
Ojo, viene con un montón de SPOILERS.
La cosa estaba así: los hermanos Matt y Ross Duffer se presentaron en 2016 con una Stranger Things muy competente que sabía embadurnarse con gracia en el fantástico ochentero, desde una tipografía que berreaba el nombre de Stephen King hasta un personaje que era como si a Carrie la hubiesen fraguado en Viaje alucinante al fondo de la mente, pasando por ese rebozado en el estilo Amblin. La empresa salió bien porque los Duffer Bros se montaron un monstruo de Frankenstein propio que a la hora de combinar los ingredientes demostraba personalidad, a diferencia de aquella Super 8 que básicamente era J. J. Abrams mirando por encima del hombro a Spielberg para copiarle el examen al tiempo que le acariciaba el lomo y le susurraba cochinadas.
Pero Stranger Things parecía una función de un solo truco y daba la impresión de ser una golosina cuyo sabor se diluiría si se optaba por seguir mascando. Una sensación que la segunda temporada se dio bastante prisa en confirmar al presentarse, solo quince meses después, luciendo mayor escala pero estirando una mitología que no daba para tanto y repitiendo tretas: lo de tirar de manualidades caseras para desenvolver la trama (algo muy spielbergiano) tuvo bastante gracia con ese abecedario a base de luces de Navidad durante la primera temporada, pero cuando en la secuela se dedicaron a hacer un mapa a base de garabatos, la idea del Art Attack fantástico se antojaba redundante por reutilizarse en el mismo escenario. Stranger Things 2 era más de lo mismo pero con menos salero y cuando intentó ser otra cosa cometió el pecado de hacerlo de la peor manera, utilizando de la forma más textual posible la triquiñuela narrativa de «meter al personaje en un bus» y cascándose un capítulo con punkis que parecía transcurrir en una dimensión paralela.
Pero, ignorando disimuladamente aquella excursión, la serie seguía resultando competente para los que la pillaban con ganas, aunque comenzaba a inducir bostezos en otra parte del público, aquellos que acabaron bajándose de sus Ochenta’s a la mitad de la segunda ronda o quienes la contemplaron por pura inercia. Quizás haber apostado por el formato de antología a lo American Horror Story le hubiese venido mejor, especialmente ahora que la propia American Horror presenta una nueva temporada que amenaza con acuchillar el año 1984, pero imaginar cosas que no han ocurrido ya entra en el campo minado de la fan fiction. Los propios Duffers debían de ser conscientes de cierto encallamiento con tantas prisas porque, a pesar de que fueron azuzados con el látigo parar acelerar el parto de la tercera criatura cuando la segunda aún no había sido presentada en sociedad, se han tomado un par de años para coser la nueva entrega.
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Resulta un auténtico misterio para mí el por qué del éxito de una serie que no cuenta absolutamente nada, se limita a que la niña ponga cara de estreñida para que le sangre la nariz y el niño mellado cecee, aderezado con las insufribles apariciones de la histérica y pésima actriz Winona Ryder. Homenajear no significa pinchar la lista de éxitos de los 80 y darle al random play. Por poner un ejemplo reciente, en la última y desafortunada temporada de GoT, el capítulo previo a la batalla contra los caminantes blancos era un gran homenaje al cine de John Ford, repleto de héroes íntegros sabedores de su trágico destino. Los Duffer deberían llamarse Bluffer, porque no han visto más que las 4 películas generacionales de los 80: unos auténticos vendedores de humo y crecepelo. No sé cuál es la peor serie de la historia (muchas candidatas) ni la mejor (quizá The Wire), pero de lo que no albergo ninguna duda es de cuál es la que ostenta el título de serie más sobrevalorada de la historia: sin duda, Stranger Things.
Menos mal que tú sí estás valorado justamente.
Podría dar más argumentos sobre por qué está sobrevalorada, aunque el carecer de argumento y ser un pastiche sea suficiente. Lo que parece a tenor de tu comentario es que perteneces a esa estirpe fanboy o fandom que no tolera que torpedeen su zona de confort criticando aquello que les gusta. Siento informarte que la realidad es otra cosa, no la mullida burbuja en la que se solazan quienes solo confrontan parabienes en foros y redes sociales.
Se veía de lejos que eras un fatuo pedorro que se cree lefa y no llega a agua de colonia, y esta farfolla demuestra que la valoración a primera vista era acertada. Por lo tanto: bien, valorado con acierto.
Veo que has aprovechado el curso básico CCC de Inmersión Escatológica. Ahora sube un peldaño más para el de Tolerar opiniones diferentes y No dejarse llevar por el algoritmo de Netflix.
Mucha pomposidad para ni siquiera haber caído en usar el otro adjetivo favorito de los engolados mindundis de internet que se creen machotes con el latiguito de su crítica: innecesaria. No valió la pena tanta pretenciosidad.
No sé si será ud consciente que es complicado aguantarse las ganas de mandarle a tomar viento directamente, tras semejante despliegue de sabelotodismo.
«Mirad qué cool que soy, que me gusta The Wire, vosotros no tenéis ni idea». Buena serie, pero créame que proclamar su amor por ella no le va a hacer automáticamente más cool.
Yo flipo con Leftovers mismamente pero entiendo que a mucha gente se le haga pesada. Y entiendo que otra gente alucine con Stranger things, que por otro lado me parece entretenida, a secas.
No sé en qué momento la gente decidió que era imprescindible dejar patente su vinagrismo y decirles a los demás que no tienen ni puta idea o que directamente tienen el gusto en el ojete.
Esas conclusiones de que «los demás no tienen ni puta idea» las sacas tú. No pongas en mi boca palabras que no he dicho. No te aguantes las ganas de nada y muéstrate como eres, descúbrenos tu esencia.
Yo flipé con las 2 primeras temporadas de Leftovers, la tercera me pareció infumable.
Cuando opino sobre Stranger Things, principalmente aludo a que no tiene guion y no cuenta nada más que un pastiche con la lista de los 80 de Spotify en modo random. Entiendo que eso les evoque a algunos un reflejo proustiano, a mí me parece una tomadura de pelo.
Sobre el episodio de GOT; «… repleto de héroes íntegros»
Héroes íntegros; Como si hubiese otra clase de héroes. El afán por adornar las palabras y llenarlo todo de adjetivos rimbombantes provoca que termine ud escribiendo tonterías de más.
Si fueras un poco más leído sabrías que los héroes tienen sombras y no siempre son íntegros. Sin ir más lejos, Nelson Mandela fue terrorista y Ghandi maltratador, por poner 2 ejemplos claros y consensuados de héroes (no) íntegros. Pero eso supondría un bagaje que sus ansias por dárselas de listo a cuenta de un epíteto desmienten.
Ha sido un breve pero entretenido intercambio, espero que no se hayan notado demasiado mis ganas de gresca. Le cedo el privilegio de tener la última palabra, pero haga el favor de no decepcionarme y déjeme extasiado en un mar de adjetivos.
Pero cómo es posible que le decepcione el season finale de Leftovers, por el amor de DIO.
Pues sí, me pareció muy decepcionante y falta de ideas: lo que en las 2 primeras me aterraba y emocionaba en la tercera me pareció un tratado new-age de la peor calaña coelhiana, qué le voy a hacer.
Viendo lo que te dicen por ahí, te lo voy a poner sencillo. La serie es divertida, muy divertida. Lo es para mucha gente, muchísima gente. Me pngo a bverla, me descojono, y me olvido de todo. Punto.
Pues yo me lo he pasado bien y me he entretenido, no pido más para un subproducto televisivo. Lo que no quita que también me lo pase bien de otra manera viendo Stalker de Tarkovsky por ejemplo.
Una vez más USA ha demostrado saber hacer cine/series con emoción, con argumento y con una historia convincente que atrae al espectador desde el primer momento. El cine/series españolas nunca jamás en la vida llegarán a ese nivel. Por eso la referencia en cuanto a series es USA, no España.
Discutible cuando menos. Si nos atenemos al ratio calidad/medios, los británicos son los mejores haciendo series baratas con calidad suprema. Los nórdicos tampoco les van a la zaga. En USA claro que se hacen series excelentes, pero comparando los medios de que disponen la calidad general es bastante baja. El año pasado se produjeron en USA más de 400 series, de las que aceptables no habrá ni un 10 %.
El año pasado se produjeron en USA más de 400 series, de las que aceptables no habrá ni un 10 %.
Perdón, se me va ha ido el dedo (maldita publicidad)
«El año pasado se produjeron en USA más de 400 series, de las que aceptables no habrá ni un 10 %» Con lo cual se cumple, una vez más, la ley de Sturgeon del 90%
Ya, pero en españa el porcentaje de series aceptables es del 0%. Y en USA el porcentaje de series aceptables es indudablemente más del 10%.
Un chiste para relajar el ambiente:
En un futuro no muy lejano, tras un holocausto nuclear, la humanidad y el mundo tal y como lo conocemos queda destruido. Solo sobreviven algunas especies más fuertes y mejor adaptadas a la nueva realidad.
Resulta que la cabra es una de ellas y un grupo consigue acceder al archivo cinematográfico de la Metro Holdwyn Mayer comenzando a zamparse los celuloides tras abrir sus latas contenedoras.
Una de ellas se estaba comiendo el rollo de la película «Lo que el viento se llevó» y su compañera le pregunta:
Qué ¿Te gusta esa película?
A lo que responde la primera:
Me gustó más el libro
Como dijo Billy Wilder, el espectador medio no es ni muy listo, ni muy tonto. Esta ùltima temporada nos ha tratado como si todos los que mirâbamos fuéramos tontos. Cada capîtulo es posibilista y tramposo, lleno de cosas inverosîmiles. El colmo es, quizâs, ver a un grupo de renacuajos entrar en una base secreta rusa en Estados Unidos, en plena guerra Frîa, y salir tan campantes por donde han entrado. Puede que al espectador de La Casa de Papel le parezca muy lôgico, pero a mî me parece un disparate.La primera temporada estuvo bien, y eso que a mî los 80 no me parecieron una gran década desde el punto de vista musical o cinematogrâfico, pero las otras dos son bastante malas. Por supuesto, solo es una opiniôn.
Para alguien que creció en los 80, y sin ánimo de dar la tabarra con el tema, la serie me tenía ganado en su primera temporada.
Siguió una segunda que bajó mucho el listón y empecé a plantearme lo de siempre. ¿Merecería la pena ver una tercera?. Totalmente de acuerdo en cuanto a lo prescindible de su viaje punk, salvo quizás ese momentazo, para mí, del viaje en bus al ritmo del Runaway de Bon Jovi, temazo de su primer lp y que he vuelto a escuchar en otras películas posteriores.
Y así llego a la tercera temporada, las orejas tiesas y las manos preparadas para un stop, seleccionar todo y suprimir, al más mínimo ¿cómo?. Sin embargo el resultado ha sido que me la comido con mucho gusto y placer. Para mí esta tercera temporada tiene todos los ingredientes necesarios para ser un gran entretenimiento, con ese Neverending brutal, tremendo regalo que elevó ese capítulo y la tercera temporada a los altares.
Que vayan pensando los hermanos en darle cierre y lo hagan lo más pronto posible. Entiendo de ese modo la petición, modo ironía, de Diego Cuevas de mandarlos al espacio exterior. No importa lo que tarden con el nuevo material, pero que lo hagan con esa intención. El riesgo es serio. Primero que los chavales en breve van a dejar de serlo y cada vez será más difícil buscarle argumentos a medida. Y segundo, permanecer con nombre propio en el mundillo de las series merced a dos muy buenas temporadas, de momento y a la espera de lo que hagan, o ser simplemente una serie más que no supo parar a tiempo.
Saludos
Caray… A mi me ha parecido muy mala. Malísima. Quiero decir, la primera temporada me gustó -como a todo el mundo- por lo evidente, por el tratado de ochenterismo ilustrado que te pone cara de emoji con corazones en los ojos y hace que te salten las emocionadas lágrimas como solo un buen cardado puede hacerlo. La segunda temporada ya fue el hostiazo y el momento en el que empiezas a decir «oye, no es tan buena, eh?», y esta tercera ha sido un despropósito, porfavor. El guión es lo más mediocre que me he calzado en mucho tiempo. Y claro, en el recuento final entre likes en las redes, camisetas del Primark, artículos y resto de bombo que se le da a la serie en comparación con su calidad, la conclusión es que está MUY sobrevalorada. No sé donde leía que esta temporada es un escaparate de merchandising y patrocinadores y ya. Nada más. Solo está hecha para hacer caja y punto. Quien ha salido ganando ha sido Coca-Cola, eso fijo.
Si hay algo por lo que no siento que verla haya sido una completa pérdida de tiempo es porque me ha hecho reflexionar mucho sobre cómo ha cambiado el concepto del terror en el cine en estos treinta y tantos años. Me ha sorprendido lo violenta que se pone por momentos (por ejemplo Nancy reventándole la cara a un tio con un extintor, wtf?) o lo normalizada que está la casquería y yo con estos pelos. Osea, para los crios de los 80 La Cosa de Carpenter era una peli de miedo muy bruta, una de esas que no podías ver hasta que no tuvieras algo que depilarte. Sin embargo ahora me sorprende cómo las criaturas de 11 o 12 año ven lo mismo tan risueños y acto seguido se compran una camiseta en Zara con la imagen del follamentes, o como se llame. Querido Diego Cuevas, un artículo sobre la evolución del miedo/terror, sobre cómo lo aceptamos y hasta dónde coño vamos a llegar y que derroche ese talentazo que tú tienes sería algo maravilloso!!.
Todo lo que usted dice es incorrecto.
Vi dos capítulos de la segunda temporada, y a mí ya no me engañáis con la tercera. Estoy de los ochenta hasta los cojones ya. Que sí, que los que entonces eramos niños somos los que ahora tenemos los dineros para consumir, pero la broma ya ha durado suficiente. ¡Dejen nuestra infancia en paz, por favor!
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