
El secreto para ser un buen guitarrista de rock and roll es no lavarse. Son palabras de Izzy Stradlin, guitarrista de la formación original de Guns N’ Roses. Si no te duchas, la grasilla que recubrirá tu cuerpo te ayudará a recorrer el mástil de la guitarra con suma facilidad, explicaba. De las toneladas de literatura sobre este grupo que consumí en su momento, quizá sea esta la enseñanza que más he recordado toda la vida. Cuando luego he visto vídeos de otros artistas la observación volvía a mi mente. Qué bien toca Johnny Thunders el «Jet Boy» con New York Dolls. Claro, es que no se lava, pensaba. Luego descubría que el afamado vídeo de esa canción era un playback, pero oye, la magia del momento mugre estaba ahí. Seguramente en el estudio tampoco se había duchado.
A todos estos simpáticos y bucólicos detalles, tan evocadores ellos de un tiempo mejor, le hemos dado vueltas cuando se ha anunciado el regreso de la formación original no original de Guns N’ Roses. Serán unos conciertos en Estados Unidos con las entradas a unos precios que pueden subir unas décimas la inflación de ese país. Pero no será igual. Ya nunca podrá ser lo mismo. La época en la que eran toxicómanos, proxenetas, chaperos y se vestían con la ropa que cogían de los contenedores de basura nunca volverá. Es una pena muy grande. Sí. Muchos entramos en el punk de los setenta gracias a su disco de versiones, mencionado siempre de forma acotada: «el Spaghetti». Por ese camino llegamos a apreciar el valor artístico residente en salir a tocar en pelotas, reventarse una botella en el pecho y despedirse del público cagando sobre el charco de sangre. Sí, qué rebeldes hemos sido gracias a que un día, de niños, escuchamos a los Guns.
Solemos, los que fuimos fans, masturbarnos mutuamente con estas teorías de la puerta de entrada. Darnos palmaditas en la espalda y grandes aplausos a nosotros mismos, pero olvidamos el mayor logro que tuvo este grupo cuando se puso de moda. No fue servir de primer paso en nuestras biografías melómanas rockeras. Fue, no se me caen los anillos por reconocerlo, todo lo contrario. Lo positivo de que se pusieran de moda Guns N’ Roses fue volvernos a todos un poco más pijos.
En 1991, cuando salieron sus singles de «Don´t cry», «November Rain» y «Civil War», ocurrió un hecho fantástico. Cientos, miles de adolescentes, en su mayoría féminas, que se habían comprado ese verano el musicassette de Alejandro Sanz Viviendo deprisa, se hicieron fans declaradas de los Guns. En casa, unos escuchábamos el temazo del momento, «Enter Sandman» de Metallica. Otros, «Se le apagó la luz», del bueno de Álex, pero al ir al cole, al encontrarnos en el bus, hablábamos de que en «Live and let die», cuando Axl Rose cantaba lo que ponía en las letras que decía «but if this ever changing world», lo que se le oía era «parecer ser changing world». Y nos reíamos. Nos dábamos codazos. Guiños. Nos hacíamos amigos. Estábamos unidos por algo gentes diferentes. Confluimos. Todo era hegemonía de masas y núcleos irradiadores.
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Alvaro, crack.
No he entendido nada aparte de que el autor follaba tan poco como yo en los noventa. Te queremos.
Adoro Jot Down, hasta en sus momentos más lisérgicos bien empapados de sirope trash. Pero este ¿artículo? me parece una triste pérdida de tiempo. Y eso que yo veía MP! De verdad, no vale la pena recordar ese universo televisivo ni 5 minutos. Con todo el respeto.
Bueno, es que los temas se van agotando. Acabaremos hablando de Belén Esteban y deTorrebruno si nos sale de las gónadas…
Yo empezaba esas mañanas estivales (las que me levantaba sin resaca) viendo la australiana “los rompecorazones”. Si ahora apuntando hacia los cuarenta somos unos moñas no es por casualidad. Menos mal que hoy hay viento fuerte y el aire se llevo las lagrimas cargadas de nostalgia que me provoco esta lectura.
Coño, es que Los rompecorazones era buena de verdad. La he estado buscando para tragármela de nuevo como quien ve algo de HBO. Igual un día hay que escribir algo sobre el romance de Drazic y Anita. Por cierto, que he comprobado fuera de España que la pasión por Drazic entre las chavalas fue muy intensa, más que aquí.
Ayyy.. Los Rompecorazones!! Cómo estaban los niños australianos!!! Y que carrerones los de los protagonistas de la primera Melrose…dónde esta la foto de grupo con el Grant Show (destinado a telefilms de antena3), el Andrew Shue, la Daphne Zuñiga (la fotógrafa) y la Jossie Bisset (¿no era la mujer del Calabro?) y su hermana la locandia que en la vida real esta casada con que hacia de vecino gay (Doug Savant, que acaba otra vez de vecino hetero esta vez en Wisteria Lane de la Marcia Cros?). Y la Lisa Rinna que sale en un realty show de Mujeres Millonarias de Beverly Hills (o Mujeres recauchutadas de Beverly Hills). Ya no se hacen culebrones como antes… Pero la best de todas las best era Joan Collins en Dinastia y en los Colby: Con tanto divorcio acabó llamándose Alexis Dexter Carriganton Colby!!! maravilloso nombre.
El tema que trataré cuando se borren las secuelas de este artículo es Falcon Crest
Pues yo que tú no lo haría, forastero. Hace unos añeles hice ese experimento HBO style con una serie que recordaba habían pasado en la 2 y el milagro de la red hizo que la encontrara de nuevo. Hablo de la muy noventera “es mi vida /My so called Life” (aquí yo no puedo dejar de mencionar que para pasiones, Jaret Leto en la piel de Jordan Catalano), y la sensación de pena que te queda es tan…de pena. Como jugar a un emulador de Spectrum esperando que el juego de aquellos maravillosos años te haga segregar la misma cantidad de adrenalina que entonces, o ir a un bar de los bajos de Arguelles a escuchar esos Guns y Metallica que mencionas en el artículo… que no, que no, no mires atrás o puedes quedarte convertido en estatua de sal.
jajaja… con los emuladores te invade una sensación de por qué hago esto que no tenías entonces. La verdad es que no conozco Es mi vida, pero me he acordado de Felicity, que también la seguía fiel y era droga dura.
Pues yo también recuperé «Es mi vida» hace poco, y bien que la disfruté. Álvaro, hazte con ella: sufrirás un rapto y sentirás por unos minutos que Internet nunca existió. Te apetecerá ser un introvertido noventero poca cosa y sin sentido del humor; una gloria, oiga.
Y la música (de antes de que los años de publicación de los discos se hiciesen indistintos) resiste bien, así que todo OK.
Juas, «Sensación de vivir». Oye, ¿es cierto que en España llamaron a Pulp Fiction «La ficción del pulpo»?
En España a «Pulp Fiction» la llamaron «Pulp Fiction».
*Broma* *Broma* *Broma*
señor alvaro corazon… con perdon.. ud. esta muy enfermo.. no lo dude vaya al especialista… dificil pero tiene cura..
Increíble artículo.gracias. Grandes risas. Éramos tan jóvenes que ofende
Gracias por el artículo, muy grande.
Ja,ja,ja,ja. Muy bueno, lo has clavao todo.
Oye, felicidades. He llegado de casualidad al artículo y me ha encantado. La verdad es que la serie fue mejorando conforme degeneraba y las tramas se iban volviendo más locas. Kimberly era la mejor y también la hermana de la rubia de pelo corto, que no me acuerdo ahora. Las locas enamoradas del doctor Mancini. Aunque de lo que más me acuerdo es del principio, con el rollo de Allison y Billy. Qué coñazo Allison. Más de una vez le canté de broma a una novia que tuve la canción de «Allison» de los Pixies cuando se ponía pesada.
Todavía ponen (o ponían, el verano pasado) los sábados a eso de las siete de la mañana en telecinco episodios nuevos de Sensación de vivir, la nueva generación y alguna vez me los he tragado, pero no es lo mismo.
Guilty pleasures, que se llaman, ¿no?
La nueva generación no la he visto, pero Sensa crepuscular, cuando David se drogaba y estaba Tiffani Amber Thiessen creo que todavía daba emociones fuertes. La letanía de Billy me hubiera gustado contarla, su mala suerte, pero se me iba ya muy largo el engendro.
David interpretado magistralmente por Brian Austin Green novio real por aquel entonces de Tiffani (que venia de «salvados por la campana) y actual (creo que aún) de Megan Fox.
Me voy a por la superpop.
Lo que me he despollado xDD Qué grande!!
Grande «Melrose», grande «SenSa» y grande Aaron Spelling.
Qué genialidad y qué maromo el Jake!
¡Melrose Place fue absolutamente grandiosa! Sobre todo sus temporadas tercera y cuarta. No sólo revitalizó un género y la carrera de una actriz tan genial como Heather Locklear, que será por siempre la feroz publicista Amanda Woodward, también nos descubrió a otros talentos femeninos como Marcia Cross (por cierto, ¿no es su Bree de Mujeres desesperadas la gemela idéntica de Kimberly Shaw, separada de ésta al nacer?), Laura Leighton (Sydney, el personaje que apareció de forma imprevista para ganarse nuestros corazones) o Kristin Davis (antes de su ñoña Charlotte de la almibarada Sexo en Nueva York, demostró en MP que podía ser una perfecta arpía).
Algún incauto se sacó de la manga una infumable secuela con infumables nuevos personajes, hace un lustro. Por supuesto, sólo destacaré la repesca de algunos de los caracteres originales: Sydney, Jo, Jane, Michael y por supuesto Amanda, la eterna special guest star Heather Locklear.
«Todo en esta vida se puede despachar con tres frases, pero Melrose Place no. Si no la has visto, necesitarías que de niño te la relatase tu abuelo dando largos paseos hasta que fueras un crío de cuarenta años. Lo que va a ocurrir en el mundo con el barril de petróleo a veintinueve dólares lo puede explicar cualquiera, lo que pasaba en Melrose no. Ahí uno frunce el ceño y dice: «es que es complejo».»
¡Bravo! ¡Pero qué maravilla de líneas!
He llegado a este artículo buscando la serie para ver online. Creo que la he encontrado (me falta probar si los vídeos efectivamente van bien). Y ahora, tras leer todo esto, no puedo tener más ganas de empezar a verla de nuevo. Qué ataque repentino de nostalgia; pero de la feliz, de la buena.
Melrose 4ever! Jajaja
Gracias por este maravilloso artículo.
Pues a los que nos gustaba (y nos sigue gustando) Metallica no veíamos esas mariconadas de telenovelas pijas. Seguro que el autor del artículo era más de motley crue, gansos rosas y otras nenazas del estilo….
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