
Viene de «Bridgerton: tacitas en la ucronía (1)»
Te doy mi corazón audiencia
En Hollywood siempre ha existido la idea de que los productos orientados a consumo femenino son menos rentables que los que se preparan explícitamente para el masculino. La idea es que las mujeres siempre consumirán, más o menos, algo destinado a hombres, pero esto nunca pasará a la inversa. Sin embargo, en Estados Unidos, un 18 % de los lectores de novela romántica son hombres, un género que, además, ha experimentado crecimientos de en torno al 50 % en los últimos años. El éxito de Los Bridgerton es a la vez un ejemplo de esta «burbuja del romanticismo» y un refuerzo para la misma.
Durante las tres primeras semanas del estreno de sus temporadas, la serie ha ocupado consistentemente el primer puesto en cerca de un centenar de países. La primera temporada, además, catapultó a su protagonista masculino, el hasta ese momento poco relevante Regé-Jean Page, a las apuestas para encarnar el próximo James Bond. —Su abandono de la serie, sin embargo, no le ha reportado el éxito que esperaba—. Maravillosamente divertida, brillante, suntuosa… Por una vez, la crítica avaló el gusto del público y la consagró como el prototipo para las series de época británicas… en las que, además, los personajes racializados participaban sin ser sirvientes o esclavos.
La repercusión cultural también fue enorme. Por ejemplo, una de las escenas —en la que Daphne fuerza a Simon a eyacular en su interior para forzar su embarazo— aún resulta polémica, al representar un acto sexual no consentido, sufrido en esta ocasión por un varón. Aunque no se abordó en su momento, en posteriores entregas y muy en especial en la tercera, el consentimiento se ha llevado a un primer plano en todas las relaciones que se han mostrado.
En la segunda temporada, estrenada en marzo de 2022 se adaptó El vizconde que me amó, uno de los títulos más queridos para las lectoras. Descontada la sorpresa inicial, la recepción fue ligeramente más tibia entre los fans, aunque todas las críticas apuntan a que las dinámicas en la relación entre Anthony y Kate resultan más inteligentes y emocionalmente complejas que las equivalentes de la temporada previa, suscribiendo un fenómeno que se asentaba más allá de su impacto inicial. También se destacó que la carga sexual, siendo aun relevante y explícita se había relajado respecto a su predecesora.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Pingback: Bridgerton: tacitas en la ucronía (y 2) - Multiplode6.com