Ocio y Vicio Destinos

Aventuras de una joven periodista en la Antártida

Varios pingüinos de Adelia en el muelle de Base Esperanza, Antártida, 2015. Fotografía: Getty.
Varios pingüinos de Adelia en el muelle de Base Esperanza, Antártida, 2015. Fotografía: Getty.

Este artículo es un adelanto de nuestra trimestral Jot Down #48 «Exploradores», ya disponible.

1.

Hubo una era en la Tierra en la que todo esperaba ser descubierto y explorado: los continentes, las lenguas que ya nadie hablaba, las tribus olvidadas, los monumentos enterrados. 

Fue una era larga y magnífica. 

Hasta que pareció que todo lo que podía descubrirse, fue descubierto. Y todo lo que podía explorarse, fue explorado.  

Cuántas tumbas egipcias quedarán hoy todavía ocultas, cuántas montañas sin banderines en su cima, cuántas especies animales. Y cuándo existirá la tecnología para conocer los últimos rincones del planeta: las fosas marinas, el interior de los volcanes, el centro de la Tierra. 

Todo lo demás ya está hecho: Edmund Hillary y Tenzing Norgay fueron los primeros en llegar a la cima del Everest. Cristóbal Colón creyó encontrar una nueva ruta a la India y se topó con un continente que Europa desconocía. Charles Darwin observó unos pinzones en las islas Galápagos y comenzó su viaje hacia la evolución de las especies.

¿Ha finalizado, entonces, la era de las exploraciones y los descubrimientos? 

No. Tal vez se ha ralentizado. Pero sigue ahí. 

Porque cada uno puede redescubrirlo todo con otra mirada, otro enfoque, otra sensibilidad, otros conocimientos. Mostrar el detalle que nadie antes había observado, contar la historia con una voz propia.

2.

Esta es, entonces, la historia de una joven exploradora que en el año 1992 viajó a la Antártida para descubrir, con su propia mirada, el continente blanco ya descubierto, explorado y cartografiado. Pero nunca por ella. 

La llamaremos «Srta. Periodista», porque así estaba anotada en la lista de pasajeros que, aquel lunes 30 de noviembre, debían abordar un avión Fokker TC 73 de la Fuerza Aérea Argentina para comenzar la aventura de sus vidas. 

Srta. Periodista, ni un nombre, ni un documento, ni un pasaje en regla. Apenas una etiqueta, una idea. Las hazañas más increíbles son en verdad una suma de pequeños hechos, causalidades y casualidades, malentendidos, algo de suerte.

Esa vez no fue la excepción. Por eso, mejor retroceder unos meses, contar esta historia desde el inicio, el primer paso.

Srta. Periodista escribía para el suplemento infantil de un conocido diario nacional. El periodismo para niños nunca había sido su objetivo, pero fue el camino que encontró para iniciar su carrera. Lo haría, por lo tanto, aportando lo mejor de sí. 

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2 comentarios

  1. Alejandro González

    Magnífico artículo, me he emocionado leyéndolo.

  2. Qué buen artículo, de los que deseas que no se acaben.

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