Lo último de Woody Allen no vale gran cosa

Publicado por
Woody Allen durante el rodaje de Love and Death, 1974. Fotografía: Getty.
Woody Allen durante el rodaje de Love and Death, 1974. Fotografía: Getty.

Las últimas películas de Woody Allen no valen gran cosa. Alguien pronunció por primera vez esta frase hará unos cuarenta años. Como otras grandes frases inmortales —«No eres tú, soy yo» o «Este es el peor gobierno que hemos tenido», por citar un par de ejemplos—, lo de que lo último de Woody Allen no vale gran cosa ha venido utilizándose casi año tras año, generación tras generación, sin perder su utilidad. Se repite cada vez que Allen estrena un filme que no llega a ser sensacional. La frase mantiene plena vigencia y tal vez sobreviva al propio Allen. No me extrañaría que el siglo próximo, allá por la vigésima pandemia, siga aliviando cuarentenas. Funciona muy bien para iniciar charlas tontas. En cuanto uno la cuelga en la red, un montón de gente se muestra de acuerdo. Es reconfortante.

Yo me inicié en el mantra en 1978 o 1979, después de ver Interiores. Qué estafa. No aparecía Allen tartajeando ni haciendo monerías. No había ni una sola carcajada. ¡Queríamos otra vez Annie Hall! Pasé un rato angustioso en el cine. Me permito revelar que mi hábito de desmayarme en la sala oscura había comenzado poco antes, mientras asistía a la proyección de Gritos y susurros. Sí, en aquello de los cristales y la vagina. Temí hasta los créditos finales que el homenaje de Allen a Ingmar Bergman incluyera alguna escena de ese tipo, con la consiguiente lipotimia de un servidor de usted. Pero no. Hasta en eso me defraudó Interiores. Este hombre, pensé, ya no es lo que era. (Nota: Interiores es en realidad bastante buena).

Luego se estrenó Manhattan. Todos babeamos. Durante una temporada, el póster de Manhattan se unió al Guernica de Picasso como elemento decorativo fundamental en los domicilios progresistas. Como aún no habíamos accedido a la civilización, nadie enarcó una ceja ante el hecho de que el personaje interpretado por Woody Allen se enamorara de un personaje femenino de diecisiete años. Eran tiempos oscuros, en los que se podía leer Lolita en el transporte público sin necesidad de forrar el libro.

En 1980 resonó un universal bufido de indignación. Woody Allen filmó una película en la que parecía ironizar sobre su público. Ese que ya entonces decía que las buenas películas de Allen eran las de antes, las que hacían reír. Stardust Memories, disculpen la afrenta, es una obra maestra. Dos obras maestras, en realidad, si tenemos en cuenta que en el reparto figura Charlotte Rampling. No voy a comparar Stardust Memories con su modelo, , de Federico Fellini, por respeto a los espíritus delicados. Me limito a decir que Stardust Memories es mejor. Adiós, querido cinéfilo clásico que abandonas aquí el texto. Una cosita: ojo con dónde tiras la revista, es pesada y puede hacer daño a alguien.

Los años en que Woody Allen trabajó con Mia Farrow como actriz protagonista (1981-1992) son en general considerados una edad de oro. Zelig, Septiembre, La rosa púrpura de El Cairo, Días de radio, Hannah y sus hermanas, etcétera, embobaron a casi todos, salvo a unos cuantos cascarrabias que seguíamos añorando Bananas. Hacia finales del siglo XX, pudimos repetir tranquilos lo de que las últimas películas de Allen no valían gran cosa: trabajos como Poderosa Afrodita, Celebrity o Desmontando a Harry marcaban un cierto declive.

Conviene aquí un paréntesis. No hay muchos directores cinematográficos que hayan mantenido de forma duradera un ritmo de producción de tipo industrial; son pocos los que, firmando una película cada año, logran un buen nivel medio; y son poquísimos los que con ese ritmo de trabajo pueden exhibir unas cuantas piezas magistrales. Como esto no va de teología, descartemos a Dios: John Ford está por encima de las miserias humanas. Alfred Hitchcock podría representar el mejor ejemplo de tipo prolífico y brillante. Billy Wilder no es tan prolífico como Hitchcock ni tan brillante con la cámara, pero es aún más divertido y creó unos cuantos personajes más humanos que usted y que yo.

Woody Allen suele decir de sí mismo que es un escritor al que le gusta dirigir (de forma «perezosa e indisciplinada») porque le obliga a salir de casa y le permite relacionarse con actrices guapas. También dice que nunca rodó una gran película, por lo que mejor no hacerle demasiado caso.

Es cierto, sin embargo, que su registro resulta limitado o, por decirlo de forma positiva, muy concreto. Su vocación consiste en reproducir una y otra vez sus sueños de infancia, hechos de grandes apartamentos en Manhattan, dinero ilimitado, elegancia, clase y música de los años cuarenta. Y fabrica miniaturas, pequeños objetos preciosos como los huevos de Fabergé o los cuentos de Jorge Luis Borges. El adjetivo grandioso no va con él. Incluso sus películas más maravillosas son por definición obras menores.

Sigamos. A principios de este siglo, Woody Allen estaba más o menos acabado. Entonces estrenó Match Point, primera pieza de su trilogía británica, y fue descubierto con grandes aplausos por una nueva generación. Esa nueva generación, y las anteriores, unieron sus voces en el viejo coro —«Sus últimas películas no valen gran cosa»— en cuanto vieron El sueño de Casandra y Vicky Cristina Barcelona, tan flojitas ellas. Allen le tomó gusto a la cosa de rodar en el extranjero, siempre que se tratara de ciudades hermosas y lo alojaran en hoteles superlativos. Para él, París eran el Ritz o el Bristol y unas cuantas copas de Romanée-Conti. Muchos pensamos entonces que funcionaría ya hasta su muerte como Winston Churchill después de 1945: un héroe anciano que viajaba de gorra en grandes yates y explotaba sus glorias pasadas en el extranjero ante audiencias embelesadas.

A Woody Allen, sin embargo, en 2011 le salió una exquisitez suprema como Midnight in Paris. Y en 2013, con setenta y ocho años y —supuestamente— en plena decadencia, estrenó Blue Jasmine.

Este es un hombre que, a tenor de su biografía, elige sus parejas sin fijarse mucho y muestra un cierto recelo ante la condición femenina. Su primera esposa, Harlene Rosen, lo demandó por burlarse de ella en sus chistes. La segunda, Louise Lasser, hija única, padre y madre suicidas, era inteligente, hermosa y muy, muy propensa a las crisis nerviosas. Su tercera pareja fue la suprema Diane Keaton, alguien a quien cualquiera prestaría la máxima atención: el caso es que Allen tardó años en enterarse de su bulimia. Le siguió Mia Farrow, de quien no diré nada para evitarme problemas. Y finalmente Soon-Yi Previn, hija adoptiva de Mia Farrow. Todo un poco desconcertante. El caso es que, de forma un poco paradójica, Woody Allen ha creado una larga serie de maravillosos personajes femeninos y ha hecho ganar Óscares a un montón de sus actrices. La Cate Blanchett de Blue Jasmine se llevó, por supuesto, el suyo.

Como las últimas películas de Woody Allen no valen gran cosa, fui a ver Un día lluvioso en Nueva York en cuanto se estrenó en Buenos Aires. Antes hablábamos de miniaturas y de cuentos. Esta película sería algo todavía más diminuto, un cuento en miniatura, con los viejos temas de siempre —Manhattan, el azar, los hombres mayores y las chicas jóvenes— y el punto de aparente esquizofrenia que ha ido agrandándose con los años: el actor protagonista, Timothée Chalamet, tiene veinticuatro años y presta su voz a Woody Allen, que tiene en ese momento ochenta y cuatro. Suena rarísimo. Casi todo resulta extraño en esa película. ¿Cuánto tiempo hacía que no veíamos a un personaje no criminal fumando en una habitación de hotel? A Allen debe de parecerle normal. En su época se hacía.

Al día siguiente volví a ver Un día lluvioso en Nueva York y volví a salir con una sonrisa.

Es lo que suele pasar con las últimas películas de Woody Allen: no valen gran cosa.

MENSUAL

3mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL

30año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL + FILMIN

85año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

62 Comentarios

  1. Pues si, las últimas no valen mucho. El caso es que a principios de siglo yo las había visto casi todas hasta entonces, pero por una mala racha personal dejé de ver sus pelis nuevas. Eso si, las críticas eran siempre las mismas, es decir, de un par decían que no valían mucho y de la tercera decían que volvía el mejor Allen. Y luego se repetía el ciclo. En fin, de esas últimas 19 en las que dejé de seguirle anualmente he visto 3 o 4, todas magníficas, así que supongo que habré tenido suerte al elegir.
    Por cierto, de las del siglo pasado me salté: Interiores, Septiembre y Otra Mujer, y es que había tenido la ocasión de ver algunas pelis de Bergman y ya había tenido bastante

    • Para darse cuenta de que Allen es un genio, basta con seleccionar un puñado de sus obras consideradas menores, por ejemplo Días de radio, La rosa púrpura de El Cairo, Match Point, Midnight in Paris, Zelig; y compararla con las mejores películas de otros directores, José Luís Garci se me viene a la mente.
      La cara B de Allen vale más que toda la filmografía del 99% de todos los directores del planeta.

      • A mí me parece, de lejos, el que mayor cantidad películas “muy buenas” tiene en los últimos 50 años (por decir algo). Es decir, pelis que sin llegar a la categoría de obra maestra, son excelentes.

        No creo que las que citas sean consideradas menores. Tal vez no tengan el status de Manhattan, Annie Hall y Hannah y sus Hermanas (posiblemente las tres más “prestigiosas”), pero están muy bien consideradas y efectivamente todas ellas son geniales. Añadiría fácilmente otras diez o doce a tus cinco y a las tres citadas en este párrafo, quedando un saldo de unas 20 que decía Dani. Yo no hablaría de obras maestras (salvo en algún caso) sino de obras muy buenas, lo cual ya es extraordinario, más aún teniendo en cuenta el ritmo frenético de trabajo que ha mantenido todos estos años y que el resto de su extensísima filmografía, las consideradas comúnmente como “menores”, pues también suelen ser disfrutables (salvo en casos señalados, donde por desgracia tengo que incluír Rifkin’s Festival).

        No ya Garci. El propio Scorsese, mejor director y seguramente más en forma que Allen, creo que no podría contar tantas películas “muy buenas” en su también muy extensa carrera.

  2. Woody Allen es uno de los últimos clásicos vivos junto a Eastwood y Scorsese. Sin embargo, lo que caracteriza al genio de Brooklyn es su constancia. En larga filmografía de 52 películas como director (las he visto todas), se puede llegar fácilmente a un consenso de 20 obras maestras. La que no lo son rozan el sobresaliente, se quedan en el notable o se sitúan por encima de la media de cualquier cineasta con ínfulas. Y solo hay unas 10 que podrían considerarse como menores. Solo consideraría 2 como manifiestamente mejorables o directamente malas: “A Roma con Amor” y “Rifkin’s Festival”, sin perjuicio de que siempre encuentras alguna escena por la que merezca la pena verlas. En el caso de esta última, el diálogo con la muerte (Cristoph Waltz) recordando “El Séptimo Sello”. Si tuviera que escoger sus obras maestras esta sería mi lista: “La última noche de Boris Grushenko”, “Annie Hall”, “Manhattan”, “Broadway Danny Rose”, “Hanna y sus hermanas”, “Días de radio”, “Delitos y Faltas”, “Maridos y Mujeres”, “Misterioso asesinato en Manhattan”, “Balas sobre Broadway”, “Poderosa Afrodita”, “Desmontando a Harry”, “Acordes y Desacuerdos”, “Match point” y “Medianoche en París”.

    Me salen 15 porque me he puesto bastante exigente. No obstante, creo que son mis favoritas.

    • Obviamente usted ha escrito lo que ha escrito desde un forofismo incuestionable, a mí me ha parecido. Dudo que haya empleado la expresión “obra maestra” en un sentido único en su propio texto y unívoco con el sentir de un gustoso del cine que no lo es tanto del señor Allen. Primero habla de obras maestras, en general parece, estimando que se podría consensuar fácilmente (no sé con quiénes, sin con otros forofos del director, o forofos del cine, o forofos del Atlético de Madrid, vaya usted a saber) una selección de veinte obras que tendrían la calificación de maestras. Luego menciona “sus obras maestras” y aquí la expresión podría generar una interpretación distinta, como que “obra maestra” es igual a las mejores obras de entre las del propio Allen de forma que Mariano Ozores, José Luis Garci o cualquier director también tendría sus “obras maestras”. En cualquier caso una interpretación sistemática de sus palabras nos obliga a excluir este segundo sentido que acabo de mencionar pues su primera afirmación sobre “obras maestras” es una apisonadora. Hasta veinte “obras maestras” tiene el señor Woody Allen.
      He tratado de medir su nivel de forofismo buscando en su selección la afamada “Vicky, Cristina…” y lo que va después. Al menos no la puso entre las obras maestras, pensé yo para mis adentros. En mi escala Harry-Burthon de forofismo usted me ha dado diez y medio sobre doce.
      Bien es cierto que el diccionario poco ayuda, pues al margen de lo que yo creo sentir corriente entre los cinéfilos “obra maestra” puede abarcar desde la perfección en su grado summum hasta una cierta relevancia (sin especificar gradación alguna como sucede en las escalas de los terremotos, los termómetros o la propia escala Harry-Burthon que mencioné anteriormente).
      Ya si acaso aclárenos cuantas obras maestras cree para usted que existen en el cine, le doy permiso para utilizar potencias, y ya si eso nosotros nos hacemos una idea de lo que nos quiere transmitir.

      • No es necesaria esa prosa enrevesada y pedante para intentar comprender mi mensaje, que era bastante claro. Obras maestras según mi parecer son esas 15, y cuando cito el consenso en torno a Allen es porque realmente lo hay en el mundo del cine. Poca gente puede dudar de que es un genio absoluto que, además, merecería sin duda el Nobel de Literatura, y no Dylan, cuya concesión fue una auténtica boutade aunque sí es un genio, pero de la música, que no es exactamente literatura.

        Y sí, soy forofo-fan llámalo como quieras de Woody Allen. ¿Obras maestras del cine aparte de las que he listado de él? Centenas: Viridiana, El Apartamento, 2001, Retorno al pasado, Amanecer, El gabinete del Dr. Caligari, Nosferatu, Tiempos modernos, El Maquinista de la general, El Padrino I y II, Alien, Persona, Harakiri, Rashomon…. No sigo, hay muchas más y seguro que te haces una idea.

        • Pues yo, estoy con Dani y no con Blunsburibarton – ¿ no había un apodo más corto y sencillo ? – , si es que hay que estar con alguien.
          Es obvio que Allen es un genio y esto creo que pocos con dos dedos de frente lo dudarán; yo también soy fororo del neoyorquino, si bien la lista de sus obras maestras no la alargaría tanto como Dani; de cualquier forma me parece evidente que muchos de sus trabajos mas flojos tienen un nivel muy digno y ya los quisieran para sí otros cineastas con pretensiones. Cualquier Allen menor es superior a muchas obras mayores de otros cineastas.

          • Le respondo brevemente.

            Usted solo puede estar con Dani en mi pedantería. A parte de esto, se ha imaginado mi gusto particular sobre Allen (por lo poco que he indicado) y cree que está más cerca de Dani en esa particular apreciación del cineasta. Pero en esto último podría estar equivocado.

            Para estar conmigo o no (que creo que no es un enfoque adecuado plantear esa dicotomía). Tendríamos que definir qué es obra maestra. Para lo cual yo quizá tenga una apreciación particular distinta a la de Dani pero no a la de usted. Aunque claro tampoco se ha mojado tanto como él para decirnos cuál son las obras maestras de Allen.

        • Ok vamos directos al grano. Ni usted se aclara: primero habla de un fácil consenso de veinte obras maestras y luego solo nos cita quince. Y esto es debido a que usted es muy exigente porque cualquier crítico encontraría veinte. Nos faltan cinco, le invito a que nos las señale para que nos hagamos una idea de cuáles son esas cinco que un crítico medio sacaría (déjelo no tiene por qué hacerlo porque nadie puede ser tan preso de sus palabras en un asunto tan trivial, trivial para mí).
          Estamos hablando de cine. Si algo se caracteriza el séptimo arte es que los consensos son muy difíciles de conseguir. Nos vamos a IMBD o a filmaffinity (mejor esta última que está en castellano). Escojo una de sus obras maestras seleccionadas por usted. Crítico 1: el maestro Woody Allen, en plena forma, entrega otra delicia que abraza la comedia más desenfrenada. Crítico 2: Ligera, insustancial y completamente vacía de los temas pesados que Allen suele tratar en sus últimos trabajos.
          ¿Hablamos de consensos desde otra perspectiva? Mire en la web de filmaffinity donde se reunen puntuaciones de la gente y observe cuántas obras de Woody Allen llegan a una puntuación media igual o superior a ocho (puntuaciones de la gente no de críticos). Solo hay dos, son muy antiguas y yo creo, mi opinión claro, que han envejecido mal.
          Mire que le digo. Creo que ha leído el artículo, se ha entusiasmado y de pura emoción se nos ha subido a la parra.
          Lo de la lista de grandes películas era innecesario. Según su opinión casi el cuarenta por ciento de las obras de Allen son obras maestras. ¿No cree que es un caso excepcional? ¿O es capaz de decirme otro director que llegue a ese porcentaje? ¿No sería este un indicio de su inclinación subjetiva hacia el neoryorquino?

          • Claro que no soy objetivo con Woody Allen, el que no parece comprender eres tú. Lo he dicho antes. Pero de lo que creo que no hay demasiadas dudas y sí consenso es en que es uno de los últimos genios vivos del siglo XX, y no me ciño únicamente al cine. En esta faceta, repito que los únicos que se le pueden comparar hoy día son Scorsese e Eastwood. ¿Que no son 20 obras maestras? Pon 15, 10 o las que te dé la gana.

        • Hostia, tela marinera. No voy a hablar de cine porque soy solo un consumidor amateur, pero anda que el comentario, sin animos de ofender por mi parte, se las trae. La concesion a Dylan fue una boutade y Allen se mereceria el premio nobel de literatura. Bueno, al menos reconoce usted en otro comentario que con Allen no es objetivo. No, desde luego que no lo es.

          • No soy objetivo pero ese comentario está hecho desde la razón. Lo de Bob Dylan fue una boutade y Allen, en tanto que dramaturgo y guionista, además de escritor, como Peter Handke o Pinter, por supuesto que no desentonaría como Nobel de Literatura. Dylan merecería un hipotético Nobel de la Música, no de Literatura.

            • “Ese comentario esta hecho desde la razon” Sera desde su razon, no me sea usted totalitario. Que conste que a mi el premio nobel de Dylan o la pregunta de si fue justo o injusto me la trae tan floja como si me dicen que en China se rompio un saco de arroz, he leido opiniones al respecto tanto favorables como desfavorables, pero ya puestos a fanatizar o a desfanatizar, si por ser guionista se merece un oscar, entonces no entiendo el rechazo al nobel de Dylan, porque seria igual de descabellado por parte del merito del guionista Allen. Como dramaturgo no le he leido mas que un libro, pero ya me contara usted si es tan bueno como para ganar el nobel.

    • Vaya, la mayoría de los fans de este cineasta lo son por los pseudos intelectuales que lo suben en las nubes?un dios.No tienen criterio propio .He visto sus películas , nunca me gustó.Nunca pude aguantar sus muecas,su cara de idiota,unas gafas horribles.En las calles de Manhattan hay tipos mejores y reales .Por cierto que hay del genio en Vicky,Christina Barcelona?

  3. A mi tampoco me ha entrado nunca woody allen como para considerarlo un genio.

    Creo que es posible debatir si es muy buen o simole buen director entre sus contemporáneos,sin embargo creo creo que sí lo comparamos con los grandes genios del séptimo arte está realmente lejos de su nivel.

    Con grandes genios me refiero a directores como Charles Chaplin,John Ford, Billie Wilder, Stanley kubrik, etc

    Pondríais a Woody Allen realmente a comer en esa mesa de genios?

    • Sin lugar a dudas. Woody Allen inventó un estilo y aportó unos recursos formales (monólogo interior, desdoblamiento de personajes, situacionismo), incluyendo el mockumentary (“Toma el dinero y corre” del que beben obras maestras de la televisión como The Office) que puede comer tranquilamente y pedir postre en esa mesa.

      • Bueno ahí es donde enfocaría el debate.

        Es sin duda un buen director,pero en mi opinión no está a la altura de los más grandes. Es verdad que no vi todas sus películas, pero si una veintena entre las que se encuentran las más prestigiosas ( Manhattan,Annie Hall, misterioso asesinato,Hanna y sus hermanas etc) y si que veo un universo propio,pero eso no basta para ver esa genialidad que si veo en otros directores.
        Por poner un ejemplo similar,Almodóvar, tiene también un universo totalmente reconocible y no por ello me parece un genio.

        Comparo Manhattan con el crepúsculo de los dioses,la naranja mecánica,sed de mal o tiempos modernos y siendo honesto… como mucho pondría a Woody de camarero en esa mesa…

        • Coincido contigo en lo que afirmas de Almodóvar, a mí nunca me ha gustado. Vale que tiene un universo muy reconocible, pero al menos a mí su universo no me interesa lo más mínimo ( poblado de homosexuales ricos, travestís, drogadictos, “modernos”, gente que vive en casas carísimas, horteras y de muy mal gusto, repletas de colorines y que se desplaza a todas partes en taxi )
          ¿ Que yo soy un poco rarito ? si, puede ser.

        • Yo tampoco lo pondria entre las leyendas, siendo, como dije antes, un mero espectador. Pero si lo comparo con Wilder, pues , valga la redundancia, no hay comparacion posible. Y que conste que Allen me parece un gran cineasta, pero no leyenda. Pero para gustos se hicieron las peliculas.

    • A mi me aburren las películas dirigidas por esos “genios” que usted cita. Sin embargo, me hizo reír bastante “Sueños de un Seductor”.

  4. Me ha sorprendido la mención a Poderosa Afrodita y sobre todo a Desmontando a Harry como ilustrativas de un presunto declive en la segunda mitad de los 90. Siempre he pensado que están bien consideradas y a mí particularmente me encantan (no así Celebrity). En general creo que fue una década muy buena de Allen, con algún tropiezo puntual. Seguramente su última gran década.

    Aunque estoy de acuerdo en que la frase de marras es un lugar común casi desde que Allen empezó a despuntar, yo sí situaría un punto donde creo que el nivel, en general y con maravillosas excepciones, empezó a bajar: el contrato para cuatro comedias con la Dreamworks, que empezó con Granujas de medio pelo. Las cuatro me gustan (especialmente La maldición del escorpión de Jade, que me chifla), pero creo que en esa época la brillantez empieza declinar y a verse más esporádicamente en las últimas dos décadas.

    Su periplo europeo aun nos dejaría dos maravillas como Match Point y Medianoche en París, pero creo que de alguna manera se acomodó (si eso es posible sin parar de currar) y bajó el listón, lo que no es óbice para que la inmensa mayoría de sus películas sigan siendo disfrutables y que cada X tiempo nos pueda sorprender con un nuevo y enésimo golpe de genio, aunque cada vez parece más complicado. A estas alturas casi me conformo con que siga haciendo cine y que podamos decir aquello de… Lo último de Woody Allen no vale gran cosa.

  5. Soy admirador de Woody Allen he visto muchas de sus películas y no es de mis directores favoritos…
    Hay que reconocer que hay muy pocos directores con tamaña filmografía … y mas o menos en un nivel decente..
    Que es un genio yo creo que si… tiene material de sobra para filmar hasta que ya no esté mas en este mundo aunque prefiero mil veces a Clint Eastwood o Scorsese …o si sigo eligiendo diría también De Palma…
    Supongo que tiene un lugar entre los grandes directores de la historia sin dudas, aunque prefiero calidad antes que cantidad…
    Saludos desde Argentina , acá un lector amante del cine que los lee hace añares…!

  6. Es q para meterlo entre los 20 mejores de la historia a mi me parece que le costaría y mucho,hay demasiados aspirantes buenisimos:

    Stanley kubrick
    Kourosawa
    Francis Ford coppola
    Sergio leone
    Luis Buñuel
    Orson welles
    Billy Wilder
    Charles Chaplin
    John Ford
    Clint Eastwood
    Martín scorsese
    Paul Thomas Anderson
    Steven spilberg
    David Lynch
    David fincher
    David Lean
    Buster Keaton
    Fellini
    Victorio de sica
    Howards hacks
    Fritz Lang

    ….
    ….

    Buff a quien quito para meterlo en la mesa a comer?

    • Uf, para empezar Paul Thomas Anderson y Fincher no merecen estar ahí ni por casualidad. No porque sean malos, en absoluto, sino porque no tienen una filmografía descollante tanto por calidad y cantidad, y porque no han inventado nada. Respecto a Spielberg tengo mis dudas, pero supongo que no desentona. Luego, en esa lista faltan representantes de la Nouvelle Vague, más japoneses (Mizoguchi Kobayashi), más directores del periodo del Hollywood dorado, nórdicos (Bergman es imprescindible). Así, a vuelapluma.

      • Lógicamente puse los primeros 20 que se me ocurrieron a los que claramente veo superiores a Woody Allen ( incluyendo a paul Thomas Anderson y fincher aunque acepto que lo podamos no incluirlo).

        Es evidente que en esta lista de mejores directores de la historia hay que añadir a bergman,hitchcock,murnau,mankieview, godard y trauffau ( aunque los francesew no son mi debilidad).

        Desde luego nombres como eisenstein,Elia kazan,malick,lubitsch,Scott también podrían estar.

        Incluso tarantino,miyazaki,kilos forman,polansky,capra o Berlanga

        Así a vuelapluma ya llevamos 40

        La mesa para comer es reducida,no es para un comunión.Donde sentamos a Woody?

        Creo que me estás dando la razón con tu argumentación de que faltan cineastad

        • Podría hacerse una lista de 100 o 200 directores verdaderamente grandes e influyentes. Sin duda que Allen entraría en cualquiera de ellas. Malick ni de coña, uno de los tipos más insoportables y menos prolíficos del cine. Solo “Días del cielo” me parece realmente buena.

          • Hombre si,en una lista de 100 mejores directores seguro que está,no es un pie de página en la historia del cine.

            Lo que quería era darle su verdadero dimensión,no creo que estuviese en un top 20 y desde luego seguro que no en un top 10

            Malik no me entusiasma tampoco aunque probablemente sí estè al igual que Allen en ese posible top 100.

            • Para mí sí que entraría en una lista más restringida por otro motivo no menor que siempre se soslaya en el cine. Si observamos listas de películas y cineastas, predominan los dramas y directores asociados a este género. La comedia está infrarrepresentada por considerarse (equivocadadamente) algo ligero y superficial, cuando es el género más difícil de todos, de ahí que su formato ideal sean los capítulos de series de 20-30 minutos. Solo por eso, la escasez de directores cómicos, y, por supuesto, su genialidad, merecería figurar en un top-20 o 30.

              • De acuerdo en relación al mérito que tiene hacer comedia y su infravaloración,pero incluso ahí hay varios directores con los que le costaría entrar:
                Billie wilder, Howard hacks,Blake Edward,Berlanga,Buster Keaton ( este si q está infravalorado), Charles Chaplin ( genio absoluto),Frank capra, lubitsch…

                Por no mencionar decenas de directores en los que la ironía y el humor está presente desde Buñuel hasta scorsese.

                En resumen,en mi opinión quizás woody Allen podría estar en un top 50 global en la historia del cine y muy probablemente si en un top 10 de directores de comedia.

                • Jorge, si sacáramos de la mesa a Sergio Leone, que de bulto, hacía dos veces y media lo que Woody, ya tendríamos espacio de sobra, si no para Allen, para otros dos que lo merecieran más que el romano, algo que no crearía dificultad alguna, creo yo.

                  • Iba a decirlo ayer, pero sabía que usted lo expresaría mejor Maestro. Solo añadiría que me da a mí que Woody Allen se toma a sí mismo mucho menos en serio de lo que lo hacen los demás. Solo por su falta de pretenciosidad a mí ya me tiene ganado. Por eso me ha chirriado la comparación que le han hecho por ahí con Almodovar.

                    • Kilgore, yo estoy encantado de haber coincidido con Allen y sus películas a lo largo de mi vida. Siempre, en sus films (excepción hecha de los verdaderamente trágicos) me descubro riendo por gags y situaciones desopilantes. Una vez, hace muchos años y estando en la playa solo, leyendo su libro “Sin plumas”, mis carcajadas llamaron la atención de una familia próxima que me miraba entre alarmada y divertida y a mí me daba lo mismo lo que pensaran, tal era el estado de feliz embriaguez en el que me encontraba. También contribuía a ello, supongo, el hecho de poder estar en la playa junto al mar, sin mascarilla…
                      Saludos.

                    • Kilgore si reeles mi comentario sobre Almodóvar verás que simplemente explicaba que el hecho de tener un universo propio no te convierte en un genio. Es la única comparación.

                      Almodóvar y Woody Allen lo tiene y muy identificable,como también lo tiene Tim Burton o Alex de la iglesia y no por ellos automáticamente son genios.

                  • Bueno,no sé qué decirte.

                    Sergio leone sólo dirigió 7 u 8 películas,pero le dio tiempo a revolucionar el Western ( el género cinematográfico por excelencia) con su famosa trilogía del dólar. De ahí nació el spaghetti western.

                    Aparte de esa buenísimas películas, en donde demostró tener un universo propio y darle una vuelta de tuerca al género, se despidió del cine con la excepcional Érase una vez América.

                    Es cierto que probablemente en una lista sería no sea un top 20 tampoco…al igual que nuestro amigo Woody.

                    • Jorge, no sé cuánto tiempo lleva usted por aquí en Jot Down y es posible que no haya podido leer las trifulcas que aquí hemos tenido acerca de Leone. Si en efecto, no ha podido y quiere pasar un buen rato, le recomiendo teclear: “El western: notas sobre un género difunto” y “Nueve bandas sonoras que pueden cambiar su vida” entre otras que ahora no me vienen a la cabeza. Todas ellas en Jot Down, por supuesto. Y tómeselo con humor porque no son más que opiniones, aunque mi tono de catedrático pueda hacer pensar a veces, que estoy por encima del bien y del mal.
                      Saludos.

                    • Sin desmerecer a Leone, creo que está varios peldaños del genio neoyorquino.

                    • Yo cuando ponen la famosa trilogía del dólar, me pongo a planchar. Cuando el Maestro Ciruela habla de las trifulcas se refiere entre otras (creo que es en uno de los los artículos que te menciona) a una en la que un comentarista llegó a decir que las películas de la dichosa trilogía eran mejores que Centauros del desierto. Y lo de la revolucón que mencionas, digo yo que para el resultado, tampoco hacía falta revolucionar nada.

                    • Por partes,centauros del desierto es una obra maestra absoluta,de lo mejor que se ha hecho en el cine,lo que no desmerece que la trilogía del dólar sean muy buenas películas.

                      En FilmAffinity verás que prácticamente todas las películas de sergio leone superan el 8 de media y como sabrás son votos de decenas de miles de espectadores.

                      En cuanto a la revolución,desde luego si que añadió elementos formales y temáticos a un western en franca decadencia.

                      Sus héroes eran hieráticos,sucios,duros,sin un pasado que justificase comportamiento con una dicotomía entre el héroe y el villano.

                      Películas posteriores de pekinham o el sin perdón de Eastwood beben directamente de leone por no mencionar las de tarantino.

                      A esos puntos de vista le añadió unos cambios formales importantes como la combinación de aceleración y planos cortos lentos,detallismo, silencios,banda sonoras etc

                      Y si hablamos de érase una vez América ya es directamente otra obra maestra del séptimo arte.

                    • En lo de Centauros estamos de acuerdo. Imagínate cuando aquel buen hombre dijo que estaba sobrevalorada.
                      Lo de la valoración de filmaffitnity… en cuestión de gustos no me voy a meter. Así que supongo que entenderás que lo que opine la masa no va a hacer que cambie la mía. Sin ir más lejos el “genio” manchego tiene una legión de fans y yo no le soporto desde que descubrió que es un gran artista (cuando solo hacía películas me lo pasaba muy bien con ellas)
                      La revolución… Sí sus personajes son hieráticos y duros, entendiendo esto con mirarse mucho a los ojos antes de disparar, poniendo cara de velocidad. Y sucios eso sí. Pero en las pelis que ha influido mucho ha sido en las de Bud Spencer y Terence Hill, que van muy churretosos (de brillar). Su influiencia en Grupo Salvaje no la veo por ninguna parte. Si me apura en el Jiente Pálido igual sí. En Sin perdón no. Lo de los silencios (en eso no le ha influido a Tarantino que en sus pelis la marca de la casa es que no se callan ni debajo del agua y ahí está su gracia), los planos cortos y demás a mí me parece estirar un chicle con el sabor agotado (en el bueno el feo y el malo hasta la nausea).
                      En cualquier caso ya te digo que una cuestión personal. Y cuando me las tropiezo en el cable (día sí y día también) busco algo que hacer por casa….Mira cuando me tropiezo una de Woody Allen la veo. Sea la que sea.

                    • Puede gustar más o menos leone,pero su influencia en Clint Eastwood y pekinham es innegable.
                      Leone cambió los códigos de western haciendo que por una vez los vaqueros dejasen de ser héroes con valores intachables ( estilo sólo ante el peligro) por un héroe/antihéroe sin códigos morales y guiados por su propio interés sin más.

                      Grupo salvaje bebe de este cambio de roles,a lo que hay que añadir la violencia explícita de estas películas. En eso leone fue un precursor.

                      En cuanto a FilmAffinity hace tiempo que le doy más valor que a sesudos críticos como boyero que son un auténtico bluff.

                      Cuestión de gustos sin duda,pero leone si añadió cosas interesantes al Wester

                • La diferencia entre ellos es que Almodovar sí piensa que es un genio y Woody Allen solo quiere hacer películas y tocar el clarinete.

  7. Con Allen hay mucho snobismo de querer dárselas de que te gusta un cine distinto del habitual y junto con otros directores que todos sabemos forman parte del Olimpo de ” yo tengo gustos superguays y no me gusta el típico cine de Hollywood “, no ahora pero sí en los 70 y 80 cuando creció y se consolidó. Dicho esto, tiene muy buenas películas y otras insoportables – yo personalmente no lo soporto como actor, mejor dicho a sus personajes como actor -, pero el hombre ha sido capaz de hacer buenas películas en un rango muy elevado de años, de hecho para mi dos de mis películas favoritas de este siglo son Match Point y Blue Jasmine.

  8. Joder, conque esas gastamos! Me censuran un comentario por poner la palabra Hostia. Es que ya gobierna Vox y no me he enterado?

  9. Fíjese que a mí lo snob de un tiempo a esta parte me parece acusar de snobismo a quienes disfrutamos con el cine de Allen cuando la inmensa mayoría de sus pelis son de lo más ligeras. Ni que fueran cine de autor iraní (con todo respeto) o alguna moda extraña y elitista.

  10. Creo recordar haber leído en algún sitio declaraciones de Allen en las que daba a entender si es que no lo decía abiertamente, que él se había dedicado a lo suyo para estar rodeado de mujeres bonitas. Algo que no tiene nada de extraño porque si echo la vista atrás, el ochenta por ciento (más o menos) de mis escasos esfuerzos en la vida, eran para acabar ligando, aunque en el momento no fuera consciente de ello. Así se explican en sus películas, esas uniones imposibles entre un tipo con la pinta de Woody con algunas despampanantes señoras, algo que no es una elucubración gratuita por mi parte sino que he podido constatarlo en bastantes opiniones de conocidas a lo largo de cinco décadas; no les gusta nada de lo que hace Woody Allen y acaban reconociendo en un desparrame, que no soportan estar viendo todo el rato en pantalla, a un tío tan feo y escuchimizado.

    • Yo me leí su autobiografía, A propósito de nada, el año pasado y en la parte divertida, aquella en la que no se dedica a defenderse de las acusaciones de Mia Farrow (que Dios la confunda), no deja de maravillarse de su duna serie de mujeres estupendas se hayan relacionado con un tipo como él. Lo que no deja de un rasgo de inteligencia.

  11. Y, además, de verdad; me vi la de la lluvia en Nueva York, y menudo cúmulo de masdelomismo más anodino que le quedó.

    Ya no le ríe la gracia ni el gato.

    • Me recuerda a lo que decía Quim Monzó, las películas de Woody Allen las entiende cualquiera y por eso sus fans se creer intelectuales.

  12. Soy incondicional de muchísimas películas de Allen, lo que no parece singular; pero me siento más solo que la una no viendo nada extraordinario en Match Point. Pero que nada.

    Igual la vi en mal día o me distrajo demasiado la absoluta inverosimilitud del desenlace. Me quedo, de largo, con “Delitos y faltas”.

    Y si “Poderosa Afrodita” o “Desmontando a Harry” fueron signos de declive, ¡a mis brazos, declive!

    • Ah, pues coincido contigo y le añado la de Granujas o Las Galletas de la Fortuna. Por lo que se refiere a la última, me quedo únicamente con el minuto de la música de Georges Delarue, cuando el protagonista intenta recordar/imitar/homenjear a Truffaut.

  13. Los buenos directores crean un estilo propio y luego un espectador lo tolera, lo disfruta o lo rechaza. Yo no soy judío, ni vivo en Nueva York, si no soy cómico ni tengo aspiraciones a un loft con vistas al Central Park, pero la esencia de Woody Allen me llega: la lucha entre el sexo y el seso, la tradición y la transgresión, el sueño y la cruda realidad. No necesito que esté en ninguna lista de mejores directores de la Historia.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.