Cine y TV

Amar a Walter White, odiar a Walter White

Breaking Bad 2

Yo soy Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!
(Ozymandias, Percy Bysshe Shelley, 1818)

Dentro de ocho capítulos comprobaremos si Breaking Bad cristaliza como una de las tres mejores series de la historia de la televisión. Clausurar con brillantez esta salvaje huida hacia adelante no se antoja fácil, pero Gilligan y cía han dado sobradas muestras de que saben cómo manejar la nitroglicerina narrativa que tienen entre manos.

Sin embargo, ahora que se acerca el final de la metamorfosis de Walter White, tan relevante como el cierre narrativo es la «clausura moral» del relato. Ambas están entrelazadas, como es lógico. Porque desde aquel encontronazo con Jesse y aquella primera «cocinada» de cristal —medio en pelotas, ahumando el desierto de Nuevo México—, Breaking Bad se ha caracterizado por levantar una serie gravemente moral. De esas que estampa al espectador contra el muro de su conciencia una y otra vez. Pocas teleficciones nos han obligado a asomarnos al abismo de la naturaleza humana con tanta intensidad… y hacernos disfrutar con las vistas.

El hombre, el mal y unos antihéroes a los que adoras. Empatía, lo llaman. Quizá el primer Dexter, el inefable Tony Soprano o la impresionante cabalgada de The Shield podrían emparentar con el grado de gris ético que dibuja Breaking Bad. Pero existe una diferencia crucial: al inicio de la historia Walter White es un tipo normal. No un serial-killer domesticado, ni un mafioso con corazoncito patoso, ni un poli tan cabrón como efectivo para contener el crimen en la jungla de asfalto. No. Es un profesorucho que vive con miedo y anda abonado a la derrota:

Doctor, mi esposa está embarazada de siete meses, con un bebé que ni siquiera planeamos. Mi hijo de 15 años tiene parálisis cerebral. Yo soy un profesor de Química extremadamente superdotado. Cuando puedo trabajar hago 43.700 dólares al año y, sin embargo, he visto como mis colegas y amigos me han superado en todo lo imaginable. ¡Y en 18 meses estaré muerto! ¿Y me pregunta por qué huir? (Bit by a Dead Bee, 2.3.).

Esa confesión de Walter ante el psiquiatra —formaba parte del pretexto para acreditar su ausencia tras ser secuestrado por Tuco Salamanca— marca bien la primera clave empática del relato: el espectador se pone del lado de Walter White porque es una víctima. Revisar el capítulo piloto —una experiencia muy enriquecedora con la perspectiva que otorga ahora toda la serie— sirve para recordar por qué el personaje interpretado por Bryan Cranston genera tanta identificación.

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85 comentarios

  1. Pingback: Amar a Walter White, odiar a Walter White (Jot Down Cultural Magazine) | Diamantes en serie

  2. Excelente análisis. Deseando ver el desenlace de esta obra maestra.

    • Estephany M.

      Me pareció un excelente análisis sobre Walter White.
      Es cierto que la serie nos hizo amar tanto a Walter pero sinceramente para el final de la cuarta temporada yo ya lo quería matar. Por ahí he leído algunos comentarios que Walter White nunca existió y sólo era un alter ego de Heisenberg, pero supongo todos tenemos nuestro lado oscuro, sólo se necesita una chispa que detone esa personalidad, así como todo lo que vivió Mr. White.

  3. Pingback: Bitacoras.com

  4. Genial. ¿Para cuándo uno sobre Jesse? Me parece otro de los personajes mayúsculos de la serie y también se ve sometido a una evolución bastante notable.

    Muchas ganas de que llegue el próximo lunes.

    • ¡Yo también opino lo mismo! La progresion del personaje de Jessie es espectacular y muy interesante.
      ¡Gracias por este análisis!
      Montse

    • Totalmente de acuerdo. Los guionistas tenían previsto «matar» a Jesse al final de la primera temporada, pero afortunadamente vieron su potencial y cambiaron de opinión.

  5. Creo que (EMO) hay un problema de punto de vista: en realidad Walter White nunca ha sido real. Sólo era el alter ego de Heisenberg y este se termina quitando la careta. Incluso en los primeros capítulos se puede ver en algunos momentos al tipo despiadado que se supone aún no existe.

  6. una frase que resume esta serie»fear is the real enemy» y cuando pierdes el miedo te acercas a heisenberg.

  7. Ernesto de las Heras

    Ésta no la sigo. Estoy viendo ahora la del arquero que está muy bonita.

  8. Imposible leer página desde iPhone :(

  9. Maestro Ciruela

    Estoy absolutamente expectante ante los finales de
    «Breaking Bad» y «Dexter». Deseo fervientemente que la cosa vaya por la línea de la excepcional «The Shield», la serie que para mí ha tenido el mejor cierre de la historia hasta el momento.

    • Comparto esa idea:

      http://gentedigital.es/comunidad/series/2011/02/07/el-mejor-final-de-una-serie-the-shield/

      Por muchas razones, el gran referente para cerrar «Breaking Bad» es la historia de Vic Mackey.

      • Maestro Ciruela

        Alberto, un placer reencontrarle en estos pagos alejados del reino de Hyde, que últimamente pareciera haberse tomado un trimestre sabático. Tengo que levantarme y aplaudir hasta que se me caigan las manos por su maravilloso comentario sobre «The Shield» con el que no puedo estar más de acuerdo. Soy incapaz de ponerle peros a esta serie, pero la secuencia final entre Claudette y Mackey separados por esa mesa, es de las que no olvidaré nunca. La he visto ya tres veces (la serie completa) y me están entrando ganas de empezar de nuevo…
        Ahora tenemos entre manos otra maravilla que es «Breaking Bad» y le concedo todo el crédito del mundo y más, a su creador Vince Gilligan para cerrarla con broche de oro; hasta ahora, no ha hecho más que asombrarnos con su talento y creo que no hay motivo para temer un fiasco…
        ¡Saludos!

        • Maestro Ciruela

          ¡Demonios, iba a felicitar al responsable de este artículo sobre «Breaking Bad» y me doy cuenta de que también es usted! ¡JA,JA,JA! No sé que pasa últimamente, pero me pongo a leer algunos textos sin ver previamente el nombre del autor y al releer los comentarios y ver su nombre, he creído que intervenía en el debate como un lector más. Pues bien, le felicito otra vez porque plasma maravillosamente las sensaciones que experimento al ver la serie; vamos, que escribe usted muy bien. ¡Saludos de nuevo!

    • Sí te pareció bueno el final de «The Shield» te recomiendo ver «A dos metros bajo tierra» puede que sea algo predecible pero es poesía pura. No conozco a nadie que no se haya emocionado con el final de la serie.

  10. Enhorabuena por el artículo. El final de la serie puede ser uno de los momentos más impactantes de la historia de la televisión, y el vacío que nos va a quedar a los fans, de órdago.
    Yo sí que creo que existió un Walter White real, aunque escondiera dentro un Heisenberg que sólo aflora por un cúmulo de circunstancias. Casi todos tenemos un Heisenberg bajo nuestra piel que puede salir si se dan las condiciones oportunas.

  11. Aunque es cierto que el Heisenberg de Walter es especialmente superdotado, eso sí.

  12. Genial análisis. Por añadir algo, el hecho de dejar la empresa que el fundó y que, con sus descubrimientos, llegó a valer en bolsa 30.000 millones de dólares (creo recordar) y el hecho de que lo hiciera por una cuestión sentimental, ayudan al hecho de conseguir y perpetuar durante más tiempo la empatía hacía Walter. Esta baza, la de la empresa, se hace más evidente hacía el final, cuándo la «excusa» de la familia va perdiendo fuelle.

  13. Excelente artículo.
    Cuidado a los que no han visto la serie y quieren verla… mejor no leerlo si quieren saborear los grandes momentos que tiene esta serie sin conocer las sorpresas que aguarda.

  14. Artículo verdaderamente brillante, de manual como se suele decir. Me quedo principalmente con esa idea, ya no hay un villano tipo Gus, está W

  15. Algo que hay que destacar es que al final del ultimo capitulo que salio al aire un walter sin rival ni frenos y con un dinero que no puede ni contar decide abandonar a heisenberg, se retira del negocio e incluso, en esos ultimos minutos, podemos ver una especie de final feliz donde la familia esta reunida de nuevo, con sonrisitas incluidas entre skyler y el.

    Walter rechaza el papel de villano absoluto luego de asumir el rol y darse cuenta que es mucho mas aburrido de lo que cuentan y eso no lo haria un villano de verdad, asi como no lo hizo gus.

    Como esa patada que le dio al bully en la tienda de jeans en el primer capitulo, para walter no se trata sobre si esta bien o mal, el solo hace lo que tiene que hacer y todos quisieramos poder hacer lo mismo.

  16. Me ha gustado el artículo.

    Aunque siendo sincero, lo que pasa en la primera mitad de la quinta temporada no es más que un subrayado de lo que lleva ocurriendo hace tiempo. No me hace falta. De hecho me sobra.

    Y Jesse está bien en las dos últimas temporadas, pero en las del centro era inexplicable que no lo hubieran matado. No hablo del actor, sino de qué hace un yonki en un imperio. Y esta vez no es el sobrino de un italoamericano.

  17. Gran análisis, quizá algo arriesgado en algún momento pero ha sido una lectura excelente. ¡Enhorabuena!

  18. Buena pieza, trabajada; mi opinión: el hijo es el único que puede acabar con él, precisamente el motivo de fondo original de su viaje del «bien» al «mal»…

  19. saul goodman

    gran artículo! enhorabuena! la evolución tanto de walter como de jesse a través de las temporadas esta impresionantemente bien conseguida, así como los giros de la trama y hasta la banda sonora! estoy deseando que llegue el final de la serie, espero que este a la altura de lo hasta ahora ofrecido

  20. Grande Alberto, me ha encantado.
    Es cierto que el artículo es sobre WW, pero no has hecho ni una referencia a Saul Goodman… Ese si que hace equilibrios.
    Gran serie!

  21. La genialidad de esta serie y el porqué de su éxito para mi radica en que es una transformación que cualquiera podría sufrir. Lo ves pasar lentamente, sus primeras dudas, conflictos éticos, remordimientos, para caer en las peores cualidades, la avaricia (más dinero), la envidia (a sus amigos ricos), ira (asesinato de Mike) y soberbia (crear un imperio). Walter White no es más que un humano que se deja llevar por la ética de esta sociedad (americana), triunfar o morir).

  22. Que Walter se convierta en el «malo» de la serie sería el final más épico de los posibles. Y me huelo mucho que los tiros andarán por ahí.

  23. No olvidemos cual es realmente el causante de todo esto :
    el sistema capitalista ultra liberal que en momentos de necesidad y cuando sus individuos ya no son útiles, prescinde de ellos sin más.

    El cáncer, enfermedad fortuita ( que sea además un cáncer de pulmón lo que acontece a WW señala aún más lo injusto de culpar de los padecimientos a los individuos, que es lo que hace siempre el sistema) como causalidad de todo.

    ¿ en otro sistema donde la enfermedad y la curación no estuvieran tan íntimamente ligado al poder adquisitivo, donde la muerte de un familiar no representase la ruina económica de la familia… veríamos los que presenciamos en WW?

    Si la moral individual esta íntimamente ligada a las afecciones, no menos cierto que esta ( en muchos individuos, ¿ en la mayoría ? ) representa no más que una fiel imagen de la moral que esta instaurada en el epicentro de la sociedad.
    Si esto es así, ¿ es realmente malo WW?

  24. Sesudo y currado artículo, felicidades. O te sabes la serie de memoria o la has ido revisando a medida que escribias, brillante.
    Yo tuve una crisis en la tercera temporada, creo, porque me resultaba demasiado brutal y desagradable, deje de tener empatía por cualquier personaje. por suerte recuperé después el estómago. Pero la repulsión hacia la mujer de Walter se mantiene, la mataría!!!

  25. Hay un aspecto fundamental de Walter White que hace que para mí sea (casi) imposible odiarlo. Walter White es una persona a la que la vida no le ha dado lo que él de verdad merece. Es el empollón, el niño brillante, el talento natural, al que no se le ha permitido triunfar como debe por circunstancias de la vida, aunque lo rozase con los dedos con la empresa que acabó siendo millonaria. Es el tipo al que la naturaleza le ha dado una mente para ser lo que quisiera y que en cambio tiene que soportar cómo personas infinitamente más mediocres que él ganan más dinero, lo putean, lo humillan. Cuando le diagnostican el cáncer y empieza a cocinar meta, una barrera se rompe. El miedo. La barrera que le impedía desplegar sus alas y triunfar, tener ese extra que le faltaba para ser arriesgado y tener éxito en una sociedad por naturaleza competitiva y salvaje, en lo legal y en lo ilegal. Pero para eso debe iniciar un proceso que supone despojarse de todo lastre moral. Para remate se encuentra en un ambiente, el de la droga, dominado precisamente por gente mediocre en lo técnico, chapucera, ignorante. Ahí es donde vemos posiblemente su gran talón de Aquiles: su orgullo, que es su gran pecado. WW es extremadamente inteligente, pero orgulloso y perfeccionista hasta la extenuación. Heisenberg y WW no son dos personas para mí distintas: Heisenberg es simplemente un WW sin miedo. Ambos son la cara de la misma moneda, la de quien valora la inteligencia por encima de todo, la de quien venera la ciencia, el trabajo bien hecho, la profesionalidad en definitiva. De hecho, en toda la serie no vemos a un WW actuar de manera más profesional que cuando cocina meta. Por todo eso, a pesar de su orgullo desmedido, me es imposible odiarlo hasta el día de hoy (veremos tras la traca final)

    • Maestro Ciruela

      Estupendo comentario con el que estoy muy de acuerdo. ¡Pero es que además, me es absolutamente imposible odiar al «papá de Malcolm»! ¡Ja, ja, ja!

    • Iba a comentar algo similar a tu comentario que no entiendo cómo se le escapa al articulista: lo que diferencia a Walter de Heisenberg es el miedo. El segundo ya no lo tiene. De hecho hay partes de la primera temporada en las que se puede ver cómo alcanza el éxtasis tras romper esa barrera que le limitaba. Walter era un tipo asustadizo, cobarde, vivía con miedo a levantar la voz, a elevarse sobre el resto, a rebelarse, una vez superado este nace Heisenberg. Buen comentario.

      Y muy buen post, aparte de alguna que otra omisión relevante.

  26. ignorante pero no tanto como tu

    pues a mi no me gusta breaking bad,pero la palabra odiar es demasiado fuerte,yo ni odio ni amo,no le doy importancia ni me he parado a pensar que sentimientos me provoca walter white jaja es que me la sopla,no me ha provocado odio,simplemente no me gusta y no la veo,el articulo o mas bien dicho el titulo del articulo es un poco pretencioso no? al que se la sopla breaking bad es porque lo odia?

  27. Creo que donde dice «Yo soy un profesor de Química extremadamente superdotado». En realidad es «sobrecualificado» o «demasiado cualificado para el puesto».

    Walter no es superdotado ni alardea de ello, simplemente sabe mucho más de química como para estar dando clases en un instituto.

  28. Genial artículo, Alberto. Lo único que no veo tan claro es eso de que «una de las habilidades … de Breaking Bad es la de hurtarnos … las consecuencias potencialmente brutales de los actos delictivos de Walter y Jesse». ¿No es esa una de las «debilidades» de la serie?

  29. ¿Serían posibles historias como las de WW en sociedades con un Estado de Bienestar (sanidad gratuita universal) fuerte y solvente? El ultracapitalismo mafioso y corrupto resulta perversamente inspirador… Yo también quiero ser guionista yanqui jajaja!

  30. Pero, ¿qué coño os pasa?

    Llevo muchos años asombrándome de esa especie de síndrome de adicción a las series —la medicina actual no lo recoge, pero el imparable proceso de medicalización que vive Occidente dará cuenta de esta psicopatología dentro de pocos años— y no termino de compartir… no termina de gustarme… no sé por qué cojones hay que diluir tanto una historia, como si de un chicle insípido y repugnante se tratase, cuando la alternativa, la ‘peli’, es un formato mucho más válido.

    ¿Por qué una serie y no una película?
    No lo entiendo, joder.

    Me he saltado los spoilers por si algún día decido verla. Improbable. Vi el primer episodio y no sentí el irrefrenable impulso de ver el siguiente. Vale, lleva una vida anodina. Se va a morir. En un momento determinado es consciente de estos dos hechos; experimenta lo que algunos llaman «segundo nacimiento».

    ¡Ya está!

    ¡Cuéntenme un par de eventos que refrenden ese ‘despertar’ y díganme cómo acaba, cómo muere! Es como comer un plato de arroz… ¡grano a grano!

    Las series, las pelis, las historias, los libros, las vidas de las gentes, las partidas de ajedrez, los polvos con tu novia los sábados en el sofá… tienen una estructura básica, primitiva, cíclica. Las series deforman la realidad de las historias que acontecen; de las historias que se cuentan. Te presentan al protagonista y su contexto, lo persigues durante un (¿infinito?) desarrollo —eso, sin pararnos a analizar los múltiples «tiras y aflojas», contradicciones al gusto, que durante él se producen— y por último (por fin) ves en qué acaba.

    ¡ES COMO COMER PIPAS, OSTIA!
    ¡PREFIERO UN PICO DE HEROÍNA!

    • Sí, ya lo sospechábamos… lo del pico, digo.

    • cada uno tiene sus aficiones, no hay que justificarlas, solo disfrutarlas.

      Más problemas tiene la persona a la que se le va la vida-y la bilis- criticando lo que no le gusta, que el que simplemente disfruta de lo que le sale de los huevos.

      Salud

    • Riosilencio

      El formato de las películas se corresponde con el de los cuentos, las series con las novelas, por su extensión los cuentos exigen una mayor perfección que las novelas, que son más flexibles. son diferentes formatos con diferentes reglas y tan distintos entre sí como lo son cuentos y novelas. Saludos.

    • Pues muy bien no?

      • ¡¡¡Cohonudo!!!

        • Hola Tip,

          Mi comentario fue cojonudo, lo sé. Yo soy un tío cojonudo. Está mal que lo diga yo, pero es la verdad. Y además de un comentario cojonudo, sus líneas eran ciertas excepto en una cuestión: las contradicciones al gusto no son tales. Se sostienen todas. Los guionistas dan mucho giros, sí, pero todos, absolutamente todos, por descabellados que a priori parezcan, se sostienen. No incurren en ninguna burda contradicción.

          Me gustan las series, o mejor dicho, me gustan las historias, independientemente del formato en el que vengan envueltas. Sin embargo, en las series ha de emplearse mucho tiempo hasta ver el final (he visto Breaking Bad en 10 días). Me jode mucho perseguir el desenlace tanto tiempo. Sigo prefiriendo el chute de heroína a la bolsa de pipas, sin duda alguna.

          Pero…

    • Y, ¿para qué una peli? Mejor un corto, o aún mejor: nada; al final todo acaba igual, muerto… Así que… ¿para qué molestarse en contarlo? ¿Para qué leerlo/visionarlo?

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  33. Excelente análisis.

    Imprescindible lectura para cualquier fan de la serie que esté contando los minutos para empezar a ver la segunda mitad de la temporada.

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  38. Me encanta el artículo!!
    Yo soy fan de Breaking Bad porque me apasiona el cambio que va experimentando el personaje, es un renacer pero hacia lo a-moral que, en mi caso, me deja entre asombrada y fascinada.
    Además, este cambio no tendría sentido sin los secundarios que le sirven de contrapunto. Jesse desprende toda la ternura que le falta a WW y Skyler está magnífica, es la única persona que impone ciertos límites a Walter.
    Estoy deseando ver el desenlace!

  39. Pues nosotras seguimos de parte de Walter. Da igual todo lo que haya hecho y lo que haga: queremos que salga indemne de todo.

  40. A mí no me ha gustado el artículo, mejor dicho, no me ha gustado que me revele tanto de las temporadas que aún no he visto, pero coincido con el autor del mismo en sus apreciaciones. O sea, que como siempre el fin no justifica estos medios. Aún así seguiré viéndola.

  41. David R. Solás

    Te felicito por el análisis. Es muy sagaz y está bien documentado. Te recomiendo que busques Complex TV. The Poetics of Contemporary Television Storytelling, de Jason Mittell. Allí desarrolla algunas de las ideas que apuntas tú sobre Walter White. El libro lo ha publicado online en una primera versión y saldrá impreso en NYU Press.

    http://mediacommons.futureofthebook.org/mcpress/complextelevision/character/

    • Gracias por la pista, David. Ya la conocía. Leo todo lo que publica Mittel. Hasta entré en el juego de hacerle comentarios a los capítulos de ese libro conforme los publicaba (permite hacerlo párrafo a párrafo; es una idea buenísima para académicos, francamente).

      Mittel es un tipo muy bueno.

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  43. Gran análisis del personaje y de la serie, una de las mejores que jamás se han hecho. Quien está saliendo a relucir de forma espectacular es Hank, enorme en estos primeros capítulos de esta última temporada. Opino que una película nunca podrá estudiar y hacer evolucionar a sus personajes como lo hace una serie, y en este caso Breaking Bad se sale. Genial. De lo mejor que he visto nunca en televisión.

  44. A mi es que el piloto me dejo completamente descrestada. Y desde hace ya unos meses la sigo fervientemente. Es exquisita en todos los sentidos aunque ha tenido patinazos que no se le pueden negar. Ese final tendra que estar a la altura de las circunstancias

  45. pues a mí realmente la serie no me está pareciendo una cosa tan grandiosa como algunos parecen hacernos querer ver.

    dicho esto, que conste que estoy pendiente de estos últimos episodios, pero ni se me ocurriría ponerla en la misma estantería que «los soprano», «deadwood» o «the wire» (para mí, la santísima trinidad).

    ¿qué sucede con los personajes? ¿realmente os parecen tan «grises» y a-morales? Jesse no es más que una marioneta sin vida que «resucita» según le de al guionista de turno -se puede tirar unos cuantos episodios tirado en el sofá drogado y, de repente, se convierte en un tipo vengativo, brillante y hasta inteligente como para llevar a cabo un plan?

    en esta misma línea, las escenas en las que a Walter White le da por mentir a su familia me parecen dignas de Verano Azul o Farmacia de Guardia. curiosamente, tampoco me lo trago cuando va de ‘jefe de jefes’ -Heisenberg-, seguramente por culpa de las escenas en las que actua de Walter. es muy probable que sea culpa de mi mala percepción en la actuación (he hablado con gente sobre este tema para mirármelo :) pero no consigo discernir ese «matiz» en el personaje que nos trata vender el señor Gilligan sobre un tipo completamente neutral, escurridizo, engañoso e inteligente y, sobre todo, malvado.

    a Skyler ya la aguanté en «deadwood», en mi opinión uno de los lastres de la serie, debiera haber seguido doblando a Ariel en el «Legacy of Kain» (=D)

    en cuanto a Hank, he de decir que si últimamente la serie ha vuelto a despertar en mí empatía, ha sido gracias a él. ardo en deseos de que atrape y desenmascare de una vez al señor White (y a poder ser a su mujer también).

    gracias si has leído hasta aquí, y perdón por haberme extendido innecesariamente.

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  51. Fantástico el artículo, me ha encantado el análisis, que encuentro muy acertado y preciso. Ese gris moral -como dice-, esa ambigüedad en la que nos coloca como espectadores, es uno de los enormes hallazgos de la serie. En cierta manera sigue y desarrolla las ideas de «El Padrino» y «Los Soprano» de colocarte a favor de un psicópata y desear que triunfe contra el bien; sin embargo, otro de los grandes aciertos es cómo ha conseguido aguantar a Walter como personaje no repugnante para el espectador, cuando lo es casi desde el principio, tal como demuestras en el artículo. De nuevo felicidades.
    Algún día alguien debería profundizar en los puntos en común existentes entre Walter y Jesse, y Don Quijote y Sancho (como sus reflejos oscuros, quiero decir).

  52. No me puedo creer que un artículo tan elaborado que habla sobre series que tratan la eterna gama de grises del alma humana no cite ni una sola vez a The Wire.

    SIn ella el artículo es irrelevante. No lo lean.

  53. Versión Española.

    Las chapuzas en la privatización “amigotista” de la sanidad Valenciana y los retrasos en los diagnósticos convierten a Juan Blanco, profe de humanidades en el instituto Tirante el Blanco (je) cincuentón inteligente pero amargado por la falta de expectativas, en un enfermo terminal de cancer que podría haberse curado sin problemas si el tumor se hubiera encontrado a tiempo.
    Su cuñado, agente de la UDYCO, le enseña un dia la casa de un concejal de urbanismo y alto cargo del Partido Medicres Unidos (PMU) en el hay-untamiento de Olifante, un palece con 35 cuartos de baños, dos piscinas olimpicas, helipuerto y circo de tres pistas.
    Blanco decide entrar en el partido politico cuya sede le queda más a mano y utilizando sus conocimientos de historia, geografía, latín y algo de griego y aplicando las enseñanzas de Alejandro el macedonio comienza a escalar puestos en la política local, provincial y autonómica hasta pasar al Senado y de allí a Europa (Mejico lindo).
    Por el camino pone en peligro su matrimonio y las vidas de jubilados, agentes de la judicial, niños en colegio/barracón y viandantes despitados que se meten en circuitos urbanos de Formula Juan sin señalizar.
    Su nom de guerre es Heineken.
    Remember my name

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  55. ¿Lo de Ozymandias fue premonitorio?

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  60. ¿Pero qué…? ¿Por qué me interpelas a mí si yo interpelaba a «sac»? Pero bueno, en fin, si necesitas atención, aquí te extiendo mi mano abierta…

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