
Desde mis muy humildes fuerzas siempre he intentado predicar con el ejemplo y, entre otras acciones, denunciar públicamente lo que considero arbitrario, llevándolo ante los tribunales en aquellos casos donde la injusticia de la ley no es tan extrema que ampare la tropelía en cuestión. Así, me expulsaron de la Universidad de Murcia cuando era alumno por escribir artículos incendiarios contra el rector de la época —expulsión revocada judicialmente— y, en un ámbito tan generalizadamente conservador como el de mi Facultad, soy bastante rechazado por considerárseme un loco antisistema, apreciación que se ha incrementado con los años debido a los múltiples litigios judiciales que he mantenido contra ella, esencialmente por plazas que consideraba se habían otorgado a dedo y otras postergaciones padecidas. Aun así, logré ocupar la plaza que actualmente disfruto y, si otro pleito que tengo entre manos sale bien, acabaré siendo profesor permanente laboral de la institución, y con ello trabajador fijo.
Pero aparte de mis batallas en la Universidad de Murcia, hace años decidí convertirme en guerrero errante de los que practican el Dojo Yaburi, y así presentarme en las puertas de múltiples universidades españolas desafiando a los departamentos que habían decidido otorgar una plaza de profesorado pagada por todos los ciudadanos al primo, hermano, cuñado, amante, lacayo… del catedrático de turno mediante un concurso amañado. Así gané una plaza de profesor ayudante doctor en Derecho Constitucional en la Universidad de Salamanca, pero no pude ocuparla porque, al ser un contrato temporal, su duración máxima estaba a dos meses de expirar cuando logré mi sentencia firme en el TSJ.
Fue en esta tesitura cuando decidí llamar a la puerta de la Universidad Autónoma de Madrid y desafiar al área de Filosofía del Derecho. Habían convocado una plaza de profesor permanente laboral y, cómo no, se presentaba el candidato que llevaba más de una década vinculado al área. Lo normal en estas plazas es que no concurra nadie más, pues los baremos —por llamarlos así— suelen ser tan dúctiles y etéreos que la comisión de selección goza de una libertad prácticamente absoluta para otorgarla a dedo. Pero a mí me encantan las causas perdidas y nunca me pierdo una.
Como era previsible, solo concurrimos a la convocatoria el candidato de la casa y yo. Si no fuese perro viejo, este hecho me habría ilusionado profundamente. Porque, si comparamos sus publicaciones y citas https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=4635247 con las mías https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=2963612, la diferencia parece clara. Pero yo sabía desde el primer momento que la plaza iba a ser suya, porque endogamia universitaria y plazas con nombre y apellidos son eternos y sinónimos. Por eso empecé a investigar a los miembros de la comisión de selección, descubriendo que el secretario era su director de tesis, aparte de haber compartido un proyecto de investigación con él, y que otros tres miembros de la comisión, provenientes de universidades distintas de la UAM, curiosamente también habían compartido ese proyecto. Por eso les recusé.
Hoy la UAM me ha notificado que acepta la recusación del secretario pero no la de los otros tres, aduciendo para ello que, aunque compartieron proyecto con el candidato, fue en 2019 y ya ha pasado mucho tiempo de aquello, aparte de que estaban en subproyectos distintos del proyecto. Y eso que la normativa aplicable no habla de límites temporales ni de que la ubicación en diferentes subproyectos afecte a la causa de recusación que, como digo, se identifica con haber compartido un proyecto con el candidato. Ello aparte de lo escandalosa que resulta la «coincidencia» de que los tres recusados, cada uno de una universidad distinta, casualmente converjan en la comisión de la plaza de su compañero. Cuando me toque ir a juicio impugnando las puntuaciones volveré a alegarlo.
Digo esto porque estoy absolutamente convencido de que los restantes miembros de la comisión de selección le darán la plaza a él, pese a que su director de tesis haya sido apartado. Para ello cuentan con dos poderosas armas. La primera es que el reglamento de concursos de la UAM les habilita para, si así lo acuerdan, no valorar los méritos de los candidatos anteriores a la fecha que libremente decidan. Pueden no aplicar esa restricción o aplicarla, según les convenga. Y si la aplican, pueden decidir que no se valoren los méritos anteriores a 2024, o 2025, o 2023… dependiendo de cuál sea el año en que comenzó la incipiente carrera investigadora de su candidato. Así pueden, de un plumazo, borrar lustros de publicaciones científicas de sus rivales. Obviamente, si su candidato tiene una dilatada carrera investigadora, no aplicarán la restricción. Pero no es el caso.
Otra arma de inmenso poder es que en la UAM no hay baremo. Habéis leído bien. El baremo lo elabora la comisión de selección una vez conoce las identidades de los candidatos. Solo tiene el deber de otorgar «hasta 40 puntos» por méritos docentes, «hasta 40 puntos» por méritos de investigación, y los 20 restantes por otros méritos y por el resultado de la entrevista que cada candidato debe mantener con la comisión de selección para defender su currículum. Así, si el candidato amigo tiene 2 publicaciones científicas y 3 proyectos de investigación, y su rival tiene más de 40 publicaciones pero ningún proyecto, pueden otorgar 30 de los 40 puntos a los proyectos y los 10 restantes a las publicaciones. Es decir, pueden sobrepuntuar e infrapuntuar del modo más irracional y abusivo las distintas categorías de méritos en atención de los currículums de los candidatos en liza.
Con estos mimbres, solo me queda participar en el teatro del proceso selectivo e impugnar el resultado. Ya tengo impugnadas judicialmente las bases por estas y otras irregularidades, porque como digo soy experto en estas farsas y conozco de antemano el resultado. Espero que la sentencia tumbe el baremo —o más bien la inexistencia de baremo— y ello anime a la gente foránea a participar en unos concursos donde, como digo, prácticamente solo participan los candidatos vinculados a la UAM, porque con las cartas trucadas es imposible ganar.
Parece inverosímil que, en pleno siglo XXI, haya que seguir peleando para conseguir garantías tan elementales como una comisión de selección sin vínculos con los candidatos y, sobre todo, un baremo objetivo y riguroso, que puntúe cada categoría de méritos razonablemente y sea preexistente al momento en que la comisión de selección conoce la identidad de los candidatos. Yo me siento orgulloso de cruzar la puerta de este nuevo dojo, teniendo en mi conciencia a todos los ciudadanos que, no llegando a fin de mes, pagan con lo que les falta un sistema universitario que, principalmente por eso, no puede ser el coto endogámico, la suma de reinos de taifas, el enmohecido mosaico feudal, que hoy pudre en gran medida una institución tan insustituible para el crecimiento intelectual, cultural y moral de nuestra sociedad.






Olé!! Ánimo con esos pleitos.
Banzai hermano! Gracias a las acciones individuales de kamikazes como tú, que deciden arriesgarse y exponer sus carreras profesionales, algunos peces gordos tienen que apretar el culo. Se llama dignidad. Un abrazo.
Lo sorprendente es que en España se pueda llegar a profesor de universidad con unos curricula tan pobres. Publicaciones en revistas españolas que son verdaderas hojas parroquiales. Artículos con enfoques descriptivos, que no aportan nada al conocimiento. Repeticiones de temas absurdos y oportunistas. Obras colectivas para esconder la mediocridad. Etcétera. Los baremos y los tribunales ad-hoc son una vergüenza, pero tampoco es que haya mucho donde elegir. Si sólo había esos dos candidatos era mejor dejarlo desierto y hacer una búsqueda de otros candidados. A nivel internacional. Hace ya unas décadas que los mejores profesores españoles se han tenido que ir fuera. Los que regresan lo hacen a cuentagotas con programas como el Ramón y Cajal. El resto es un erial. Los que se criaron aquí y no han salido a ningún sitio tienen una idea paleta de la universidad. Sólo quieren una plaza fija. Les daría igual que fuera en la universidad que en el CSIC o en cualquier ministerio en el que se trabaje poco. A mí con ese curriculum me daría vergüenza pedir una plaza, qué quieres que te diga.
Aquí también hay gente muy buena. Mira este, que escribe en JD: https://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Artal_Soriano. O este otro, que también: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Jos%C3%A9_G%C3%B3mez_Cadenas
Para mí fue un golpe tremendo ver esas y otras maneras de hacer. Me fui, abandone, trabaje en otros lugares. Hace de eso 40 años. Me he quedado perpleja al leerte. Nada ha cambiado. Gracias por contarlo. Y sobre todo por no abandonar.
Es gratificante y admirable comprobar que existen personas como el autor del artículo, no me cabe ninguna duda de que su valiente lucha le ha provocado fases de rabia e impotencia, exponiéndose en un ámbito profesional que normaliza la endogamia y la parcialidad en los procesos para la adjudicación de plazas. Aunque sea un fenomeno muy enraizado en la cultura de este país resulta chocante comprobar como se realiza impunemente y de manera habitual en una institución como la universidad. Y parece aceptarse de manera generalizada para evitar consecuencias en la carrera profesional. Hay docentes que parecen no entender qué significa la elevada responsabilidad de transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones de alumnos…
Efectivamente, la endogamia universitaria es una lacra y un lastre. Así que bienvenida toda lucha contra el sistema.
Ahora bien, en investigación no es lo mismo calidad que cantidad, pero es que no se os puede atacar el ego.
La mafia está en todos lados, especialmente donde se gana más dinero o prestigio (que acaba siendo dinero, sino pa que). Gracias por seguir insistiendo.
Solo hay una institución más corrupta que la política española, y es la Universidad «Española».
Donde es el sectarismo político (mayoritariamente de izquierdas), la endogamia, el clientelismo y la mediocridad intelectual son la norma.
Ni hablar ya, del fanatismo supremacista de las universidades catalanas o vascas; donde el universalimo del conocimiento se reduce al terruño del esencialismo lingüístico-genético de la élite gobernante.
El autor del artículo no aporta los currículos de ambos. Si lo hubiera hecho, el lector habría podido comprobar que el otro candidato tiene tres publicaciones en revistas internacionales de primer nivel: Social and Political Philosophy, Res Publica y Philpapers, además de un capítulo en el Handbook of Equality of Opportunity de la editorial Springer.
Tal y como señala Lola Fisac, no es lo mismo cantidad que calidad. Las comisiones de contratación deben elegir al mejor, no al que más publique.
Me reservo mi valoración sobre la calidad de los trabajos del articulista. El lector de Jot Down puede juzgarlos por sí mismo y compararlos con los del otro candidato, habida cuenta de que él mismo aporta un enlace a ambos. Los artículos en inglés en las revistas mencionadas publicados por el otro candidato pueden encontrarse en Google Académico.
Añado dos apostillas sobre los miembros de la comisión de contratación. La primera, que el director de la tesis de otro candidato ya había presentado ante el Rectorado de la UAM su renuncia formal a participar en esa comisión antes de que el autor del artículo presentase su recusación. La segunda, que haber participado en un mismo proyecto de investigación no implica ninguna relación de afinidad personal, ni siquiera profesional (aunque parezca extraño, pueden tratarse de profesores que sostengan teorías antagónicas). En los proyectos de investigación participa cada miembro desde su universidad, haciendo su propia investigación en solitario, y como mucho se celebran seminarios online para escuchar la exposición de los trabajos de algunos de los miembros y debatir sobre ellos. Cada miembro suele estar trabajando en un subtema diferente, complementario con los demás, y no suele desarrollarse trabajo en equipo en este campo, ni a distancia ni mucho menos presencial, salvo, como digo, el de recibir críticas y sugerencias en una reunión por Zoom o Teams al exponer los trabajos.
El lector de JotDown ajeno al trabajo académico en filosofía podría haber sacado una impresión muy equivocada del relato del articulista, como si participar en un mismo proyecto de investigación supusiera algún tipo de amistad. Ni es necesariamente así en general, ni lo es en este caso concreto. Los miembros externos de la comisión no conocen personalmente a ninguno de los dos candidatos.
El articulista hace bien en salir al mundo a desfacer entuertos, pero debe cargar con su lanza contra gigantes de verdad, que merezcan su afán justiciero, no vaya a estamparse contra molinos inocentes y dañarlos a ellos y a sí mismo en su delirio. Faltar al respeto a compañeros de profesión, presuponer que van a prevaricar antes de que hayan adoptado una decisión y hayan expuesto las razones que la fundamenten, desacreditar con generalizaciones ofensivas a una institución que a pesar de sus imperfecciones merece mucho más prestigio del que recibe socialmente, no es propio del académico riguroso que seguro que espera llegar a ser.
Buenas tardes Prudente. Ante todo gracias por tus apreciaciones, que paso a responder. Debo comenzar diciéndote que Philpapers no es una revista, sino una web que recopila trabajos científicos publicados en revistas. Casi todos los míos están indexados en Philpapers (por ejemplo https://philpapers.org/rec/MARSYD-3 ). El artículo del otro candidato que tú imputas a Philpapers, en realidad está publicado en Astrolabio y es uno de los dos artículos que figuran en el link que puse.
Respecto a los indicios de calidad de las publicaciones de ambos candidatos (y sin considerarme yo, ni mucho menos, un referente científico) podemos usar las citas. En Dialnet yo tengo 21, con 0 autocitas. y él 2, una de ellas autocita. En Google Scholar tengo 43, con 0 autocitas, y él 19 (entre ellas he contado al menos 5 autocitas).
Sobre la abstención del secretario del tribunal previamente a mi recusación, permíteme que dude. Siendo miembro del departamento del candidato y conociendo plenamente la normativa interna de la UAM ¿Cómo aceptó ser secretario si sabía, desde un principio, que la incumplía? ¿Aceptó para abstenerse semanas después con base en las causas de abstención que ya conocía desde el minuto cero? Poco verosímil.
Sobre los proyectos de investigación, ambos sabemos perfectamente que la gente los integra por afinidad. Es cierto que a veces se mete a investigadores sin amistad personal con el investigador principal porque son la repanocha, pero en gran medida responden a favores mutuos. De ahí que conozca a gente que ha estado en 6 grupos de investigación y tiene…5 publicaciones en total. De otra parte, convendrás conmigo en lo llamativo que resulta la coincidencia en la comisión de selección de 4 miembros del proyecto de investigación donde estuvo el candidato. Con todos los profesores del área que hay por España, es un capricho del azar bastante peculiar.
Como escribí en el artículo, tengo impugnadas judicialmente las bases del concurso porque son una invitación a la prevaricación, y las causas de su singular contenido saltan a la vista. Con semejante andamiaje normativo y las extrañas coincidencias entre los integrantes de la comisión, convendrás conmigo que la sospecha es razonable. Ojalá me equivoque, pero mi dilatada experiencia en estas lides, litigando en mi nombre y en el de más de una veintena de clientes cuando era abogado, me indica lo contrario. En cualquier caso, y del mismo modo que probablemente no obtendré la plaza, sí que estoy casi seguro de que lograré la nulidad, en vía judicial, del reglamento de concursos de la UAM. Y eso será una alegría aunque no me lleve nada para mí, porque las generaciones futuras no tendrán que verse excluidas por semejante aberración endogámica.
Gracias por tu atención.
Cualquier lector de JD que haya tenido un mínimo contacto profesional con la universidad española sabe que todo lo que redacta el articulista es cierto. Y además, se queda corto relatando lo flagrante de estos sucesos.
Basándome en mi experiencia puedo decir que he presenciado este tipo de hechos en más de 10 plazas a las que he concurrido. Es más, en algunas universidades se aplica un «factor de afinidad» (valor entre 0 y 1) a cada uno de los méritos individuales del candidato según el criterio de la comisión, convocada a conveniencia, faltaría más. Y he tenido que presenciar cómo aceptaban méritos de otros candidatos que no eran reales (e.g. papeles firmados por el director de tesis para demostrar la participación en proyectos o créditos docentes que a todas luces eran ficticios) o incluso méritos completamente excluyentes, como docencia en la universidad y estancias de investigación en el extranjero simultáneamente, y todos sabemos que antes del 2020 en la universidad española las palabras «docencia» y «remota» rara vez se usaban en la misma frase.
Como es lógico, todo esto lo recurrí por vía administrativa. Sin éxito, obviamente, puesto que es un completo circo con la única finalidad de dar una imagen de «seriedad», «pulcritud» y «transparencia» en el proceso de selección mientras juegan con los plazos, las notificaciones y te hacen perder el tiempo para que desistas. Al final los recursos los resuelve el presidente de la comisión en primer lugar, y en última instancia el rector, consultando al mismo presidente que, por supuesto, no se va a retractar en lo ya valorado. No continué por la vía judicial por falta de conocimiento (no es mi ámbito), tiempo y ganas.
El sistema universitario español ha sido y es execrablemente endogámico. Afortunadamente se empiezan a ver personas con voluntad de cambiar esto, pero son una minoría y me temo que tendremos endogamia para rato. Claro que luego uno ve la actualidad nacional y no se sorprende. En la esfera pública, la búsqueda del interés particular se despliega hasta donde los límites de cada posición lo consienten, y lo prudente no es la ley del silencio.
Visto lo visto, y con la información que tenemos, el CV del candidato supuestamente endogámico es mejor. Tiene publicaciones internacionales, que son diez o cien veces más importantes que artículos en revistas de departamentos españoles, y cierta trayectoria internacional, con estancias valiosas. Leyendo alguno también te das cuenta de que el que sacó la plaza tiene más cuerpo. No se puede medir una lista de publicaciones al peso, por el número de artículos ni por número de citas. Hay que leer y valorar, y el candidato que sacó la plaza es mejor, con más proyección internacional, originalidad e interés que el que se queja en este artículo. El tratamiento de los temas es mejor y quizá por eso publica en sitios donde es más difícil publicar. Eso sí, el argumento de que ‘estar en el mismo proyecto nacional no es motivo de recusación’ que esgrime alguno es absurdo. Claro que lo es. No les costaba nada buscar gente totalmente ajena para evaluar el concurso y no dar pábulo a este tipo de quejas. Un concurso limpio a ciegas hubiera dado el mismo resultado. Está bien que lo haya hecho público para que alguien que no conoce a ninguno de los dos candidatos y que lo ve desde fuera se lo diga y así pueda seguir adelante con su vida sin pensar cosas raras. He dicho.
Que una revista sea extranjera y se escriba en inglés no la vuelve automáticamente mejor que las nacionales (y muchísimo menos diez o cien veces mejor). Las dos revistas donde ha publicado tienen calidad (una es JCR Q3 y a la otra no le he encontrado el cuartil), pero no mas que Daimon, por ejemplo.
Sobre los indicios de calidad, creo que el número de citas es un indicador relevante, porque si un trabajo destaca la gente lo usa como referencia (ello sin perjuicio de que existan mafias que se citan entre sí, pero si ves mis citas comprobaras que no se repiten nombres).
Por lo demás, me vas a permitir que dude de que hayas leído nuestros trabajos (al menos el mío, te llevaría unos cuantos días) y de que no nos conozcas.
Gracias por tu respuesta, José. Comprendo que tus malas experiencias anteriores te lleven a desconfiar. Te animo, no obstante, a que aceptes que es posible que te falte información y te estés equivocando.
Los miembros externos de la comisión de contratación se designan por sorteo público de una bolsa de profesores de primer nivel de cada área de conocimiento para todos los concursos, celebrado en el Decanato con todas las garantías. Junto a la lista de vocales, también sale una lista de suplentes. Tu recurso lo estudió y resolvió la asesoría jurídica de la UAM (que no tiene ninguna relación con la Facultad de Derecho). Si se hubieran admitido tus recusaciones, habrían entrado sin ningún problema los suplentes que se eligieron también por sorteo. No ha habido trampa alguna.
No es tan extraño que hayan salido por sorteo de esa bolsa de académicos externos profesores que hayan compartido proyectos de investigación con el otro candidato. De hecho, si un académico joven llama mínimamente la atención con publicaciones de calidad, en poco tiempo acaba participando en proyectos de investigación con prácticamente todos los académicos de su campo de los grupos en los que se trabaja con una misma metodología. Sin duda, debes de saber que en la UAM, el área de conocimiento de tu campo de especialización ha tenido una fuerte inclinación, que en los últimos años ha moderado, hacia la filosofía analítica, y también debes de saber que las universidades españolas en las que se maneja esa metodología, con esas lecturas de referencia, se encuentran entre las mejores, pero no son ni mucho menos la mayoría. Por otra parte, en los últimos años ese área de conocimiento ha tenido dos megaproyectos de investigación, uno conjunto con la Universidad Carlos III y otro de alcance europeo, financiado por la Unión Europea, que se desarrolla en la actualidad, además de un tercer proyecto del que es precisamente investigador principal el otro concursante… En número total de profesores de muchas universidades españolas y extranjeras que han participado en esos tres y otros muchos proyectos anteriores explica más que suficientemente que en cualquier bolsa de sorteables, si son académicos de prestigio que trabajan en la misma metodología, casi todos hayan sido alguna vez miembros de un mismo proyecto. De ahí a que eso suponga favoritismo, amistad personal con el otro candidato, o ni siquiera conocimiento personal, va un mundo.
En cuanto al asunto de la presencia del director de tesis en la comisión de contratación, también te falta información. El director de tesis lleva siendo el representante permanente o estable en las comisiones de contratación desde hace muchos años, no solo para «tu» plaza. En esta ronda de concursos, esa misma área de conocimiento ha convocado este verano dos, «tu» plaza y una ayudantía doctor. Puedes comprobar online que el nombre de ese profesor apareció inicialmente también entre los miembros del tribunal publicado oficialmente en el concurso de la ayudantía doctor. También puedes comprobar que quien ejerció efectivamente de Secretario y firmó el acta no fue ese profesor, sino su suplente. La razón de esa sustitución fue que ese profesor había renunciado a participar en las comisiones de los dos concursos, el que resolvió la ayudantía doctor y «el tuyo». La asesoría jurídica no debió avalar tu recusación, sino informarte de que el recusado ya había renunciado a participar en el concurso. Al parecer, no le constaba, porque las renuncias se presentan ante el vicerrectorado de profesorado, y la asesoría jurídica las desconoce si no se le da traslado de ellas. No es señal de prevaricación ni malas prácticas, sino un ejemplo más en el que una mano de una institución no sabe lo que hace la otra.
Te animo a que acompañes la virtud académica de la duda con la virtud universal de la prudencia, en especial, antes de escribir artículos que desprestigian injustamente a personas e instituciones valiosas. Ni tienes toda la información ni eres infalible.
Pero tú sabes perfectamente cómo funcionan los sorteos. Debido a la maldita enmienda de ERC a la LOSU, no hablamos de sorteos entre todos los especialistas del área…sino entre el reducido número de «sorteables» que proponen departamento y decanato (en este último caso, me juego el cuello que a instancia extraoficial del departamento). Ojalá fuesen sorteos de verdad, con un listado de especialistas que abarque a todo el profesorado funcionario del área a nivel nacional.
Sobre los grupos de investigación, hay muchos de filosofía del derecho a nivel nacional. Lo sospechoso es que los miembros recusados pertenezcan, de entre todas las decenas de proyectos, al mismo que el candidato, que según tengo entendido sólo ha participado en dos en la última década.
Y sobre el secretario, aparte de no cuadrarme que el rectorado estimase mi recusacion si él mismo renunció previamente, lo que más me sorprende es por qué acepta formar parte de la comisión (máxime siendo miembro del departamento y participando seguramente en la reunión donde se le propuso) si sabe que incurre en causa de abstención, y por qué renuncia luego sin que haya pasado nada nuevo salvo mi escrito recusandole.
En fin, veremos qué sucede. Ya te adelanto que, independientemente de quién se quede la plaza tras el proceso judicial correspondiente, estoy casi seguro de que conseguiré que los tribunales declaren la nulidad del baremo, porque es manifiestamente inconstitucional.
Recetario de VoX.
NOVEDADES IMPORTANTES: Tras la estimación de mi recusación contra el secretario titular, el suplente se ha abstenido. Por ende, no hay secretario. La UAM ha acordado la paralización del proceso selectivo hasta que se designe a otro. Gracias Jotdown, sin vuestra difusión esto no habría sido posible.
Todo quedó atado y bien atado…, pero ejemplos como el tuyo son un estímulo para los demás, porque resignarse no es una opción para personas brillantes y excepcionales
Ánimo y gracias por esa lucha. Yo veo con horror como plazas universitarias se heredan de padres a hijos/as… si eso no es endogamia.