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Poemas para leer a escondidas

Robert Frost (1874-1963) poete americain vers 1955 --- Robert Frost (1874-1963) american poet c. 1955 *** Local Caption *** Robert Frost (1874-1963) american poet c. 1955
Robert Frost. Fotografía: Getty.

En los poemas de Robert Frost, los árboles aparecen a menudo azotados por el viento y la lluvia, y mientras los troncos permanecen casi impasibles, las ramas se doblan y acaban perdiendo su rigidez, inclinándose para sobrevivir, como si supieran que de no hacerlo la naturaleza les quebraría. Resulta difícil no ver en sus versos una delicada reflexión sobre la existencia de cada uno de nosotros, esa idea de que a veces no tenemos más remedio que doblarnos, aun a sabiendas de que enderezarse de nuevo resultará muy difícil.

Cuando se habla de Frost siempre sale a la luz el duro camino que le tocó recorrer, algo que parece anticipar en sus poemas, como si de algún modo esperara la llegada de los golpes. Tres de sus hijos murieron, un cuarto acabó en una institución mental y su mujer, la mujer de su vida, murió de un cáncer con prisa por terminar su trabajo. Es inevitable no leer a Frost, siempre sencillo, con la humildad de un recién llegado, y no pensar en su forma de encajar el desaliento.

Pensó que a solas podía captar el universo entero; 

Pero la única voz que obtuvo por respuesta 

Fue el falso eco de sí mismo 

Que procedía del precipicio, 

al otro lado del lago.

Robert Frost nació el 26 de marzo de 1874 en San Francisco. Su padre, un periodista llamado William Prescott Frost Jr. murió de tuberculosis cuando el futuro poeta contaba con tan solo once años edad. Él y su madre se mudaron a un pueblo llamado Lawrence, donde Frost empezó a estudiar. Allí conoció a Elinor White, la que a la postre se convertiría en su esposa a fuerza de insistir (al parecer, Elinor tenía un aprecio especial por la palabra «no»). Ambos se casaron en 1895 y su primer hijo, Elliot, nació en 1896. Frost fue aceptado en Harvard pero sus recurrentes problemas de salud le obligaron a abandonar al cabo de dos años.

En las fotografías de la época, más allá de un pelo desmadrado, ya se ve en los ojos del poeta una sensación de inquietud, de duda, y aunque algunos de sus biógrafos sostienen que fue una época feliz, quizás porque Frost se sabía frágil, su estado de ánimo se perdía en el blanco y negro del papel fotográfico. Por aquel entonces ya había empezado a escribir poemas y en 1894 había conseguido que le publicaran el primero en una pequeña revista de Nueva York. Aquello le había animado y había seguido insistiendo, buscando un estilo que reflejaba el amor que aquel chico de San Francisco sentía por las palabras.

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6 comentarios

  1. Interesante y bastante personal semblanza de Frost, uno de mis poetas favoritos en inglés. Echo de menos las citas en la lengua original, eso sí.

    • Coincido con Greg. Echo de menos las citas en la lengua original. En cuanto a las traducciones, debería aparecer siempre el nombre del traductor por razones obvias. Además, sería conveniente que se contrastaran con el original para que le lleguen al lector en las mejores condiciones posibles. Esta traducción es la que circula por internet y el mismo texto se lo atribuyen a diferentes traductores. No voy a entrar en las cuestiones estilísticas ni en los errores de traducción, pero es que, además, ha desaparecido un verso.

      The road not taken
      Robert Lee Frost (1874-1963)

      Two roads diverged in a yellow wood,
      And sorry I could not travel both
      And be one traveler, long I stood
      And looked down one as far as I could
      To where it bent in the undergrowth;

      Then took the other, as just as fair,
      And having perhaps the better claim,
      Because it was grassy and wanted wear;
      Though as for that the passing there
      Had worn them really about the same,

      And both that morning equally lay
      In leaves no step had trodden black.
      Oh, I kept the first for another day!
      Yet knowing how way leads on to way,
      I doubted if I should ever come back.

      I shall be telling this with a sigh
      Somewhere ages and ages hence:
      Two roads diverged in a wood, and I-
      I took the one less traveled by,
      And that has made all the difference.

      Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
      Y apenado por no poder tomar los dos
      Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
      Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
      Hasta donde se perdía en la espesura;

      Entonces tomé el otro, imparcialmente,
      Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
      Pues era tupido y requería uso;
      Aunque en cuanto a lo que vi allí
      Hubiera elegido cualquiera de los dos.

      Y ambos esa mañana yacían igualmente,
      ……………………………………………………………………………
      ¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
      Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
      Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

      Debo estar diciendo esto con un suspiro
      De aquí a la eternidad:
      Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
      Yo tomé el menos transitado,
      Y eso hizo toda la diferencia.

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