El cine alcohólico, la bebida en la pantalla, mezclada a la perfección y en vaso fotogénico. No pretende ser esta una lista de recetas exactas sino de culto a los tragos que coprotagonizan las películas. Descubra el engaño del 007 que nunca pidió el Martini como nos dieron a entender, la mejor manera de acompañar con líquido la ingesta de un hígado humano, los tragos caucasianos de bolera, el combinado de locura de Jerry Lewis o la facilidad de las rubias para improvisar una fiesta con graduación pero sin una cocktelera. Ignore el detalle de que Diamond flash no haya sido gestada en Hollywood y de que ese Pan-galactic gargle blaster tenga unos ingredientes ligeramente complicados de conseguir en esta parte del universo. Y para la resaca del día siguiente échele un huevo a la bebida y prepare un Red eye, que algo bueno teníamos que sacar de Cocktail para compensar el aguantar tantos años a Tom Cruise.
Vesper – Casino Royale
¿Cómo mola James Bond, eh? Va por ahí disparando a gente, investigando los recovecos del vocablo “inglés” con y sin acento, siendo sofisticado y poniendo la cuenta corriente de su majestad al servicio del minibar. Bragueta, pistola y carácter altanero con los camareros solicitando cada Martini (con vodka o ginebra) “mezclado, no agitado”.
Pues no. Es decir, no a lo de mezclar el Martini, eso en realidad es parte de la inventiva de los traductores al voltear alegremente el original “shaken, not stirred”, porque al parecer no les apetecía demasiado que la bebida se agitara. De cómo, en lo que a combinados respecta, a los encargados de saltar de un idioma a otro se les permitió meter la pata hasta el perineo en la fosa séptica es algo que carece de explicación lógica pero que tampoco es un error aislado dentro de la saga de 007; en la versión en castellano de Panorama para matar cada vez que alguien dice El valle de la silicona para referirse a Silicon Valley al espectador lo reubican mentalmente entre el pedazo de carne que palpita entre la manicura y el teñido rubio pollo en las playas de Miami.
Aquel erróneo “mezclado, no agitado” no sería sentenciado por Bond en la pantalla hasta que Sean Connery protagonizara Goldfinger (aunque en Agente 007 contra el doctor No la frase sería pronunciada por el villano) y se repetiría con frecuencia hasta acabar convirtiéndose en la marca ebria pero elegante del agente secreto, llegando incluso a servir de línea de salida para estudios científicos de señores con bata blanca y mucho tiempo libre.
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Si queréis probar alguno de esos cócteles, en Madrid, no dejéis de ir a Del Diego o al Cock (calle Reinas) o bien a Chicote (Gran Vía).
Sirven el detonador gargárico pangaláctico? A mi cerebro le vendría bien una buena aplastada.
El grog de The Legend Of Monkey Island, mejor que el de verdad.
Pues le comento que he estado a punto de ampliar miras e incluir otros bebrajes de la ficción ajena al cine, sobre todo por el Grog. Y por su absoluto protagonismo en este enorme momento que brindó al mundo el canal C5N:
http://www.youtube.com/watch?v=Od08zcBcPVI
«EL RITUAL DEL PREBOLICHE», ojocuidado.
Pero al final he pensado que mejor limitarse al cine y dejar eso para otro momento.
O_____O ¡Tremendo!
¿Este vídeo lo ha visto Ron Gilbert? Le pongo un mensaje por Twitter ya mismo.
Probablemente, en el Tales of Monkey Island de Telltale hacen coña del informativo durante el último capítulo:
https://www.youtube.com/watch?v=0E7Ay94mNCg
Pues no se que le veis de raro, la verdad. En el chino de debajo de mi casa venden Grog XD habitualmente…creo…
Sí, sí que lo ha visto, en alguna ocasión lo ha comentado.
Aunque no sea parte de la gran pantalla, hecho en falta un old-fashion para Don Draper…
Se impone citar la mejor obra de José Luis Garci, que no es una película, naturalmente: «Beber de cine» un paseo literario delicioso en torno a los cócteles más variados, siempre en relación al cine. Gracias a ese libro descubrí los margaritas del Boadas (Barcelona). Un placer.
El anticongelante de Withnail & I es el mejor cocktail no combinado de la historia del cine.
Creo que el Ruso blanco lo preparan en la peli con leche en lugar de nata…
Es con leche, doy fé.
Por cierto, más de la pequeña pantalla pero vale- es unas risas jugar a Drinking with Dallas.
Se pone uno un episodio del Dallas clásico al azar.
Cada que ellos beben (si quieren seguir hasta el detalle se recomienda un bar bien surtido), bebemos.
If is the oil barons ball we shall end up in A&E.
Decir que el dry Martini es para monjas es no haberlo probado. Pero es que el nombre induce a error, parece que lleve el cóctel lleva Martini.
ah, y respecto al Doctor Lecter…
La peli de Demme está muy bien pero degradó bastante el gusto del buen doctor para que lo pillaran hasta en South Carolina.
Lo que bebe el monster en el libro es Amarone de la Valpolicella, no ese vinacho para campesinos toscanos.
En una infravalorada pero buenísma comedia de Blake Edwards sobre un alcoholico, llamada «Skin Deep», o aqui: «una cana al aire» John Rtitter se tomaba un cocktail llamado «Amanecer banzai» ¿existirá?