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Guillermo Ortiz: La leyenda de Jan Ullrich

Jan Ullrich atacó al pie de uno de los puertos que llevaban a Andorra —no recuerdo el nombre— y dejó a todos sin resuello, cabizbajos. En la radio, Ángel González Ucelay se volvía loco: “Ahí va el alemán rumbo a la leyenda, rumbo a Paris, sí, pero… ¿de qué año?” Aún sin cumplir los 23, Ullrich ya había sido segundo de un Tour que hubiera ganado de no dedicarse a prepararle los sprints a Zabel y las subidas a Bjarne Riis y, un año después, su dominio era sencillamente arrollador, incontestable. No solo ganó aquel Tour del 97 sino que su ventaja con respecto al segundo rozó los 10 minutos.

Aquello iba para largo, para muy largo. La gente empezó a hablar de 6,7, 8 Tours de Francia… Ullrich arrasaba contra el reloj y a pesar de su corpulencia subía con una potencia inaudita. Parecía una versión incluso mejorada de Induráin y se plantó en la salida del Tour 98 como único favorito, sin opción para nadie más, muy por delante de los Olano, Hamilton, Virenque, Jalabert y compañía…

En la séptima etapa dio el primer hachazo: etapa y liderato en una contrarreloj exigente, con casi un minuto y medio de ventaja sobre el segundo y más de cuatro minutos sobre Marco Pantani, reciente ganador del Giro de Italia y escalador de los que marcan época. La ventaja conseguida en un solo día era tal que a Ullrich no le importó que el italiano le recortara 23” en Luchon o casi dos minutos en Plateau de Beille. A él le bastaba con controlar a Hamilton y Jalabert, los que le podían hacer daño contrarreloj: a Pantani se le acabaría pronto el gas y el entusiasmo post-Giro.

Así siguieron las cosas, inamovibles, hasta la decimocuarta etapa, el primer contacto serio con los Alpes: subida del Galibier y meta en Les Deux Alpes. Los Kelme se mostraron muy activos: Escartín atacó en el penúltimo puerto, Pantani se pegó a su rueda y Serrano les dejó al pie de la última ascensión. Detrás, los Telekom impusieron su ritmo de caza: la ventaja en la cima del puerto era de tres minutos pero tras el descenso se había quedado en poco más de minuto y medio. Todo esto para esto. Era un día espantoso, con muchísimo frío y muchísima lluvia. Justo cuando están a punto de afrontar las primeras rampas de Les Deux Alpes, Jan Ullrich pincha.

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5 comentarios

  1. Enfant Terrible

    Nah, le falta rigor.
    Para empezar, la etapa acababa en la cima de Deux alpes, no en Grenoble.

  2. Totalmente cierto. He confundido esa etapa con la anterior, que acababa en Grenoble, de donde salió la etapa del Galibier: mi memoria me ha jugado una mala pasada. Quede tu comentario como corolario al artículo y mi rectificación. Gracias, un saludo.

  3. Ya supongo que será tarde, pero Hamilton, en aquellos entonces era un Don Nadie. Hizo algo meritorio en las cronos de ese tour. Los españoles ibamos engorilados con Olano, cuantas veces habremos hablado de su crono de EuroDisney en 1997!!!

  4. luis ortega

    Hamilton y Jalabert no eran rivales en aquella época. Sólo Pantani y si acaso Escartín o Virenque, pero acabarían retirándose después por el caso festina.

  5. Un corredor como la copa de un pino, no gano 7 tours pero los hubiese haber podido ganar me queda la duda si el Ullrich del 97 era mejor que amstrong, al menos parecia mas fino para la montaña, luego gano musculo

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