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Se convirtió de la noche a la mañana en la sensación de ambos continentes. Eran un conjunto realmente vulgar y si alguna vez habían tenido algo de sonido de Nueva Orleans era un variante frágil y desvaída, una versión estrictamente blanca. Pero eran trepidantes y enérgicos y tenían un montón de efectos novedosos que volvían loco al público. (Mezz Mezzrow, clarinetista)
Ignorados, infravalorados, discriminados… para la bibliografía oficial apenas existen. Si queremos encontrar una referencia digna de ellos (internet y libro de Mezzrow aparte), hay que recurrir a estudios académicos muy especializados, en inglés por supuesto, donde casi siempre se citan como actores secundarios o circunstanciales. Y aun así, son escasas las menciones a su música, circunscritas a aspectos extramusicales o a los ilustres músicos colaboradores más que a su influencia real en sí.
A pesar de vender miles de discos y gozar de bastante popularidad en su época, la historiografía del jazz ha preferido olvidarlos. Tal vez los sesudos críticos del género no los consideren unos músicos serios. Bien, quizá no sean los más innovadores, ni sus aportaciones hayan revolucionado el lenguaje del jazz. Tampoco destacaron como instrumentistas más allá de lo estrambótico y pintoresco de su formación, nada habitual para los conjuntos del momento.
Sin embargo, nos recuerdan algo que parece que se olvidó cuando irrumpió el bebop en los años 40 y todos sus desarrollos estilísticos posteriores hasta nuestros días… Sí, hacían simplemente una música para entretener, ni más ni menos, algo que los entronca directamente con los orígenes del jazz, cuando la música no tenía más pretensiones que hacer pasar un buen rato. Aunque ahora no lo parezca, hubo un tiempo en el que el jazz servía para divertir a las masas… Bienvenidos a la historia de Red McKenzie y sus sorprendentes Mound City Blue Blowers, uno de los grupos más estimulantes, originales, irreverentes (y olvidados) de la historia del jazz.
En los años 20, el centro del jazz se trasladó de Nueva Orleans a Chicago debido a una serie de factores sociales y demográficos. La Ciudad del Viento se convirtió por derecho propio en la capital mundial del jazz, pero eso no implica que no se estuviera tocando jazz en otros muchos lugares. Dicho metafóricamente, las notas musicales que salían por las ventanillas del Illinois Center Railroad, el tren en el que viajaron los afroamericanos del Sur rural al Norte industrial, fueron esparciendo la semilla del jazz por todos los rincones del Medio Oeste. Y en St. Louis, una provinciana ciudad del estado de Missouri, dejaron una flor rara.
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Qué gente tan divertida… es díficil que no se te vayan los pies escuchándoles :-)
La sesión de 1929 en que Red McKenzie toca con Coleman Hawkins no es la primera sesión de grabación mixta de la historia del jazz. En 1923, el mulato Jelly Roll Morton grabó cuatro temas con los New Orleans Rhythm Kings, aunque para evitar el escándalo lo hicieron pasar por cubano. Y en 1928, el guitarrista negro Lonnie Johnson grabó con Eddie Lang; en este caso fue el músico blanco el que se camufló bajo el seudónimo de «Blind Willie Dunn» para despistar a los racistas.
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