Fotografía: Lupe de la Vallina

Treinta años al lado de Rosendo Mercado, productor de Boikot y miembro de Vantroi, Gran Jefe y Tranquilitos, Rafa J. Vegas (Madrid, 1965), ha sido testigo privilegiado de los altibajos de la industria musical, y la del rock en particular, en España. Un país, sostiene, con poco aprecio por su propia cultura. Ahora que Rosendo ha colgado la Fender, Rafa inicia nuevos proyectos, entre ellos el de escritor. Está publicando todo lo que ha vivido durante estos años en una colección iniciada con Mil maneras de volver al hotel (Desacorde, 2018), largas horas de furgoneta y decibelios. Una vida de obrero del rock.
Tal vez tenga más prestigio el rock urbano ahora que hace treinta años.
Sí, ahora que nos separamos [risas].
Naciste en el Hospital de Santa Cristina, donde robaban bebés.
Ahora han reabierto el caso. Murió sor María y se cerró en falso. Tenían un tinglado montado de robar niños, supongo que se justificarían pensando que les hacían un favor a esas familias porque eran pobres. Solo justificándote moralmente puedes hacer una burrada así. ¿Cómo duermes por las noches? Tendrían que estar convencidos de que hacían el bien, aunque luego vendieran los niños. Había familias que no se creían que su hijo hubiese muerto, exigían verlo y cuando ya lo habían vendido o estaba en trámite, tenían un bebé muerto para enseñar, que estaría ya grisáceo, imagínate a la mujer que acaba de parir cuando se lo enseñasen, diría: «Vale, vale, lléveselo». Una cosa muy siniestra. Se supone que seguían eso de amarás a tu prójimo y tenían montada una… Luego a las familias que iban a adoptar les daban unas pautas a seguir, la mujer tenía que dejar de salir de casa para hacer el paripé de que estaba embarazada. Hay casos del 63 y ha sido hasta el ochenta y pico, cerca de los noventa. Trescientos mil bebés.
Y a ti no te robaron.
Tengo mucha suerte. La he tenido en toda mi vida, empezando por el día en que nací. Igual es porque fue domingo, que es fiesta de guardar, y ese día no robaban. Es pecado trabajar un domingo.
¿Cómo llegaron tus padres, andaluces, a Madrid?
En Andalucía no tenían futuro. Les ofrecieron ir a Australia y a Bilbao, pero al final mi madre tenía la ilusión por ir al barrio de la Concepción, que lo promocionaba José Banús, el arquitecto del régimen. Tenía esa ilusión, tener dos hijos, vivir en el barrio de la Concepción y tener una vespa. Se vinieron solos, sin sus padres, a un piso en el que vivían con otras dos familias. Los pisos se los repartieron los afines al régimen y muchos de ellos los realquilaban. Luego, del Monte Pío pasaron a la Seguridad Social, que los vendió y echó a mucha gente a la calle. Gente mayor. Mis padres se tuvieron que defender en un juicio. Era todo así.
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Sucesión de anécdotas. Entrevista floja.
Y de qué querías que hablaran? No es nada floja. Y se agradece que no explique el mundo desde un diván
Qué grima me da el cuento del pueblo saharaui. Primero piden la independencia de España. Se la dan. Y desde entonces quieren que el ejército español se dedique a defenderlos de Marruecos.
Ya son independientes. Qué lo disfruten.
Creo que deberías revisar la historia del pueblo saharaui, Hans. Su tierra fué anexionada por Marruecos con el beneplácito de España. Ningún organismo internacional reconoce a Marruecos como propietario de ese territorio. España sigue siendo potencia administradora. Llamar cuento a esa historia, que mantiene a mas de 150000 personas en campos de refugiados hace mas de 40 años…Espero no tengas que disfrutar de un campo de refugiados en tu vida.