Arte y Letras

El lector no existe

El lector no existeUna revista en blanco y negro que publica entrevistas muy largas. Yo llevaría unos cinco años en Madrid, empezaba a estabilizarme como corresponsal en España de medios franceses tras formarme como periodista y dar saltos de pulgas de redacción española en redacción francesa, según se liberaban puestos, se abrían medios y se despedían plantillas. Esa es la definición que me vino a la cabeza cuando empezaron a llegarme enlaces a los artículos de Jot Down. No eran términos especialmente halagadores. Eran, en parte, injustos. Para empezar, porque para tener la seguridad y honestidad suficientes para calificar una publicación, hay que haberle dedicado un poco de lectura. Y para leer entrevistas tan largas, hay que tener un mínimo de interés como lector. Acusar, entonces, a una revista de publicar textos demasiados largos, pero volver a leerla con asiduidad es una contradicción. O es masoquismo, que no digo que no. El caso es que encontré entrevistas que me retuvieron lo suficiente para que me quedase a leerlas. Empecé con lo fácil: gente de mi sector, a los que me gusta leer, que habla de temas que conozco. Recuerdo una a Enric González, que leí con avidez; devoré otra a Soledad Gallego-Díaz… Profesionales a los que admiras por su trabajo y su forma de explicarlo y que tiene esa capacidad de expresar claramente ideas que tú no sospechabas siquiera que, confusamente, ya compartías en secreto.

Las leí enteras, sí, pero, oigan, eran largas. A mí las entrevistas largas siempre me han parecido de entrevistadores perezosos o cobardes. No puedo dar clases de teoría del periodismo, porque no lo he estudiado —en Francia no existe la carrera de Periodismo, uno estudia algo en concreto y luego intenta que lo cojan en un máster de Periodismo o, en su defecto, en una redacción—. Pero, por lo que he podido observar en quince años de práctica profesional, mi definición mínima del periodismo sería un conjunto de técnicas que se aplican para describir la realidad inmediata. Una realidad que, si puedes, es bueno que hayas estudiado, aunque sea desde un enfoque parcial o parcelario. Yo estudié Ciencias Políticas en Francia e hice un máster de Periodismo en España, que en un año te enseña lo suficiente como para que entiendas lo que te cuentan y cuentes para que te entiendan. «Escuchar, ver y contar. Mathieu, hacemos un oficio de gilipollas», me dijo una vez uno de los periodistas menos gilipollas que he podido conocer. Guy Sitbon, que nació en una familia judía de Túnez, soñó con trabajar para el deportivo L’Équipe, acabó cubriendo toda la descolonización del Magreb para las mejores publicaciones y edificó una fortuna con revistas de erotismo epistolar.

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2 comentarios

  1. A mí lo que más me gusta de este medio es precisamente la extensión de sus entrevistas y artículos. Estaré atento a cuando salga la entrevista

  2. Xoan Bóveda

    Como suele suceder, el autor tiene una concepción muy sublime de su oficio de periodista. «Yo, desde dentro, he visto muy pocos casos de censura o autocensura». Pues desde fuera, nuestro concepto de periodista en 2021 es la de alguien que escribe para que no se le enfaden los de arriba; porque si lo hacen, el periodista se llevará su orgullo no a otra redacción, como ha tenido la suerte de hacer este hombre, sino a la cola del paro, o algo peor: a montar un blog con la vana ilusión de que alguien le pague por ello. Y el lector sí existe, me temo: es el que compra o no compra las publicaciones, es el que paga o no las suscripciones a los muros de pago, es el que no existe en la cabeza del periodista pero sí en la de quien le paga. Que hay muchas facturas que abonar y, cada vez, menos empleos periodísticos de los que cobrar.

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