
Todas las selecciones tienen en la cara la marca de una vieja bofetada de Alemania. No importa cuánto tiempo haya pasado. Si por alguna razón su rastro empieza a borrarse, viene otro alemán y se encarga de poner las cosas en su sitio. Ni te das cuenta. Es habitual que los defensas no vean venir nunca los goles germanos. De pronto, como en el tanto de Mats Hummels, notas en la boca sabor a sangre, y cuando te pasas una mano por los labios, descubres el gol, salado y ardiente. La falta tendida por Toni Kroos al área pequeña llegó tan planchada, por un lado y por otro, sin una triste arruga, que hasta Raphael Varane, que en ese momento marcaba a Hummels, sintió pena por que no acabase en la red. Estaba tan guapa, pensó el defensa de Francia.
Hasta el gol en el minuto 11, el partido parecía un seminario de filosofía, con Alemania hablando mucho, en alemán, y Francia asintiendo en silencio, en francés. En realidad, ese fue el gran error del equipo de Didier Deschamps. No aprendieron nada de Julio Ramón Ribeyro, el escritor peruano que tanto tiempo vivió en París, y que solía admitir que el mayor error que cometía en las discusiones era el de dejar hablar a sus contrincantes. Como buenos conversadores, de vez en cuando alemanes y franceses se interrumpían con una patada. Por ahí llegó el solitario gol. En realidad, un gol casi siempre empieza por una tontería: una pérdida absurda de balón, una entrada innecesaria en una zona desértica, que no sirve ni para deshacerte de un cadáver, un despiste en una cobertura. Incluso una miguita de pan. Sí, una miguita, qué pasa. En El Sur, de Borges, la violencia final del relato, cuando los protagonistas sacan los cuchillos, está precedida por «un leve roce en la cara» que siente Dahlmann mientras come. Junto «al vaso ordinario de vidrio turbio, sobre una de las rayas del mantel, había un bolita de miga» lanzada por la persona con la que, instantes después, peleará a muerte. Así, con una miguita de nada, se fraguó también el gol alemán. A medida que el balón se tendía en un bostezo hacia el área, comenzó a insinuar su envergadura, como un león que se levanta de la siesta. Hummels remató casi sacándose el balón de encima, como si se le estuviese metiendo en un ojo.
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Joder, ¿qué es esto? ¿Marca? ¿Don Balón? ¿El Mundo Deportivo? ¿No es bastante con que el fútbol haya colonizado cada radio, televisión, sitio web, periódico y revista de este puto país, que hasta los hipsters necesitan su chute diario de droga balompédica? Venga, arriba La Roja… Así nos va.
No me lo puedo creer, si es el sujeto número 56398460 que, en pleno alarde de intelectualismo y originalidad, opta por gritar a los cuatro vientos que no le gusta el fútbol. Y con su sarcástica alegoría de la selección y todo, qué genialidad táctica. Disfrute de su partida de bridge en el club de campo, caballero.
La gente que no necesita a otra gente, necesita a otra gente para que sepan que son de esa clase de gente que no necesita a otra gente.
Tercer post de este señor y tercera vez que valoro no volver a JotDown…
Pues aligerando que es gerundio…
Estos post siempre me hacen gracia, postea que no voy a volver, postea que no le gusta el futbol y se chupa todo el articulo, o deja de leerlo o no vuelvas pero por favor cierren la puerta que se escapa el gato.
Leer es gratis y puede uno parar, dejar de leer, releer interpretar, pero lo de la gente cada vez es mas tedioso( ostias que no todo lo que se lee tiene que gustar), a mi la cara que usted pone me parece a tertuliano de intereconomia y por eso no voy a dejar de pensar que su comentario es una autentica mierda……………..
Me hacen gracia aquellos que amenazan con no volver a entrar en una web. Como si tuviese importancia. Como si mañana no fuese a salir el sol.
Buen artículo, Tallón.
Que pesaditos sois los que cuando no les gusta algo tenéis que compartir con los demás que dejaréis de leer jotdown… No lo contéis, hacedlo.
Lindo texto. Muy bueno.
Pues harian bien en retirarse, si no les gusta el futbol que mofles hacen aqui… amargados moluscos.
Tranquilidad, chicos. JotDown es una revista con excelentes secciones y contenidos, pero no hace falta que nos gusten todos a todos… Dejadnos disfrutar del mejor periodismo deportivo de la prensa española mientras vosotros disfrutáis con las demás secciones.
gran comentario Corso. necesitamos mas personas como usted en este asqueroso planeta
Gran artículo, felicidades.
El artículo está enlazado en la entrada, con una descripción bastante exaustiva del contenido (incluído el autor). Esta versión digital es gratuita. Cual puede ser problema para leer los artículos que a cada uno le interesen?
Estoy a favor de la crítica siempre, pero fundada.
A mi sí me ha gustado el artículo, como toda la sección de deportes. Y si no gustase este autor, no me privaria de leer a Bilbao, Caviedes, Montano, Rabtan…, por ello.
Eco sí, la libertar de cada uno…, es lo que cuenta.
Me parece que los criticones conocen personalmente al autor, y que le seguiran leyendo con verde fruición.
Si en JotDown hubiera un comentario por post de alguien a quien no le gusta el contenido del mismo… oh, wait, ya lo hay. La cuestión es que el personal ni vive ni deja vivir, pero no solo eso me quema, sino el rollo intelectual que se traen para ponerse a rajar de que un escritor de la JD, que sabrá mucho de muchas cosas, decide hacer un post sobre fútbol (o deporte en general). Empiezo a pensar que al lector sibarita medio le da una especie de alergia tumoral cualquier actividad física, de ahí que alguno parezca que no ha echado un polvo en su vida.
Detesto el fútbol, ese deporte de llorones, pero visto desde esta óptica, hasta parece que he mirado el match completo.
Como en las películas, que difícilmente hacen honor al libro en que se han inspirado, estoy cierto que el Alemania-Francia no se acerca a esta excelente narración.
8 de junio de 2014 minuto 92, Alemania 7 Brasil 1, nunca un artículo fue tan premonitorio.
Bofetada con guante de hierro.