
No todas las risas son iguales. Reírse con la «a» es liberador, la más espontánea, la estupenda carcajada, cuello atrás, mirando al cielo, incontrolable. Bendita sea. Con la «e» es de hacer la puñeta. Con la «i» es ñoño, de adolescentes o monjitas de anís para subir la tensión, un poco como con la «u», que ya entra incluso en reírse porque sí, porque toca, pero sin que te haga realmente gracia. Con la «o», en cambio, es de esas risas que te dejan poso. De azorarse, escandalizarse, incomodarse, bajar los ojos por un momento y ponerse la mano en la boca. El «madre mía», el «cómo se pasan», pero, ché, hace gracia.
Hacer reír con la «o» es un trabajo muy serio y en los últimos años las críticas más severas hacia la situación política y social por la que atravesamos se hacen, sobre todo, desde los programas de humor, ya sean en radio o televisión. Detrás de los mejores hay horas, concentración y un puñado de espléndidos guionistas que se devanan la sesera para buscar el chiste idóneo que explique lo que pasa resumido en dos frases. Y encima te ríes. Son buenos. Francotiradores.
Lo de reírse con la «o» es un concepto de Òscar Dalmau, por cierto: «El chiste es un proceso intelectual que requiere de una gran concentración para el que lo construye. Se trata de ir puliendo, afinando, hasta que sale el mejor. Uno se puede reír de todo, absolutamente de todo, si el chiste está bien hecho. Hay algunos de los que te ríes con la «o», el «jojojo» porque te escandalizas, pero te ríes». Y añade: En la película Delitos y Faltas de Woody Allen, el personaje de Alan Alda ya lo resumió así: «La comedia es igual a la tragedia más el tiempo». Dalmau, junto a Óscar Andreu, son los creadores de La Competència, que acaba de ganar el Premio Ondas al mejor programa de radio.
Dalmau y Andreu, «los Òscars», se conocen desde hace veinte años. Coincidieron en la facultad y no se trataron mucho hasta el último. Andreu le propuso a Dalmau participar en un proyecto de fin de curso: Niños lobos en Galicia, un documental, obviamente, de ficción. Desde entonces están juntos. Enseguida se dieron cuenta de que funcionaban, de que se entendían. Incluso convivieron en un piso durante dos años «hasta que él me abandonó por una mujer», bromea Andreu. Han trabajado para Julia Otero, para Antoni Bassas, para Toni Soler, para el programa de TV3 Polonia, en la Ser, en M80, incluso para el Saber y ganar, «hacía las preguntas pero no me sabía las respuestas», ríe Óscar Andreu. Currantes, en fin.
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«¿Por qué desde el humor programas cuyo primer objetivo era el de entretener han terminado siendo referencia de información?»
Dicen que solo el bufón tiene el privilegio de poder decirle al poder la verdad a la cara.
Dice mucho, y no necesariamente bueno, que tenga que ser desde el entretenimiento y la comedia la mejor forma de meter el dedo en la llaga en lugar de que lo haga el periodismo «serio».
Muestra a las claras como el papel del informador se ha pervertido para que el periodista se convierta en un simple vocero de intereses particulares (políticos, economicos, ideológicos) en lugar de una voz crítica, independiente y que no tiene miedo a ser molesta cuando es necesario.
Demonos con un canto en los dientes porque al menos aún nos queda este resquicio para la información «incomoda».
p.d: magnifico artículo, por cierto. ;-)
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Creo que también tiene que ver con la crisis de los que antes eran los «creadores de opinión». La mayoría de ellos están en un punto en que o son el boletín oficial de un partido político, o están tan arruinados económicamente que su futuro depende de bancos o similares (lo cual les impide ser incómodos por jugarse su supervivencia.)
Luego se le suma la natural inclinación de éste país por la sátira (que muchas ocasiones es más efectiva a la hora de mostrar la realidad -Véase la «Revista Mongolia»-) y tenemos varios motivos del éxito de éstos programas (muy merecido, en mi opinión)
¿Es una paradoja que quién hable más claro sean los humoristas?
No sé, pero todo ésto parece dar la razón a esa frase hecha: «El humor es una cosa muy seria».
JotDown – contemporary journalism mag
Concuerdo con ustedes, el humor en estos días se ha dedicado a informar de una forma muy vana los temas de interés; los cuales se pueden tomar con más seriedad en otros medios me comunicación.
A mi parecer tiene sus partes buenas, ya que en una sociedad conformista, y que poco le importa conocer las opiniones dadas en cualquier tema, en un medio de comunicación más serio; la manera que aceptan y al aparecer tiene es buena, es en la comedia, por lo menos así informados de un tema, aunque sea solamente para criticarlo.
Al parecer nos hemos tornado un poco no se mas humoristicos, no se si sea porque vemos el lado gracioso de la vida o porque es la manera de tomar temas serios sin que te tomen de raro, todos pues los temas de interes para la sociedad en su mayoria recaen en las parodias, cartones , comedias y cosas ellos nos dicen lo que estamos viviendo de manera chusca quita tal vez para reirnos de nuestra vida.
es una realidad conocida el como se manejan los asuntos informativos , aunque de cierta manera concordamos muchos al realizar una critica ya sea abstracta o realista sobre ese hecho buscando de alguna manera verle el lado bueno a las cosas o reirnos para poder sobrellevar de manera mas amable una situacion , sin olvidar una solucion .
Y así es como terminamos riéndonos con la «o».
Creo que fue Eva H la que dijo que «se nos puede ir la fuerza por los chistes» . Si la comedia es tragedia más tiempo (seguramente), creo que tal vez algún día podamos reirnos de los dirigentes corruptos, el pago de medicamentos, listas de espera, deshalojos, policia delicuente, bancos de alimentos, … pero este humor creo que ahora banaliza, anestesia, despista y normaliza esta, primero llamada, desaceleración, luego crisis, ahora estafa, y en mi opinión lento genocidio de una clase social, enfermos y dependientes.
Yo no creo que el humor banalice estos problemas tan graves. Debajo de la coña hay una corriente de muy mala leche.
Es muy cierto que la población ha preferido elegir informarse a través de programas humorísticos que inconscientemente disfrazan una realidad y el receptor termina por no tomarse tan en serio las cosas dejando a un lado la toma de conciencia que los programas informativos tienen mas capacidad de lograrlo.
Fantástico artículo Gemma, muchas gracias!
Pues no sé yo, pero a El intermedio no le veo la gracia por ningún lado. Es curioso que el gran Wyoming lleve treinta años intentando hacer gracia y no lo consiga. Quizás su primer CQC, con Tonino y tal fue su mejor época como aspirante a humorista, pero desde entonces…nasti.
Enhorabuena por el artículo
Esta forma de comunicar o de informarse es más fácil de digerir que escuchar la realidad tan fría como suele ser.
Es una manera de tomarle algo positivo a lo malo que nos rodea
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El hecho de que los programas mencionados, en tono humoristico, hayan sustituido a los informativos, supuestamente serios, creo que es claramente por que los serios son malisimos, tanto los privados, como (horror) el público (el de la 2 de la noche es aceptable, aunque ha bajado el nivel…opinión personal).