Política y Economía

Gerrymandering, o el ciclo largo de la política americana

Cámara de Representantes de los Estado Unidos. Foto: Lawrence Jackson (DP)
Cámara de Representantes de los Estado Unidos. Foto: Lawrence Jackson (DP)

La aparatosa derrota del Partido Demócrata en las elecciones legislativas del 4 de noviembre trajo consigo la inevitable serie de artículos periodísticos echándole la culpa de todo al presidente. Barack Obama es un político impopular estos días, y los americanos lo han sancionado con un sonoro castigo a sus compañeros de partido. Como toda explicación periodística, es lógica y directa, y parece tener sentido. Por desgracia, como muchas explicaciones periodísticas, es demasiado simplista, y deja de lado varios factores importantes en el funcionamiento de la política americana.

Empezaremos por algo extraordinariamente aburrido: la oficina del censo de los Estados Unidos. Cada diez años, siguiendo el mandato constitucional, el gobierno federal del país más poderoso de la tierra tiene la obligación de contar cuántos habitantes tiene. El censo es una de esas cosas que Estados Unidos hace a lo grande, merced de su escala continental. En su última edición, hace cuatro años, la oficina del censo contrató a seiscientos treinta y cinco mil trabajadores temporales para llevar a cabo los millones de entrevistas requeridas. Es un proceso gigante, tedioso y probablemente tan lejos de la épica como uno puede llegar a imaginarse, pero es mucho más importante de lo que parece.

El artículo de la constitución americana que menciona el censo es el artículo primero, sección segunda, cláusula tercera, describiendo la distribución de escaños en la Cámara de Representantes. La ley establece que el Congreso deberá definir cada diez años, siguiendo los resultados del censo, el número de representantes que cada estado enviará a Washington durante el siguiente decenio.

Este punto es importante por varios motivos. En contra de lo que es habitual en muchos países europeos, la población de Estados Unidos sigue creciendo a buen ritmo. El país tiene una tasa de natalidad relativamente alta para un país desarrollado, y recibe muchísima inmigración. Además, aunque la movilidad geográfica de los americanos no es tanta como solía, el país sigue teniendo una cantidad considerable de migraciones interiores, así que la población de los estados acostumbra a variar de forma considerable. Como consecuencia, cada diez años un número considerable de estados ven su población disminuir y con ello, sufren una pérdida de escaños (casi siempre los viejos estados del Rust Belt, noroeste y Midwest) mientras que otros ganan representación (sobre todo suroeste, oeste y Florida). Esto quiere decir que cada diez años casi todos los estados del país se ven forzados a redibujar sus distritos electorales para acomodar esos cambios. En el resto, el movimiento de la población dentro del mismo estado es a menudo excusa suficiente como para alterar los límites de sus circunscripciones electorales.

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10 comentarios

  1. Me parece bien que la constitución americana aclare pocas cosas. A veces una constitución encorseta demasiado. En Europa estamos acostumbrados a constintuciones que son unos tochos de mucho cuidado, infumables.

    Que la constitución americana haya ideado un sistema que el ejecutivo y el legislativo rara vez estén en sintonía, es de las cosas más salvables del sistema yanqui. Garantiza la separación de poderes. Aunque luego los políticos anden con sus triquiñuelas, como en todos lados…

    Dicho esto, a mí la constitución que me mola de verdad es la del Reino Unido. La inexistente.

    • Artzailarre

      Como usted sabrá, en la tradición constitucional europea han primado las Constituciones largas cuando éstas han sido garantistas de muchos derechos que de otro modo son difíciles de garantizar, y aun así flojean siempre -hablo de los llamados derechos sociales y económicos-. Seguramente una Constitución europea redactada mañana, sería más cortita, porque sería hija de la época en que vivimos y se pasaría el garantismo por el arco del triunfo.

      Por otro lado, el hecho de que en el Reino Unido no exista Constitución escrita no implica que en la práctica no haya una Constitución inmaterial. Cosa que puede ser digna de toda la admiración del mundo o no, pero que funciona por la propia naturaleza práctica del Common Law, es decir, puede molar y hasta suena muy libertario, pero en sistemas de Derecho neorromano como el nuestro es completamente imposible de emular.

      La prueba de que los países anglosajones son jurídicamente otro planeta, es éste funcionamiento peculiar de largos plazos de la política americana y sus instituciones.

    • Eso de la constitución inexistente o brevísima es como el césped: para que funcione bien necesitas 200 años de estabilidad, con técnicos y gobernantes muy capaces. Los países que cada pocas generaciones son invadidos, como casi todos los de Europa y América, no pueden permitirse ese lujo. USA y UK han tenido la suerte de no haber sido invadidos, y el talento de ser ellos los que invaden.

      La Constitución americana se basa en la desconfianza hacia el poder, y ha tenido éxito en impedir la tiranía. Pero también ha impedido resolver problemas que el país más rico del mundo y única superpotencia debería tener resueltos.

  2. Corrección: done dice «americana(o)» debe decir «estadounidense».

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  4. muchas gracias por el artículo. buena lectura para una fría pero soleada mañana de domingo.

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