Fotografía: Patricia J. Garcinuño

Hay un coche parado en la calle, al ralentí. Por las puertas abiertas sale «Mayores», de Becky G, mientras el conductor se tuesta la cara a hostias con otro tipo en la acera, al calor de la farola de la madrugada. Se debían algo, a lo mejor romperse la boca, pero ahora están ajustando cuentas. Mañana saldrán en alguna página de sucesos locales. O no, porque ya es costumbre. Por la escena no aparecen ni la policía local.
De diez noticias, nueve hieren y la restante es una bala que silba por la oreja. ¿Es la realidad violenta? La violencia en la obra de Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) ha estado siempre ahí, de manera intermitente, desde Los cachorros, su primer libro de cuentos.
Abrió la puerta y ya se lo llevaban cargado, lo vio apenas entre las sotanas negras, ¿desmayado?, sí, ¿calato, Lalo?, sí y sangrando, hermano, palabra, qué horrible: el baño entero era purita sangre.
[Extracto de Los cachorros]
En julio de 1976, Jorge Luis Borges declaraba en el periódico mexicano Excelsior por qué en el cuento de La intrusa un hombre mataba a una mujer: Él, como autor, no describía la escena, sino que sugería la violencia que había en ella. Y lo hacía, según contaba, porque así la imaginación adquiría más fuerza pero sin pretender «recrearse en la muerte». Por eso no le gustaban las novelas policíacas americanas y sí las inglesas, porque la violencia no se reflejaba.
En Conversaciones con Borges, del profesor Carlos Cañeque, Fernando Savater explicaba que Borges era «un hombre completamente antiviolento» que «soñaba con la violencia no comprometida —no subordinada a ninguna causa— de los compadritos, con la violencia estética y épica, con las batallas, con el tigre real». Para el filósofo, aquello era vivir con la dignidad del peligro, ya que los enfrentamientos violentos tenían a la vez algo de intenso y sencillo.
Revolución en la sombra
Mario Vargas Llosa, en Conversación en Princeton, explica que «el narrador siempre es un personaje, en todas las novelas». Por lo tanto, si el que escribe es él pero el que narra es un personaje, ¿en Vargas Llosa, como en Borges, todo se transforma y se desdobla? «El punto de vista y la voz narrativa son técnicas literarias que se han usado, desde Homero, para poder contar historias complejas. Cada escritor las usa, a su manera, para propósitos distintos. En una novela como Historia de Mayta, el lector descubre que no hay un solo punto de vista total: ningún personaje, ni siquiera un narrador, tiene acceso a la totalidad de la historia», responde Rubén Gallo, coautor del mencionado libro de conversaciones y catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Princeton, donde se guardan los archivos de Mario Vargas Llosa y se desarrollaron los cursos sobre literatura y política que ambos impartieron en 2015.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






No voy a opinar de la ultraviolencia de Vargas Llosa pero sí de la de Migoya. Ha elegido muy bien su exilio peruano porque como muy bien cita el artículo, es un país donde se ríen de la guerra de sexos precisamente porque el patriarcado campa a sus anchas, con más de 95 feminicidios en lo que va de año, siendo Lima la quinta ciudad del mundo más peligrosa para las mujeres y con el mayor número de violaciones de Latinoamérica. Claro que es un buen lugar para que escritores misóginos como Migoya triunfen, con novelas, como la que ha publicado que escupen sobre las mujeres y que son un relato pretendidamente humorístico de aventuras de un seductor español en Lima. Su «libro» anterior era un catálogo de mujeres reales peruanas a las que puntuaba según lo atractivas y follables que le parecían. No es extraño que se le acoja acá con cariño y admiración como buen macho, y sorprende que se intente en este artículo lavar su imagen por un escándalo donde el instituto de la mujer financiaba una obra misógina. Tampoco tampoco.
Clarísimo.
Del afamado escritor Mario Vargas Llosa hay poco que decir, porque hace mucho tiempo que se perdió en su demencia. Una verdadera Lástima!
Pues bendita sea esa demencia que hace escribir novelas extraordinarias e imperecederas y ganar premios Nobel. Con razón se dice a menudo que el genio y la locura suelen ir de la mano.
Excelente artículo, es un placer leerlo. Sobre el tema de la violencia, que fue mucho peor en el pasado que en el presente, no es necesario agregarle nuevo título. El ser humano es violento y manifiesta de muchas formas esa emoción. Puede bastar una mirada o un silencio. La historia que narraron o escribieron los vencedores es el mejor testimonio que hasta ahora tenemos sobre la violencia. El pasado es megaviolencia.
Siempre me pregunté por qué la obra de Vargas Llosa es tan revolucionaria, por qué es tan de izquierda en el mejor sentido de la tradición de izquiera, esa contraria a poner un manto de tradición y solidez sobre el machismo, sobre la manera de ejercer autoridad violenta de esas sociedades, los personajes humanos y tan enmarcados en un ambiente que los viola a ellosmismos como personas y los determina en sus roles. Todos sucios de esa violencia, no se salva nadie…y es esto que se plantéa acá, la violencia que muestra de la que quiere arrancar y está enraizada en su misma personalidad llega a se una huella digital de su literatura. Me encanta Vargas Llosa y su manera de escribir, siempre lo he separado de su posición política en la que defiende privilegios que pagó, ahora lo veo, con sangre. Es un excelente escritor, es tan bueno, cuando es sincero con sus historias y consigo mismo, que supera su propia capacidad de interpretar la realidad (=ideología) y nps ofrece la historia que escribe desde la humanidad que tiene y su gran oficio.
No, no es la izquierda quien lo destroza, es el mismo quien se destroza cuando se mete a dar soluciones políticas que no pasan por poner un freno a la violencia intrínsica de nuestras sociedades.
Este hombre se ha convertido en la expresión del totalitarismo
Quienes se oponen al totalitarismo con la vehemencia con la que lo hace Vargas Llosa suelen ser acusados de totalitaristas por los verdaderos totalitaristas, como los simpatizantes del fasciocatalanismo separatista, por ejemplo.
Quienes se oponen al totalitarismo con más vehemencia, como los soberanistas catalanes, son los que suelen ser acusados de totalitaristas por los verdaderamente totalitaristas, como los fascio nacionalistas españoles.
Por 25 pesetas cada uno:
Fascistas españoles que imponen su yugo a los pacíficos y vehementes catalanes:
Mario Vargas Llosa
Rosa María Sardá
Francisco Frutos
Isabel Coixet
Joan Manuel Serrat
… ad libitum
No generalice Ud. hombre ¿No se da cuenta que hace el ridículo?
No se si es por mi, yo solo pretendía ser sarcástico con el comentario anterior. Igual no lo ha entendido Ud. hombre, en ese caso ¿No se da cuenta de que hace el ridículo?
Que te regalen un perro con 80 años.. Que lo disfrutes Mario.
Un escritor mediocre, pero con gran capacidad de lobby q le sirvió para obtener un Nobel q devalúa.
Gran capacidad de lobby de la que se valió desde su juventud para ir trepando poco a poco por la larga escalera hasta el Nobel.
Hay que reseñar que en el camino consiguió engañar a algunos «mindundis» de la literatura mundial, como García Márquez o Fuentes, que hoy se arrepentirían de su propia opinión; universidades de todo el mundo que le dedicaron seminarios o le otorgaron doctorados «honoris causa»… pero por supuesto no a Concha, que lo vio venir desde lejos.
También es muy reseñable su capacidad para embaucar a jurados de premios literarios de todo el mundo; desde el Rómulo Gallegos en 1967, cuando apenas contaba 31 años de edad, hasta el Nobel cuando ya era un septuagenario.
Como muy bien afirma Concha, toda una vida devaluando…
Oiga, con todos los respetos: usted no tiene ni idea de literatura. Quién sino un(a) perfect@ iletrad@ podría alegar que el autor de Conversación en la Catedral, la Guerra del Fin del Mundo, la Ciudad y los Perros, la Casa Verde, la Fiesta del Chivo, la Tia Julia y el Escribidor, por poner solo unos pocos ejemplos, es un escritor mediocre? Por no hablar de sus ensayos sobre Madame Bovary o sobre la gran literatura del SSXX (la Verdad de las Mentiras), o sobre su propia obra (como la recién publicada Conversación en Princeton). Señora, realmente métase la bilis o sus ideas políticas donde la quepan y deje escribir sobre literatura a los que saben.
Resulta interesante comprobar la gran cantidad de mediocres que osan andar criticando -sin argumento alguno- a un grandísimo novelista como Vargas Llosa. Siempre las mismas tonterías, ellos que apenas alcanzan a redactar unas líneas en la sección Comentarios. Supongo que su ignorancia supina no alcanza a conocer las razones que apartaron al escritor de la militancia de izquierdas -como la deriva totalitaria del castrismo, el encarcelamiento de amigos escritores cubanos, por homosexuales o discrepantes; la no condena, por parte de la intelectualidad «gauchiste», tanto francesa como iberoamericana, de la brutalidad soviética en Budapest, Praga, Polonia…-. En fin, su desamor hacia la izquierda la causó una izquierda presa de su horror a la libertad, de su defensa de la violencia y de la muerte contra quien osara disentir. Pero es más fácil seguir siendo creyentes de la miseria, que dar el paso de abandonar las creencias erróneas. Y al final, después de todo, a alguien como a Vargas Llosa se la suda, literalmente, la opinión de las comadrejas.
Hace mucho que lo lei la ultima vez, pero, por mucho que esté en mis antípodas ideológicas, pienso que es un escritor extraordinario: La tía Julia…, Pantaleón…, La casa verde,…
Lo mejor de Super Mario es cuando haciéndose pasar supuestamente por miembro, padre e hijo, de una familia, la Pertusato, publica unas crónicas entre el surrealismo futbolístico y la escatología sexual cinegética en ciertos blogs de fachas madridistas. Muy recomendable
Sí, la izquierda millenial y tuitera lee JD. Pero no novelas. Con un ad hominem formato parabólica creen que les sirve para difamar a un Nobel,
Mario Vargas Llosa me enseno a conocer mi pais.
Un individuo que hace tiempo se quitó la careta de presunto izquierdista por uno que apoya electoralmente a nazis y dictadores y sin ningún tipo de disimulo o pudor.¿Demencia como dicen algunos?.No,simplemente un fantoche fascista.