Halloween, esa festividad de calabazas con bocas dentadas y entrañas relucientes, esqueletos de corchopan, telas de araña, trucos y tratos. Ese día tan especial donde un puñados de listos se pasarán toda la tarde señalado lo tontorrón de celebrar tradiciones americanas, mientras otros individuos no menos listos les recordarán sin parar que en realidad la festividad tiene origen celta.
O la jornada perfecta para desempolvar el vídeo, apalancarse en el sillón orejero y marcarse una maratón del cine más visceral posible.
Halloween legendario

El puñado de películas que plantaron la semilla de los miedos modernos, terrores que a su vez bebían del giallo italiano y la veneración por los monstruos heredada de los films de la Hammer. Las cintas que vieron nacer a Leatherface (La matanza de Texas), Michael Myers (Halloween), Jason Voorhees (Viernes 13), Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street), Pinhead (Hellraiser) o esa muñeca chochona pasada de vueltas que es Chucky (Muñeco diabólico). Los cimientos del terror pop actual, las leyendas del arte de trinchar a terceros, la versión más pura de unos iconos que a partir de estas seis películas generaron más de medio centenar de secuelas, remakes, continuaciones destinadas a rellenar las estanterías de los videoclubs, líneas temporales alternativas, reboots y reimaginaciones de sus monstruos.
Halloween stop-motion

El único problema de la genial Pesadilla antes de Navidad es externo a la propia película: en un momento dado todos los adolescentes incomprendidos y los emos con ganas de que alguien los comprendiese adoptaron las efigies de Jack Skellington y Sally como forros para carpetas, avatares virtuales o patrones para tatuajes. Una moda comandada por unos fans tan tremendamente cansinos como para convertir la película en algo antipático. Hoy en día, aprovechando que aquella marejada de góticos pop está dispersada y que los nuevos adolescentes andan demasiado ocupados contemplando como sus youtubers favoritos hacen el ridículo al pisar el mundo real, es un buen momento para redescubrir la cinta y rendirle honores.
Porque Pesadilla antes de Navidad sigue siendo una joya de premisa fantástica: el secuestro de Santa Claus por parte de una banda de monstruos que pretenden comandar la Navidad. Visualmente es acojonante, está rellena de canciones pegajosas y tiene una galería de secundarios tan brillante como para que todos y cada uno de ellos parezcan protagonistas en potencia de una película propia. Además, siempre es bonito recordar el momento en el que Disney financió una película donde un tierno infante recibe como regalo de Papá Noel una cabeza decapitada (una escena que aterró a los padres al rematar el tráiler oficial). Y la oportunidad perfecta para hacerse el interesante durante las sobremesas revelando que, en contra de la creencia popular, la película no la dirigió Tim Burton sino el virtuoso Henry Selick basándose en unos personajes imaginados por el primero. En realidad Selick creó una película que parecía burtonesta. Y Burton se limitó a visitar el set de rodaje en cinco ocasiones a lo largo de dos años.
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Yo vi de crio «La leyenda de Sleepy Hollow» y me pase ese fin de semana con unas pesadillas bien chungas. Curiosamente no me paso edo con «Taron y el caldero mágico» (o como una película para niños contiene uno de los finales más terroríficos posibles, ejercito de muertos vivientes incluido).
Y si bien hay dos estupendas pelis de John Carpenter, para mí la que más miedo da sigue siendo «Asalto a la comisaría del distrito 13». Eso sí, la elección de «Jóvenes y brujas» como peli recomendable deja mucho que desear. Ni punto de comparación y del año 2000 también es «Ginger Snaps» y es muchísimo mejor (y altamente recomendable).
Tim Roth+Peter Stormare:
Michael Smiley
Me ha gustado mucho, me apunto varias para ver y otras para revisionar. He echado de menos alguna referencia a Re-animator :-)