Cine y TV

Las feel-glow movies de Sean Baker: la felicidad contenida en el plano

feel-glow movies de Sean Baker
Mark Eydelshteyn y Mikey Madison en Anora, 2024. Fotografía: Cre Film.

Este artículo es un adelanto de nuestra revista trimestral nº 50 especial Pura vida, ya disponible aquí.

Hay una etiqueta que se suele emplear para definir a un tipo muy específico de películas que, tras su visionado, parecen dejar sumido al espectador en una especie de bienestar. Las feel-good movies son esas cintas bálsamo que buscan, además de entretener, conmover a su público, apelar a los afectos por encima de la razón y dejar un poso esperanzador que permita salir de la sala con una mirada mucho más optimista del mundo que con la que se entró. Entre las características que suelen tener estas películas se encuentran: la ausencia de grandes conflictos, estar protagonizadas con personajes con los que es fácil empatizar, terminar con un desenlace feliz y una propuesta de reflexión a lo Mr. Wonderful, de fácil aplicación para la vida. Como sucede con cualquier género cinematográfico, este cine tiene su público, y bienvenidas sean las historias de todo tipo y la pasión por ellas. No obstante, lo que sucede con las feel-good movies es, en realidad, lo mismo que con los manuales de autoayuda: hay que consumirlos con moderación y conciencia crítica, a sabiendas de que en el fondo… no hay un fondo, solo una superficie tan naíf como vacua que no ofrece los asideros emocionales necesarios para enfrentarse al sentimiento trágico de la vida. 

Sea como sea, el cine de Sean Baker se encuentra radicalmente fuera de esta categoría. Este outsider del buenismo ha sabido situarse en los límites de esa etiqueta, y a pesar de ello se le ha asignado en numerosas ocasiones por parte de crítica y público, dos sectores que han visto en sus filmes un retrato luminoso y esperanzador de la vida, incluso de aquella que se desarrolla en los márgenes de la sociedad. Entonces, ¿cómo es posible que se produzca esta alquimia? ¿Cómo puede una película ser a la vez una ventana a las zonas en penumbras de la sociedad y una fábula poderosa y optimista sobre la existencia? Quizá sea cuestión de magia, o, lo que es lo mismo, de puro arte cinematográfico… en definitiva, de la forma en que Sean Baker traslada a la pantalla los relatos. Y hoy no cabe sino alegrarse de que por una vez la Academia de Hollywood deje de lado el cinismo y haya elegido recompesar una mirada tan luminosa como la suya, otorgándole a su última película, Anora, no uno sino cinco de los galardones más importantes, en la pasada edición de los Premios Óscar.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

6 comentarios

  1. sólo he visto Red Rocket y Anora… la verdad es que son diferentes y me gustaron bastante aunque creo que les sobraba bastante metraje, sobre todo a la segunda.

    j

  2. He visto «The Florida Project», «Red Rocket» y «Anora». Me gustaron las 3 y, salvo «The Florida Project», que creo que es la mejor, a las otras les sobra metraje. En «Anora» hay un tramo central que se estira hasta la extenuación (cuando los rusos llegan a desfacer el entuerto del matrimonio). Lo que ocurre es que ese final, entre desolador y emotivo, la redime en parte.

    Echo de menos no obstante en Jot Down un artículo sobre la que para mí es una obra maestra incontestable y que creo que perdurará en el tiempo, The Brutalist.

    • pues, mira, esa es la parte que más me gustó a mí, me hubiera pasado dos horas más con los rusos, me moría de risa con sus andanzas… a mí fue el principio el que se me hizo largo… en cualquier caso, lo que menos me gustó (tampoco en red rocket) fue que me era muy difícil empatizar con la protagonista, en fin, de hecho creo que los únicos personajes que muestran cierto grado de bondad son precisamente los lacayos rusos… no me parece en ningún momento que si Anora y su familia política intercambiaran sus roles, ella fuera a comportarse de un modo diferente a como la tratan en la peli.

      post patrocinado por digresiones pérez!

      j

      • Me refería a que en ese tramo ella está especialmente insoportable, hay una escena donde no para de gritar y, aparte de desagradable, resulta superflua.

  3. Pingback: Los Óscar a no estadounidenses - Jot Down Cultural Magazine

  4. Pingback: ¿De qué hablan las películas? La propaganda sionista de 'The Brutalist' - Jot Down Cultural Magazine

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*