
IMPORTANTE: Este artículo incluye amplios spoilers de la primera temporada de Los Anillos de Poder. También incluye información conocida de la segunda temporada, fundamentalmente a través de los avances oficiales, pero se escribe antes su estreno.
Regresa a Prime Los Anillos de Poder, la serie más grande de la historia. Bueno, al menos, la más cara: 465 millones de dólares invirtió Amazon en la primera temporada, lo que eleva a unos sorprendentes 58 millones el coste de cada uno de sus ocho episodios. Por comparar, series muy caras, como Juego de Tronos, costaron unos 15 millones por episodio y en las últimas entregas de Stranger Things se llegaron a los 30. Eso sí, para esta segunda entrega, el presupuesto se ha reducido notablemente: unos 100 millones de dólares, es decir, unos «modestos» 13 millones por episodio.
¿Podrán los responsables del título no solo mantener su calidad, sino elevarse por encima de las críticas poco halagüeñas que recibió y así llevar el mundo de Tolkien a una nueva generación, como es su objetivo? La jefa de Amazon Studios, Jennifer Salke, responsable última del gasto, defendió el enorme presupuesto en su momento por la necesidad de «construir la infraestructura para cinco temporadas», cosa que el traslado a Reino Unido de buena parte de la producción de la segunda parece desmentir…
Nos queda poco para descubrir si la economía de escala funciona en las series del siglo XXI, así que resumamos el viaje que nos ha traído hasta aquí y afrontemos esta nueva etapa con toda la información disponible.
Edad a la venta, poco usada
A la notable cifra mencionada, tenemos que sumar los al menos 250 millones que fueron a parar a las arcas de Middle-Earth Enterprises en concepto de un conjunto muy acotado y notablemente complejo de derechos sobre la obra de Tolkien, que ya ha causado numerosos dolores de cabeza. Porque el origen de Los Anillos de Poder —o RoP, como a menudo aparece en redes sociales, por sus siglas inglesas— es tan terrenal que puede llegar a chocarnos: surge de una subasta que se abrió en 2017 para adquirir «derechos televisivos de la Segunda Edad». A esta subasta se presentaron muchos postores —Netflix, HBO— pero Amazon se llevó finalmente el gato al agua, al parecer por interés personal del mismo Jeff Bezos y su apuesta milmillonaria.
Quizá por eso resulta un tanto paradójico que se pusiera todo el proyecto en las manos de dos showrunners relativamente desconocidos: J. D. Payne y Patrick McKay. Al parecer, el compromiso de la pareja con el contenido, su disposición a crear historias originales y a trabajar estrechamente con la Tolkien State fueron decisivos en la elección.
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El tema del Canon en Tolkien ha sido y es peliagudo.
Existe un consenso generalizado entre sus estudiosos acerca de que solo lo escrito y publicado en vida del autor puede ser considerado canónico.
Esto nos reduce a cinco obras: «El Hobbit», «El Señor de los Anillos -y sus Apéndices-«, «Las Aventuras de Tom Bombadil», y «The Road ever goes on».
El resto son, perdón por la expresión, refritos de su hijo Christopher; muy interesantes, sin duda, sobre todo las historias de la Primera Edad.
En los escritos canónicos, apenas hay media docena de páginas que contengan algo sobre la Segunda Edad, sencillamente por que la Segunda Edad no le interesaba mucho a Tolkien. Era una bisagra entre la Primera y la Tercera, y la desarrolló muy poco.
JRR Tolkien era un escritor compulsivo y francamente desordenado, y escribió centenares de hojas reescribiendo una y otra vez las historias que tenía en su cabeza…por eso no hay un canon posterior a su muerte, porque no fue el autor el que fijó las historias definitivas, sino su hijo.
Al punto que hay un capítulo entero en «El Silmarillion» («La ruina de Doriath») enteramente escrito por él, y muchos en los que su mano (y la de su colaborador Gabriel Guy Kay) es claramente distinguible. Nunca fue negado este extremo, y, como es obvio, siembra poderosas dudas sobre las recopilaciones de «El Silmarillion» y «Los Cuentos Inconclusos».
Todo el resto de «La Historia de la Tierra Media» es la historia de la creación de un legendarium, y no puede ser tenida en cuenta, salvo que decidamos que es canónico un gigante malvado llamado Barbol o un Trancos que es un hobbit con pies de madera.
Si bien la serie a nivel visual no tiene nada que se le puedo objetar; a nivel narrativo si tiene mucho margen de mejora. Pero hago una acotación muy personal con respecto al tema de Los Pelosos. Y es que en el ultimo capitulo cuando el ¨Extraño¨ termina ayudando a Nori y su familia con las carretas, se atisba esa emoción que ya Peter Jackson había logrado con su trilogía original y era esa sensación de que están en el umbral de una gran aventura, de esas maravillas que ya una vez vimos en la gran pantalla y de que algo increíble nos espera, o como se diría ¨An Unexpected Journey¨… Esa imagen de ellos caminando hacia esa aventura inesperada es lo que, en mi humilde opinión, es lo que sentí leyendo el Hobbit o El señor de los Anillos, o en su momento cuando Frodo y Sam emprenden esa inolvidable marcha hacia su destino. Alli es donde la serie tiene un potencial ilimitado y de donde Tolkien es realmente infinito…
Para conocer ‘todo Tolkien’ hay que hacer una carrera de cinco años y luego una tesis. Hay quien disfruta con eso, me parece bien, lo mismo que yo lo hago con otras temáticas. Dicho esto, la serie me aburrió, y es lo peor que se le puede decir a un contenido que creo pretende otra cosa. No hablamos de esa película que nadie ha visto y que es la mejor de todos los tiempos -‘Jeanne Dielman’- sino de un espectáculo visual con multitud de personajes e historias. Quizás el peso de las películas de Peter Jackson haga de lastre, pero me considero suficentemente cinéfilo para dar mi opinión no caprichosa. Ah, y por supuesto que veré la segunda temporada también jajajajaja
Bien. Nos ofrece usted su gusto particular, totalmente licíto y respetable.
A usted le aburre esta serie y a usted «Jeanne Dielman 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles» le parece la mejor película de todos los tiempos (sí, la conozco. Sí, también conozco la encuesta de Sight&Sound).
A la postre, todo es cuestión de gustos. Personalmente, pasar casi tres horas y media sentado viendo pasar la vida cotidiana de una mujer, cuya vida cotidiana no me interesa nada, se acerca mucho al tedio más absoluto.
Pero es cuestión de gustos. Y no creo que el debate deba centrarse en qué nos gusta o no deja de gustar, porque eso es muy subjetivo.
Quizás no lo me he explicado bien. Yo no he dicho que me gustara Jeanne Dielman, ya que no la he visto ni creo que lo haga, solo comentaba que es la nueva película mejor de todos los tiempos, como en su día lo fueron Ciudadano Kane o Vértigo. Esto lo único que demuestra es que el cine, como la vida, es cambiante, que los gustos no son inamovibles ni impuestos (obviemos las campañas agresivas de marketing), y que siempre habrá obras maestras injustamente olvidadas y mediocridades sobrevaloradas.
Entiendo, y le ruego me disculpe por el malentendido. Sin duda estoy de acuerdo con usted en que siempre hay de todo… recuerdo que en 1982 críticos y público recibieron con absoluta indiferencia, cuando no con crítico ánimo, una peliculilla llamada «Blade Runner»…
Por eso yo nunca hago caso a los comentarios tipo «a mí…(me gusta, me aburre, no me gusta, etc etc)»
En cuestión de entretenimiento, lo bueno es lo que te entretiene.
No pasa nada hombre. De todas formas este apartado de comentarios, como su propio nombre indica, es para que cada uno -con educación y respeto por la opinión ajena- diga lo que opina sobre lo que versa el artículo. Diré, en todo caso, que mi crícita iba sobre la serie de tv, nunca sobre el universo Tolkien, que es apasionante. En cuanto a Blade Runner, la considero una obra maestra desde que la vi de estreno en 1982 en el cine Rialto de Sevilla, que con los años fue un supermercado, lo que confirma que el cine ya no es lo que era. The last picture show.
Quizás el problema sea el tono y algunos personajes. Me gusta mucho la idea de lo que pasa en las tierras del Sur: regreso de los orcos, Adar, atracción por Sauron entre los humanos, mujer atraida por elfo y viceversa. Lo que no me gusta es lo poco desarrollado de todo eso: los humanos no parecen tener una cultura propia y se supone que llevan siglos ahí, el galán elfo es esquemático, no se entiende por qué algún humano puede estar del lado de Sauron.
Lo de los Pelosos multicolores tiene un problema técnico. Si no son racistas ni practican el apartheid, ¿por qué un grupo pequeño y cerrado tiene gente de distintos colores? ¿un mago poderoso? ¿la reproducción sexual no funciona igual en la Tierra Media?
Durin y Elrond me parecieron muy infantiles. Casi el equipo cómico.
Y lo de Galadriel es la mayor apuesta y creo salió mal. Se supone que tiene miles de años, que estuvo en Valinor y que es una sabia y una líder. Dejando a un lado la estrella de Fêanor en su coraza, creo que hacerla una guerrera impulsiva, algo desorientada y sobre todo «juvenil» es un problema conceptual que no se va a poder arreglar.
Mención aparte para la tacañería con Númenor: la plaza de mi pueblo es más grande y cabe más gente, sus calles parecen las de una ciudad medieval de serie barata y su complejidad social, la de un libro de Dragonlance. Si costó millones de dólares…
En resumen: «no ser como Tolkien dijo» no es necesariamente un defecto, pero en varios casos sí lo es. Espero más desarrollo de los personajes y que se note más la plata gastada. Seguramentw veré la segunda temporada.
«Lo de los Pelosos multicolores tiene un problema técnico. Si no son racistas ni practican el apartheid, ¿por qué un grupo pequeño y cerrado tiene gente de distintos colores? ¿un mago poderoso? ¿la reproducción sexual no funciona igual en la Tierra Media?»
Es que una sociedad cazadora recolectora practicando el racismo o el apartheid es lo inverosímil. La respuesta debe ser que no son los únicos grupos de protohobbits. Pero vamos, que con esa condición esencialista e inmovilista que tenía Tolkien de las culturas, puede ser cualquier cosa. Porque el problema sería querer llevar su concepción a la realidad.
Curiosamente, Tolkien tuvo muchos problemas con lo de la reproducción en la Tierra Media. Era consciente de que dos especies tan diferentes como Elfos y Humanos no deberían haber sido fértiles.
También se había dado cuenta de que los orcos deberían tener algún tipo de actividad reproductora, ya que era imposible que todos los que poblaban la Tierra Media en la Tercera Edad fueran los mismos que creó Melkor en un principio.
De hecho, en los Cuentos Inconclusos se señala que «se reproducían como los Hijos de Ilúvatar».
Pese a su voluntad cosmogónica, Tolkien sabía que no podía rellenar todos los huecos: ¿Crecian los elfos al mismo ritmo que los Hombres? ¿El período de gestación entre los elfos era el mismo que entre los humanos? ¿Tenían los mismos órganos reproductores? ¿Porqué las uniones entre elfos y humanos eran fértiles? Y etc etc etc.
Por eso es absurdo enfadarse porque una adaptación muestra una interpretación del Universo tolkiniano que el propio Tolkien nunca llegó a desarrollar.
El detalle es que Tolkien no se imaginó tribus pequeñas de protohobbits multicolores, se imaginó tribus con algo de diferencias de color entre ellas y no tantas dentro. El cine y la televisión estadounidense de fantasía e incluso de supuesta historicidad caen mucho en eso: aldea remota de 50 o 100 personas sin contacto con el exterior en que al mismo tiempo no hay indicios de racismo y unos son bastante claros, otros son bastante oscuros negros, unos cuantos tienen ojos rasgados y no se ve nadie o casi nadie con el aspecto que debería ser mayoritario en un sitio así. Extrapolan los colores de una sociedad racista de millones a la aldea hobbit, pero con esos números y sin racismo ni contacto, esa diversidad y la falta de mezcla son absurdas.
La serie es HORRIBLE.
Ante comentario tan cabal y razonado, ¿qué cabe argumentar?…
Haters always hate.
El de vos también es un argumento profundo y complejo, además se escribe; «haters gonna hate».
Es horrible e infantil a partes iguales, y una desvergüenza a la memoria de Tolkien y su obra.
Se ve que usted no es muy aficionado a la ironía. No importa, tiene cura.
Nota: «Haters always hate» es una expresión informal y coloquial, en un inglés tan perfecto como la que usted cita.
Es como si yo digo «Para gustos hizo Dios los colores» y viene usted detrás a decirme que está mal, y que es «Para gustos, colores».
No te enfadés, flaco. Seguro que sos un buen tipo.
Me gusto la primera y voy a disfrutar de la segunda. A los q no os gusto, pues no la veais, hay una oferta inmensa de contenido audiovisual, mi experiencia como gamer me dice q muchos la volvereis a ver y os volvereis a quejar, lo q es extremadamente ridiculo. Sobre la memoria de Tolkien, estoy con el autor del articulo.
La serie tiene múltiples problemas, algunos relacionados con el supuesto «canon» (concepto complicado, efectivamente) y otros con su misma factura, pero se ha hablado mucho ya de todo ello, y además en parte hay cuestiones de gusto personal, en las que no tiene mucho sentido entrar.
Lo que sí quería mencionar es la referencia a que Tolkien hubiera visto con agrado las adaptaciones actuales de su obra.
En sus Cartas queda claro que rechazaba de forma vehemente cualquier adaptación que se alejara mínimamente de su visión (salvo casos excepcionales, como el de Tom Bombadil, cuya edición entendía). De hecho, sus constantes reescrituras eran un ejemplo de su insatisfacción y su búsqueda de la obra perfecta. Incluso la adaptación de la BBC del 55 recibió sus críticas aceradas, y era mucho más respetuosa con el material original que todo lo que se ha hecho últimamente.
Pero bueno, como se suele decir, el autor está muerto, y lo que él pudiera o no opinar nos tiene que importar bastante poco; somos nosotros los que juzgamos ahora.
En cualquier caso, muy interesante artículo, muchas gracias.
Tiene usted toda la razón.
A JRR le desagradaba profundamente cualquier tipo de plasmación de sus personajes que no fuera exactamente la suya…si hasta tuvo problemas con los ilustradores. Es factible que ni siquiera hubiera gustado de ilustraciones como las de Alan Lee, por ejemplo.
Christopher Tolkien expresó muy gráficamente la opinión que tenía (y que sería coincidente con la de su padre) sobre la trilogía cinematográfica de Jackson, y no precisamente en amables palabras.
Aunque hay registrada alguna anécdota en contrario, como por ejemplo, cuando fue invitado a asistir a una representación teatralizada de «El Hobbit» y encontró «gracioso» que se cambiara al Rey trasgo por una Reina trasgo.
Siempre afirmo que quienes deseen 100%Tolkien puro y sin refinar, deben refugiarse en sus escritos.
Las películas,. series, comics, etc solo son adaptaciones llevadas a cabo por un adaptador cuyo gusto e interpretación puede coincidir más o menos (o nada) con el nuestro.
Cuando alguien me dice que esta serie «tiene problemas con el canon», yo le pregunto ¿acaso la trilogía de Jackson no los tenía también? ¿Y la película rotoscópica de Bakshi? No hablemos de la trilogía jacksoniana de «El Hobbit» cuyo parecido con la obra original es pura coincidencia.
Lo mismo ocurre con la serie «Los Anillos de Poder» y ocurrirá con la pelicula «La Guerra de los Rohirrim».
A la postre todo se reduce a una sencilla dicotomía: si te gusta, disfruta con ello. Si no te gusta, olvidalo.
Amén.
Es un fan fiction qué se toma más libertades porque se debe a entretener. Mi relación es ambivalente, vi el primer episodio de la segunda y al rato estaba mirando el móvil. Tres días más tarde le di una segunda oportunidad y mejoró. ¿Sí el momento en que la veo incide en mi percepción cómo voy a ser tan categórico como algunas de las críticas que leo?
Es que yo estoy convencido de que el derecho más estricto de un novelista es el de inventar, y el de un lector, el de interpretar y rellenar los huecos que el autor (inevitablemente) deja en su obra.
Aun cuando Tolkien es ciertamente descriptivo, no es de esos autores que describen hasta el último pelo de la barba del Enano que afilaba el hacha de Durin…
De los Rohirrim, por ejemplo, se dice que eran hermosos, pero la hermosura es muy subjetiva y puede ser interpretada por el lector.
Nunca vas a encontrar la adaptación perfecta, salvo que lo hagas tú: fue lo que hizo Bakshi, lo que hizo Jackson y lo que ahora hace Amazon.
He visto el resumen de la 1ª temporada y me ha costado aguantarlo. Empieza la segunda. 3 minutos, «asesinato». Corto. Lo siento, no le paso nada más.
Tiene usted todo el derecho. No le gustan los asesinatos, es comprensible. Yo dejé de ver «Juego de Tronos» debido a que no me gustaban tantas muertes (Y lo dejé en el segundo capítulo de la 1° Temporada).
Pero no por eso afirmo categóricamente que JDT es horrible y malísima, ni me infatué de justa cólera al ver a unas cuantas mujeres empoderadas, ni se me ocurrió vestirme con el hábito de defensor del Lore de Martin, etc etc etc
Sencillamente, a mí no me gustó. A otros sí.
Ellos disfrutaron con la serie y yo me busqué otras cosas.
Y no pasa nada.
Al que le guste pues que la disfrute por que en los gustos no vamos a entrar, millones de moscas no pueden estar equivocadas,no? Pero no resiste un análisis crítico audovisual mínimo.La serie peca de lo mismo que gran cantidad de producciones audiovisuales actuales, guiones muy mal escritos.Parece que los guionistas actuales leen poca narrativa. La segunda temporada repite errores de la primera, frases que quieren parecer poéticas y grandilocuentes y suenan ridículas (algo que puede ser también por causa de unas interpretaciones deficientes), incoherencias en el texto, en las unidades de espacio y tiempo, en fin es que son tantas cosas. Desde luego es una pena por que se nota el músculo económico y visualmente (salvo momentos de vergüenza ajena) brilla notablemente. Del legendarium de Tolkien no menciono nada, puedo hasta estar de acuerdo con lo de que sea algo vivo y se amplíe ( recuerdo el juego de rol de los 90 con multitud de suplementos que hacían más y más grande la Tierra Media, no le perdían el respeto y no renunciaban a contar nuevas cosas) pero tampoco parece que las decisiones que han tomado hasta ahora mejoren en nada lo ya escrito o bosquejado por Tolkien. Creo que se equivocan en el tono y en querer tratar a todas las razas como algo uniforme con sensibilidades similares a las de los humanos. Esta «humanización» de elfos, enanos y hobbits (hasta de los orcos) me parece un fallo también que lastra la narrativa. Luego habría más cosas que analizar, no sé hasta qué punto el hecho de que la obra de Tolkien tenga un poso católico reconocido y que esta gente sean mormones no tenga algo que ver en la visión que quieren aportar de la obra. A mi me da bastante pena por que pienso en lo que podría haber sido y lo que (de momento) es, y veo una ocasión desperdiciada.
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