Son espacios fascinantes pero que pierden su razón de existir si no son llenados de agua, preferiblemente caliente. Sin ella, solo sirven para evitar que ese bicho que te hacía tanta gracia cuando era pequeño deje de mancharte la moqueta hasta que lo abandones, o para almacenar combustible en caso de que tu mundo se convierta en el de Mad Max. Con agua sirven para mucho más que para bañarse o amar, algo que demuestra esta lista de momentos estelares que quizás nunca habrían tenido lugar sin ellas. Voten por su favorito al final del artículo y ayudarán a proteger tan magno patrimonio universal del mazo de los despiadados transformadores de bañeras en duchas.
(La caja de voto se encuentra al final del artículo)
La inspiración de un músico

Se dice que Wagner tomaba largos baños perfumados con grandes cantidades de leche de iris (un extracto natural que suaviza la piel). El alemán solía insistir en que el agua se mantuviera muy caliente y sumamente perfumada para poder seguir oliéndola mientras trabajaba en su mesa de trabajo, siempre envuelto en extravagantes sedas y batines de pieles. En una carta que envió a una empresa de costura milanesas, el compositor explica el corte de «una prenda grácil para las veladas en casa» con minucioso detalle: «El corpiño tendrá el cuello elevado, con un fruncido de encaje y lazos; las mangas deben ser ajustadas; el ribete del vestido llevará un volante abollonado, del mismo tipo de seda, sin extensiones del corpiño a la cintura por la parte delantera; la falda debe ser muy amplia y con cola, y con un hermoso miriñaque y un lazo en la parte posterior, como los de delante…», detalla Wagner. A día de hoy son numerosas las becas de investigación sobre Wagner centradas en la erótica del compositor. Joachim Köchler, autor de Richard Wagner: el último titán, aporta un retrato fascinante de un compositor «que necesitaba un aura de feminidad para estimular sus sentidos». Volviendo al asunto de las bañeras, uno no puede evitar asociar esa «niebla lechosa del amanecer sobre el viejo Rhín» de los Nibelungos con los efluvios de esa leche de iris en la que se bañaba a diario.
Una cadena de asesinatos

El inglés George Joseph Smith se ganaba la vida engatusando a mujeres a las que acababa robando, e incluso asesinando. En 1910 contrajo matrimonio con Bessie Mundy sin mencionar el hecho de que ya estaba casado, y desapareció con el dinero de esta. Dos años más tarde se reencontraron por casualidad y volvieron a vivir juntos. Tras persuadirla de hacer testamento a su favor, Smith la acompañó al médico alegando que sufría de frecuentes ataques. Poco días después Bessie fue encontrada con una pastilla de jabón en la mano, y todo el mundo presumió que se habría caído de la bañera. Tras aquello, Smith se volvió a casar con otras dos mujeres que también serían encontradas muertas en el baño. Cuando el padre de una de ellas leyó sobre la misteriosa muerte de las demás avisó a la policía, y Smith fue juzgado por asesinato y sentenciado a muerte. Su única esposa legal y también la única que le sobrevivió testificó en un juicio que solo podía recordar una única vez en la que Smith se hubiese dado un baño.
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Creo recordar q Jim morrison murió también en una bañera en Paris
La bañera de Breaking Bad
y la escena del grande Lebowski, obligado a compartir la bañera con un zorrino o algo por el estilo? Pobre Dugo, no pegaba una.
La transformación en dragón alado del hada Melusina se producía en una bañera. Leyenda bellísima que narra los inicios míticos de la casa de Lusignan, reyes de Jerusalén durante las cruzadas.