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Malcolm X (II): la estrella mediática

Viene de la primera parte

Malcolm X con Clayton Powell
Malcolm X con Adam Clayton Powell, primer afroamericano en ser elegido como miembro del Congreso estadounidense. (foto: Corbis)

Supe que nunca llegaría a ser alguien implorando al hombre blanco que me dé algo de lo que él tiene, sino consiguiéndolo por mí mismo y convirtiéndome yo a mí mismo en alguien.

El ejército de Harlem

Corre el año 1957. Todo sucede en la esquina de la 7ª Avenida con la calle 125, en Harlem, Nueva York. Dos policías efectúan un arresto con brutalidad innecesaria, golpeando a un sospechoso —negro— que, tirado en el suelo, ya no puede defenderse. La escena es vista por un transeúnte llamado Johnson Hinton, también negro, que interpela a los dos agentes: «¡Basta! ¡Esto no es Alabama! ¡Estamos en Nueva York!». Por toda respuesta, los dos policías se abalanzan sobre Hinton y comienzan a golpearlo también, pese a que no ha cometido ningún delito y se he limitado a intentar detener una paliza. A resultas de los golpes, Hinton sufre varias fracturas en el cráneo. Aun así, es esposado, llevado a comisaría y encerrado en una celda sin que se le hayan procurado los más mínimos cuidados médicos. De normal, hubiese sido un ejemplo más de brutalidad y racismo policial que quizá finalizase con la muerte inexplicada de un pobre hombre inocente y un posterior silencio administrativo. No era la primera vez que sucedía, desde luego. Pero algo cambiaba en este caso: Johnson Hinton era un miembro de la Nación del Islam, la organización extremista cuya presencia estaba creciendo en Harlem.

Cuando el malherido Hinton es encerrado, corre la voz sobre el suceso. De boca en boca, la noticia llega a la principal mezquita de la Nación del Islam, que está situada en ese mismo barrio, Harlem. Su director, que tiene por entonces treinta y un años de edad, lleva un lustro fuera de la cárcel y ya se ha convertido en uno de los pesos pesados de la Nación. Decide intervenir. Acompañado de un nutrido grupo de seguidores, parte hacia la comisaría de Harlem. Una vez allí, sus hombres se colocan en formación, ocupando la calle como si fuesen soldados, aunque no llevan armas. Se limitan a quedarse firmes e inmóviles. Algunos cientos de vecinos, atraídos por la marcha de los Musulmanes Negros, se congregan también y lanzan gritos de indignación contra la policía. Pero los hombres de la Nación guardan completo silencio. Desde la comisaría, los mandos policiales contemplan con aprensión la insólita escena, sin entender quiénes son aquellos negros que permanecen impertérritos en la calle. Temen que la tensión pueda degenerar en un altercado de consecuencias imprevisibles, así que tratan de averiguar quién el líder de aquellos hombres, para hablar con él. Es ahí cuando escuchan por primera vez el nombre de Malcolm X.

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7 comentarios

  1. Estos artículos sobre Malcolm X me están gustando, porque están muy bien escritos y me ayudan a conocer a una figura importante del Siglo XX que prácticamente desconocía.

    Pero el tono me parece algo partidista: poco menos que presenta al personaje como un mártir al que engañaron con malas artes, pero él nunca quiso ningún mal a nadie. El clásico «Me hecharon droja en el kolakao» y tal…

    Espero que no importe al autor que consulte más fuentes para darme una idea más aproximada. A pesar de todo, le felicito por su excelente redacción y capacidad de provocar interés.

  2. En general muy buen escrito.

    El fanatismo religioso como crisol del descontento social, máxime en el islam que aprovecha ciertas coyunturas para radicalizar sus posturas.

    Extremismo, pederastia, machismo a ultranza y manipulación mediática, eran los engranajes de ese sistema islámico (son).

    Es interesante como Malcom X va evolucionando, va creciendo en la medida que la verdad se hace en él, la muerte llega muy pronto… quien sabe como habría sido su devenir como político, tal vez habría gestado una versión alterna de esa su nación.

  3. Excelente. Ya en su día vi la película llamada precisamente Malcolm X y protagonizada por Denzel Washington; muy buena, en mi opinión. Y leí la biografía publicada en los 90 por Txalaparta, si mal no recuerdo. No está de más refrescar la memoria sobre este personaje histórico tan especial. Muy buenos los vídeos, por cierto, menuda inteligencia y menuda capacidad dialéctica, por mucho que varias de sus ideas sean claramente cuestioanbles, como él mismo llegaría a reconocer. No le vendría nada mal a más de uno, blanco o negro, coger recorte

  4. Pingback: Cajón semanal de enlaces nº27 | Periferia Digital

  5. Bipolar, pero vaya, bien...

    Nada nuevo bajo el sol. Si eres -realmente- honrado, fiel a unas ideas, insobornable, tenaz y valiente, te conviertes en un problema para tus enemigos. El caso es que acabas siéndolo también para tus presuntos aliados, amigos, parientes y esposa e hijos cuando ven cómo los dejas en evidencia con tu «honradez». Porque no nos engañemos, una persona íntegra es algo muy inusual. Las hay, claro que sí, pero no pueden sobrevivir al acoso constante de tanto hijo de puta. «¿Qué se habrá creído éste…?» «Acaso mea colonia?» «¿Piensa que es superior a nosotros?» Aquí mismo, en estos comentarios, alguien, más arriba ya intentaba echar mierda sobre nuestro protagonista.
    Ante esa enorme presión por parte del 99% de nuestros semejantes, hace falta, además de honradez, tener los cojones de un toro y estar preparado para suicidarse a través del método de ser asesinado en cualquier momento.
    Naturalmente, nadie de nosotros sabe de primera mano que pasaba por la cabeza de Malcom X, si era TAN bueno e íntegro como aparentaba, pero es que hubiera dado igual…
    Cuanto mejor hubiera sido, antes lo habrían liquidado y punto.

  6. Pingback: Malcolm X (y III): Revelación y muerte

  7. La vida de Malcolm X desde su nacimiento fue de por si fascinante, lástima que su raza, la que tanto defendió y enalteció, por la que murió, en su mayoría no le valorara y como Tios Toms de primer nivel, al final se prestara para su asesinato. Figura inolvidable. Gracias por este trabajo, habla del verdadero Malcolm X, nada de partidista su trabajo, realista sí, se refiere a un hombre con virtudes y defectos, con altas y bajas, capaz de reconocer en lo que se equivocó, eso lo vuelve en ser humano, un ser humano que sobresalió con dignidad en su época y que aún recordamos y recordaremos.

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