
Cuesta sacar de casa a Cecilia Roth. La gran actriz argentina, con dos premios Goya en España, ha recibido ya la primera dosis de Sputnik, la vacuna rusa contra la covid. Mientras espera la segunda, minimiza riesgos. La pandemia remite en los países donde la vacunación está avanzada, pero cuando se hace esta entrevista, a mediados de mayo, Buenos Aires sufre una devastadora segunda oleada, faltan vacunas y en los hospitales se roza el lleno absoluto. Roth no recibe en su apartamento y no desea realizar la entrevista en un espacio cerrado. Finalmente opta por la terraza del Museo Evita, un lugar frecuentado por gente que, a juzgar por la ropa, el peinado y el acento, debe de sentir muy poca simpatía por la mítica segunda esposa de Juan Domingo Perón.
Cecilia Roth llega con un ligero retraso, oculta tras dos mascarillas. Se desprende de ellas a condición de que el fotógrafo y el entrevistador sigan con la boca y la nariz cubiertas y se mantengan a cierta distancia. Ella sí es peronista y admiradora declarada de Cristina Fernández de Kirchner, pero su popularidad traspasa fronteras políticas. Una señora de otra mesa no puede contenerse y se acerca para expresarle su admiración, que la actriz agradece con una sonrisa.
Usted estaba empezando su carrera cinematográfica cuando, en 1976, tuvo que exiliarse a España. ¿Qué sintió al irse?
En realidad, estábamos convencidos todos, mis padres, mi hermano [el músico Ariel Rot] y yo, que nos íbamos por poco tiempo. Según mi padre, se trataba simplemente de un año sabático. No éramos conscientes de que las cosas iban a ser tan terribles después del golpe militar. Lo que aceleró nuestra marcha fue algo que le ocurrió a mi hermano. Ariel y su amigo Alejo Stivel habían acudido a un concierto de rock y volvían a casa cuando los sacaron del taxi y los llevaron a comisaría. Tenían quince años y llevaban el pelo largo. A los militares no les gustaban los roqueros. Ni los peronistas, ni los comunistas, ni los homosexuales, ni los jóvenes. Los tuvieron separados mientras los interrogaban, para ver si respondían lo mismo. Ariel luego contaba: «Yo tenía mucho miedo de que Alejo mintiera». Después de varias horas, el comisario les dijo: «Tienen un minuto para salir corriendo». Esa era usualmente la frase previa a dispararte por la espalda. Mi hermano no lo sabía. Nadie les disparó. Ariel llegó a casa a las siete de la mañana. Mi padre desayunaba tranquilamente, convencido de que Ariel dormía en su habitación. En cuanto Ariel explicó lo ocurrido, mi padre anunció que nos íbamos.
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No fue muy astuto poner al principio que esta señora es admiradora de Cristina Fernández. Se me fueron las ganas de seguir leyendo.
Pero si lo fuera de Hitler, Ayuso o Ramiro Ledesma bien, ¿no? Ahí a tope.
jajaaja ya estamos… que mania por tratar a un actor o artista mejor o peor por como es o por su ideologia….
ha visto desmontando a harry’? se puede triunfar en la vida y el arte?
jajajaja, saludos rafa
Entrevista que sabe a poco… una pena. Alguien que ha vivido tanto y con una carrera tan interesante, te deja mal sabor de boca. Sera el coronavirus… (las opiniones políticas de muchos artistas son las que son, no hay que darle muchas vueltas)
Exacto, las ideas políticas no aportan nada, pero de su trabajo ha hablado muy poco; era mi mito sexy de principios de los 80s. De hecho, si no recuerdo mal, su personaje en «Laberinto de pasiones» se llamaba Sexylia,
Si, Asi es. para mi, señor de 63 casi años, era una mezcla de mito erotico y excelente actriz, que lo es, o era. Ademas el acento argentino, en una mujer, es muy sensual. En un hombre, me cansa. La entrevista se queda muy, muy corta. Cuando leia habitualmente Jot Down (hace mas de 15, 20 años? muchas entrevistas se me hacian muy largas aunque fuesen interesantes; que lo eran casi siempre. Ultimamente las veces que he entrado en Jot Down, me ha parecido que ha decaído mucho. Como casi toda la prensa escrita o digital. , que incluso tiene numerosas, o digamos, algunas, erratas. Cosa asombrosa. Aun asi me ha agradado saber algo de Cecilia Roth. Magnifica actriz…y que guapa era o es, no ?