Música

Metal extremo: orgullo y prejuicios (y II)

Actuación de Mayhem en 2013. Foto: Emerson Posadas (CC)
Actuación de Mayhem en 2013. Foto: Emerson Posadas (CC)

Para acompañar la lectura del artículo, nuestra lista en Spotify:

Una vez que en el artículo anterior tratamos los elementos éticos, temáticos y estéticos del metal extremo, es posible que tales asideros culturales hayan generado un interés en el lector neófito por la forma misma de la música o, mejor dicho, por su sonido (la cursiva es importante).

En este sentido, uno de los problemas que comporta en la actualidad la asimilación de los movimientos actuales más rupturistas, sean del tipo que sean, consiste en su acepción superficial, de lectura diagonal, de parpadeo instagrámico o de mera opinión tuitera. Sin embargo, a diferencia de la inmediata recepción de las artes visuales tradicionales, la música, como en principio el cine, marca por su naturaleza un sentido del tiempo que le es propio e irresumible, y que como tal debe ser procesado por el acto de la escucha.

Sin embargo, como también mencionábamos, hay en el metal extremo una dificultad añadida, y es que en general (contemplaremos excepciones) su sonido se suele antojar monolítico, enmarañado, indiscernible, agresivo, atonal y muchas veces abiertamente hostil, lo que provoca, en principio, lógicas reacciones de rechazo.

Hay otra música, sin embargo, en lo que aparentemente es el extremo opuesto del espectro cultural y musical que resulta igual de monolítica, enmarañada, indiscernible… Y tan indigerible para el recién llegado como nuestro metal extremo. Hablamos, por supuesto, de otro universo hecho en base a la experimentación de los sonidos (a veces, como veremos, por oposición a la tradición musical occidental), silencios y texturas, y que como nuestro rechazado metal se engloba conceptualmente en una miríada de términos, escuelas y estilos como el atonalismo, el futurismo, el serialismo, la disonancia, la politonalidad, los clústeres, el minimalismo y un largo etcétera. Es, en conjunto, un movimiento que mezcla nombres que sonarán a cualquiera (como Philip Glass o John Cage) junto a otros más oscuros e ignotos, incluso para los iniciados.

Sería inútil buscar una relación directa de influencia formalista o temática con el metal extremo hasta la fecha (aunque tengo la certeza de que llegará a ocurrir, y de aquí a no mucho tiempo), pero si algo tienen en común ambas manifestaciones musicales es la exigencia que impone al oyente el aparente radicalismo de sus propuestas, y que dentro de sus mundos respectivos, tanto la música mal llamada «clásica» o sinfónica como el rock o la música popular, son las menos escuchadas.

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18 comentarios

  1. Pingback: Metal extremo: orgullo y prejuicios (y II) – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  2. Lo del caracter abierto del metal extremo me ha matado. Todos sabemos que Vikernes o Ghaal están como locos por meter vuvucelas techno en sus CD’s.

    PD: Rage y Blind Guardian tienen remezclas techno de sus temas

    PD2: detecto alguna clase de complejo de inferioridad del autor con el jazz?

  3. Pregunta seria. Grupos como Parkway Drive, Lamb of God, los primeros Bring me the Horizon y en general todo el metalcore se ha dejado fuera por ser demasiado actual o porque no lo considera extremo? Gracias. Buenisima dupla de articulos por otro lado

  4. Lord of all Fevers and Plague

    Enhorabuena a Salva Rubio por este gran artículo. La verdad es que al leer la primera parte me costó entender hacia dónde iba el intento con esa idea de universo póstumo que sólo las futuras generaciones podrían entender, etcétera. Esta continuación es el mejor resumen que he leido en mi vida sobre el metal extremo (están los famosos documentales «A Headbanger´s Journey» y «Until the Light Takes Us» que aportan información gráfica, pero no escrita) y se nota que quien firma conoce el género de primera mano. También me parece un acierto el enfoque que se le da a esta música con respecto al mundo que la rodea.
    Me ha sacado muchas sonrisas y traido recuerdos conforme avanzaba en su lectura.
    Lo que no me ha quedado claro es el calificativo de «malogrados» al referirse a Morbid Angel. Que yo sepa, aunque con un solo miembro fundador, hay disco para 2017.
    La lista de Spotify me la guardo para seguirla, me parece otro acierto.

    p.d. yo también siento eso que dices con Dunkelheim y Filosofem: el peso de lo transcendente debajo de la bragueta y los vellos como escarpias :)

  5. El artículo interesante, pero dada la extensión, profusión de estilos y subestilos a cada cual más reino de taifa, y el chorreo de nombres, no sé si se lo va acabar mucha más gente de aquella ya interesada en el tema.

    Tampoco sé si ayuda mucho el abrir la lista de Spoty con Venom, a los que les reconozco la influencia, pero que al menos a mí siempre me han parecido un horror.

    Y sí que es verdad que cuánto más underground, menos pasta, y por tanto menos necesidad de repetirse hasta la saciedad y más probabilidades de experimentar un poco (total, vas a no-vender lo mismo), pero no faltan las bandas desconocidas obsesionads con ser más trve y kvlt que nadie y no cambiar ni una coma. Y al contrario, léase:

    «¿Se imagina un aficionado que Iron Maiden, Blind Guardian o Rage aceptaran realizar remezclas techno de sus temas?»

    Como han dicho antes, sí. O, por ejemplo, Gamma Ray versionando a Pet Shop Boys. O Bruce Dickinson bordando Delilah.

    «¿Se imaginan a Manowar incluyendo ritmos, influencias e incluso trompetas afrocaribeñas o brasileras en cualquiera de sus discos?»

    A Manowar no (que no les da para más), pero ahí estaban Angra hará unos 20 años (y si además de trompetas consideramos gaitas, flautas, harpas y demás, la lista es infinita).

    «¿Es habitual escuchar toques o pasajes de jazz en elepés de Saxon, Hammerfall o Grave Digger?»

    No, pero ahí están Watchtower, Dream Theater e incluso, apurando un poco, Megadeth con Chris Poland a la guitarra.

    E igual de cerrados de mollera que Manowar y Hammerfall son, no sé, Deicide, Cannibal Corpse, Marduk y muchos otros, que si en una canción ponen un teclado, o bajan ligeramente el ritmo, o cambian ligeramente el sonido de la guitarra, todo el mundo se echa las manos a la cabeza y habla de revolución. Que viene a ser un poco lo mismo que la evolución de Iron Maiden desde el primer disco hasta el Seventh Son. Si eres un purista, pues ves un cambio claro. Si no te gusta su música, te parece todo lo mismo.

  6. Estos dos artículos están muy documentados y quien los ha escrito sabe de lo que habla. Tienen mucho mérito y esfuerzo detrás. Tanto como lo pueda tener iinventar todo un mundo imaginario con su cosmogonía, sus especies, sus idiomas y su historia.

    Pero creo que, después de tanto esfuerzo… ¿Cuanta verdad queda? Poca. Igual que no se niega el mérito de «El Señor de los Anillos» pero sabemos que es ficción. Hermosa ficción.

    Todo el enorme esfuerzo realizado para establecer los paralelismos con la música de vanguardia culta o con el intencionado primitivismo de algunas vanguardias es muy meritorio, sí, pero no es verdad: la inmensa mayoría de la gente que se/nos hemos metido en estas historias ha sido por una sencillísima razón: POR QUE NOS GUSTA. Y añado, la mayoría lo han/hemos hecho con desprecio hacia lo que podríamos llamar «cultura oficial» … sin deseo ninguno de que nos muestren en museos de arte moderno ni antiguo. POR GUSTO… divisible en tantos subespacios como Vds. quieran: sacar fuera la mala leche, cachondeo y humor negro, etc… POR GUSTO, igual que los destripaterrones que se echaban una jota mientras araban cagándose en el dios que hizo caer una helada tempranera… o igual que su mujer echando unas cencerradas picantes con las comadres, POR GUSTO no por un profundo deseo de creación artística.

    Y los que lo han hecho desde un planteamiento compatible con el arte contemporáneo (o como lo quieran llamar), como SUNN O))), los andaluces Orthodox… etc… esa gente a la que llaman a bienales de arte y al Primavera Sound a tocar delante de los hipsters… esa gente sólo puede merecer desprecio. Por pringaos, pisaverdes y alambicados.

    Al carajo. Somos mostrencos. Estamos orgullosos. Dejadnos tranquilos en las catacumbas y las Okupas. No nos insultéis.

    • Bueno, pero si vosotros despreciáis a la cultura general, y a los Orthodox, a los que perfectamente tú podrías haber dejado tranquilos, lo cierto es que cualquiera puede despreciaros a vosotros, ¿no? Cualquiera que piense, legitimamente, que el Metal Extremo es ruido pomposo y descerebrado, por ejemplo.

      Creo que tu mensaje es un ejemplo perfecto de lo que los fans del metal llevan demasiados años haciendo: desprecio a todo lo demás, y victimimismo. Contradictorio, como poco.

      A mí no me gusta el metal extremo, sólo el clásico, el de Iron Maiden, Led Zeppelin, Black Sabbath… y si acaso el progresivo y el sinfónico; pero me parece estupendo que existan el black, el death, el hard, el nu, el de piratas, y el que haga falta, siempre que haya quien quiera consumirlo, y sin necesidad de despreciar a nadie.
      Que Kurt Cobain era uno de mis ídolos, y no necesito para nada escuchar a nadie insultarlo en mi presencia sólo porque ese alguien es un «metal soul», y Cobain le desagrada por blando.

      • Lo cierto es que es un hecho que se desprecia el Metal Extremo.

        … y el metal en general. Y el Rock. Y el punk. Y toooooooda la música popular (incluyendo la folclórica, en el mejor sentido).

        Lo desprecian con muy poquito disimulo la mayoría de músicos. Los de verdad, los de formación «de conservatorio». Por despreciar, incluso desprecian la música que llaman «antigua». Incluso desprecian (un poquito menos) la zarzuela. No la compares con la ópera, por favor, pues es equivalente a ofender el sentimiento religioso.

        Y los «artistas contemporáneos» también. Hoy dicen estar supermetidosenelmetalsuperextremooseaesquedeverdadsoylomástrvequehay y bla, bla, bla… y mañana se quejan de que el metal es muy cerrado. Después de hacer un disco con una canción MALA de 50 minutos con saxofoncitos. Sin un minuto bueno, los hijos de puta, que eso es lo que jode. Eso sí, luego a la Bienal de Venecia a decir que ellos son artistas.

        El desprecio del submundo, es reacción a una acción. No nace solo. Y quien quiera que lo dejen tranquilo, que deje tranquilo.

        Por cierto, James, yo también soy más de Iron Maiden que de Napalm Death pero… ojo, que hay mandanga ahí, eh?…. bueno…

  7. No soy un experto en música metalera, pero sí que me considero melómano. Siento discrepar con la mayoría de los que han comentado este artículo, pero de todo lo que conozco de este estilo no me parece ni medianamente vanguardista nada. Pienso que no deja de ser música popular disfrazada con potentes sonidos, y que si la despojáramos de guitarras eléctricas se quedaría fofa. Lo del Rock progresivo es otro cantar, pero fueron King Crimson con sus compases compuestos y disonancias los padres del mismo; y de esto ya hacen varias décadas. El Jazz, el Blues, el Funk, el Country, la música folklórica y la mayor parte de la música hecha en África, también son músicas minoritarias y no por eso se consideran vanguardistas. En fin, que el Metal me parece mucha fachada en todos los sentidos y no con tanta sustancia como para escribir un artículo tan extenso. Por otro lado también se habla de efectos terapéuticos en la gente que lo escucha… Desde luego que la música es poderosa y está más que comprobado que es capaz de modificar estados anímicos, pero hay mogollón de estudios que demuestran que cada persona reacciona de distinta manera a una misma canción. Resumiendo: me alegro de que la peña se lo pase en grande con el Metal y ni estoy en contra, ni le quito valor al mismo, pero no pretendamos tampoco ver una obra faraónica donde no la hay, porque esto me empieza a recordar a los que dicen que el Hip-Hop es un movimiento cultural. Viva la buena música y dejémonos de etiquetas.

    • Destroy Erase Improve

      1) Escucha Meshuggah o Animals as Leaders y luego hablamos de vanguardias, polirritmos y disonancias

      2) El hip-hop ES un movimiento cultural

  8. Buen artículo. Quizá estaría bien una tercera parte que tratase del metal extremo en España. Que buenos testimonios hemos tenido aquí.
    Enhorabuena por la aportación.

  9. Sería gracioso ver este mismo artículo sobre el reaggeton.
    Podéis seguir llamando música a cualquier cosa si queréis, pero esta oda a las cacofonías, disfonias, afonías, traqueofonias y toda clase de amor por el ruido me asquea.
    Es el mismo debate sobre el arte moderno pero llevado a la música. Señores, una señora meando en mitad del Tate nunca será arte, por muchos rupturistas y modernos que haya mirando.

  10. Midnighter

    ¿Cuando Anathema ha hecho Brutal Death? ¿Cuando Paradise Lost han vendido millones haciendo techno?

    Son las dos cantadas más destacadas que he detectado en el artículo.

  11. Pingback: Por qué escucho metal - El Arca

  12. De Profundis

    El metal extremo no es equivalente del Heavy Metal, pero es parte del mismo. Si eso no se entiende, mal vamos.
    El Heavy Metal evolucionó, se fusion o recogió influencias de otras corrientes como Punk, Jazz, Rock, Rap, etc. de las que salieron nuevos subgéneros Thrash, Death, Grindcore, etc.
    Los ejemplos que aquí se detallan no son incompatibles con esa aperture que el autor concede al Metal extremo y deniega al Heavy Metal, pero entonces como explica a bandas de Heavy Metal en el senido amplio como Living Colour, Infectious Grooves, Faith No More, Ugly Kid Joe, Tool, por ejemplo.
    No hay que olvidar que el Heavy Metal ese en sí un objeto surgido de la experiementación, que una vez establecido como genero se desarrolló en diferentes direcciones.
    Iron Maiden y Mötorhead ya traían algo de la actitud Punk en el Metal antes que Venom.
    Desde cuándo el primitivismo y la irreverencia no se daban ya en el Heavy Metal? De hecho tras los 60s y 70s con su explosión de experimentación, y el desarrollo de canciones con estructuras más complejas (Krautrock, Prog Rock, Psych Rock, etc.), el Heavy Metal suponía un regreso a eso mismo, al primitivsmo y la irreverencia!!
    Las tensiones liberadora y conservadora se dan en todo género: gente que quiere permanecer en el marco del género y otra más aventurera que quiere romperlo. Como en la vida misma!! No es especial del Metal extremo.
    El Thrash/Crossover fue una reacción a la comercialización del Heavy Metal, del paso de algo nuevo y excitante a la sobresaturación de un product industrial. Así pasó luego con el Death con respect al Thrash, y del Black posteriormente con respect al Death. Luego el circo del Black Metal se avergonzó a sí mismo y desde entonces no hay nuevo género que respondiese a dicho sarao. Y ahí andamos estancados.
    P.S: Por ser puntillosos: My Dying Bride = Doom/Death; Thergothon y Skepticism = Funeral Doom, The Third and the Mortal = Gothic Doom

  13. Desde Chile, digo: Pentagram.
    Napalm Death los toma como referencia cuando escucharon Demo 1 y Demo 2 de 1987. Se destaca el corte Demoníac Possession, versionada por Napalm Death y Avulsed.
    Podemos destacar a Dorso, Criminal, Dekapited, Nuclear,

  14. Meshuga de pollo.

    Me hace gracia el comentario de Javi, para decirlo claro, no tiene ni puta idea…

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