Ciencias

Juego de bacterias

Bacterias
Hormigas rojas usan sus cuerpos para tender un puente entre dos hojas. Fotografía: Freepik. bacterias

Hay muchas maneras de tener suerte. A veces, la buena o mala suerte es una cuestión de azar ciego, como cuando encuentras cincuenta euros en la calle, o cuando eres alcanzado por un relámpago. Otros tipos de suerte requieren algún esfuerzo por nuestra parte. No puedes ganar la lotería si no compras el billete. No puedes descubrir accidentalmente la penicilina si no has pasado algunos cientos de jornadas en el laboratorio de investigación. Pasteur dijo que la suerte favorece a la mente preparada. Lo que quiso decir es que, en muchos casos, tienes que hacer un esfuerzo físico, mental y a veces económico para visitar los lugares donde la suerte puede encontrarte. En otros, claro, ya se encarga alguien de ponerte en el camino de la fortuna.

Aun así, todo esto sugiere que, en algunas situaciones, hay cosas que tienes que hacer para exponerte a la serendipia. Pero ¿cuál es la forma correcta de hacerlo? Algunas cosas, como jugar a la lotería, te expondrán a sucesos de azar, pero, en promedio, no vale la pena hacerlas. Otras actividades, como la exploración espacial, pueden implicar demasiado riesgo para que una persona las lleve a cabo, pero tal vez podrían grupos de personas motivadas.

Cuando pienso en la casualidad, la fortuna o el azar, siempre he encontrado útil echar un vistazo a cómo la enfrentan en el mundo natural. En muchos sentidos, los humanos hemos purgado todo tipo de riesgos de nuestra vida cotidiana mediante una ingeniosa innovación tecnológica, mientras que otras especies animales siguen enfrentándose al riesgo de inanición, de muerte o de reproducción de una forma mucho más cruda y dramática, revelándonos así, con sus comportamientos, la naturaleza del azar de una forma mucho más cruda. La sofisticación que los animales muestran en el manejo de estos sucesos es estimulante, aunque quizá no se descubra de forma tan inmediata como la igualmente fabulosa belleza física de muchos, o su elegante forma de moverse.

La mayoría de los organismos sufrimos variaciones y sucesos impredecibles en nuestro ambiente a lo largo de nuestras vidas. Desde sucesos obvios como una plaga, que nos obliga a desplazarnos o buscar otras formas de producir un recurso, o el ataque de un depredador, que activa una serie de respuestas fisiológicas, hasta sucesos más sutiles, como olvidarnos el agua cuando salimos a pasear durante horas en un día soleado; o cuando nos han invitado al cumpleaños de un familiar en el que nos obligan a atiborrarnos de tarta de chocolate y de pronto nuestro cuerpo no tiene muy claro cómo lidiar con tal exceso de energía. Todos los días tenemos que enfrentarnos a distintas variaciones y sucesos impredecibles. Lidiar con imprevistos debería estar en cualquier buena lista de tareas.

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Un comentario

  1. Enhorabuena por el artículo, me ha encantado

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