
Sodomy
Fellatio
Cunnilingus
PederastyFather, why do these words sound so nasty?
Masturbation
Can be fun
Join the holy orgy
Kama Sutra
Everyone!
Esta retahíla de términos griegos y latinos que designan prácticas sexuales fue posiblemente lo primero que cantó sobre un escenario un joven actor y músico cuyo talento ha conseguido divertir y fascinar a centenares de miles de personas desde 1973. Usando el apellido O’Brien de su madre, el neozelandés Richard Timothy Smith¹ interpretó en la versión inglesa del musical Hair² a Woof, el personaje que tiene adjudicada la torch song³ «Sodomy».
Fanático de la ciencia ficción, el cine de terror y el rock and roll, Richard O’Brien pretendía tanto hacer reír como provocar cuando escribió «una comedia sobre sexo que pudiera entender un niño de seis años». «Sin dinero, sin expectativas y sin idea de que seguiría vivo cuando la mayoría de nosotros estuviéramos muertos»⁴ compuso las doce canciones de Rocky Horror Show, el musical que sigue convocando y deleitando al público más de cincuenta años después de su estreno.
Se trata de una pantomima que recopila y trastoca lugares comunes y trapisondas diversas de filmes clásicos y de género. Drácula, Frankenstein, el glam rock, el rock revival, las películas de Steve Reeves, la tradición del travestismo teatral y el fenómeno ovni, entre otros, se combinan en Rocky con un descaro y un gracejo que ha convertido la obra en objeto de un culto imperecedero. En 1975 se rodó la versión cinematográfica⁵ que se sigue proyectando en las sesiones de madrugada de los cines de todo el planeta. Los asistentes, disfrazados de los personajes principales, completan los diálogos, cantan los estribillos, gastan bromas y toman el pelo a los que no conocen el argumento, las canciones y el ritual tan bien como ellos⁶.
Contra todo pronóstico, The Rocky Horror Show se estrenó en la discoteca Cerebro de Madrid en septiembre de 1974, solo un año después de su estreno mundial en Londres. De modo que celebramos su aniversario número cincuenta y uno comentando una de las piezas clave del musical. Aquella primera versión española, producida por Arturo González, contó con la dirección escénica de Gil Carretero y la dirección musical de Teddy Bautista. Entre los intérpretes se encontraban Raquel Blanco, Pedro Mari Sánchez, Mayra Gómez-Kemp, Adolfo Rodríguez y Alberto Berco. El productor de la versión norteamericana y de la película, Lou Adler⁷, declaró que era la versión más fiel al original que había visto. Poco después se estrenaría en Barcelona con prácticamente el mismo reparto y llegó a estrenarse una versión en catalán ya en 1977.
La intrigante y sensual imagen de los labios de la actriz Patricia Quinn y la voz del propio O’Brien dan inicio a la película de Rocky Horror con la canción que en el teatro interpretaba la acomodadora: «Science Fiction/Double Feature»⁸. Entre citas de filmes clásicos de terror y ciencia ficción y oleadas de cuerdas setenteras, es simplemente una invitación a la representación. Comenzamos con un magnífico ripio: «Michael Rennie was ill, the day the Earth stood still». Pero el protagonista de la película The Day the Earth Stood Still⁹ no está enfermo, sino que ha sido herido por un soldado y, por supuesto, Rennie, el actor que lo interpreta, tenía que estar en perfecto estado de salud para asumir su papel. Quizás el hecho de que dicho actor aparezca en importantes filmes religiosos como La túnica sagrada o Bernadette pueda connotar algo acerca de la personalidad amigable y bondadosa que O’Brien otorga a los extraterrestres en su universo particular. Precisamente, The Day the Earth Stood Still narra el encuentro de un extraterrestre con una sociedad terrícola desconfiada y asustada que responde a su ingenuidad y buenas intenciones asesinándole.
En seguida, O’Brien canta sobre el héroe de aventuras espaciales más longevo, Flash Gordon (1934-2004), «con su ropa interior plateada». Los fans de Rocky Horror se han preocupado de buscar en todas las versiones de Gordon y es prácticamente seguro que nunca se vio que llevase ropa interior plateada, de modo que se trata de poco más que una contextualización dentro del vasto contenido simbólico de «Science Fiction/Double Feature».
El tándem O’Brien-Quinn habla de Griffin, el científico de la novela de H. G. Wells que se vuelve invisible con uno de sus experimentos. Claude Rains, el actor que lo representó en el cine, y Fay Wray, la bella pionera de las scream queens secuestrada por King Kong, quedaron atrapados en un embotellamiento, nos dicen. Pero no es el tráfico de la gran ciudad lo que les detiene, sino los rollos de celuloide que han preservado su trabajo y sus imágenes. O’Brien nos advierte a continuación de que, con velocidad mortal, unos seres gelatinosos llegan del espacio exterior¹⁰ hasta el desierto de Arizona y están a punto de suicidarse cuando se enfrentan a nuestra terrible humanidad.
Existen situaciones paralelas en todas las películas citadas, principalmente el choque entre la normalidad establecida y lo foráneo y diferente que puede ser un extraterrestre, un hombre invisible o un simio gigante: una de las grandes claves de la ciencia ficción que la frase «And this is how the message ran» resume cerrando esta primera estrofa. A continuación, el estribillo volverá a invitarnos a huir de la realidad y perdernos en alguna oscura sala de cine donde se proyecten imágenes surgidas de la fantasía humana en una sesión doble de películas de ciencia ficción.
En el estribillo se nos adelantan referencias indirectas al mismo argumento de Rocky Horror y se nos habla de otros filmes como Doctor X¹¹: una investigación criminal dirigida por un científico, con Fay Wray de nuevo en uno de los papeles principales. Y no, lo que crea en su laboratorio el doctor X no es exactamente la criatura que dice la canción, sino algo bastante más morboso que no revelamos para no estropear el visionado a los curiosos que deseen verla. «See androids fighting Brad and Janet», continúa, y ahí percibimos de nuevo el enfrentamiento entre lo extraño y lo inhumano y la normalidad. O’Brien consiguió caricaturizarlo en su musical por medio de unos representantes de lo normal, Brad Majors (Barry Bostwick) y Janet Weiss (Susan Sarandon), intencionadamente débiles y ridículos.
Brad y Janet, una parejita de jóvenes enamorados bastante pacatos, quedan atrapados en la tempestad y piden refugio en un castillo que resulta ser la morada de un científico extraterrestre. Rodeado de una cohorte de personajes extravagantes, sexis y enloquecidos, el depravado doctor Frank-N-Furter está a punto de revelar el resultado de su experimento más ambicioso: la creación de un ser humano perfecto destinado a satisfacer sus caprichos sexuales. Está claro que las cosas se van a complicar para Brad y Janet en un esperpento rockanrolero aliñado con canciones históricas y situaciones rocambolescas.
La siguiente referencia es a la actriz Anne Francis en Forbidden Planet¹². Aquí el oponente será todo un planeta que emite una fuerza maligna y destructiva. Basada en La tempestad de Shakespeare, Planeta prohibido constituyó un hito histórico por su banda sonora de música electrónica a cargo de Bebe y Louis Baron. Una representación aún más evidente de la dualidad raro/normal es el enfrentamiento contra una tarántula mutante tan enorme y poderosa que se necesitará todo un ejército y una bomba de napalm para eliminarla¹³. Leo G. Carroll, otro de los nombres citados en la canción, es el actor británico que interpreta al bienintencionado profesor que, con sus experimentos contra el hambre, produce el terrible monstruo.
Los triffids, o trífidos, son unas plantas invasoras —extraterrestres según la película, soviéticas en la novela original— que están aniquilando a la humanidad a toda velocidad en el filme The Night of the Triffids¹⁴. Janette Scott es la actriz inglesa que interpreta a la científica que descubre casualmente que los trífidos se disuelven con agua del mar.
Estamos ya metidos en la segunda estrofa y O’Brien nos presenta un nuevo tema. La referencia será el actor Dana Andrews y su papel en Night of the Demon¹⁵, filme británico con una complicada trama de cultos satánicos, códigos secretos, maldiciones milenarias, rituales misteriosos y efectos especiales entonces innovadores. «Dana Andrews said prunes gave him the runes, and passing them used lots of skills», una frase aparentemente surrealista que se explica a medias si conocemos el argumento del filme: unos pergaminos rúnicos malditos deben volver a su poseedor para que sus nefastos efectos se anulen. Nos hemos adentrado en un mundo paralelo al nuestro de creencias y poderes ancestrales y ocultos que amenaza lo que es nuestro día a día. El humor de O’Brien le permite emparejar runes con prunes en una rima interna forzada y absurda que, por cierto, ha dado más de un quebradero de cabeza a los fans de Rocky Horror.
«But when worlds collide, said George Pal to his bride, I’m going to give you some terrible thrills», un verso que podría tener connotaciones sexuales pero que adquiere un significado literal cuando se trata de una película inquietante como es precisamente When Worlds Collide¹⁶. La Tierra y una estrella son los mundos que van a colisionar. Aterrorizados ante la casi segura destrucción del planeta, los terrícolas construyen arcas espaciales para salvar a la humanidad. Lo que la película nos muestra son las luchas, trampas y vilezas de que es capaz el ser humano para lograr formar parte de los que se van a salvar.
El tercero de los grandes temas que vislumbramos en la caótica e insidiosa sucesión de referencias de «Science Fiction/Double Feature» es cierta negatividad y pesimismo. O’Brien se deja arrastrar por pequeños detalles adversos: empezando por la supuesta enfermedad de Michael Rennie, siguiendo por ese algo malo que les ocurrió a Fay Wray y King Kong, la marcha a velocidad mortal de lo que llegaba del espacio exterior, los trífidos que matan, el duelo extraterrestre de Brad y Janet, etcétera. Es posible que obedezcan a necesidades de medida, rima y acentuación, pero choca encontrarlos en una broma tan ingenua y bienintencionada como es este homenaje al entretenimiento, y a la fantasía y la imaginación que lo han hecho posible en la historia del cine.
A través de anécdotas, humor, rimas fáciles (stand/man/jam, hill/kills/skills/thrills, collide/bride) y la marabunta de referencias para conocedores, O’Brien está tratando —quizá no intencionadamente— de los miedos y pasiones ancestrales de la humanidad. Una colección de tópicos: bestias gigantes, amenazas del espacio exterior, fuerzas desconocidas, experimentos fallidos, conocimientos ignotos y la propia maldad humana le sirven para mandar un guiño y conectar con los que comparten sus mismas aficiones. Mientras, en paralelo, el argumento del musical desquicia algunos de estos grandes temas —la ciencia como peligro, el sueño de estrellas, el mito de la creación, etcétera— para convertirlos en una astracanada rockanrolera absurda, extravagante, sexy y tan irresistible que sigue invitando a verla, representarla y participar aunque haya pasado más de medio siglo.
Notas
(1) O’Brien había nacido en Cheltenham, Gloucestershire, Reino Unido, pero a los diez años emigró con su familia a Tauranga, Nueva Zelanda.
(2) https://www.allmusicals.com/lyrics/hair/review.htm
(3) En algún momento se tradujo torch song como «canción popular melodramática», una etiqueta de internet prácticamente olvidada pero que define muy bien de qué tipo de canción se trata.
(4) No consta la fuente de ninguna de las dos declaraciones, aunque la segunda podría referirse exclusivamente a la película The Rocky Horror Picture Show.
(5) The Rocky Horror Picture Show, de Jim Sharman, 1975, con Tim Curry, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Patricia Quinn y el propio Richard O’Brien.
(6) https://www.rockyhorror.com/participation/virgins.php
(7) https://es.wikipedia.org/wiki/Lou_Adler
(8) Al final de la obra, esta canción volverá a aparecer con una nueva estrofa:
Frank has built
And lost his creature
Darkness has conquered
Brad and Janet
The servants gone to a
Distant planet
(9) Ultimátum a la Tierra es el título español de la película The Day the Earth Stood Still, de Robert Wise, 1951.
(10) It Came from Outer Space, de Jack Arnold, 1953. Film basado en una historia de Ray Bradbury.
(11) Doctor X, de Michael Curtiz, 1932.
(12) Forbidden Planet (Planeta prohibido en versión española), de Fred M. Wilcox, 1956.
(13) Tarántula, también de Jack Arnold, 1955.
(14) The Day of the Triffids (La semilla del espacio en versión española), de Steve Sekely, 1962, basada en la novela de John Wyndham.
(15) Night of the Demon (titulada en EE. UU. Curse of the Demon), de Jacques Tourneur, 1957.
(16) When Worlds Collide, de Rudolph Maté, 1951. Su productor es George Pal, también citado en la canción, uno de los especialistas en ciencia ficción de la historia del cine norteamericano.










Magnífico trabajo, abundantemente documentado y descrito con minuciosidad. Vi la obra de teatro y como no la peli. Godes se explaya en un tema que domina y se agradece. Estupendo!