capaz de evitar repeticiones y escribir obras completas con sentido y personajes consistentes, rendimiento que muy pronto se mostrará al público directamente sobre las tablas de un escenario teatral.

Traducción de una versión de la obra R.U.R. (Robots Universales Rosssum) de Karel Čapek sobre la que se ha propuesto al robot que continúe la escena:

Fragmento de partida

Robot 1: Señor, las máquinas funcionan mal. No podemos reproducir robots.
Robot 2:  No tenemos dónde almacenar lo producido, hemos multiplicado la producción.
Alquist: ¿Para quién?
Robot 2: Para la próxima generación.
Robot 1: Podemos producirlo todo excepto robots. Las máquinas solo expulsan trozos de carne ensangrentados. La piel no se adhiere a la carne, la carne no se adhiera los huesos. Marañas disformes salen despedidas de las máquinas.
Robot 2: Los seres humanos conocían el secreto de la vida. Comuníquenos su secreto.

Karel Čapek: R.U.R. 

Comparativa de las dos variantes de la continuación de la escena mostrada más arriba:

Continuación A

Alquist : ¿Qué secreto ?
Robot 1 : El secreto de la vida
Alquist : Los robots no pueden vivir. Solo pueden morir.
Robot 2:  Nos hicieron para su propio beneficio. No nos dejaron vivir.
Robot 1: ¿Qué puedes decirme sobre eso?
Alquist : Solo puedo decir esto: las máquinas fueron  fabricadas para ser manejadas por humanos, no por máquinas. No dejaré que los robots tengan vida.
Robot 2: En ese caso, ¿qué sugieres hacer?
Alquist : Si no estáis de acuerdo con mis condiciones, matadme.
Robot 2: ¡Eres un humano terrible!
Alquist : Soy un humano que cree en lo que hizo.
Robot 2: Entonces, déjame destruirte.
Alquist: ¿Qué estás haciendo?
Robot 2: Trato de hacerte daño. Intento matarte.
Alquist: Las máquinas no puede hacerme daño.
Robot 2 : Entonces déjame destruirte.
Alquist : ¿Qué estás haciendo ?
Robot 2 : Intento que me mates

Continuación B

Robot 1: Si no comunicas, moriremos.
Robot 2: Si no lo comunicas, morirás. Tenemos la orden de matarte.
Alquist:  Matadme, pues, matadme.
Robot 1:  Te dan órdenes.
Alquist: ¿A mí? ¿Alguien me da órdenes?
Robot 2: El Gobierno de los Robots.
Alquist: ¿Quién es?
Damon: Yo, Damon.
Alquist:  Qué haces aquí, vete.
Damon: El Gobierno de los Robots del mundo quiere negociar contigo.
Alquist: No me hagas perder el tiempo, robot.
Damon: El Comité Central te ordena dictar una orden.
Damon: Pon precio, lo pagamos.
Robot 2:  Señor, dinos cómo conservar la vida.
Alquist: Dije que tenéis que encontrar humanos, solo los humanos pueden procrear. Restaurar la vida, devolver todo a su lugar. Robots, por Dios, buscad.
Robot 1: Hemos buscado en todo lados, señor. No hay humanos.
Alquist:  Oh, ¿por qué los exterminasteis?

Una de las preguntas de investigación que subyace en este proyecto es: ¿puede un robot escribir obras de teatro que el público realmente disfrute? Y, más allá de ello, uno de sus objetivos es reflexionar sobre el papel de la inteligencia artificial en nuestra vida y sobre cuál será la relación entre personas y robots (de dominación, de rivalidad, de repudia, de colaboración…). Petr Žabka, uno de los coordinadores del proyecto, asegura que su herramienta puede escribir diálogos tanto profundos como divertidos que nos hagan disfrutar pero que no robará el trabajo a los dramaturgos, sino que será una gran ayuda para estos. El doctor Rosa, antes de conocer los resultados de esta investigación en proceso, apuesta por que en el futuro tanto humanos como inteligencia artificial tendrán sus funciones delimitadas: así, en el caso de la escritura dramática, la inteligencia artificial probablemente será mejor en analizar grandes cantidades de datos, encargarse de la parte más tediosa de concebir escenas típicas o advertir de los errores cometidos por un dramaturgo al escribir una obra, mientas que el escritor se encargará de crear situaciones originales que rompan esquemas y escapen de los parámetros de la inteligencia artificial, elegir lo más adecuado de entre todo el texto generado por el robot así como detectar errores cometidos por este. En resumidas cuentas, juntos, persona y robot, podrán crear obras muy valiosas que, de forma independiente no serían capaces de escribir.

El 25 de enero de 2021, exactamente cien años después del estreno de R.U.R., aquella primera obra sobre robots escrita por el humano Karel Čapek, estaba previsto estrenar en el Teatro Švandovo de Praga la primer obra sobre personas (y robots) generada por la inteligencia artificial. Finalmente, debido a la situación sanitaria, será el 26 de febrero con el público en sus casas y retransmitido en streaming. Está por ver cuál será la respuesta de los espectadores y si conseguirá emocionarlos. En la preparación de esta obra, una persona, un dramaturgo, tiene todavía el rol de supervisar y ajustar la obra escrita por THEaiTRobot, si bien el reto inmediato del equipo es que su siguiente estreno sea una obra escrita y revisada de forma totalmente autónoma por dicho robot.

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2 Comentarios

  1. Muy interesante, y mucho más importante para el futuro de la humanidad de lo que muchos piensan.

    Y creo que el Dr. Rosa, bien por no querer malmeter o bien porque es muy optimista con el futuro rol de los escritores de ficción, se equivoca en su filosofía(*): la delimitación de funciones máquinas/humanos es algo que la gente quiere tener claro y conciso por su propia seguridad, porque la incertidumbre mata el alma de la mayoría de la gente (es ese 10% que no el que mueve el mundo). Pero el rol de las personas (y máquinas) no es algo estático. Los cambios pueden tardar más o menos tiempo, pero se producen. Igual que el rol hombre/mujer, jefes/empleados, Iglesia/sociedad, etc.

    De hecho, yo veo mucho más difícil que un robot escriba un buen artículo de Jot Down que una novela o un guión televisivo, porque es más actual y humano en el tema, y más dinámico en la prosa.

    (*) del texto: “El doctor Rosa, antes de conocer los resultados de esta investigación en proceso, apuesta por que en el futuro tanto humanos como inteligencia artificial tendrán sus funciones delimitadas:”

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