
Empecemos por el final: todo lo que hayas podido leer sobre un túnel real entre Marruecos y España, el llamado Enlace Fijo, oscila entre una exageración con fines políticos y geoestratégicos, un sueño financiado con fondos públicos, una serpiente de verano, clickbait, una mentira o, en el mejor de los casos, una media verdad.
Empecemos con ese «mejor de los casos». En una noticia de Eldiario.es se hablaba hace un par de años del «relanzamiento del proyecto». Y no era «mentira», lo que faltaba. Es perfectamente justo decir que en ese momento se relanzó el proyecto. De la misma manera que muchas veces se reactivó la compra de Pogba por el Real Madrid. Pero una cosa es la conveniencia política de hablar de cómo se vuelve a poner en marcha, y otra es empezar a cavar.
Según dicha información, el Gobierno habría reactivado un antiguo proyecto para unir España y Marruecos mediante un túnel ferroviario submarino a través del estrecho de Gibraltar, un plan que ambos países han estudiado durante más de cuatro décadas.
Señalaba correctamente que había fondos en los presupuestos para dar «el paso definitivo» hacia el inicio de las obras. O al menos eso es lo que se decía desde el actor más importante de esta película, la Sociedad Española de Estudios para la Comunicación Fija a través del Estrecho de Gibraltar (Secegsa), la empresa estatal que lidera el proyecto por parte de España. Esta iniciativa, financiada con 750 000 euros, se enmarcaba en las actuaciones para la Red Transeuropea de Transporte y se destinaba a actualizar un anteproyecto realizado hace quince años, incorporando avances tecnológicos recientes.
El ambicioso plan tunelador, que data en su concepción actual de 1979, ha estado a cargo de Secegsa en España y de la Société Nationale d’Études du Détroit de Gibraltar (Sned) en Marruecos. Con fondos del Plan de Recuperación y Resiliencia español, los avances tecnológicos en construcción submarina justificaban la actualización del proyecto, que también ha modificado su trazado para integrar el túnel con la infraestructura ferroviaria del campo de Gibraltar, lo que prolongaría su extensión varios kilómetros desde la ubicación prevista en Tarifa.
Lo que se dice pocas veces es que tanto Segecsa como su contraparte marroquí son empresas dedicadas, literalmente, a la elaboración de estudios muy concienzudos y profesionales. Pero cuando alguien mueva en serio un metro cúbico de tierra, no serán ellos. De hecho, eso está tan lejos en el tiempo que nadie sabe con certeza qué empresa conjunta se utilizaría para hacerlo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.






