Política y Economía

La derecha iliberal en Escandinavia: black metal contra la Unión Europea

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Una mujer danesa lee el periódico días antes del referéndum sobre la moneda única europea en el año 2000. Fotografía: Christine Grunnet / Cordon.

Hablar de Escandinavia es hablar de una abstracción. Los países escandinavos participaron de formas muy diversas en la II Guerra Mundial. Vidkun Quisling, el primer ministro noruego, formó una «división vikinga» de las SS. La resistencia danesa fue, por el contrario, una de las pocas en Europa que se esforzó en salvar a su población judía del exterminio. Suecia, la «Suiza del norte», permaneció neutral y recibió, entre otros muchos refugiados, la increíble cifra de setenta mil niños evacuados de Finlandia. Ahora bien, todos estos Estados tienen en común el haber seguido practicando la eugenesia varias décadas después de la derrota militar del nazismo. Entre 1935 y 1976 sesenta y tres mil suecas, cincuenta y siete mil finlandesas, cuarenta mil noruegas y seis mil danesas fueron esterilizadas, en un primer momento según criterios étnicos (la preservación de la «pureza nórdica» frente a los gitanos tatere) y más tarde según criterios económicos propios del laborismo fabiano. A la uniformización de la sociedad en términos de raza, clase y religión también contribuyó el protestantismo: los jesuitas tuvieron prohibida la entrada a Noruega hasta 1956. El Estado de bienestar escandinavo, vinculado de este modo con el racismo, el clasismo y el fundamentalismo religioso, fue el humus del que volvió a brotar la extrema derecha en la región.

No en balde, el primer congreso internacional neofascista de posguerra se celebró en 1951 en Malmö (Suecia). El congreso concluyó con la fundación del Movimiento Social Europeo, una «tercera fuerza europea», enemiga tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética, que proponía reconstruir el Sacro Imperio Romano Germánico sobre la base de la «elección de los jefes de Gobierno por plebiscito», la «regulación de la vida social y económica por los órganos del Estado corporativo», la «regeneración espiritual del hombre, la sociedad y el Estado». La sección más radical del congreso se escindió en el Orden Nuevo Europeo, constituido al año siguiente en Zurich con el objetivo de «defender a la raza europea» del «anticapitalismo [sic] judeo-americano» mediante el «anticolonialismo de la segregación racial severa» y el «retorno de los grupos étnicos a sus espacios tradicionales». Los dadaístas del Cabaret Voltaire no podrían haber escrito un manifiesto más contradictorio o con menos sentido.

En los sesenta se consolidó la imagen exterior de unos países escandinavos prácticamente paradisíacos en los que el alcoholismo, las enfermedades mentales y el suicidio eran las últimas lacras sociales a paliar. La versión más acabada de este estereotipo probablemente se encuentra una carta que escribió Susan Sontag sobre su estancia en Suecia durante la grabación en 1968 de su primera película. «Los suecos quieren ser violados», bromeó la autora de Dueto para caníbales, «y la bebida es la forma nacional de la autoviolación». En verdad la situación no era ni tan idílica ni tan dramática. Suecia, Finlandia y Dinamarca figuraban en el top ten de países con la tasa más alta de suicidios del mundo pero, como reza el título de uno de los ensayos más duros con el modelo nórdico, al menos era «un sitio limpio y bien iluminado». La principal crítica de esta limpieza e iluminación provino del pueblo saami, autóctono de Laponia, que combatió la construcción de una presa en el río Alta-Kautokeino, apelando a argumentos ecologistas e indigenistas contra el Estado finlandés.

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13 comentarios

  1. Las tasas de suicido elevadas eran altas debido a que no las ocultaban o maquillaban como accidentes, como era habitual en los países mas atrasados, más cristianos, y más conservadores.Hoy en día, con mirar en eurostat, se puede comprobar que están por debajo de la media.

    Me sorprende que un artículo tan detallado siga manteniendo dicho estereotipo.

    • Absolutamente de acuerdo. Os aseguro que la gente en España se suicida tanto o más que en Dinamarca, pero en España los suicidios se siguen tratando en muchos casos como «muerte violenta», en vez de llamar las cosas por su nombre.

    • Por supuesto, es que los inferiores mediterraneos si no lo hacemos todo peor es claramente porque mentimos. Igual que con la violencia doméstica. O con el racismo. O con la ecología.

      Por cierto, Eurostat en efecto da niveles por debajo de la media pero siguen siendo notablemente más altos que en los países mediterraneos.

      He vivido en Noruega y nunca me he tragado este rollo de la cuasi levitación escandinava.

      • Jose Antonio

        Que no te lo tragues no quiere decir que no sea cierto. Su nivel de vida, y lo deberias saber si has vivido allí, es alto o muy alto. Su forma de organizarse y su sentido de la repartición de la riqueza en distintas formas entre los suyos, es como poco digno de admirar. Me gustaría ver como administrariamos aquí el petroleo que tienen ellos. Pero vamos es fácil, sólo tenemos que ver a nuestros primos-hermanos venezolanos lo que hacen con el suyo.
        Otra cosa es la causa que les lleva a esas elevadas tasas de suicidios, una entre otras muchas de esas causas es el clima.

        • Es que no estoy diciendo que no tengan un nivel de vida altísimo, ni que gestionen mal el petróleo. Lo único que digo es que no me creo la hagiografía a Escandinavia con la que nos están bombardeando constantemente precisamente porque he vivido allí y tienen un lado muy oscuro (como toda sociedad). Lo que me molesta es que cada vez que sale algo «malo» en algún país nórdico es porque los demás mienten porque ellos son incapaces de mentir.

          Al menos Noruega es en mi opinión una sociedad tremendamente racista y clasista con los que no son como ellos. Son una sociedad que a pesar de los gestos y las (objetivamente excelentes) medidas de conciliación del conflicto de género son tremendamente sexistas, probablemente más que en los terribles países mediterráneos. Pero claro, aquí decimos cuatro burradas mientras le miramos el trasero a una chica y VISIBILIZAMOS el terrible problema de la violencia de género mientras la imagen de ficción que llega de allí es el de la mujer fuerte, la princesa vikinga a la que nadie tose, fotos de ministras y que hay guarderías hasta en la Universidad. Y claro cuando los mensajes que llegan son esos pues nos quedamos en la respuesta fácil que es que los demás mienten y ocultan.

          Y lo mismo con la ecología. Es muy fácil ir de ecologista y poner 17 cubos de reciclaje distinto, anunciar que vas a obligar a tener coches eléctricos (que ya ves, en Noruega no usa el coche nadie) mientras basas tu riqueza en petróleo y gas y vas por ahí apaleando ballenas. Pero claro, ¿qué queda? Pues que mira los noruegos que guays que reciclan 3 kilos más por habitante. Luego te encuentras las cosas que hace Statoil por el mundo o la trístemente famosa Boliden (sueca) y entras en una especie de catarsis colectiva en la que te mientes a tí mismo y niegas que eso pueda pasar en las avanzadísimas sociedades escandinavas. También podríamos hablar del tratamiento de los nativos de Groenlandia en Dinamarca, por poner otro ejemplo.

          Más o menos como Canadá, otro país que en el imaginario colectivo ata los perros con longanizas pero a poco que rascas te encuentras con el genocidio a los nativos hasta prácticamente ayer, que su principal fuente de riqueza son las altísimamente contaminantes «tar pit sands», o el carbón. Pero claro, eso no se ve porque cuando llega la hora de publicar los rankings internacionales resulta que Canadá le vende su mierda a otros para que contaminen ellos y Canadá sale de puta madre.

          Mira, hace poco me pasó una cosa muy interesante. Vivo cerca de la frontera canadiense y estaba parado en un cruce por obras. Yo estaba el primero de la fila de coches cuando el típico cretino se puso a pitar. Claro, la chica que guiaba el tráfico levantó la mirada, vio mi matrícula estadounidense y sin dudarlo se acercó a mí y me dijo con desprecio: «aquí no hacemos eso».

          Y este pequeño ejemplo que no tiene mucho que ver en apariencia ilustra perfectamente el mundo de imagen y reputacion en el que vivimos.

  2. luis e mazarrasa mowinckel

    Decir que en Noruega hubo un primer ministro, Quisling, que apoyó a Hitler sin aclarar que EN NINGUN CASO fue elegido por los noruegos invalida ya cualquier punto de este artículo, probablemente estén detallados con el mismo rigor. Qisling no era el primer ministro de Noruega, sino que dio un golpe de Estado y se autoproclamó en el cargo aprovechando la invasión nazi y cuando el Gobierno y el Rey reunidos en la clandestinidad se preparaban para rechazar las propuestas de los alemanes y empezar una heroica resistencia, una resistencia que por ejemplo dinamitó la fábrica de agua pesada en la que los alemanes estuvieron a punto de obtener la bomba atómica.

    • Jacobo Blanco

      Totalmente de acuerdo. El resto del articulo es «sospechoso», cuando un hecho tan fundamental no se menciona. Hoy en dia, en Noruega, «Quisling» se usa como sinonimo de «traidor».

      Yo vivo en Noruega, y no reconozco el pais que se describe en el ariculo. El 30% de mis vecinos son (somos) extranjeros (estadisticas municipales), y los tonos de piel distan mucho de ser uniformes. Hay muchos extranjeros, y la mayoria son no europeos, asi que esa imagen de «Noruega blanca» no es del todo exacta

      Es cierto que hay una cierta xenofobia, y que los inmigrantes estamos obligados, por ley, a aprender lengua y cultura noruegas, pero no diria que se reprime o limita la cultura de origen

  3. Le Progressier

    Ser ‘liberal’ quiere decir que estás a favor de que una élite parásita robe impunemente y a manos llenas? Necesito que se definan con precisión los conceptos, porque entre izquierdas y derechas varias estoy muy confuso y sospecho que alguien quiere estafarme. Gracias.

  4. Ideologías de vuelta a la tribu. Ya es curioso lo que les gusta apropiarse de términos del lenguaje de la política que les suenan a positivo pervirtiendo su sentido -socialista, liberal, demócrata, progreso…-

  5. ¿Pero qué dices chalado?
    PD: Que latosa la gente que siempre se queja de la extensión de los artículos, ¿tanta pereza os da hacer un esfuerzo por leer? La instantaneidad hecha dictadura en el siglo XXI….

  6. Jose Mejias

    Sin entrar en detalles (ya lo han hecho por ahí arriba). Hay una pifia bastante gorda bien al principio.
    Lo de la presa de Alta-Kautokeino no fue en Finlandia, sino en Finmark, una región al norte de Noruega. A raíz de las manifestaciones se formó el movimiento nacionalista sapmi y lograron (con el pasar de los años) una cierta autonomía y un parlamento regional con más competencias que los de las demás regiones del país.

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