Hay parejas que tenemos indeleblemente grabadas en nuestra mente. Durante mucho tiempo, Olga Viza y Matías Prats formaron una de ellas, pero hay mucho más que no se conoce de esta barcelonesa que se encontró con el periodismo deportivo por casualidad y ya no pudo dejarlo del todo. Ha ejercido casi todas las ramas de la profesión y aún considera que le queda mucho que ofrecer. En la Casa Encendida, sólo un par de pisos por encima de retratos de Lenin momificado y Stalin acariciando niños con ojos golosos, recuerda a Seve y rememora su fascinación por Kaspárov. Y por fin encontramos un culé confeso que, con sinceridad y sin falsa cortesía, se atreve a hablar bien de Eduardo Inda. En ese momento esperamos con temor que las fuerzas del orden derriben la puerta de un zapatazo y se lleven a Viza a un correccional por apartarse de la corriente imperante; pero nada de eso ocurre y, por el momento, podemos seguir charlando tranquilamente.
¿Por qué empezaste a dedicarte al periodismo deportivo? Hoy en día no es raro que una mujer se dedique a ello, pero hace treinta años no era tan común.
Por casualidad. Estando en la facultad, mi compañero de pupitre, Lluís Remolí, que trabajaba en Televisión Española en Miramar en el programa Polideportivo, me dijo: “hace falta una persona en el programa, se lo voy a decir al director. Ven esta misma tarde”. No le hice caso, por aquel entonces diría que el 80 por ciento de la clase queríamos ser corresponsales de guerra. Lluís inisitió y esa segunda vez sí me presenté. Era un 28 de diciembre. Nunca se me había pasado por la cabeza hacer periodismo deportivo, esa es la verdad.
¿Consideras que has tenido más dificultades de lo normal por haber sido mujer?
En absoluto. Supongo que depende de la gente con la que te encuentras, y yo tuve suerte. Miramar era una gran escuela de periodismo deportivo, de programas deportivos; había una mezcla de gente muy veterana y de gente joven, todos de mente abierta. De hecho yo no fui la primera mujer que pisó esa redacción de Barcelona. Cuando llegué había dos mujeres —Rosa María Garriga y Teresa Aranda, en Madrid Mari Carmen Izquierdo y Maria Antonia Martinez—. A los pocos meses me enviaron a hacer reportajes del mundial de Fórmula Uno. Mercedes Milá había cubierto la F1 y las motos durante mucho tiempo, había dejado su sello y acostumbrado a los pilotos a ver una periodista en los circuitos y en el Paddock. Me trataron muy bien, no tuve más dificultad que cualquier otro periodista hasta que me detuvo Ecclestone.
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Buena entrevista
Un único pero, Olga… holliganismos y filias aparte…
Las ceremonias de Pekin fueron una pasada de todo, con todas las letras. Barcelona 92 fue un paso adelante en el asunto. Lo de Pekin fue lo que hoy se denominaría 2.0 o algo así.
Gracias, Olga, y sobre todo gracias Fernando. Un placer leeros.
Tiene gracia que hable de sectarismo. Dejé de escuchar Radio Nacional precisamente por su ridículo sectarismo.
Empecé a leer con recelo a este colaborador pero con el tiempo me ha convencido plenamente.
Creo que es un as de las entrevistas, un renacentista del siglo XXI (gastronomía, literatura, deportes…)
Por cierto, ¿para cuándo ese artículo sobre Christopher Wren?
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la mejor periodista deportiva y luego informativos, debería volver a tv!!