«Un tentador ‘indicio’ de que los astrónomos se equivocaron con la energía oscura» es el titular del artículo publicado hace unas semanas en The New York Times por Dennis Overbye, reputado periodista científico y autor del bestseller de la década de los noventa Corazones solitarios en el cosmos. Conectando con ese titular, los autores del presente artículo, hemos tomado una cita atribuida al físico ruso Lev Landau «Cosmologists are often in error, but never in doubt» («Los cosmólogos a menudo se equivocan, pero nunca dudan») para titular el nuestro. Aunque nos inclinamos a pensar que tarde o temprano se descubrirá la naturaleza de la materia oscura y de la energía oscura, sería posible que esto finalmente no suceda y, en ese caso, sería necesario repensar la cosmología para poder explicar las observaciones astronómicas actuales sin necesidad de recurrir a estos misteriosos componentes. Nuestra visión es que la materia oscura es un abreviatura o un sumario de un enorme número de observaciones que indican que la gravedad se debilita menos rápidamente que la inversa de la distancia al cuadrado a escalas de distancias muy grandes, desde los discos de las galaxias espirales, pasando por los cúmulos de galaxias, hasta el universo en su conjunto.
El artículo de Overbye comentaba la noticia de prensa que acompañaba el anuncio de los primeros resultados del proyecto DESI (Dark Energy Spectroscopy Instrument) en los que se analizan las posiciones de 40 millones de galaxias en el mayor cartografiado tridimensional del universo hasta la fecha. La luz de las galaxias más remotas del catálogo de DESI se emitió hace 11 000 millones de años, cuando el universo tenía 1/5 de su edad actual. El estudio de una característica en la distribución de galaxias que los astrónomos llaman oscilaciones acústicas de bariones es lo que ha llevado a los investigadores del DESI a sugerir la posibilidad de que la energía oscura no sea constante a lo largo de la historia del universo. Este comentario ha llevado a muchos medios a titulares excesivos o grandilocuentes, como el que reproducíamos en la primera frase de este artículo.
Pero vayamos por partes.

La expansión del universo
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Estupendo artículo.
Enhorabuena.
Eso de que «los cosmólogos se equivocan pero nunca dudan» yo no sé si será verdad, pero si lo es, lo que podría indicar es soberbia. He leído que los científicos del siglo XIX eran soberbios porque creían tener una respuesta para todo, aunque hoy día se sabe que muchas de sus respuestas eran errores.
Creo que los científicos del siglo XXI deberían aprender de la historia y dudar. Que hay filósofos que han defendido que la duda como método es lo que hace progresar la ciencia. Yo es que tengo la sensación de que efectivamente, entre los científicos pero no sólo entre ellos, hay gente que está demasiado segura de muchas cosas. Habría que admitir la posibilidad de que a lo mejor como en el siglo XIX, nuestras certezas científicas son errores.
O a lo mejor no es sólo soberbia sino miedo y ambición. Hoy en día vuelven a existir «herejías científicas»: he leído que si un científico intenta publicar en Science, una de las revistas científicas más prestigiosas, un artículo crítico con algún aspecto de la teoría del cambio climático, no sólo es que no se lo publican, sino que le ponen en una lista negra y jamás le volverán a publicar nada. Y los científicos modernos son evaluados por sus publicaciones, sobre todo en revistas prestigiosas.
Vamos a ver, yo no niego que el cambio climático sea una realidad, pero si no se permite dudar de ningún aspecto, ¿que clase de ciencia estamos construyendo?
Otra de Toño B, «alias Sonia» que duda mucho de la ciencia, pero no del catecismo.
Como siempre, ni siquiera has leído el artículo. Payaso.
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