Arte y Letras Literatura

JT Leroy: sexo, mentiras y llamadas telefónicas

Kristen Stewart como JT Leroy en Jeremiah Terminator LeRoy, 2018. Imagen Youplanet Pictures.
Kristen Stewart como JT Leroy en Jeremiah Terminator LeRoy, 2018. Imagen: Youplanet Pictures.

Laura Albert, una niña de trece años, llama a un teléfono de atención al paciente. Necesita que alguien la escuche. Hay en ella un gran dolor; sin embargo, la historia que cuenta no es exactamente la suya. Haciéndose pasar por un chico, habla de malos tratos y conductas sexuales inapropiadas. Desde que sus padres se separaron, la convivencia con su madre y sus sucesivas parejas es prácticamente imposible. Ese día aprende lo gratificante que es que te presten atención. También lo adictivo que es fingir ser otra persona.

Lo había probado un poco antes, cuando se hizo pasar por una niña sueca, Katrin, para intentar enamorar a Ray. Como creía que con su físico era imposible que pudiera gustarle, le envió una foto de una niña rubia con ojos azules que encontró en uno de los anuarios del instituto. Cuando ya no hubo forma de darle más largas a Ray, que quería ver con sus propios ojos a esa niña con acento extraño que lo llamaba por teléfono todos los días, Laura se vio obligada a liquidarla de forma fulminante. En décimas de segundo Katrin fallecía de un cáncer terminal que acababa de contraer. Esta muerte ficticia, de la que se tiene conocimiento por un artículo de Nancy Rommelmann publicado en LA Weekly, causó una tremenda conmoción en Brooklyn Heights, el barrio neoyorquino donde siempre había vivido con sus padres. Las cosas se complicaron cuando estos se separaron. Tras un ingreso psiquiátrico decidieron llevarla a un centro de acogida para niños con problemas, para ello tuvieron que renunciar a la custodia. En la práctica, aquello significó el fin de la familia.

Muchos años después, ya pasados los treinta, Laura se hace llamar Letisha. Anda justa de dinero y trabaja en una línea erótica para poder pagar el alquiler. Sus clientes fantasean con cosas como ser asados vivos para posteriormente ser devorados por un par de chicas en el ágape de la parroquia1. Un día, cansada de representar un papel auxiliar en la fantasía de otro, decide asumir el rol protagonista, para ello llama a la Child Crisis Service Line. En la guía pone que atienden a niños y adolescentes las veinticuatro horas del día. Al otro lado de la línea, el doctor Terrence Owens escucha atento la historia de ese joven trans que dice tener trece años, vivir en la calle y ejercer la prostitución. El chico, que se hace llamar Terminator, y, más tarde, Jeremiah, Jeremy o simplemente JT, afirma ser también drogadicto y seropositivo. El psicólogo consigue enganchar con él y se ofrece a tratarlo por vía telefónica. No tarda en recomendarle que escriba su historia como terapia. Con la tendencia a la teatralización que lo caracteriza, JT equipara la escritura con una forma de autolesión. Escribir es como hacerse cortes o quemaduras, una forma de dar salida a su dolor: «Es muy doloroso y tengo la sensación de que estoy cogiendo una cuchilla y me estoy cortando en rebanadas. […] Es mi sangre manando y va a salir de mí de una manera u otra. Así que si no sale con la escritura voy a hacer otra cosa y no va a ser bonito»2.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

Un comentario

  1. Agustin Serrano

    Con mucho gusto he participado en la enriquecedora ilusión sostenida por este artículo. Es más, basándome en mi desconocimiento, aún no tengo claro qué es real en él y qué no.

    Ha sido un estriptis absorbente.

    Palabra de espectador.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*