Música

En busca de Skip James

Skip James. Foto: Storyville.
Skip James. Foto: Storyville.

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1964. Tres jóvenes ansiosos entran en la habitación de un hospital de Mississippi. Los tres son guitarristas, muy aficionados al blues. Aunque todavía no son conocidos, tienen un buen futuro por delante: uno de ellos es Harry Vestine, el mismo que después formará parte por unos meses de los Mothers of Invention de Frank Zappa y terminará recalando en los gloriosos Canned Heat. Emocionados, saben que su búsqueda ha llegado a buen término. Tumbado en la cama está un paciente de sesenta y dos años, enfermo de cáncer. Saben que es él. Un mito viviente. Está ante sus ojos. Es Skip James, el hombre que nunca había tenido una carrera como músico profesional pero al que consideran, con justicia, un maestro de maestros. Es el mismo que tres décadas atrás, a principios de los remotos años treinta, grabó dieciocho canciones que ayudaron a dar forma al blues posterior. Y sin embargo ahí está, olvidado del mundo, languideciendo en una cama de hospital por culpa de la penosa enfermedad que terminará matándole. Presos de la impresión del momento, le dicen que han venido para rescatarle del olvido, decididos a que el mundo rinda los debidos honores a su talento. Skip James les mira, pero la actitud de aquellos tres muchachos blancos no parece haberle enternecido. Con su característica acidez, responde: «Debéis de ser muy estúpidos si os ha llevado tanto tiempo llegar hasta aquí».

El culto al antiguo blues rural tuvo, para los jóvenes músicos de rock de los años sesenta, una naturaleza casi religiosa. Descubrir a los grandes nombres de los años veinte y treinta era como el hallazgo de un tesoro. Descubrían las raíces de la música que ellos mismos practicaban, porque la influencia se remontaba varias generaciones: el inmenso éxito del rock & roll en los años cincuenta había servido para popularizar el rhythm & blues más allá del sector de población que lo había consumido hasta entonces, el de los afroamericanos. Llegó incluso a traspasar fronteras para despertar interés en los músicos de países como el Reino Unido, que también comenzaron a venerar a los músicos negros. Ensalzaron el blues eléctrico de artistas que por entonces ya habían cumplido los treinta años, como B. B. King y Freddie King, o incluso los cuarenta, como Albert King. Estos ejercieron una enorme influencia mediante su propia música, pero también ayudando a redescubrir a sus propios ídolos, cuyos principales nombres rondaban por entonces la cincuentena y todavía continuaban en buena forma: Muddy Waters, Howlin’ Wolf, etc. Estos últimos despertaban una particular fascinación porque constituían el eslabón perdido entre el antiguo blues del campo y el más moderno, urbano y eléctrico, del que muchos músicos de rock eran herederos directos. Aunque en cuestiones de edad no estuviesen muy alejados —Muddy Waters, por ejemplo, era solamente doce años mayor que B. B. King— la diferencia en estilo era muy evidente. Ambos habían nacido entre los campos de algodón del sur, pero hacían una música muy distinta. Cuando B. B. King publicó sus primeros discos, a principios de los cincuenta, grababa una música que a nivel sonoro tenía mucho en común con el rhythm & blues de la escuela de Nueva Orleans, tanto como con la música de los campos del Mississippi. No resultaba extraño: habiendo trabajado de pinchadiscos en la radio, B. B. tuvo acceso a multitud de influencias, incluyendo ritmos e instrumentaciones que le debían mucho al jazz. La música de Nueva Orleans era bailable, vibrante y espectacular, pensada para animar alegres garitos nocturnos o incluso salas de fiestas de cierto tamaño, y en ella sonaban pianos, trompetas, saxofones, baterías y percusiones de todo tipo. La música de Louisiana representaba el lado más festivo y caribeño del sur de los Estados Unidos y B. B. King había incorporado aquella vibración a una parte de su trabajo; su amplia y variopinta cultura musical lo convertía en un bluesman difícil de catalogar.

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9 comentarios

  1. Pijus Magnificus

    Aunque el blues no sea mi tipo de música preferida, hay que decir que el artículo es muy interesante.
    Todo esto lo dibujó, con su habitual maestría, Robert Crumb, sus historias sobre el blues sureño son apasionantes.

  2. Emilio, gracias.

    Lo que haces con estos artículos es pedagogía musical de primer nivel. Me has descubierto a Skip James.

    Aunque te pediría (exceso) que siguieras -también- con el estudio de los inicios del hip-hop y sus conexiones con los USA de finales de los 70

  3. Gracias por el viaje Emilio. Las raices estan alli para quien quira aprender por donde viene la musica de hoy. Seguro que leiste el libro de Ted Gioia, sobre el delta Blues, recomendable para todos los music lovers. Gracias por una vez mas.

  4. FranCisco Houston

    A quién le interese (y a quién pueda acercarse), en la localidad gallega de Tui llevan 12 años haciendo el festival internacional de documentales (PLAY-DOC), humilde pero reconocido dentro y fuera de España.
    Este año incluye una retrospectiva de un documentalista americano que incluye documentales inéditos en España sobre los bluesmen Ligthin’ Hopkins o Mance Lipscomb (además del cantautor Leon Russell).
    http://www.play-doc.com/es/les-blank/

  5. Uno de mis bluesman preferidos de todos los tiempos. Un guitarrista y pianista excepcional. Llama la atención que tocase el piano como tocaba la guitarra. Parece sencillo lo que hace, pero no lo es. ¡Qué clase! Un talento único.
    Por cierto, entre las influencias más próximas a Canned Heat es digno de mencionar también a Henry Thomas.

  6. Hola Emilio,

    Los frikis del blues agradecemos que en jotdown os dediquéis a escribir sobre la vida de las grandes referencias. Sin embargo, Alan Wilson no se suicidó y tampoco se dedicó a copiar integramente la voz de James, de él sacó la idea de cantar con su propio tono (normalmente en E, F o Fsostenido). Alan Wilson y sus cualidades dan para escribir un artículo como mínimo igual de interesante que este.

    Un saludo!

  7. Jorge Ramirez Camarena

    «Robert Johnson En lo musical, fue también una influencia fundamental y muchas bandas hicieron muchas versiones de sus canciones, desde Eric Clapton a Led Zeppelin»?. No olvidar al mejor, el gran PETER GREEN que tambien grabo sus canciones. Disculpas pero para mi Peter Green es mucho mejor que Eric Clapton el cual es mucho mas conocido comercialmente. Saludos.

  8. Muy buen trabajo. Es muy interesante la relación entre skip James y el cantaor de flamenco Manuel Torre. Ambos son de la misma época y cuando escuchas sus lamentos, se te meten en las entrañas puñales afilados que te incitan a saltar por el balcón.

  9. Pingback: Blues a fons – Núm. 12: BLUES REVIVAL - Bibarnabloc.cat

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