Música

Le Parolier: «Fairytale of New York», de The Pogues con Kirsty MacColl 

Kirsty MacColl y Shane MacGowan con The Pogues. Foto Getty.
Kirsty MacColl y Shane MacGowan con The Pogues interpretando «Fairytale of New York». Foto: Getty.

Louis Lillywhite, de trece años, acaba de disfrutar de su primera experiencia de buceo. Él, Kirsty, su madre, y su hermano Jamie han viajado al Caribe para sumergirse en las aguas del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel. Nada más asoma la cabeza fuera del agua, el niño oye un estruendo y un grito de su madre. Un barco enorme con dos hélices medio fuera del agua se abalanza sobre ellos. Louis logró apartarse pero, como le contaría a su abuela años más tarde: «Estaba nadando en sangre». En un intento de salvar a sus hijos, Kirsty MacColl había sido arrastrada por el poderoso fueraborda de un magnate de los supermercados. Debió morir al instante. («Who really killed my dear Kirsty», Peter y Leni Gillman. Mail on Sunday, 15-12-2002)

El drama de Shane McGowan es todavía más estúpido que el de Kirsty MacColl, pero igualmente triste. El 30 de noviembre del 2023 fallecía el cantante de los Pogues en su casa de Dublín, Irlanda, país de sus padres e inspiración de lo mejor de su música. Le faltaba menos de un mes para cumplir sesenta y seis años y había llevado una vida cargada de problemas legales y de salud por sus múltiples adicciones y accidentes. Se había acostumbrado a la bebida y las drogas desde edad muy temprana y la vida de músico y sus constantes viajes, fiestas y conciertos hicieron el resto. 

Dos tragedias lamentables para cerrar el ciclo de una canción histórica. ¿Ambas se podrían haber evitado? Tal vez. El hecho es que estos dos artistas de triste destino habían unido sus fuerzas musicales en 1987 para celebrar la felicidad navideña…

¿Felicidad? Nada más lejos de la mente de McGowan cuando escribió la historia de desesperanza, soledad y resentimiento que se convertiría en la canción de Navidad favorita de Reino Unido. «Fairy Tale of New York» ha conseguido ascender en listas de éxitos en veinte temporadas navideñas distintas. Un cuento de hadas que es más bien una pesadilla en la que somos testigos desde primera fila del violento final de un romance, de la soledad posterior y de la sensación de derrota del que elige ahogarse en el alcohol y el desaliento. El título está tomado de la novela que estaba leyendo Jem Finer en ese momento, A Fairy Tale of New York, de J. P. Donleavy. Para contestar a una provocación de Elvis Costello, productor de The Pogues en sus primeros tiempos, Jem Finer, mandolina y banjo, y su mujer, tuvieron una idea. McGowan la hizo suya, la aliñó con su salsa brava particular de sordidez y amargura y le costó dos años poner el punto final.

Fairytale of New York, (Jem Finer/Shane MacGowan). The Pogues con Kirsty MacColl.

La canción tiene dos partes: una introducción con las reflexiones y recuerdos del protagonista masculino que pasa la Navidad borracho en comisaría, seguida de la retransmisión en diferido de la pelea entre el hombre y la mujer, antiguos amantes, ahora separados tras una ruptura tempestuosa. Un estribillo a modo de leit motiv conecta a los furiosos protagonistas, lo mismo que al oyente, con el mundo exterior y la alegría forzada de la Navidad. Seis estrofas de cuatro versos que la exagerada pronunciación etílica de McGowan convierte en rimas consonantes.

El personaje que interpreta Shane comienza cantando la frase «Era Nochebuena» y nos mete de lleno en los convencionalismos navideños: tradición, nostalgia, familia, regalos, banquetes, etc. Y no nos olvidemos de religión, espiritualidad y salvación. El cantante de los Pogues había nacido un 25 de diciembre y siempre reconoció el peso de su educación católica. El primer verso termina con dos simples trazos que marcan el tono desesperado y trágico de la canción: «In the drunk tank». Según el Collins Dictionary, el tanque de los borrachos es «una celda grande donde se encierra a las personas arrestadas por borrachera, generalmente por la noche». Difícil encontrar un sitio peor para pasar la Nochebuena. El cantante reconoció haberse visto obligado a visitarlo en la vida real.

Shane McGowan había pasado su infancia entre Inglaterra e Irlanda, pero sus padres irlandeses le inculcaron el cariño por su país de origen. Adolescente introvertido y precoz, leía, escribía y escuchaba mucha música. Ganó un concurso de cuentos y una beca escolar. Expulsado del colegio por posesión y tráfico de drogas, acabó en un centro siquiátrico por sus tempranas adicciones. El punk significó una puerta abierta tanto para hacer el burro como para ser creativo. Pronto se integró en The Nipple Erectors/The Nips y, en 1982, fundó The Pogues.

Aunque en el vídeo promocional de 1987 el cantante está rodeado de varias personas, en la canción solo habla con un anciano que le dice que no verá ninguna otra Navidad. En media docena de compases, Shane nos ha llevado al campo literario de la marginalidad, el alcoholismo, la vejez, la tristeza, la enfermedad, la debilidad y el fin de la existencia. Desesperanza y realismo. Casi podemos sentir el olor del alcohol rancio de la ropa sucia y húmeda, la bilis y el vómito. En contraste, o como huida etílica, el viejo comienza a cantar «The Real Old Mountain Dew», canción basada en la tradición irlandesa. Para los amantes del trivia, una de las piezas que los Clancy Brothers & Tommy Makem incluyeron en su disco Irish Drinking Songs: huir de la realidad y abrir una puerta a la nostalgia y la fiesta en una situación casi límite. Y, además, un recordatorio de la identidad irlandesa de los dos hombres al margen de la alegre celebración.

La parte introductoria termina cuando el personaje de Shane aparta la cara para soñar con alguien ideal. Huye del triste momento en que se encuentra y se refugian en el recuerdo del ser amado y de un pasado impreciso y optimista, cuando apostó dieciocho a uno por un caballo ganador, jugada de riesgo que debió proporcionarle buenas ganancias. Entonces estaba acompañado y esperanzado: «Tengo el presentimiento de que este año va a ser para mí y para ti, así pues, feliz Navidad». El pasado idealizado de otras Navidades más felices y una declaración convencional: «I love you, baby». En aquel entonces, el protagonista de «Fairy Tale» aun creía en la suerte para conseguir sus deseos: «Puedo ver un tiempo mejor cuando nuestros sueños se cumplirán».

La segunda parte del poema es también la segunda parte de la canción, perfectamente diferenciadas. En alguna entrevista, McGowan explicó que quería que «Fairy Tale» fuese como una balada de Broadway. No lo logró porque su voz de punk alcoholizado nos lleva de cabeza a la dimensión musical del Reino Unido de Margaret Thatcher. Cambio de compás para la voz de Kirsty MacColl y ahora nos vemos en los clubs y coffee houses del renacimiento tradicionalista de los cincuenta y sesenta. Kirsty era hija de Ewan MacColl, patriarca del folk revival y autor del estándar «The First Time Ever I Saw Your Face», ubicuo en la década de los setenta. Uno de los hombres de izquierdas que revalorizaron las músicas tradicionales como representación de la lucha de la clase obrera. El folk gamberro y descarado de los Pogues viene directamente de la segunda generación de folkies, los que añadieron la electricidad a la cerveza y la juerga como Lindisfarne o los Fairport Convention sin Sandy Denny.

Kirsty entra con fuerza y vitalidad inusitadas tras el arrastrado planto de Shane. Creció viendo a su madre, antigua bailarina abandonada por su ilustre marido, luchar para sacar adelante a sus tres hijos. No le debió costar representar a una mujer enrabiada contra el hombre que la llevó al fracaso. Su estrofa nos da la clave de que estamos en los años cuarenta neoyorkinos —más adelante hablará de Sinatra, un gran triunfador hijo de emigrantes—. El personaje de Kirsty se asombra al llegar a la gran ciudad y el símil que utiliza incide en la temática etílica de la canción: «los coches son tan grandes como los bares». Reconoce los «ríos de oro» que desde siempre han deslumbrado a los emigrantes, y todo lo que le seduce es artificial. Cuando se refiere a un retazo de naturaleza, va a ser el frío viento que la atraviesa. Por cierto a ella, a la persona, y no su ropa que sería lo literal: recién llegada y desconocida, tiene sensación de no existir, de ser inmaterial, sin entidad física y, como una prospección del futuro, añade: «it’s no place for the old». 

Aquí llega la primera recriminación: «Cuando por primera vez me tomaste la mano, en un frío día de Nochebuena, me prometiste que Broadway me estaba esperando». Shane escribió sobre el frío de la noche en paralelo con la protección y el calor de las manos que se cogen y hace una referencia más a la tradición y la familia: la seguridad de lo conocido y lo de siempre contra la aventura de unos sueños, tal vez imposibles. Fijémonos que, para el personaje femenino, él es el dueño de su destino, el que le promete el glamur, las luces, los aplausos y el éxito. 

Y pasamos al primer diálogo musical entre Kirsty y Shane. Los dos ven a su pareja como seres ideales: guapo, linda, reina de Nueva York. Juntos atestiguan que el público se volvió loco y aullaba al final de su actuación. Un éxito, en eso están de acuerdo. «Nos besamos en la esquina y bailamos toda la noche», literalmente una declaración pública de amor, incluso habla metafóricamente de sexo. ¿Qué pudo pasar para que la pareja acabase mal? 

Juntos cantan el estribillo de la canción que nos evoca el alegre entorno de aquella Navidad feliz del pasado. «The boys from the NPDY choir were singing ‘Galway Bay’». La policía de Nueva York no tiene coros, pero sí una banda de gaitas y tambores que, tal como Google nos informa amablemente cada vez que buscas «Fairy Tale of New York», son los que aparecen en el video. También nos enteramos de que, cuando a mediados del XIX se funda en Nueva York, la policía metropolitana se convirtió en una prometedora bolsa de trabajo para los emigrantes irlandeses llegados a Norteamérica huyendo de la hambruna. La elección de sus voces para cantar una canción, por supuesto irlandesa, no es casual. Junto a la identidad musical repican las campanas, otro símbolo alegre y festivo en los recuerdos de un borracho desamparado en el calabozo.

Entre repeticiones del estribillo con los policías cantando y las campanas repicando, Shane y Kirsty mantienen una pelea como las de Juanito Valderrama y Dolores Abril, pero sin broma. La siguiente estrofa estuvo a punto de obstaculizar el recorrido de la canción en pleno 1985. Aún en aquel tiempo de permisividades forzadas, la acumulación de procacidades en la pelea entre los dos cantantes —seguramente el final de su romance y su convivencia— sonaba demasiado grueso. De hecho, existen versiones para promoción con la letra suavizada. La acumulación de insultos rimados que se lanzan el uno al otro hay que reconocer que está muy lograda y es una buena manera de comprobar la riqueza en insultos del idioma inglés. 

La tragedia reaparece en la tirada de Shane («Lying there almost dead on a drip in that bed»): en la actualidad ella es una drogadicta moribunda dependiente del gotero. Kirsty responde subiendo todavía más el tono y concluye con el «you cheap lousy fagot» —que traducimos sin reparos como «maricón cutre y piojoso»— de connotación homofóbica que añadió sal y pimienta a la herida de la provocación que, con toda seguridad, había buscado el autor. Y, tras todos los insultos, el personaje femenino termina haciendo eco de la frase del viejo del principio con una oración para no tener que pasar otra Navidad juntos.

La última recriminación del personaje de Shane: «I could have been someone». «Lo mismo tú que cualquiera» es la respuesta de Kirsty y la acumulación de reproches continúa: «Me robaste los sueños». «Los guardo con los míos», contesta él que termina concluyendo con desaliento en una frase que rompe la progresión de odio e insultos: «No puedo hacerlo yo solo. He construido mis sueños en torno a ti». 

Volvemos al estribillo final. El mundo sigue su rumbo. Todo el planeta celebra las Navidades, todas las campanas continúan con su alegre repiqueteo y todos los coros cantan viejas tonadas de amor, nostalgia y paz. Pero Shane, Kirsty y los Pogues han marcado para siempre las celebraciones con una historia dura y amarga que no tiene nada de cuento de hadas.

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25 Comentarios

  1. devilinside

    Mi villancico favorito

  2. Mr Mustard

    Muy buen artículo. Y una gran canción. Pero le falta mencionar que los personajes son inmigrantes irlandeses (la inmigración irlandesa a los USA aparece en muchas canciones de Shane/The Pogues), intentando hacer mejor fortuna en el nuevo mundo…

    • Mr Mustard

      Me corrijo a mí mismo… Había leido el artículo demasiado rápido y se me había pasado la referencia… Mea culpa.

  3. Neil Young

    El mejor villancico de la historia,y una de las mejores canciones,en general

  4. Sería el mío también si no me cayeran lagrimones cada vez que la oigo… La canción mas triste que conozco…

  5. Sandro Fell

    Streams of Whisky es mi favorita, y no es precisamente optimista. Todo en The Pogues es sombrío.

    • Errefejota

      ¿No has escuchado Fiesta, el himno guiri y beodo de Almería? Ahí no hay tristeza, precisamente.

      • O en «Sunny side of the street», pero sí, en general creo que loa Pogues mezclan amargura y rabia pero les sale ese chute de energía tan difícil de resistir

  6. MacNaughton

    Shane sabía aprovechar la gran tradición de música celta, que es un universo alucinante y inabarcable, y mezclarla con su propia experiencia vital en el Londres punk de los 70, un tanto anárquico y nihilista.

    Como letrista, era espectacular, del mismo nivel que Bob Dylan yo diría, y se le puede consider uno de los grandes poetas de la diaspora irlandesa. En directo, era un acontecimiento inolvidable….

    «Fairytale of New York» es desde hace mucho un gran clásico, pero si no me equivoco, Shane quedaba un poco hasta los huevos de ella, que le iban encasillar para siempre con esa canción….

    Por cierto, Kirsty MacColl era una cantante fantástica también, con una voz inconfundible, y que se juntara con Shane para esta canción es una gran suerte que hemos tenido…

    Una pequeña resistencia contra la enorme riada de kistch que suponen las navidades, el gran mito del capitalismo….

  7. gordiflaco

    La introducción pianística me suena demasiado a Tom Waits. (Es mi opinión, no me insulten demasiado). Cuando entra la banda, la cosa mejora y mucho. Estoy de acuerdo en que Kirsty era fantástica, con una voz preciosa. Además era una gran compositora infravalorada de algunos himnos de la new wave («They dont’t know» «Terry») que fueron «parasitados» por Tracey Ullman (que grande, aunque con menos voz que Kirsty). En cambio nunca he soportado a los cantantes borrachines (Waits, McGowan, la segunda Marianne Faithfull), lo siento. Mucho postureo, me parece. Como los mendigos que exhiben sus llagas para conseguir limosnas. Un saludo.

    • devilinside

      Pudiendo coincidir contigo en cuanto a las voces de cantantes borrachos en general, en este caso concreto discrepo totalmente, ya que entiendo que es la voz perfecta para esta canción dada su letra.

      Por otro lado, coincido con el autor del artículo en que la parte del intercambio de insultos a dos voces probablemente sea una de las mejores partes de una canción interpretada en inglés.

      • gordiflaco

        Tienes toda la razón. Y además no olvidemos que las canciones de taberna son una tradición en las islas británicas desde hace siglos. Henry Purcell (siglo XVII) por ejemplo. Pero me fastidia el abuso que el rockerismo ha hecho de la vida canalla, llevando por mal camino a tanta gente. No todo el mundo puede hacer un pacto con el diablo como Keith Richards. Y maldición eterna para el canalla que se cargó a la maravillosa Kirsty. Saludos.

        • MacNaughton

          Nunca falta la Espana catolica y moralizante, como no…. Tiene que aparecer….

          Shane daba voz a millones de irlandeses o gentle de la diaspora irlandesa, contaba nuestra historia, qué podemos vivir mas o menos intensamente segun casa caso, como pocos han hecho, porqué era su historia tambien…

          Defendia el derecho de la Isla de Irlanda de decidir su destino politico sin la intromision continua y constante del Estado imperialists britanico asesino qué sigue hasta el dia de hoy alli. Defendia abiertamente al IRA, para bien o para mal, algo qué le habra costado millones de dolares sin duda.

          No iba tampoco de nada, sino qué se ponia de parte de los debiles siempre.

          En cuanto al comentario sobre «Purcel y las canciones de taberna inglesa» no se qué se refiere a usted, pero no tiene nada que ver con Shane MacGowan…

          • MacNaughton

            Es decir, Shane era un artista muy politico, demasiado politico para qué le encasillen en un villancico…

            Tampoco es de mas apuntar qué en Irlanda del Norte no hay parlamento ni gobierno ahora, llevan anyos asi porqué los unionistas se niegan a participar debido al bloqueo del Brexit qué ellos mismo votaron en el referendum, pero cuyo acuerdo de salida no apoyaron…

            En fin, Irlanda del Norte lleva anyos paralizado y el Brexit pone en peligro la paz, qué nadie lo dude… Donde sale esto en el Telediario?

            Los ingleses no podrian estar ni un dia sin parlamento, pero la gente de Irlanda del Norte no son ingleses, entonces qué mas da….

    • Creo que quedarse en que Shane McGowan eran un borrachín es perderse el 95% del personaje y el músico

  8. Jordi_BCN

    Un borrachín medio inglés medio irlandés compuso el mejor villancico de la Historia. Y esta Navidad lo cantará con Kirsty en cualquier antro del Más Allá.

  9. Que gran artículo. Gracias Patricia por compartirnos esta historia.

  10. Excelente artículo sobre una canción muy hermosa, una interpretación histórica y unos destinos equivocados.

  11. Errefejota

    He visto el vídeo oficial de la canción y el policía que arresta al borrachín de Shane es Matt Dillon.

  12. Morcillero

    Me suena…(Pero no recuerdo donde lo leí así que mejor no darle mucha fiabilidad ) que en un principio la iba a cantar Cait O’Riordan, la bajista.

    Que por cierto, cantó «A man you don’t meet everyday» ma-ra-vi-llo-sa-men-te.

    • Correcto, lo contó la propia Cait en una entrevista, y ella era la segunda candidata, Kirsty la tercera

  13. Un himno inmortal
    Una salvedad: I could have been someone no significa podría haber estado con cualquiera sino que significa «Yo podria haber sido alguien» (alguien importante sin ti).
    Happy xmast your arse :)

  14. Mi podcast contando la historia de la canción https://go.ivoox.com/rf/121471546

  15. dinosaurio1964

    Nunca he llegado a entender cómo se puede considerar una canción navideña; yo también lloro al escucharla. Prefiero como villancico «The season’s upon us» de los Dropic Murphys (que son medio irlandeses)

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