Arte y Letras Historia

Geopolítica cosaca

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(Clic para ampliar). La respuesta de los cosacos de Zaporozhia al sultán Mehmed IV de Turquía. Pintado por Iliá Repin entre 1880 y 1891.

En Ucrania a los cowboys y a los piratas se los ha llamado cosacos. Todos forman parte de una misma familia mítica de hombres en los confines de la ley, duros, temibles y libres. Nos muestran que abrir nuevos y grandes campos de libertad es siempre algo peligroso y violento. En el caso ucraniano, una tierra de frontera donde han chocado y arrasado grandes imperios, sin apenas referentes históricos fuertes para cimentar la nación, los cosacos han perdurado como símbolo de la libertad del país. Un símbolo heroico y atractivo, tan violento, fanático y oscuro como lo era su época.

Eran fuertes y llevaban grandes mostachos, botas rojas y pantalones anchos. Se afeitaban la cabeza, dejando solo un largo mechón de pelo que les caía hacia delante. Comían y bebían tanto como indica su nombre. Tarás Bulba, el cosaco romántico creado por Gógol, es claro al respecto: «No queremos pasteles con miel ni guisaditos. Danos un carnero entero o una cabra; tráenos aguamiel de cuarenta años; y danos aguardiente, mucho aguardiente; pero no de ese que está compuesto con toda especie de ingredientes, pasas y otras porquerías, sino un aguardiente puro, que bulla y espume como un rabioso». También cantaban y bailaban como si no hubiera mañana, pero su auténtico hábitat era la guerra y la violencia.

Sus orígenes en el siglo XV se desarrollan, como los de los cowboys o los piratas, en un territorio en disputa, inestable y lleno de nómadas: en este caso, en la gran extensión —sin apenas ley— del centro y el sur de Ucrania, zona que actuaba como frontera entre dos potencias rivales, el kanato de los tártaros de Crimea y la Mancomunidad de Polonia y Lituania. La línea de fortalezas que los duques de Lituania crearon para bloquear a los musulmanes tártaros se empezó a llenar de fugitivos de orígenes diversos —algunos nobles, muchos campesinos, antiguos criminales o esclavos— que buscaron, en este territorio alejado del centro de los imperios, un espacio de libertad en el que poder escapar de su pasado y de las imposiciones de su tiempo. Por algo la palabra «cosaco» —que viene del idioma kazajo— significa ‘hombre libre’ o ‘aventurero’. Aunque en principio servían a polacos y lituanos, los cosacos irán definiendo cada vez más una sociedad propia, semiindependiente de los grandes poderes. Aunque siempre serán más un estilo de vida que una comunidad política fuerte.  

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3 comentarios

  1. Muy interesante el artículo. Una par de apuntes:
    Lo que les daría Catalina a los cosacos, digo yo que sería el tiro de gracia. Un toque de gracia es otra cosa.
    El otro es que cualquier guerra, rebelión, disturbio, borrachera colectiva, o fiesta patronal, ha sido una buena excusa a lo largo de los siglos para montar una matanza de judíos.

  2. Solamente una puntualización: que el parlamento ucraniano se llame «Rada» no es un guiño a la historia ni a los cosacos. Esa palabra ya se viene usando para los sóviets y parlamentos de Ucrania desde hace muchísimo tiempo. Vamos, que aunque el origen esté en la época cosaca, «rada» en ucraniano significa «consejo», «asamblea» o «parlamento». Así que el parlamente actual se llama Verjovna Rada (Parlamento Supremo) tal cual, sin connotaciones históricas ni políticas de ningún tipo.

    De hecho, «sóviet» en ucraniano es «rada»; unión soviética «radyanskiy soyuz». Y así ha sido desde la constitución de la URSS.

  3. Pingback: Una breve digresión de historia ucraniana

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