Arte y Letras Literatura

La autopsia de Pedro Páramo

Juan Rulfo, 1985. Pedro Páramo
Juan Rulfo, 1985. Fotografía: Anita Schiffer-Fuchs / Getty.

Juan Rulfo es considerado uno de los mejores escritores hispanoamericanos de siempre. Solo necesitó tres obras para consagrarse. Su primera novela —Pedro Páramo— es un hito de la literatura universal. Una apología del olvido y la venganza, de ecos caprichosos, intereses ocultos, apego a lo ancestral y miedo a lo desconocido. Va de fraude y desilusiones, y es un viaje iniciático a Comala, pueblo fantasmagórico e invisible lleno de silencios perturbadores y empedrados toscos. De fantasmas que hablan con seres vivos. Esta narrativa innovadora —fragmentada— anticipa el realismo mágico. 

… Todas las madrugadas el pueblo tiembla con el paso de las carretas. Llegan de todas partes, copeteadas de salitre, de mazorcas, de yerba de paró. Rechinan sus ruedas haciendo vibrar las ventanas, despertando a la gente. Es la misma hora en que se abren los hornos y huele a pan recién horneado. Y de pronto puede tronar el cielo. Caer la lluvia. Puede venir la primavera. Allá te acostumbrarás a los derrepentes, mi querido hijo. 

Es probable que el latido de Pedro Páramo (Juan Rulfo, 1955) se sostenga en la potente y universal arquitectura de su pueblo: Comala, lleno de magia y dolor, de quejidos, nostalgia, violencia y ecos encerrados. De costumbrismo y folklore. De realismo mágico. Lo cierto es que no se sabe muy bien, en esta fábula, si el marco aglutina el paisaje con su inopinada acción, o al revés. La obra, en sí, es una catedral en prosa lírica, densa de saltos temporales, emociones hasta el paroxismo… Y una voz narradora, la del hijo de Pedro y Dolores, Juan Preciado. Es él quien precisamente prosigue un sendero narrativo similar al de Homero (La Odisea), Ulises (Joyce) o incluso Dante, que dibuja un Virgilio en pleno viaje iniciático: cuando muere su madre, él vuelve a Comala, que Dolores recordaba un paraíso. Sin embargo, descubre un auténtico infierno. «Vine porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo, y yo le prometí que vendría a verlo cuando ella muriera». Así comienza todo. 

El sendero transcurre a través de este páramo agreste repleto de habitantes fantasmas, olor podrido, espíritus, dimensiones varias, sangre y voces. Así, Juan descubre la historia no solo de su padre, sino de la patria entera, de México. Es curioso, pero todos los personajes de Comala son víctimas o cómplices (o las dos cosas a la vez) de Pedro Páramo, de quien muchos incluso tienen los mismos genes, idéntico linaje. Un todo que se retroalimenta en tirabuzón enriqueciendo aún más la trama, obtusa y ancestral. 

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3 comentarios

  1. El llano en llamas, ¿un libro de artículos? un libro de cuentos…

  2. Pingback: Análisis profundo de ‘Pedro Páramo’ de Juan Rulfo y su contexto histórico y literario - Hemeroteca KillBait

  3. Siempre es una delicia leer Jotdown. Y cuando lo olvido, llegan artículos como este que me lo recuerdan.

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